Disclaimer: los personajes pertenecen a J.K. Rowling y la historia es solo mía.
Capítulo 17. Honeydukes
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-Señor Malfoy, la señora Malfoy lo busca –le informó su secretaria Maggie sacándolo de concentración. Draco la miró con mala cara y le hizo una seña para que dejara pasar a su madre.
-Hola Draco –le saludó Narcissa entrando con elegancia a su despacho. Draco no se inmutó, siguió mirando los informes que leía antes de ser interrumpido.
-¿A que debo el honor, madre?
-Tengo algo que decirte, es evidente que ni tu padre ni Astoria te lo han dicho ya o no estarías tan tranquilo mirando esos papeles.
-No hay nada más interesante que mi trabajo, madre. Sea lo que sea, puede esperar.
-¿Estás seguro? –Draco dejó de ver sus informes para dirigirle una mirada gélida a su madre.
-¿Hay algo que no sepa?
-Hermione Granger está en Inglaterra, ¿o debo decir, Hermione Krum? El búlgaro finalmente consiguió desposarla.
-¿Qué has dicho? –preguntó Draco levantándose de su asiento. Narcissa sonrió.
-Están en Honeydukes, corre, tal vez se vayan rápido.
Y sin que le dijera más, Draco se desapareció de su despacho y se apareció fuera de Honeydukes. Entró y comenzó a buscar la cabella llena de rizos enmarañados de Hermione o la rubia cabeza de su hija, pero no estaban por ningún lado. Solo niños gritones corriendo por todos lados. Estuvo a punto de irse cuando una cabeza rubia le llamó la atención al fondo de la tienda.
Era un niño, de no más de diez años, vestía una túnica negra, zapatos negros perfectamente limpios, el cabello relamido hacia atrás y miraba con interés las pepitas de todos los sabores. Draco casi se va para atrás al verlo, era como una especie de réplica de él cuando tenía su misma edad. Sin pensárselo se acercó, no sabía quién era ni que hacia ahí, claramente Hermione y su hija ya se habían ido, pero ese niño, tan enigmático, captó su atención y algo le decía que tenía que hablar con él.
-¿Aún no te decides por las pepitas? –le preguntó justo al llegar junto a él. El niño no se asustó como cualquier niño normal haría, simplemente siguió mirando el estante para después voltear a verlo. Sus ojos grises se clavaron en los de él y lo petrificaron.
-No me convence mucho el "todos los sabores", señor –le dijo con voz suave y clara, tenía un pequeño acento que connotaba que el niño era extranjero pero hablara inglés con fluidez. Draco se recuperó rápidamente.
-No debería, en realidad son todos los sabores del mundo.
-No planeaba comprarlas. No sin mi madre.
-¿Estás solo aquí? –preguntó Draco sorprendido. El niño soltó un suspiro.
-Por el momento, me separé de mi madre y hermana sin darme cuenta y me perdí. Una señora muy amable me trajo aquí y me aseguró que vendrían por mí. Usted se parece mucho a la señora Narcissa.
-Narcissa Malfoy es mi madre. Mi nombre es Draco Malfoy y me envió a hacerte compañía en lo que tus padres llegan por ti –le mintió Draco. El niño pareció un poco aliviado ante su respuesta, y entonces le sonrió. Draco se quedó petrificado al ver su sonrisa, era idéntica a la de su hermosa hija.
-Si la señora Malfoy lo envía entonces usted es de confiar. Mi nombre es Corvus Krum.
Al escuchar el apellido del niño Draco se quedó helado. ¿Ese niño era hijo de Hermione y Krum? ¿Cómo podía serlo? Rápidamente se recompuso sin que el niño se diera cuenta, él jamás hubiera relacionado al niño con Hermione y mucho menos con Krum, eran tan diferentes. Draco le compró varios dulces y un helado, sabía que era cuestión de tiempo para que Hermione llegara por él así que le propuso sentarse afuera de la tienda a esperar a su madre.
-Muchas gracias, señor Malfoy –le dijo el niño mientras le daba otro lengüetazo a su helado.
-No tienes nada de que agradecer, tú padre y yo alguna vez fuimos amigos.
-¿De verdad?
-¡Claro! Cuando jugaba en el equipo de quiddich de Bulgaria vino a Hogwarts a participar al Torneo de los Tres Magos y ahí fue donde nos conocimos.
-¿En serio? Entonces debió de conocer a mi madre, ella también estudiaba en Hog… -el niño dejó de hablar y se quedó en silencio por unos momentos- ¡Oh! Nunca puedo pronunciar el nombre del colegio de mi madre –dijo con un poco de vergüenza, Draco le sonrió.
-Yo tampoco podía a tu edad –le confesó Draco arrancándole una sonrisa al niño.
-¿Entonces conoció a mi madre? –preguntó sonriente.
-Sí, la conocí. Pero no nos llevamos bien sino hasta séptimo año.
-Vaya, jamás conocí a nadie más que fuera en el colegio con mamá más que a los tíos Potter o los tíos Nott.
-¿Conoces a Theodore Nott y su familia? –preguntó sorprendido Draco. El niño asintió con la cabeza.
-Son amigos de mamá de toda la vida. El tío Theo me enseñó a hacer pociones junto con mi hermana.
Draco no pudo evitar sentirse traicionado. Jamás había dejado de tener contacto con Theo ni con Luna, Luna era la única mujer a la que consideraba amiga y ambos siempre negaron saber el paradero de Hermione.
-Señor Malfoy, ¿se encuentra bien?
-Sí, sí, lo siento. Theo y yo éramos buenos amigos.
-¿De verdad? Si eran buenos amigos y también de mamá y papá, ¿entonces por qué usted jamás fue a visitarnos a Bulgaria?
-Digamos que tú madre y yo tuvimos problemas después de que tú hermana naciera. Así que nos alejamos.
-Vaya, que mal. Usted me cae muy bien, señor Malfoy.
-Llámame Draco.
-No, sería una falta de respeto, señor Malfoy.
-Para nada. Tu madre sí que te educó bien.
-Mi mamá es la mejor mamá del mundo –Draco pudo notar que cada que Corvus hablaba de Hermione su cara se le iluminaba y sonreía.
-¿Oh si? ¿Por qué?
-Porque es la mejor. Se supone que yo me quedaría en Sofía con papá mientras que ella traía a Lene al expreso de Hogarts, pero yo quería venir. Solo una vez había venido a Inglaterra, cuando tenía dos años, ¡y no me acuerdo de nada! Papá no quería venir, pero mamá lo convenció de venir para que me enseñara Londres. Pero ahora creo que papá estará muy enojado conmigo por haberme perdido.
-Yo creo que se alegrarán más al saber que estás bien.
-Tal vez, pero después papá se enojará bastante. No le gusta Londres.
Sin saber que lo llevó realmente a abrazar al pequeño Corvus, lo hizo. No solía ser cariñoso con nadie salvo Scorpius, aunque Scorpius era un niño muy difícil, Astoria lo malcriaba demasiado simplemente para molestarlo. Y sus padres lo consentían mucho también. Siempre se preguntó si el trato que Lucius le daba a Scorpius alguna vez de lo hubiera dado a Lene, lo dudaba mucho. A pesar de que Narcissa y él siempre pensaban en ella (por años en cada árbol navideño y cumpleaños de Lene le compraban un obsequio), Lucius siempre había hecho como que no existía. Ahora sabía que no solo había tenido una hija con ella, sino un hijo también.
Y no sabía que pensar, no sabía si odiarla por haberle ocultado por segunda ocasión la existencia de sus hijos, por haberse ido y casado con el tonto de Krum o entenderla, porque aunque le costara aceptarlo, él sabía los motivos por los cuales Hermione se había ido de Londres por segunda vez, alejándose de todo lo que amaba para proteger a sus hijos, no solo de los problemas que les causaría el ser un Malfoy, sino de todo el chisme de Inglaterra. Sin duda alguna, era una excelente madre.
-No te preocupes, Corvus –le dijo al niño limpiándole una lágrima de la mejilla-, todo estará bien. Y si no lo está, siempre puedes recurrir a mí, esta es mi dirección –le entregó un pergamino con la dirección de su piso en Londres y su oficina en Malfoy Enterprises-, siempre que lo necesites puedes escribirme.
-¿De verdad? –Los ojitos grises de Corvus se iluminaron tomando el pergamino y guardándolo en su túnica-. Muchas gracias, Draco.
-¡Corvus!
A escuchar el grito instantáneamente ambos rubios voltearon hacia una enfurecida Hermione.
-Vaya, Draco, estamos en problemas.
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Hermione había llamado a Viktor, tenían una hora buscando a Corvus y no aparecía por ningún lado, Lene trataba de tranquilizarla pero Hermione no podía estar tranquila, no sabiendo que su pequeño estaba perdido en una ciudad que no conocía, en un mundo mágico donde todo era extraño para él.
-Hermy, trranquilizate, estas asustando a Lene –le dijo Viktor presionándole suavemente la mano. Hermione miró a su hija quien no dejaba de llorar, se culpaba por la desaparición de Corvus y aunque ella no la culpaba, no podía decirle algo alentador. Ella también estaba aterrada.
-Mamá, lo siento –se disculpó Lene por milésima vez.
-Está bien, Lene, mamá no crrreé que tu tuvierrras la culpa –le dijo Viktor a Lene tomándola entre sus brazos-. Todo estarrrá bien.
-Pero….
De repente, un patronus en forma de dragón apareció ante ellos. Hermione lo miró con el ceño fruncido, sabia de quien era ese patronus, y entonces temió lo peor. Pero en cuanto estuvo a punto de alejarlo, el patronus le habló.
"Corvus está sano y salvo, lo encontrarás entretenido en Honeydukes. No creí conveniente llevártelo personalmente, sin embargo, tenemos mucho de qué hablar, señora Krum."
Hermione suspiró aliviada y se echó a correr hacia Honeydukes. No tardó mucho en llegar, sin embargo lo que vio al llegar la dejó petrificada. Corvus charlaba animadamente con Draco mientras comía un helado, Draco no dejaba de mirar con adoración a Corvus, cada gesto, cada palabra que el niño decía el rubio no se los perdía. Viktor llegó a su lado a los pocos segundos y como ella se petrificó al ver la escena. Lene no lo hizo. Ella había deseado secretamente conocer a su verdadero padre por muchos años, y ahora estaba ahí, charlando con su hermano como si se conociesen de toda la vida.
Sin previo aviso, Draco abrazó a Corvus para después entregarle un pergamino que el niño guardó en su túnica. El miedo invadió a Hermione y comenzó a caminar hacia ellos hecho una furia, ¿quién diablos se creía él, además del padre de Corvus, como para abrazar a su hijo y darle cosas? Estaba hecha una furia.
-¡Corvus!
Ambos rubios voltearon a verla, Draco la miró con furia mientras que Corvus la vio con miedo.
-Vaya, Draco, estamos en problemas.
-¡Draco Malfoy! ¡Aléjate de mi hijo!
-Tranquila, leona. Solo lo cuidaba en lo que llegabas por él.
-No necesitamos de tu ayuda –le espetó furiosa tomando a su hijo del brazo y alejándolo de él-, muchas gracias.
-Hermione…
-¡No! Nada de Hermione, Malfoy. ¡Aléjate de mí y mi familia!
-¿Tu familia? ¿No se te olvida un pequeño detalle?
Sin que se dieran cuenta, la gente comenzó a arremolinarse alrededor de ellos. La súbita aparición de Hermione Granger después de diez años de no saber nada de ella y del escándalo que se armó gracias a Skeeter y El Profeta era noticia. No solo no dejaban de cuchichear sin perder la atención a la discusión con Malfoy, sino que señalaban tanto a Lene como a Corvus y Krum.
-No se me olvida nada. ¡Aléjate!
-Herrrmy-oh-ni, crrreo que lo mejorrr es que nos vayamos –le dijo Victor tomándola del brazo.
-¿Tantos años y aún no puedes pronunciar bien su nombre, Krum? –le espetó Draco furioso. Viktor lo fulminó con la mirada.
-Crrreo que eso rrrealmente no es de tu incumbencia, Malfoy –Viktor se puso frente a Hermione y tomo su cara entre sus manos-. Herrrmy, vámonos, nos están mirrrando. Dijiste que nada de atención.
-Lo siento, Viktor –se disculpó con lágrimas en los ojos-. Todo esto es mi culpa. Vámonos niños.
Hermione tomo de la mano a ambos niños y comenzó a caminar hacia la salida del Callejón Diagon, la visita al callejón había salido exactamente como no quería que saliera. Viktor comenzó a caminar detrás de ellos pero un jalón la detuvo. Era Lene. La niña se había quedado inmóvil con el ceño fruncido mirando a su madre.
-Vamos, Lene, camina.
-No –respondió la niña soltando la mano de su madre bruscamente.
-¿Qué? Vamos, Lene, camina.
-No mamá, basta de mentiras. Sabes que lo sé, él lo sabe –dijo señalando a Draco-, papá lo sabe. Todos lo saben.
-No sé de qué estás hablando –dijo Hermione con el corazón pendiendo de un hilo. No hoy. No ella.
-Claro que lo sabes.
-Lene, por favor. Este no es el lugar ni el momento.
-¿No? ¿Entonces cuando? ¿Dónde?
-¿Ella lo sabe? ¿Me recuerda? –preguntó Draco con la voz entrecortada. Hermione los miró a ambos con los ojos llenos de lágrimas.
-Claro que lo sé –le respondió Lene a Draco-. Pero no te recuerdo.
-Yo jamás te he olvidado.
¡Hola! ¿Cómo les va? Pues aquí está el nuevo cap, espero y les haya gustado. Una enorme disculpa por la tardanza. Jejejeje, creo que jamás terminaré de disculparme por las tardanzas, pero siendo honesta, pude haber subido desde hace mucho el cap, simplemente no tenía ánimos de subirlo porque no había reviews. ¿Qué les pareció el cap? ¿No es Draco un amor con Corvus? ¿Y se esperaban la reacción de Lene? Amo a Narcissa, y como siempre tiene un motivo para todo lo que hace.
Gracias a las poquitas chicas que dejaron su review y también gracias a todas aquellas que agregan la historia a sus favoritos y follows, mil gracias.
Y ahora una noticia, le quedan dos capítulos más al fic. Cuando lo comencé no pensé hacerlo tan extenso y ya van 17 capítulos, si fuese por mí lo hacía de mil pero desde un principio la historia sería corta.
No olviden dejar su review, un beso enorme a todas.
Kat.
