Disclaimer: los personajes pertenecen a J.K. Rowling y la historia es solo mía.
Capítulo 15. Sabia decisión
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Hermione se quedó helada al escuchar la confesión de Astoria, a rubia los miró con burla y se levantó de su silla, tomando su capa y descubriéndose un vientre abultado muy bien cubierto bajo la ropa. El cerebro de Draco trabajaba a toda marcha para tratar de encontrar una explicación, él y Astoria habían tenido relaciones en contadas ocasiones y el no recordaba ninguna lo demasiado reciente como para explicar el estado de la rubia.
-¿Y de quién es? –Contraatacó Draco mirando a Astoria con frialdad.
-Tuyo, por supuesto.
-¿Mío? –preguntó Draco levantando una ceja, Astoria rió.
-Por supuesto Draco, es un Mafoy, y fue concebido mientras estábamos casados aún.
-¿Qué es lo que quieres, Astoria? –Draco preguntó mirando fríamente a la rubia quien miraba a su vez a Hermione que estaba como en shock.
-Quiero que te hagas responsable, Draco, es tu hijo y es un Malfoy. Quiero que lo reconozcas y que anules el divorcio, por supuesto.
-¿Qué? –soltó Hermione inconscientemente, Astoria soltó otra risa fría.
-¿De verdad creías que Draco era célibe en nuestro matrimonio, sangre sucia?
-¡No le llames así! –gritó Draco lleno de furia apretando los nudillos.
-Si, como sea –dijo la rubia cubriéndose de nuevo el vientre y caminando hacia la salida-. Espero tu respuesta, Draco.
-Jamás anularé el divorcio.
-Qué lástima, estoy segura de que Lucius pensará de forma diferente –dijo la rubia cerrando la puerta detrás de ella.
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Viktor miró a la pequeña niña removerse entre las sabanas, parecía que tenía un mal sueño. Estaba inquieta, cosa rara en la pequeña Lene ya que la niña siempre estaba muy tranquila mientras dormía. Le tapó con la cobijita y con cuidado depositó un beso en la frente de la niña. Hermione miró la escena desde el umbral de la puerta, el corazón se le encogió, ¿por qué no podía aceptar la propuesta del búlgaro de casarse con él y vivir en Sofía? Porque ella no le correspondía de la misma forma, por eso.
Viktor era sin duda alguna su mejor amigo, claro que estaban Harry y Ron, los amaba con locura, pero Viktor era diferente. Con Harry y Ron ella no podía compartir su loco enamoramiento por Draco, ellos simplemente no lo entenderían, pero Viktor, él siempre la había apoyado respecto a Draco aunque el apoyarla le rompiera el corazón. Ella no conocía a un hombre más fuerte que Viktor Krum, y no hablaba de fuerza física, que el búlgaro sin duda poseía, sino de fuerza emocional. ¿Qué chico en su sano juicio le aconsejaría a la mujer que ama el pelear por el hombre que ama sabiendo que no es él? Sin duda alguna solamente Viktor Krum. Y ella no pensaba que el fuera débil por eso, no, ella pensaba que él era el hombre más fuerte que pisaba sobre la faz de la tierra.
-Herrrmy-oh-ni –llamó su atención el búlgaro sacándola de sus pensamientos.
-¿Si, Viktor?
-Te vez verrrdaderramente herrmosa cuando te pierrdes en tu mente –le dijo el búlgaro tomándola de las manos.
-¡Oh Viktor! Gracias.
-No, nada de grracias. Yo solo digo la verrrrdad.
-¡Oh Viktor! ¿Por qué no puedo amarte como tú me amas a mí? –chilló Hermione mirando los ojos negros del búlgaro.
-Porrrque alguien más ya ganó tu corrrazón.
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Hermione soltó una lágrima al recordar aquella última noche en Bulgaria a lado de su amigo. ¿Por qué por una buena vez no había hecho lo correcto? Viktor le amaba aun sabiendo que su corazón le pertenecía a alguien más, la aceptaba con sus errores y aciertos, adoraba a Lene y se desvivía por ella. ¿Entonces porque ella era tan testaruda y se aferraba a un amor que era evidente que jamás prosperaría? Por bruta, por eso mismo.
Olvidándose por completo de su magia, entró a la habitación que compartía con Draco y abrió con fuerza el armario sacando sus maletas del mueble. Draco caminaba detrás de ella suplicándole que le escuchara pero ella no quería escuchar, estaba harta de ser la burla de él y de toda la comunidad mágica, estaba harta de dejarse pisotear por Astoria, los Greengrass y los Malfoy.
-Hermione, por favor –le dijo quitándole la maleta evitando que la castaña siguiera metiendo su ropa-, hay que hablar.
-Yo no tengo nada ya que hablar contigo, Malfoy –le contestó arrebatándole la maleta y alejándose de él.
-¡Tenemos que hablar!
-No, Malfoy, no tenemos –le escupió furiosa. Draco se quedó mudo ante la imagen iracunda de Hermione-. ¡Fue suficiente! Estoy cansada de que tú y tu maldita familia se burlen de mí, ¡no soy el maldito hazme reír de nadie!
Draco fuera de sí mismo le quitó la maleta de las manos y la tiró a un lado para después tomarla de las manos y acercarla a él, Hermione forcejeó un poco pero no logró soltarse del fuerte agarré del rubio.
-¡Suéltame Draco! –le gritó furiosa, pero Draco no la soltó.
-No te dejaré ir, Hermione –le dijo en un susurro atrayéndola cada vez más hacia él-. No volveré a cometer el error de dejarte ir.
-No tenemos nada que hacer juntos, eres un hombre casado, con compromisos y yo jamás seré la amante de nadie –le respondió Hermione fríamente.
-Hermione, yo no…
-¡Basta! –le interrumpió Hermione soltándose de su agarre-. Deja de mentir, Malfoy.
-¡No estoy mintiendo! Créeme por favor –le suplicó el rubio acercándose a ella. Hermione se alejó más de él y le apuntó con su varita.
-No, Malfoy, yo ya no te creo nada.
De un movimiento y sin pronunciar una sola palabra, todas las posesiones de Hermione se guardaron en su maleta, que no tardó en hacer desaparecer. Sin esperar a que Draco le respondiera algo camino con pasos decididos hacia la habitación donde su hija dormía tranquilamente, con otro movimiento de varita guardó las cosas de Lene en su baúl que también desapareció segundos después. Draco veía todo desde el umbral, veía como su felicidad se esfumaba lentamente y aunque él quisiera hacer algo ella no se lo permitiría.
Con sumo cuidado Hermione levantó a Lene de su cunita, la pequeña niña se removió en sus brazos hasta que encontró una posición cómoda y con un largo suspiro volvió a dormir. Draco miró a Hermione con los ojos brillosos, luchando internamente contra las lágrimas que peleaban por salir, pero él no se mostraría débil ante ella. Ella tenía que darse cuenta sola del error que cometía al dejarlo.
-Esto no tenía por qué terminar así –le dijo Hermione mirándolo con los ojos llenos de lágrimas.
-No tiene por qué terminar, podemos enfrentar esto juntos, Hermione.
-No voy a permitir que dañen a mi hija, ni tú, ni ella, ni nadie.
-Hermione, por favor –suplicó una vez más Draco, Hermione lo miró con ojos fríos a pesar de las lágrimas que caían por sus mejillas.
-Adiós, Draco.
Fue lo último que dijo antes de desaparecer de la mansión Malfoy.
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Diez años después.
-¡Mamá! ¡Mira mamá! –Lene corrió hasta la cocina donde Hermione preparaba su postre favorito- ¡Papá! ¡Mira lo que me llegó papá!
-Tranquila, hija –le dijo cariñosamente Hermione limpiándose las manos para ir hacia donde Lene había corrido.
-¡COOOOOOOOORVUUUUUUS!
Habían pasado diez años desde que había abandonado Londres. Desde que lo último que vio de Draco fueron sus hermosos ojos derramando unas cuantas lagrimas ante su partida, pero eso no la hizo desistir de irse. Mantuvo contacto con Ginny, Luna y Harry, después de explicarles el porqué de su desaparición los tres comprendieron y la apoyaron, excepto Ron. Ron no le perdonó el que se hubiera involucrado con Draco "el imbécil mortifago" Mafoy, como él lo llamaba.
Ginny y Harry estaban comprometidos, ambos la visitaban seguido a Sofía, como también lo hacían Luna y su esposo Theodore Nott. A Lene le encantaban las visitas de sus "tíos", como ella les llamaba, adoraba al pequeño Phili, hijo de Luna y Theo, y a Teddy, el hijo de Lupin quien estaba a cargo de Harry y que era cuatro años mayor que ella. Lene volvió a gritar dando pequeños saltitos alrededor del living atrayendo a su padre.
-¡PAPÁÁÁ! ¡Ya llegó! ¡Mi carta de Hogwarts está aquí! –gritó de nuevo Lene.
-Trrranquila, Lene, los vecinos te escucharrrán –le regañó Viktor con una enorme sonrisa en los labios.
-Es que papá, ¡ya llegó!
-Déjame ver –pidió Hermione extendiendo la carta.
COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA Y HECHICERÍA
Directora: Madame Profesora Minerva McGonagall.
Querida señorita: Darlene Lucie Krum.
Tenemos el placer de informarle de que dispone de una plaza en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Por favor, observe la lista del equipo y los libros necesarios. Las clases comienzan el 01 de Septiembre. Esperamos su lechuza antes del 20 de julio.
Muy cordialmente, Pomona Sprout, Subdirectora.
Hermione miró con lágrima en los ojos a su pequeña hija. El momento que ella más había temido llegó. Cuando Lene cumplió once años, sólo fue cuestión de tiempo para que la carta llegara, y ella había estado esperándola día tras día. Cuando a Teddy le llegó su carta de Hogwarts Lene tenía apenas siete años, pero eso no fue impedimento para que los relatos acerca del famoso colegio llenaran a Lene de emoción. Por lo que espero pacientemente hasta que su carta llegó.
-Mamá, iré ¿verdad? ¿Me dejarás ir a Inglaterra a estudiar a Hogwarts, mamá? –Lene miró a Viktor y se aferró a su cuello- Papá, convence a mamá de que me deje ir, ¿sí? ¡Por favoooor! -Viktor sonrió y besó a Lene en la mejilla.
-Clarrro que sí, yo convencerrre a mamá.
Como si se comunicaran telepáticamente, Viktor y Lene voltearon a ver a Hermione haciéndole pucheros. Hermione los miró con el ceño fruncido, no cabía duda que ambos eran unos manipuladores, Viktor le giñó un ojo y la tomo de la mano, con un ligero apretón el búlgaro le transmitió seguridad, con ese simple gesto le dejo saber que no dejaría que nada ni nadie les dañara, que les protegería a capa y espada tal y como lo había estado haciendo todos estos años junto a él. En ese momento Hermione supo que casarse con Viktor había sido una sabia decisión y que ella y sus hijos estaban seguros y protegidos a lado de él.
-Está bien –murmuró Hermione provocando que Lene soltara un grito.
-¡Siiiiiiiiiiiiiiii! –Lene dio un salto y salió corriendo al patio- ¡Corvuuuuus! ¡Mamá dijo que sí!
-¿Sí? Entonces, ¿eso significa que iremos a vivir a Inglaterra? –preguntó emocionado Corvus, su pequeño hijo de casi nueve años.
-Tal vez –respondió Hermione mirando la emoción en los ojos grises de sus hijos.
¡Hola! Esta vez no tardé en actualizar, y la verdad les confesaré que fueron sus bonitos reviews (aunque fueron poquitos) los que me inspiraron para hacer este cap.
¿Quién lo iba a pensar, huh? ¿Se esperaban esto? ¡Claro que no! :D
Déjenme saber sus opiniones sobre la historia, sus reviews me dan cuerda para actualizar más rápido.
Un beso enorme a todas mis lectoras, a aquellas que dejan sus lindos reviews y también a aquellas otras lectoras fantasmas.
Kat :D
