Disclaimer: los personajes pertenecen a J.K. Rowling y la historia es solo mía.
Capítulo 14 ¿Embarazada?
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-¿Cómo fue qué…? –no terminó la pregunta, Draco jamás sintió que era tan difícil preguntar algo, y no sabía si era porque no quería conocer la respuesta o porque en si no era algo fácil de preguntar.
-Nació bajo de peso y sus pulmoncitos no se desarrollaron como debieron –respondió Hermione con la voz ronca y sin dejar de llorar-, no había forma de que sobreviviera, los medimagos lo dijeron, y si por algún milagro lo hacía tendría problemas respiratorios de por vida.
-¿Y Lene? ¿Ella está bien?
-Ahora sí, ella también nació baja de peso, pero bien, ambos estuvieron en las incubadoras un mes, el día que mi pequeño se fue –Hermione no pudo evitar soltarse a llorar de nuevo, Draco fue rápidamente hacia ella y la abrazó-, ella estaba a su lado. A veces los doctores los recostaban juntos, pensaban que así tal vez Draco recuperaría fuerzas, pero no lo hizo nunca. Ella le tenía la manita agarrada cuando él se fue.
Draco abrazó fuerte a Hermione mientras ella lloraba desconsolada, el también lloraba. Jamás tuvo la oportunidad de conocer a su hijo, a su heredero, solo les quedaba Lene y él jamás dejaría que le pasara nada a su princesita. Primero tendrían que pasar sobre su cadáver.
Hermione se aferró al rubio mientras lloraba. Hoy era el aniversario de la pérdida del pequeño Draco, cuando regreso de Bulgaria no tuvo el valor suficiente de decirles a sus padres sobre su pequeño angelito, ellos estaban encantados con su nieta que no se dieron cuenta que ella estaba destrozada por dentro. Pero, como todo, tenían que enterarse. La misma Hermione se los dijo cuándo Lene cumplió seis meses. Y salvo por sus padres y Viktor, nadie más sabía de la existencia de su hijo.
-Entonces, si te aliviaste en un hospital mágico en Sofía, ¿cómo fue que jamás pude dar contigo si te busque por todo el mundo? –preguntó Draco desconcertado. Hermione se limpió las lágrimas con el dorso de la mano.
-Porque no estaba registrada como Hermione Granger, Viktor me registró como Jane Krum y nadie preguntó nada.
-El tonto Krum no es tan tonto como pensé.
-No le digas tonto, es el padrino de Draco y Darlene –Draco le limpió el rostro con el dorso de su mano y besó a Hermione en la frente.
-De ahora en adelante me tienes a mí y yo daré todo por ustedes. ¿Me escuchas Hermione? Todo, nada les faltará y yo las cuidaré y protegeré.
-Nada nos pasará, Draco –le respondió Hermione soltando una lagrima más, las palabras del rubio la conmovían.
-No, porque yo estoy aquí para protegerlas.
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-Inténtalo –la instó Billy. Hermione se rasco la cabeza.
-Draco es un grandísimo hijo de puta, me hizo la vida imposible y me hirió muchas veces con sus insultos, pero yo siempre supe que él no era malo. Siempre cuidó de Pansy y de Daphne, con Astoria siempre se comportó de una forma linda, como paternal, y siempre cuidaba las espaldas de Crabble y Goyle.
-No le veo lo lindo –respondió el chico con un bufido tomándole a su té.
-Es que debiste de haberlo visto, como se portaba, los protegía a pesar de portarse como un imbécil. Y después de la guerra, cuando nos topamos en el baile de navidad, se portó tan caballeroso y lindo conmigo. Las semanas siguientes lo hizo, sé que cometió errores en su pasado, pero, ¿quién no lo ha hecho? Nadie es perfecto.
-Y entonces te enamoraste.
-Pues, si –respondió la castaña roja hasta la medula, Billy comenzó a reír.
-¿Pero….?
-Pero él jamás me dijo que estaba comprometido, ¡nunca lo hizo! Y me enteré de la peor forma, frente a todo mundo justo el día en que estaba a punto de confesarle mis sentimientos, fue humillante.
-Y lo dejaste.
-Sí, me alejé de él, pero al poco tiempo me enteré que estaba embarazada.
-¿Y le dijiste y aun así se casó?
-No, jamás le dije. No pude.
-¿Por qué? –El chico divertido, se sirvió otra taza de té mientras que su amiga caminaba en círculos por la cocina.
-¿Cómo hacerlo? Él estaba disfrutando de lo lindo su luna de miel con Astoria, no me iba a humillar más de lo que ya lo había hecho.
-Cierto, pero, ¿no tenía derecho a saber?
-Sí, pero…
-¿Pero qué? Te hirió, te vengaste. Esa no es la Hermione que yo conocí.
-Era lo correcto –intento la castaña de justificarse, Billy negó con la cabeza.
-No Hermione, lo correcto era ir e informarle que sería padre, ya si él no quería involucrarse pues era otra cosa.
-Estaba casado.
-De eso no tienes tú la culpa. Cuando se embarazaron no lo estaba, y tú ni siquiera sabias que estaba comprometido, ese era problema de él, no tuyo. ¿Le dijiste alguna vez?
-Sí, lo sabe. Tengo un mes viviendo con él –Billy escupió con fuerza el té al escuchar la noticia, Hermione no pudo evitar soltar una risa mientras él se recuperaba.
-Se divorció, ¿verdad?
-Claro que se divorció. Jamás viviría con un chico casado, no soy la amante de nadie.
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Draco miraba a Hermione mientras dormía. La confesión de la muerte de su hijo lo había dejado en shock, ni en un millón de años podría imaginar lo que la castaña debió de sentir al ver a su hijo morir. Por primera vez Draco se alegraba de que Krum estuviera con ella en ese momento tan doloroso, aunque no dejaba de sentir rabia porque ella había escogido al búlgaro y no a él para pasar su embarazo.
La miro de nuevo, tan angelical con el cabello enmarañado y las mejillas sonrosadas, y no pudo evitar acariciarle el dorso de la cara.
Hermione había escuchado a Draco entrar. Ella sabía que la confesión de la muerte de su pequeño hijo lo había dejado destrozado y no era para menos, ella también lo estaba. Todo el tiempo pensaba en él, en esa pequeña vidita que se había ido, que la había dejado rota y desconsolada y que siempre estaría en su corazón. Draco era testarudo y terco, jamás confesaría que la noticia lo había dejado devastado, lo sabía, lo conocía muy bien, era SU Draco después de todo.
Ella lo comprendería sí ya no querría estar con ella, había sido tanto lo que ella le había ocultado, ella hubiese estado furiosa si él le hubiera hecho todo lo que ella hizo. Cuando recién se enteró que estaba embarazada fantaseo muchas veces con presentarse ante Draco y decirle que serían padres, que habría una vida que los uniría de por vida pero jamás lo hizo, el orgullo había podido más que el gran amor que le tenía a su rubio creído.
Hermione se giró y quedo acostada frente a Draco. Lo miró en silencio y trato de descifrar sus pensamientos, pero el rubio era tan bueno en Oclumancia que no pudo ni siquiera saber que era lo que pensaba en esos momentos. Draco hizo una mueca y Hermione no supo si el chico había sonreído o no, ya que sus ojos grises no mostraban emoción alguna.
Y sin que la castaña se lo esperara, Draco la besó. Era un beso tierno pero lleno de anhelo, ella lo pudo sentir, pudo sentir las mil emociones que ese beso le transmitía. Y cuando Draco se acostó sobre ella sin dejar de besarla, Hermione no pudo evitar sentirse llena de alegría. Draco no quería asustarla pero estaba tan sediento de ella que no pudo evitar besarla, ella, tan hermosa, tan ella y estaba por fin allí junto a él.
Hermione no se pudo contener y paso las manos por el pecho del rubio. Draco no había cambiado mucho en los dos años que habían pasado, seguía siendo igual de delgado pero más musculoso, lo podía sentir. Sin embargo su aroma seguía siendo el mismo, a menta y algo más que ella aun no descubría pero que curiosamente le había heredado a Lene.
Las manos de Hermione le estaban volviendo loco, Draco hundió su nariz en el cuello de la chica para ver si así podía apaciguar un poco la creciente excitación que estaba sintiendo. Pero Hermione no paró, sin que Draco se lo esperara le saco la camisa del pantalón y metió las manos por debajo causando un sinfín de sensaciones al sentir sus manos sobre su piel. La beso de nuevo con desesperación y ella le respondió el beso atrayendo a Draco hacia ella, el rubio intentaba controlarse pero no podía, no con Hermione.
Durante su matrimonio con Astoria jamás sintió algo parecido a lo que Hermione le hacía sentir con tan solo una mirada, y Astoria lo intentó, intentó seducirlo de mil formas, intentó despertar pasión y lujuria en él pero jamás lo consiguió. Las únicas veces que Draco le concedió lo que deseaba fue porque Draco estaba muy borracho y todo el tiempo él imaginaba que en lugar de la rubia fuera la castaña quien estaba con él.
Ahora no era su imaginación, era verdaderamente Hermione quien estaba debajo de él paseando sus manos por su espalda, pecho y brazos. Era en verdad aquella castaña a la que no había podido jamás sacarse de la cabeza quien lo besaba con anhelo, con deseo y algo más, algo más que no podía identificar.
Hermione no había sido jamás de las chicas que seducían chicos, ella siempre había sido tímida y en esos momentos no se reconocía, pero le importaba un carajo porque había pasado demasiado tiempo esperando ese momento, había pasado muchas noches soñando con el tacto del rubio sobre su piel, con sus besos y sus cálidas caricias. Tal vez jamás lo admitiría frente a él pero lo había extrañado tanto, sus besos, su sabor, todo, absolutamente todo de él.
Draco le sacó la bata de seda que la cubría dejándola solo con unas pequeñas braguitas de encaje negro, la miraba con adoración, quería memorizar cada parte del cuerpo de la castaña. Comenzó a besarla en el cuello, absorbiendo su olor, guardándolo en lo más profundo de su mente para después ir bajando hacia su cuello, besó cada lunar y peca que encontró para después bajar a sus pechos, aquellos suaves y generosos pechos que para él eran perfectos y tomo entre sus labios uno de sus pezones rosados, comenzó a succionar suavemente volviendo loca a Hermione con la parsimonia con la que el rubio se movía.
Lentamente fue bajando hasta llegar a su vientre plano, sin dejar de besarla Draco noto aquellas marcas en el vientre de la castaña casi invisibles que el nacimiento de sus dos pequeños hijos habían dejado en ella, besó cada una de esas marcas con adoración, aquel recordatorio de las vidas que habían crecido en su interior. Hermione soltó un suspiro al sentir la nariz de Draco pasar desde su ombligo hasta su monte privado, y sin perder tiempo, el rubio le lanzó una mirada antes de quitarle las pequeñas bragas con los dientes.
-Eres hermosa –susurró Draco a su oído para después besarla de nuevo.
Hermione estaba perdida en el mundo de sensaciones que las manos de Draco le estaban produciendo. Al sentir sus dedos en su entrada, Hermione dio un pequeño saltito a lo que Draco respondió con una risa ronca, la cual le pareció a Hermione el sonido más sensual y erótico del mundo. Draco introdujo un dedo lentamente mientras no dejaba de besarla, moviendo su mano en círculos dentro de ella, sintiendo su calor. Hermione gimió en su boca cuando le introdujo un segundo dedo y comenzó a bombear más rápido.
Cuando la sintió lo suficientemente húmeda para él se separó un poco de ella, lo suficiente como para deshacerse de su ropa interior pero sin dejar de besarla ningún momento. La castaña sintió su erección cuando Draco se acercó de nuevo a ella y una enorme excitación se apoderó de ella, lo quería dentro, lo quería dentro de ella y no quería esperar ni un momento más.
-Draco… Draco, por favor –gimió y el rubio no pudo resistirse un momento más y de una sola envestida la penetró totalmente.
Hermione gimió al sentirlo dentro, Draco comenzó un vaivén lento al compás de sus respiraciones, ella estaba tan caliente y era tan estrecha que lo estaba comenzando a volver loco. Hermione le clavó las uñas en la espalda al comenzar a sentir como él aumentaba la velocidad, la estaba volviendo loca. Draco comenzó a moverse con más rapidez a comenzar a sentir como ella se contraía alrededor de él, la escuchó gemir y después llegar a la cima, Draco la besó con pasión ahogando sus gemidos mientras la alcanzaba en el clímax lentamente.
Draco besó a Hermione en la nariz para después acostarse a un lado de ella, la rodeó con su brazo y la atrajo a él. Hermione lo miró curiosa y Draco la besó en a frente antes de que cerrara los ojos y se perdiera en el mundo de los sueños.
Unos pequeños golpecitos se escucharon en la puerta despertando a Draco y Hermione, rápidamente Draco se levantó y tomó un albornoz del armario y le llevó uno a Hermione.
-Adelante –dijo Draco serio, Kili, la elfina doméstica, entro con pasos suaves.
-Señor Malfoy, la señora Astoria Greengrass está en la puerta, insiste en hablar con usted. Dice que es urgente.
-¿Astoria? ¿Qué querrá ahora? –se preguntó a si mismo antes de mirar a Kili de nuevo- Está bien Kili, llévala al gran salón, bajo en un momento.
-Muy bien señor Malfoy.
En cuanto la elfina desapareció por la puerta, Draco se levantó de la cama y se puso sus boxers. Hermione no vio motivo para ella no hacer lo mismo que el rubio y también se comenzó a poner la ropa.
-¿Irás conmigo a ver que quiere Astoria? –preguntó Draco abrazando a Hermione y besándola.
-No lo creo conveniente, Draco. No es de mi incumbencia.
-Desde ahora cualquier asunto relacionado conmigo es de tu incumbencia, por favor, acompáñame –Hermione lo pensó detenidamente antes de responder.
-Está bien.
No tardaron mucho en bajar al gran salón, a pesar de que Hermione sentía un mal presentimiento no se acobardó y entro junto con él al gran salón. Astoria al verlos juntos hizo una mueca de desagrado.
-Ah, qué bien que estás con ella –dijo Astoria de manera despectiva mirando a Hermione, la castaña decidió hacer de oídos sordos para que la rubia dijera lo que venía a decir y se fuera-, así ambos podrán escuchar lo que vengo a decir.
-¿Y eso es…? –preguntó Draco perdiendo la paciencia. Astoria sonrió.
-Draco, estoy embarazada, de 23 semanas.
¡Hola! *se esconde detrás de la pared*
Sé que no hay excusa, les puedo dar mil razones pero aquí está el cap.
Gracias a Kai Alexander Malfoy-Black, Karean, Caroone, merylune, ZonyaLob, miraura21, NightmareRebel, , HeartSun, diva-akira, Candice Saint-Just, Joker-jo, Pity Parker, Elii Weasley, Angy Malfoy y -Nott por sus lindos reviews :)
Feliz navidad atrasada y feliz año nuevo chicas :D
PD: No me maten por favor T_T
