Sé que no queréis que Regina muera, pero solo os pido un poco de paciencia, sólo el destino deidirá que va a pasar con Regina.
Esto es lo que pasó durante las cuatro horas que Emma y Regina estuvieron fuera. Espero que os guste :)
Capítulo 3.
4 horas antes…
Peter, con el cuerpo de Henry, estaba sentado junto a un árbol observando Storybrook; junto a él estaba Félix jugando con una manzana y su cuchillo, el cual lanzó varias veces a esta, en la última Peter dio un respingo y se incorporó.
-Ya está han encontrado a la Reina, saben que yo no soy Henry- hizo un mueca extraña ¿asco?, ¿indignación?, nadie sería capaz de saberlo- han liberado al crío y saben cuáles son nuestros planes.
.Eso no debería impedir que los llevemos a cabo, el nuevo Nunca Jamás estará aquí, todos serán niños perdidos para siempre. Peter Pan nunca falla- dijo con voz ronca- además siempre hay "opciones"
-Me acabas de dar una brillante idea, mi querido Félix…
Peter silbó y aguardó unos segundos hasta que su llamada fuese respondida. Su sombra apareció por entre los árboles creando una fuerte corriente de aire frio y escalofriante. Peter comenzó a explicarle el plan a la vez que Félix asentía convencido de que funcionaría.
-Esa es tu parte, encárgate nos reuniremos en el cementerio en tres horas.
-¿Crees que podremos hacerlo Peter? Dudo que la magia funcione igual aquí- objetó Félix cuando la sombra se hubo ido.
-Estoy completamente seguro, no te preocupes ella aceptará el trato.
{Sombra}
La Sombra tenía clara su parte, separar al grupo, primero dividirlos y luego crear brechas insalvables. Cuando hubo comprobado que todos estaban dentro de la cripta Mills en el cementerio, inspeccionó el bosque creando un plan. Decidió tenderles una trampa en el barranco, junto a los acantilados, aprovechando que se avecinaba una tormenta. Emitió unos chillidos estridentes, que bien desde lejos podían confundirse con los de una mujer en apuros.
Al poco rato percibió que alguien se acercaba y comenzó a oír las voces de dos mujeres, una de ellas su objetivo principal. Peter había dicho: "Sin la Reina escasean de magia y, sin magia, no pueden vencernos. Haz que se separen, que se creen brechas entre ellos, haz que alguien mate a la Reina." Las voces se acercaban cada vez más.
-Creo que era por allí- indicó Regina señalando la zona del bosque que rodeaba la playa.
-Creo que era más bien por allá- dijo Emma apuntando un poco más al este, a la zona de acantilados.
-Tienes razón sería más lógico que alguien pidiese ayuda desde un acantilado que desde la playa. Tendríamos que darnos prisa el tiempo se está poniendo mal.
-Parece que va a llover, y este viento no me parece una buena señal.
Siguieron caminando por el bosque, pero, unos minutos más tarde se desató una peligrosa tormenta, la sombra comenzó a removerse inquieta entre los árboles, haciendo extraños ruidos y debilitando las ramas de los árboles; justo en el momento en el que iban a dar la vuelta oyeron de nuevo el grito, sin duda de una mujer, procedente de la linde del bosque, en el barranco. Se dirigieron hasta allí llevando todo el cuidado posible y llamando a gritos a la persona que emitía aquel grito de socorro.
-¿Hola?
-¿Hay alguien ahí?
Justo en el momento en que Regina formuló esa segunda pregunta la sombra de Peter Pan salió del acantilado, que junto al viento a la lluvia y envistiéndola con fuerza, hizo perder el equilibrio a Emma, que resbaló y cayó por el acantilado. Emma habría muerto si no hubiese sido por la velocidad con la que Regina le cogió la mano, evitando así que esta cayera al vacío. La Sombra aulló victoriosa, había tirado a la Salvadora y la Reina no aguantaría mucho, si las brechas existentes eran suficientes la Reina dejaría caer a la Salvadora, por odio y rencor, y luego cargaría con las culpas facilitando la ruptura del grupo y aislándose. La sonrisa que se dibujó en su etéreo rostro apenas duró unos segundos.
-No me sueltes por favor- pidió Emma aterrorizada
-No lo haré, no podría…
-¿Acaso tu conciencia se vería afectada por ello?
-Eso y que si lo hiciera tus padres me matarían y Henry me odiaría- puntualizó Regina
La Sombra se enfadó tanto por esas cuatro frases que voló directa a la rama más débil y gorda de un árbol alto y, con ayuda del viento y la magia, la estrelló contra el hombro y la cabeza de Regina, haciéndola tambalearse y aflojar la mano con la que sujetaba a Emma, la cual se resbaló unos pocos centímetros más hacia abajo. La Sombra sonrió, pero ya habían pasado casi tres horas desde que se había ido, tenía que ir a encontrarse con Peter Pan.
Se encaminó hacia el cementerio con una molesta sensación al dejar su trabajo a medio hacer, no tardó más de quince minutos en llegar al cementerio y entrar en la cripta de los Mills.
{Peter}
Peter sabía lo que hacía, no lo había hecho más que un par de veces, pero eran suficientes para poder llevar a cabo el trato, aunque tuviese que sacrificar a Félix, era leal y fiel, pero no era más que un peón. Juntos se encaminaron hacia la cripta de los Mills procurando no ser vistos; cuando Regina y Emma se hubieron alejado entraron en ella atascando la puerta por dentro. Movieron el ataúd de piedra de un tal Henry Mills, y bajaron por las escaleras de mármol hasta un largo pasillo.
-Yo miraré en las habitaciones de la derecha, mira tú en las de la izquierda.
-De acuerdo- dijo Félix comenzando por la primera.
Les llevó diez minutos encontrar la sala correcta. Era espaciosa, lleva de polvo, pero bien decorada, había un sofá rojo carmesí, una pequeña estantería con libros en diferentes idiomas, una pequeña vitrina de exposición con todo tipo de cosas, varios cofrecitos apilados en una pared y con corazones dibujados, y, lo más espeluznante… un ataúd de mármol blanco tallado, con una rosa roja fresca encima, tenía una inscripción que decía: "El amor no es una debilidad, madre. Cora Mills."
-Aquí está, la Reina de Corazones, comencemos Félix abre el ataúd y siéntate en el sofá, no me interrumpas bajo ningún concepto. ¿Queda claro?
-Sí, Peter- respondió a la vez que, tras destapar el ataúd, se sentaba donde el otro le había dicho.
Peter colocó una mano sobre la cabeza y otra sobre el corazón de Cora, comenzando a recitar palabras en un antiguo idioma, conocido por muy pocos; se fue formando un aura de magia alrededor de ellos dos, un círculo de sal negra se estaba dibujando en el suelo, el ambiente se estaba enfriando y tensando, algo empujó a Félix a levantarse contra su voluntad y cruzar el círculo.
-Félix, Félix, Félix, creí haberte dicho que te quedaras allí y no entrases bajo ningún concepto- dijo Peter con tono burlón y sonrisa irónica- ahora vas a tener que pagar las consecuencias, introdujo la mano en el pecho del otro chico, para sorpresa suya, y extrajo su corazón de un tirón- ¡uy! Se me olvidó decirte que era necesario sacrificar un corazón y una vida para recuperar otros.
A Félix no le dio tiempo siquiera a entender lo que había dicho, Peter apretó su corazón recitando un nuevo hechizo y su vista se oscureció. Peter siguió con sus conjuros, mientras un suave humo dorado pasaba del cuerpo de Félix al de Cora; cuando terminó el conjuro respiró hondo y esperó.
Cora tenía la sensación de que le había estado faltando el aire durante un largo rato, se incorporó de inmediato mirando a su alrededor y tratando de averiguar qué había pasado.
-¿Henry? ¿Qué haces aquí? ¿Qué ha pasado? ¿Dónde estamos?
-No soy Henry, sólo uso su cuerpo, soy yo Peter, ¿me recuerda majestad? Estoy aquí porque he venido a devolverte a la vida, ya que tu propia hija te mató, y estamos en la cripta familiar.
-Pensé que estabas en tu querido Nunca Jamás Peter. Dime, ¿qué quieres a cambio de esto?
-No pierdes el tiempo ¿verdad Cora? El trato es simple, no te mato a cambio de que me ayudes a transformar esta horrible ciudad en el nuevo Nunca Jamás, después te podré ayudar a marcharte o dejar que te quedes aquí.
-¿Qué tengo que hacer?- dijo pensativa, podría servirle para encontrar a su hija e intentar arreglar las cosas, había recuperado su corazón y quería recuperar a su hija.
Peter sonrió, no le dijo nada todavía, lo que inquietó a Cora, pero la acompañó hasta la puerta de la cripta donde habían quedado con la Sombra. Hechas las presentaciones decidieron construir una pequeña cas mágica indetectable como base de operaciones, en medio del bosque.
{Henry}
De camino a la tienda Henry escuchaba la conversación de sus abuelos sobre la vida amorosa de su madre. Cuando entraron en la ciudad decidieron pasar primero por casa para cambiarse de ropa y asearse, mientras se tomaban un chocolate con canela los tres, comenzó de nuevo la conversación.
-Creo que Emma elegirá a Neal es un buen chico y la quiere- dijo David.
-No digo lo contrario, pero creo que optará por Garfio, es más de su tipo, y tiene más espíritu aventurero- contradijo Mary Margaret.
-Muy bien pues apostemos- cogió un bote de cristal donde echó algunos billetes- cincuenta dólares por Neal.
-De acuerdo cincuenta dólares por Garfio
-Me apunto- dijo Henry con una sonrisa y buscando entre sus cosas cogió unos billetes- cuarenta y tres a que no elige a ninguno de los dos.
Mary Margaret y David mantuvieron una conversación silenciosa acordando devolverle el dinero a Henry cuando perdiera, y sonriendo aceptaron la apuesta. Al mirar la hora decidieron ir a reunirse a la tienda del señor Gold, donde estaban ya todos los demás.
Peter Pan y Cora, una poderosa alianza, sobre todo si los sentimientos de Cora se ven nublados por la venganza; si hubiese alguien capaz de hacer sentir a Cora, lo que una vez sintió por aquella persona, ella no dudaría ni un segundo pero, ¿lo hará alguien?
Sé que esperabais leer que pasará con Regina, como habéis comentado, si Emma le dará un beso de amor verdadero; pero las historias han de ser contadas desde todos sus ángulos, el próximo fic será importante para todos.
