¡Hey! ¿Qué habían dicho? "Este fic ya se quedó descontinuado" ¡Pues no! Aquí vengo con el penúltimo capi~ El siguiente es el último,debo advertirles que hay lemon así que...Bueno...¡A leer!
—Nee, Aominecchi levántate—Aomine al escuchar eso abrió los ojos lentamente, tapándoselos con el antebrazo por la luz solar—Moo~ No llegaremos a la escuela a tiempo, Aominecchi—El moreno al terminar de reconocer esa voz quitó su brazo con ansiedad, reconociendo que el rubio que estaba parado frente a él con el uniforme de Kaijo le sonreía.
— ¿Kise? ¿Qué haces aquí? ¿Dónde estamos? —Preguntó confundido el de orbes azules al notar que esa no era su alcoba.
—Pues pasaste aquí la noche Aominecchi, mi mamá nos dio permiso pero solo vimos una película porque te quedaste dormido a la mitad—Contestó el de ojos dorados mientras reía recordando como el moreno se quedó profundamente dormido en una canción de la película—Ahora vamos rápido que llegarás tarde a Touou y si yo llego tarde, Kasamatsu-senpai me molerá a golpes ¡No creo que seas tan malo como para que quieras que tu amado novio se convierta en polvo a base de golpes! —El mencionado sonrió al escuchar la palabra "novio" — ¿De qué te ríes? ¿En serio quieres que Kasamatsucchi me pegue? —El rubio hizo una pose dramática con diversión, haciendo reír al contrario.
—No, es solo que…Me gusta que seas mi novio después de todo—Kise se sonrojó casi al instante y fue a sentarse junto al moreno, acariciándole esos marcados pectorales que lo derretían.
— ¿En serio?...Amo que me digas eso…—Susurró Ryouta sinceramente, recordando lo mucho que le costó enamorar al moreno.
—Vamos, no llores Kise…No te preocupes más…Jamás nadie tendrá que espantarse—El as de Kaijo solamente abrió los ojos sorprendido, tratando de aguantar las lágrimas que comenzaban a salir de sus dorados orbes; lanzándose a su amado, tratando de confirmar que eso era real…Al menos para él.
Después de haberse separado de aquel abrazo a cambio de unos cuantos besos, los jóvenes caminaron rumbo a sus respectivos colegios tomados de la mano, importándoles muy poco lo que los demás decían. A final de cuentas, ese era el sueño de Aomine y no dejaría que la irrealidad lo afectara.
—Sabes, aún recuerdo cuando me golpeaste con ese balón en la cabeza…Creo que fue amor a primera vista—Aomine rió al recordar el momento en que se conocieron.
—Es porque eres un idiota—Contestó el mayor, ganándose un suave golpe de Kise en el pecho mientras ambos explotaban en carcajadas sin soltar su agarre.
—También por Kurokocchi aunque…Me sentí muy mal cuando cortaste con él por mi…—Aomine entrecerró los ojos tratando de comprender lo que sucedía en ese mundo—Veo que por el golpe que te dio con el balón en el partido no lo recuerdas—Kise sonrió con algo de tristeza, apretando más fuerte la mano de su pareja—Tú eras novio de Kurokocchi desde primero de secundaria, luego nos conocimos y nos fuimos enamorando hasta que llegaste al punto de terminar tu relación con él por mi…Yo me negué pero…No podía seguir fingiendo con una sonrisa que era grato para mi verte con él…Kurokocchi se molestó muchísimo y en el partido lanzó uno de sus pases a tu cabeza, haciéndote perder el conocimiento y que te borrara la memoria de unos días pero te recuperaste muy rápido—Aomine se quedó estupefacto al escuchar aquella versión ya que era demasiado alejada de su realidad.
—Pero al menos no olvidé lo importante—El moreno le robó un beso a su novio, el cual solo sonrió y se dejó llevar, separándose cuando el oxígeno comenzaba a faltar para seguir caminando—Creo que…El hada azul me ha dado una razón para vivir...Y un lazo que siempre será eterno—Kise solo levantó la ceja divertido ya que no entendía nada de lo que decía su novio.
—Creo que yo también te amo—Contestó el menor, provocando que Aomine le despeinara divertido, riendo con los ojos cerrados pero al momento de abrirlos ya nada estaba.
— ¿Qué pasó? —De la nada el chico estaba en un atardecer borrascoso afuera del gimnasio de Kaijo—Estúpido tiempo—Refunfuñó para sus adentros, caminando rumbo al gimnasio donde veía a Kagami golpeando a Kise— ¡Hey, tu! ¿Qué mierdas piensas que le haces a mi novio, Bakagami? —Gritó Daiki mientras iba corriendo hacia su pareja, el cual estaba escupiendo sangre tirado en el piso.
— ¿Cómo que qué le hago a este pedazo de mierda? —Contestó el pelirrojo demasiado irritado— ¡Vi los mensajes que le envió a Kuroko! Mira, o controlas a ésta puta o yo lo controlaré a golpes—Aomine le arrancó de las manos el celular de Kuroko al de ojos rojos que echaba chispas por todos lados, encontrándose con varios mensajes de amor que venían del número de Kise—A la otra, lo mato—Kagami se arregló el uniforme para después quitarle el celular a Aomine, saliendo con molestia del lugar.
—Kise… ¿Qué significa eso?... —Kise que aún tosía por los golpes tomó aire suficiente para mirar al mayor—Acabo de ver los mensajes… ¿Qué diablos significan esos putos mensajes? ¡¿Acaso soy un juego para ti?! —El regañado solo comenzó a llorar con una sonrisa en sus labios.
—Daikicchi…Sabes que te amo con todo mi corazón pero…En realidad dormiste en mi casa porque alguien hackeó mi cuenta de Facebook y le envió nuestras conversaciones a mi madre…Estaba desesperado porque no quería que mi madre te regañara o algo así que—A Ryouta se le quebró la voz en ese instante—Fui con Kurokocchi ya que según era mi amigo, confié en él y le di mi celular para que lo guardara pero me equivoqué…Él había hackeado mi cuenta además de enviarse mensajes a su propio celular, yendo con mi madre para decirle que lo acosaba y aprovechándose de los sentimientos de Kagamicchi…Mañana…Mañana me voy a Inglaterra indefinidamente…Mis hermanas se llevaron a mi madre ayer para dejarme al menos una noche contigo…Por favor no me olvides…—El de mayor altura con suaves sollozos se hincó a la altura de Kise, limpiándole las mejillas empapadas en llanto e hinchadas por lo lastimadas que estaban, abrazándolo cuando escuchó un trueno caer.
—Yo te encontraré amor, no importa donde estés. Ahora que lo he conseguido…Quiero que sea eterno—El as de Touou al abrir los ojos nuevamente, estaba en su cama con lágrimas cayéndole a raudales además de su corazón latiendo a mil por hora, volteó a ver la hora para darse cuenta que eran las siete de la noche— ¡Kise! —El moreno se levantó lo más rápido que pudo, corriendo como si no hubiera un mañana hacia el restaurante donde siempre veía al rubio los viernes a esa hora.
—Con que ya se dio cuenta…—Susurró la pelirosa que iba rumbo a la casa de su amigo para ver si estaba bien— ¡Ve, Dai-chan! ¡Ve por Ki-chan! —Gritó mientras veía al chico correr como si estuviera en un maratón, pasando junto a ella como si nada, dejándole una ráfaga de viento que despeinaba sus cabellos en esa clara noche—Se feliz, Dai-chan—La chica se limpió las lágrimas de alegría que se movían por sus mejillas, caminando de vuelta a su casa ya que su labor de darle el pequeño empujoncito a su mejor amigo estaba hecho.
—Ya no puedo con esto, Aomine-kun—Susurró el peliceleste con lágrimas en sus ojos—Debes confiar en los demás—El mayor solo chasqueó la lengua acomodándose su mochila, azotando con enojo la puerta de su casillero.
—Dime para qué—Kuroko se volteó hacia su casi ex pareja sin dejar de llorar— ¿Para qué confiar en los demás si al final siempre termina así? —La sombra solo cerró su boca ya que no tenía nada que objetar— ¡Que me digas para qué diablos confiar en los demás! —Gritó Aomine ahora más molesto, golpeando su casillero al grado de abollarle—Tu dijiste que confiara en ti, que te amara ¿Y qué obtengo a cambio?...Lo has dicho ya ¿No? "No eres el de antes" "Ya no eres la luz de la que me enamoré"…Al final de cuentas…Tanto en el basketball y en mi vida, yo siempre soy el monstruo…—Kuroko siguió llorando al ver a su amado irse en la negra y nublada noche—El único que puede estar conmigo…Soy yo…Ya no te necesito—Y tras estas palabras algo en el corazón de Aomine se rompió.
—Dai-chan ¿Qué pa…? ¡Dai-chan! —Gritó Momoi al ver a su amigo salir corriendo del gimnasio empapado en llanto, con preocupación fue hacia los vestidores, donde iba a dejar unas toallas para irse con su mejor amigo y su novio— ¡Tetsu-chan! —La chica se horrorizó al ver a Kuroko más pálido que de costumbre viendo al casillero abollado con los ojos perdidos mientras varias lágrimas caían de su rostro— ¿Qué paso, Tetsu-chan? ¿Qué te hizo Dai-chan? —
—Terminamos…—Susurró con una hebra débil de voz el de cabellos celestes, abrazándose a sí mismo con la sudadera que el moreno le había puesto antes de entrar al entrenamiento por verlo temblar—Siempre peleamos pero…Se acabó…Solo soy…Nada—Al terminar estas palabras, Kuroko se desvaneció sobre la banca de los vestidores.
—Dai-chan… ¡Tetsu-chan! ¡Resiste! ¡Tetsu-chan! —Momoi agarró el cuerpo del menor y sacó con apuro su celular para llamar a emergencias.
Aomine cerró los ojos por un momento, limpiándose las lágrimas que escurrían de su cara por tantos dolorosos recuerdos que lo agolpaban en ese instante, el joven siguió corriendo, toreando varios autos en muchas ocasiones por cruzarse aún en rojo, pasando por la cancha de basketball callejero que ahora estaba ocupada por un chico corpulento y alguien más sentado en la banca que tomaba algo.
—Diablos, volví a perder contra Aomine-kun—Dijo un chico de mayor apariencia que se limpiaba el sudor y abandonaba la cancha.
—¡Aominecchi! ¡Eres imparable! —Exclamó el rubio con efusividad, abrazando al moreno que sonreía por su victoria contra alguien de preparatoria siendo él tan solo un chico de secundaria.
—Solo corrí con suerte Kise pero fue muy divertido jugar con él—Contestó Aomine con una sonrisa, tranquilizando su respiración para ir donde estaba su novio sentado con una botella de agua para dársela—Ojalá algún día sea tan bueno que nadie me pare—Exclamó el joven cuando ya estaba junto a su novio sentado.
—Siempre tienes tiempo para vivir, Aomine-kun—Comentó el peliceleste con una sonrisa que solo le mostraba a su pareja—Se que un día lo serás—
—Y cuando ese día llegue, nadie nos detendrá—Kuroko solo se sonrojó y Kise mordió su lengua, sonriendo con mayor intensidad para que su dolor no fuera notado.
—Muy bien par de tórtolos, vamos a comer que ya me dio hambre el ver a Aominecchi jugar—El de ojos azul oscuro rió al ver el puchero del rubio y le removió los cabellos asintiendo, encaminándose los tres al Maji burger.
—Y tus palabras siempre estarán dentro de mi corazón…Día tras día—Susurró el moreno sin detenerse a ver quienes jugaban en esa cancha, acelerando a su máxima potencia ya que solo le faltaban unas calles para llegar al restaurante.
— ¿Ese de allá no era Aomine? —Preguntó Kagami al terminar de anotar su canasta.
—Creo que al fin se dio cuenta de su amor por Kise-kun—El pelirrojo alzó una ceja volteando a ver a su pareja— ¿Qué? —
— ¿No Aomine es tu ex? —Kuroko ahora alzó una ceja, dándole a entender que no entendía a que venía eso— ¿No te da cosa que ahora esté con Kise? —Kuroko negó con la cabeza, caminando hacia donde estaba el de ojos rojos.
—Ahora a quien amo es a Kagami-kun y me alegra que vaya por Kise-kun, se que ambos serán muy felices y eso me alegra—El de cabellos azules sonrió suavemente, perdiéndose en sus pensamientos que no sintió como Kagami lo cargaba para besarle—Ka-Kagami-kun…—
—Nunca dejas de ser tan adorable…Te amo—El pelirrojo volvió a besar a su sombra, quien le acarició la mejilla con ternura al corresponder el beso.
Después de varios minutos más, Aomine ya se encontraba cerca de entrar a la cafetería cuando un chubasco de pronto comenzó a caer, haciendo que corriera con mayor rapidez hacia el establecimiento. Al entrar escuchó demasiado escándalo, se golpeó la cara al recordar que esa noche era "Noche de Karaoke" La favorita del rubio.
—El hada azul para ti quebrará las estrellas—El as de Touou paró al escuchar que esa voz correspondía a la de su amado, el cual se encontraba bailando en el centro del escenario como toda una superestrella junto a unas tres chicas que le hacían de sus acompañantes y se le insinuaban al bailar—Y las descubrirá para mostrártelas—De esta manera, el joven que estaba ligeramente mojado por la lluvia que había comenzado a caer minutos antes, se abrió paso entre la gente al escuchar ese piano que se le hacía tan familiar—Deja de perderte en sueños—
—Deja de perderte en sueños Daiki—Por un momento el aludido se enfrió ya que esa voz era de su ex capitán, recordándole de donde conocía aquella canción; Aomine volteó pero no estaba la fuente de esa voz por ningún lado.
—Quiero recordar estos momentos por siempre—Siguió cantando Kise pero al terminar esa frase una bailarina le besó, cosa a la que él correspondió, provocando que a Aomine le hirviera la sangre y subiera a la tarima donde el rubio se encontraba cantando.
— ¡Apártate de mi novio! —Gritó demasiado molesto el peliazul una vez arriba de la tarima, jalando a su ex compañero hacia su pecho—Él solo puede besarme a mi—Y tras esto, unió sus labios con los del rubio que estaba más que sorprendido.
—Aominecchi…—Susurró Kise con los ojos cristalizados, amenazando con llorar en cualquier momento— ¿Qué haces? —
— ¿Qué no ves? Defiendo a mi novio de cualquiera—La chica muerta de rabia se bajó de la tarima y la canción paró.
—Pero Aominecchi tu me…—Ryouta se sonrojó al sentir que otro beso le callaba y una mano lo atraía más hacia el cuerpo del mas alto.
—Yo…Yo te acepto…Quiero ser tu novio, Kise—El de ojos cafés se abrazó fuertemente al cuerpo del moreno, saliendo de ese lugar tomados de la mano, olvidando el incidente de hace unos minutos.
—Aominecchi… ¿Porqué? —Cuestionó el rubio cuando ambos labios se separaron después de aquel candente y posesivo beso que ambos se daban desde que habían entrado a la habitación del de Touou.
— ¿Porqué qué? —Preguntó Aomine jadeando, acariciando cada centímetro de esa blanca y tersa piel que lo enloquecía y saciaba sus instintos mas bajos, descubriéndola con su suave tacto.
— ¿Por qué hasta ahora me respondes? ¿Y Kurokocchi? —Susurró con algo de tristeza el más bajo, que se aferraba a la espalda de su pareja como un niño pequeño que evitaba que le arrebataran algo.
—Porque hasta ahora me di cuenta que…Yo te amo más que a nadie…—Contestó el joven jadeante, quitándole los pantalones a su novio, subiendo sus piernas sobre sus hombros, acorralándole con sus manos—Kuroko…Es pasado…El hada azul me dio una razón para vivir—El chico entrelazó su mano con la de su amado mientras le penetraba con suavidad ya que era la primera vez de ambos—Y un lazo en el que yo confío…—
Kise se retorcía de placer debajo de aquel marcado cuerpo que le embestía con suavidad. Besos, abrazos, respiraciones agitadas y un golpeteo de piel contra piel era lo que resonaba en aquella habitación que poco a poco despejaba la lluvia de aquel nublado cielo. Ambos se besaban y recitaban su amor al otro entre largos besos donde exploraban la boca del otro como si fueran expertos además de marcarse, haciendo ver al mundo que el uno era del otro y viceversa.
—Daiki yo…Me vengo—Gritó Kise con lágrimas en sus ojos al sentir el clímax cerca—Ahh…Ahh…Daiki yo no…—El rubio arqueó su espalda, arañando un poco el pecho del contario que le embestía salvajemente—No pued-puedo…Daiki—Dijo por última vez antes de correrse entre los pechos de ambos, esperando solo un par de embestidas para sentir el caliente líquido del moreno inundarle totalmente.
—Si levanto la cabeza…Pareces una brillante luna…—Susurró Aomine entre jadeos que lo llevaban a regular su respiración, Kise solamente sonrió con dulzura, acariciándole la mejilla mientras se besaban con la luz de la ahora resplandeciente luna que resplandecía solo por ellos.
Recuerden que las negritas son parte de la canción,las itálicas son los recuerdos y ya c;
Pasen a leer también "El renacer de los milagros" y otro fic que subiré pasado mañana a mas tardar~
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