Disclaimer: los personajes pertenecen a J.K. Rowling y la historia es solo mía.
Capítulo 16. Callejón Knockturn
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Lene miró a su mamá nerviosa mientras caminaban por Londres. Era 31 de agosto, mañana partía el tren a Hogwarts y ellas apenas iban al callejón Diagon a comprar sus materiales. Corvus venía tomado de la mano de su madre tan lleno de nervios como ella, ambos conocían bien el mundo mágico en su natal Bulgaria pero no conocían el mundo mágico de Inglaterra, de donde su madre y su padre biológico eran originarios.
Ella sabía que Viktor Krum no era su verdadero padre, pero eso no hacía que lo quisiera menos, lo amaba en realidad, ella no podía concebir la idea de otro hombre en el lugar de su padre, ella simplemente no podía. Cuando tenía seis años descubrió la verdad, ella nunca había hecho caso a su cabello rubio o a sus ojos grises, en Bulgaria era un color de cabello común, tampoco le llamó mucho la atención que sus padres fuesen castaños y ella y su hermano más rubios que el sol.
Pero una tarde escuchó hablando a su madre con su tía Luna y su tío Theo, no solía escuchar las conversaciones de los adultos pero esa tarde le llamó la atención que mencionaran su nombre.
-¿Algún día dejarás que Lene conozca a Malfoy? –Ella había escuchado bien como su tío la mencionaba, entonces se quedó helada detrás de la pared que separaba la entrada del living.
-Theo, no lo sé. No quiero complicar su vida –contestó Hermione haciendo que abriera los ojos como platos. Su tía Luna suspiró.
-No es justo para ambos Hermione –dijo Luna con su voz tranquila y soñadora, Lene pudo escuchar como su madre se levantó y comenzó a caminar en círculos, tal y como lo hacía cuando estaba nerviosa.
-¿Crees que no lo sé, Luna? Claro que no es justo, yo no quería esto, para nadie, pero no dejaré que dañen a mis hijos.
-Draco jamás anulo el divorcio, Hermione –dijo Theo tranquilamente, Lene comenzó a hiperventilar, ¿quién era Draco Malfoy y que tenía que ver con ellos?
-Draco aun te a…
-No lo digas Luna –le calló su madre con furia. Entonces Lene escuchó unos pasos que iban hacia ella y se echó a correr al jardín.
En ese momento nadie se dio cuenta que ella los había escuchado, pero la duda le comía, sobre Draco Malfoy y porque debería de presentar un problema para ellos. Cuando la noche cayó ese día después de que sus tíos se fueran, Lene le escribió una carta a su primo Teddy. Su madre le había enseñado a leer y escribir desde que era pequeña por lo que no tardó en escribirle una carta a su primo Teddy y enviársela con la lechuza blanca que su tío Harry le había regalado en su último cumpleaños.
La respuesta no tardó mucho en llegar, en ella Teddy le hablaba de él señor Draco Malfoy, un adinerado hombre de negocios experto en pociones y magia negra. Le dijo que había sido compañero de Hogwarts de su madre y sus tíos y que habían sido enemigos hasta la segunda guerra mágica. Le adjuntó algunos recortes de El Profeta, el periódico inglés de noticias mágicas, y de una revista inglesa, Corazón de Bruja, donde venían algunos artículos sobre Draco Malfoy.
Lene casi se va de espaldas al ver las fotos de Draco, cabello rubio platino, ojos grises, piel pálida como la nieve. Sus ojos eran idénticos a los de ella y su hermano pequeño Corvus, así como su cabello y piel. Entonces fue ahí cuando Lene no pudo aguantar más y fue a confrontar a su madre, le dijo que cuando ella llegó a vivir a Bulgaria ya estaba embarazada de ella, que vivió un tiempo con su papá y que después regresó a Inglaterra, le contó que había tenido un hermano gemelo llamado Viktor pero que había muerto al poco tiempo de nacer, le contó que cuando tenía un año su padre biológico la encontró y quiso ser parte de su vida pero que su ex-esposa apareció poco tiempo después, que iban a tener un bebé y que su mamá decidió regresar a Bulgaria con ella, pero que poco tiempo después descubrió que ella también tendría un bebé.
Cuando Corvus nació ella tenía justo los dos años, no recordaba mucho de esa época pero recordaba perfectamente a su madre en el hospital con un bulto blanco y llorón, Corvus. Ella se acercó temerosa de la mano de su papá, quien la levantó y la sentó a un lado de su madre y su hermanito, Corvus no dejaba de llorar y Lene en un intento desesperado por hacerlo callar tomó su manita y le cantó. Corvus dejó de llorar inmediatamente y desde ahí, ella siempre había sido su consuelo en las noches de tormenta o cuando alguna pesadilla lo atormentaba.
Ahora ella no estaría ahí por un año entero. Era la primera vez que se separaba tanto tiempo de Corvus y no sabía que sentir, la tristeza por dejarlo la invadía al mismo tiempo que la emoción por ir a Hogwarts. Corvus miró a su hermana y le sonrió haciéndole saber que todo estaría bien, había veces en las que nadie se explicaba cómo era que ambos niños se comunicaban sin decir una sola palabra, pero ellos eran simplemente así, había lazos que compartían que nunca nadie comprendería.
-¿Qué es lo que falta? –preguntó Hermione obteniendo la atención de ambos niños.
-La varita –respondió Lene tratando de ocultar la emoción que sentía por comprar su varita.
-Vayamos a Ollivanders entonces –dijo su madre sonriéndole, posando una mano en su largo cabello.
En Ollivanders, el viejo señor Ollivanders estuvo feliz de ver de nuevo a Hermione, entusiasmado le señaló varias varitas hasta que una varita de espino de 32 cms con un nervio de corazón de dragón como núcleo proclamó a Lene como su dueña. Corvus emocionado corrió a abrazar a su hermana, Hermione insistió en pagar pero Ollivanders se negó y le regaló la varita a Lene.
-Mamá, ¿podemos ir por un helado? –preguntó Corvus acomodando el broche de su capa, el niño insistía siempre en ir bien peinado, con los zapatos limpios y siempre se había rehusado a usar ropa que no fuera negra o gris.
-Claro tesoro –le respondió Hermione guardando el paquete con la varita de Lene en el bolso.
-¿Hermione? –escuchó la castaña que alguien la llamaba y al girarse al ver quien era Hermione perdió de vista a Corvus por un momento- ¡Eres tú!
-¡Oh Neville! –Hermione se giró a abrazar a su viejo amigo- ¿Cómo has estado?
-Muy bien Hermione, ¡cuando tiempo sin verte!
-Oh si, recién acabo de volver a Inglaterra –dijo Hermione señalando a Lene quien miraba un aparador con calderos.
-¿Tu hija?
-Sí, ¡Lene!
-¿Sí, mamá? –respondió la niña girando la cabeza.
-Ven, quiero presentarte a alguien, ¿dónde está tu hermano?
-Estaba contigo –dijo Lene caminando hacia su madre.
-Aquí no está –Hermione comenzó a mirar a su alrededor buscando la cabecita rubia de su hijo sin encontrar nada.
-¿Cómo se llama tu hermano? –le preguntó Neville a Lene- Les ayudare a encontrarlo.
-Corvus, Corvus Krum.
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Algo no va bien, pensó Corvus cuando se dio cuenta que la gente cada vez lo miraba más y más extraño. Giró para ver donde estaba y las calles oscuras y solas parecían todas iguales, no se había dado cuenta cuando había dejado a su hermana y a su madre atrás, ni cuando había llegado a ese extraño callejón. Quiso regresar pero no sabía ni donde estaba y cuando miraba a la gente que había cerca estos se alejaban de él como si fuera peligroso. Las tiendas parecían estar vacías o abandonadas, sin luces ni movimiento. Corvus caminó un poco más hasta que encontró una tienda abierta, con luces y gente adentro.
Sin pensarlo se metió, le preguntaría al dependiente como regresar al callejón Diagon y se largaría de ahí, el lugar no le daba buena espina a pesar de que lo encontraba fascinante. Dos hombres mayores, uno de cabello rubio y largo y otro de cabello negro y corto, estaban hablando acaloradamente al final de la tienda cuando Corvus llegó y tosió. Ambos hombres se quedaron callados al verlo.
-Scorpius, te dije que te fueras con tu madre –dijo el hombre rubio mirándolo con furia, Corvus miró hacia atrás pensando que alguien más había entrado detrás de él pero no había nadie-. ¿A quién buscas? ¡Astoria!
-Disculpe, señor, no pretendía interrumpirlos –dijo Corvus molesto, ¿por qué ese hombre le hablaba de esa manera? Él no era ese tal Scorpius-, es solo que me perdí y quisiera saber cómo regresar al callejón Diagon.
-¿Pero qué…? –dijo el hombre rubio mirándolo más detenidamente, Corvus se sintió un poco nervioso ante el escrutinio del hombre pero se mantuvo sereno-. ¿Cómo te llamas, niño?
-Corvus, Corvus Krum, mis padres son Viktor y Hermione Krum –los ojos de ambos hombres se abrieron desmesuradamente.
-¡ASTORIA! ¡NARCISSA¡ –volvió a gritar el hombre rubio. Se escucharon pasos y una mujer rubia acompañada de un niño también rubio aparecieron detrás de ellos.
-¿Qué quieres, Lucius? –preguntó la mujer molesta. El hombre lo señaló y la mujer lo miró con cara de pocos amigos- ¿Quién eres niño?
-¿Me dirán como regresar o tendré que descubrirlo yo solo? –preguntó Corvus enojado mirándolos a todos con mala cara. Había sido mala idea entrar ahí.
-Llama a Draco –dijo el hombre rubio llamado Lucius cuando una segunda mujer entró en la tienda.
La mujer miró a Corvus con los ojos abiertos llenos de sorpresa, después miró al niño para finalizar mirando al hombre llamado Lucius. La mujer se acercó a él y lo tomo de las mejillas, Corvus se trató de alejar pero la mujer lo estrechó en sus brazos. Por primera vez desde que se había perdido Corvus se asustó, ¿quién era esa mujer y por qué lo abrazaba? ¿Por qué todos se le quedaban viendo como si fuera una cosa rara? La mujer lo dejó de abrazar pero se puso delante de él como protegiéndolo de algo.
-Déjalo ir, Lucius –fue todo lo que dijo la mujer, Lucius la miró con furia pero no se acercó.
-Draco tiene que dar muchas explicaciones.
-Tal vez, pero no aquí, no con los niños presentes.
Y sin decir nada más, la mujer lo tomó de la mano y lo jaló hasta el callejón oscuro. Caminaron un trecho más hasta que estuvieron lejos de la tienda, Corvus no decía nada, solo miraba a la mujer que lo llevaba lejos de la extraña tienda, cuando estuvieron lo más alejados se detuvo y se agachó hasta estar a su altura.
-¿Cómo te llamas? –le preguntó peinándole el cabello hacia atrás, Corvus no se había dado cuenta que algunos mechones se habían salido de su lugar.
-Corvus Krum. Mis padres son…
-Yo soy Narcissa Malfoy y se quiénes son tus padres –le dijo la mujer dándole una pequeña sonrisa-. No te asustes, te llevaré con ellos. ¿Qué hacías aquí tú solo? –le preguntó poniéndose de pie y caminando sin soltar su mano.
-Yo… me perdí –confesó mirando a la mujer. Se sentía seguro junto a ella-. Íbamos a ir por un helado y no noté cuando mi madre y mi hermana se detuvieron.
-¿Darlene esta con ustedes? –pregunto la mujer con la voz cortada. Corvus la miró extrañado, ¿cómo sabía cómo se llamaba su hermana?
-¿Quién es usted? –fue lo que atinó a preguntar Corvus, Narcissa sonrió.
-Sí que eres hijo de Hermione Granger –le dijo la mujer sin dejar de sonreir. Salieron a un callejón mucho más transitado, Corvus giró para ver la entrada al callejón oscuro y notó que en la parte de arriba decía "Callejón Knockturn", hizo una nota mental de donde estaba la entrada para no volver a entrar solo ahí nunca más-. ¿Aún quieres tu helado, Corvus?
-¿Disculpe? –preguntó el niño sorprendido, la señora Narcissa le sonrió de nuevo y Corvus no pudo evitar sonreírle de vuelta.
-Dijiste que iban por un helado cuando te perdiste -le respondió con una sonrisa.
-Ehmmm, si, pero no quiero molestarla más, señora Malfoy.
-No es ninguna molestia, ven, vamos.
La señora Malfoy lo llevó a un lugar donde había muchos dulces, le dijo que tomara lo que quisiera para luego sacar su varita y hacer un hechizo con ella, un pequeño dragón azul salió de la punta de la varita y después de que la señora Malfoy le susurró algo se fue.
¡Hola! ¿Cómo les va? Aquí está el nuevo cap, espero y les haya gustado. Aquí podemos ver que a pesar de que Lene llama "papá" a Viktor sabe que Draco es su verdadero padre, claramente Corvus no lo sabe. ¿Qué les pareció el encuentro de Corvus con su abuela? Yo amé escribir esa parte 3
Ahora, les contaré un poco sobre como escogí el nombre de Corvus, pues verán, amo los cuervos, uno de mis nombres significa "pequeño cuervo", y la constelación del cuervo es hermosa, ¿les dije ya que amo los cuervos? Jajajajaja, bueno ya.
Gracias a todas las chicas que dejaron su review, ¡me hacen tan feliz! :D y también gracias a todas aquellas que agregan la historia a sus favoritos y follows, mil gracias.
No olviden dejar su review, un beso enorme a todas.
Kat.
PD: Lo olvidaba, ¿alguien sabe qué demonios le está pasando a la página? He estado intentando subir un capítulo de mi otro fic y no puedo :C si alguien sabe cómo resolver este problema le agradecería enormemente que me lo hiciera saber.
