Siento haber tardado tanto en actualizar, pero estaba en blanco después de acabar de leer Allegiant y además el último cap de AHS Coven me mató. Disculpad las molestias y espero que os guste, agradezco los comentarios :)
Capítulo 5.
Hora cinco.
Habían pasado cinco horas desde que Emma había empezado a intentar controlar su magia, tenía que hacerlo. Henry se había ido con sus padres a buscar, inútilmente en su opinión, a Peter Pan; Bella y Neal se habían ido a la biblioteca a buscar alguna forma de despertar a Regina; Garfio y Campanilla habían ido a hablar con Azul para averiguar cómo romper la maldición que Peter amenazaba con lanzarles; Ruby había ido a seguir un rastro, de algún veneno, que había encontrado en la herida de Regina. Mientras tanto ella sólo había conseguido invocar al fuego, teletransportarse y crear unos simples hechizos de protección, a ese ritmo no salvaría a la persona que más amaba en el mundo; por si fuera poco Garfio y Neal no dejaban de discutir por ella, era ridículo, no tenían posibilidades, lo peor era que no sabía cómo contárselo, ni a ellos ni a sus padres. "¿Por qué mi vida tiene que ser tan complicada? ¿Nunca podré ser feliz?" pensó mientras mantenía el control sobre un objeto que flotaba por la tienda, una voz, que le había estado hablando la contradijo "Tú la haces complicada querida, te dije que me dejases ir y fueses feliz", ¿se estaba volviendo loca o era Regina la que le hablaba?
-Concéntrese Señorita Swan- le riñó Rumple.
-Eso hago.
-Si estuviese concentrada no me estaría hablando, ¿acaso no quiere aprender a controlar sus poderes?
Emma apartó la vista del objeto y se dirigió a él con tono frío- Claro que quiero, pero estoy cansada, la magia no es inagotable, y no puedo concentrarme por mucho que me lo diga- para su sorpresa él se rio y le señalo con un gesto de cabeza el objeto que, sorprendentemente, seguía flotando inalterablemente.
-Eso, Señorita Swan, es concentrarse.
-Pero si ni siquiera estaba prestándole atención…
-Por eso mismo, la concentración implica poner atención a todo, independientemente de si es más o menos, pero está ahí aunque no se sepa. Tómese un descanso le vendrá bien, nos volveremos a ver aquí en una hora.
Dicho eso el Señor Gold salió de la tienda dejándola sola, no lo pensó dos veces, echó a correr hasta la habitación donde estaba Regina y entró cerrando la puerta. Cuando la vio luchó por no romper a llorar de nuevo, le dolía verla así, la poderosa y terrorífica Reina Malvada, dormida en una cama, indefensa y muriendo lenta y agónicamente, ¿por qué ella?, ¿por qué de entre todos los habitantes del mundo era ella la que estaba muriendo? Se sentó en la cama, tomando su mano entre las suyas.
-Regina… no sé si me estás escuchando, espero que sí, sabes que te quiero más que a mi propia vida, pero no puedo hacer esto sola, te necesito y no quiero perderte. Dame alguna señal la que sea.
Emma no supo decir si era esa su señal o no pero volvió a escuchar la dulce voz de Regina en su mente "Emma, no lo hagas, es demasiado peligroso, no quiero que te pase nada" se sorprendió mucho y con voz temblorosa le preguntó.
-¿Regina? ¿Eres tú la que me habla? ¿La voz que oigo en mi cabeza?
"Sí, soy yo, pensaba que te habías dado cuenta antes"
-¿Pero c-cómo…?
"Te será más fácil si en lugar de hablar, lo piensas y piensas en que quieres que ese mensaje me llegue al corazón" la mano de Regina dio un muy suave apretón a las de Emma, y esta sonrió.
-De acuerdo… "Te quiero"
"Yo también"
Emma abrió los ojos, que había cerrado para concentrarse, miró a Regina pero ella seguía igual, no se había levantado ni mirado para hablarle, eso la entristeció. "Swan no estés triste, estaré bien aunque muera, ocúpate de Henry, no podrás vencer a Peter Pan" esa frase frustró un poco a Emma
"¿Por qué no podré vencer a Pan? ¿No confías en mí?"
"Claro que confío en ti cariño, pero tiene mucha magia y experiencia y no quiero que te haga daño"
Emma miró la hora, comprobando así que era casi la hora de volver a sus clases, le dio un corto beso a Regina y volvió a subir mandándole un último mensaje "Ayúdame a salvarte, por favor". Cuando subió Rumple ya estaba allí, su expresión era más seria que la que tenía cuando se había ido.
-¿Qué ha pasado?
-He ido a la cripta de la familia Mills a intentar rastrear la maldición, y adivina quién ha vuelto de entre los muertos.
-¿Vol-volver de entre los muertos? Es imposible… ¿Quién…?- ella misma se contestó a su misma pregunta- Cora…
-Sí, nuestra vieja amiga ha vuelto, pero ¿será para nuestro beneficio, o por el contrario, para perjudicarnos?
-Si ha vuelto querrá venganza, eso es seguro.
"O quizá sólo quiere una segunda oportunidad" dijo Regina a Emma.
-Una segunda oportunidad…-repitió esta última.
-¿Cómo dice Señorita Swan?
-Digo que es posible que Cora sólo quiera una segunda oportunidad, no tiene por qué ser venganza.
-Es posible, pero no descartaría la venganza, las personas nunca cambian, menos si son mujeres con poderes.
-Es usted imposible Gold-dijo ya irritada- sigamos.
Hora ocho.
Emma había hecho varios progresos, ya era capaz de realizar hechizos algo más complejos, controlaba el fuego, la telequinesis y la transmutación; lo siguiente eran los conjuros curativos de alto nivel, y entre ellos estaba el que salvaría a Regina. Habían pasado dos horas desde que había vuelto con las clases de magia, Regina le seguía hablando y aconsejando en todo momento, eso la ayudaba, y en algunos momentos, le daba la fuerza necesaria para seguir adelante; Gold se había vuelto cada vez más exigente no le toleraba ni el más mínimo error y eso la ponía de los nervios.
-Es suficiente Señorita Swan.
-Pero no hemos encontrado el hechizo…
-Yo seguiré buscándolo, usted vaya abajo con Regina, duerma un rato la despertaré cuando sepa algo.
-Pero…
-No hay peros si se queda aquí no la voy a ayudar Emma, baje y descanse.
No le quedó más remedio que bajar, sólo quedaban cuatro horas, por muy descansada que estuviese no serviría de nada si no conseguía salvar a Regina, era inútil, jamás lo lograrían. Bajó a la habitación y se tumbó junto a su amada reina, le pasó un brazo por la cintura y, para su sorpresa, se quedó dormida al instante. Vio muchas cosas pero la más terrorífica, fue un sueño en el que Cora, Peter, Gold y ella estaban en la plaza del reloj.
Cora estaba muy, pero que muy enfadada, apuntaba hacia ella una de sus manos en llamas, y otra hacia Peter, que estaba peleándose con Rumple, los dos chicos estaban demasiado absortos en su pelea, todo estaba demasiado oscuro; Emma se dio cuenta de que tanto Cora como ella estaban llorando en silencio, eso sólo podía ser por una razón, Regina estaba muerta, se negaba a pensarlo pero era la realidad.
-La has matado… has matado a mi niña…-dijo Cora entre lágrimas- vas a pagarlo
"Regina, ¿estás ahí?" no contestaba, no podía ser real, no podía estar muerta.-Yo no la he matado, fue la sombra la que hizo que la rama la golpease.
-Porque intentó salvar tu inútil vida- era cierto, esa era la verdad la persona que más quería estaba muerta por salvarla a ella- ¿tus últimas palabras?
-Lo siento…
Y ciertamente eso fue lo último que dijo antes de que todo se precipitase, Cora le lanzó el fuego, pero alguien se interpuso entre este y el cuerpo de Emma, una hermosa mujer de ojos color café y pelo azabache, una persona que ambas creían muerta.
-¡NO!- gritaron Cora y Emma a la vez.
-No es culpa tuya… te quiero…
Emma apagó las llamas del cuerpo de Regina todo lo rápido que pudo y comenzó a llorar sobre su pecho, Cora hizo lo mismo ya no les importaba el odio, estaba muerta entre los brazos de ambas y eso era cruel; alguien puso la mano sobre el hombro de Emma y cuando se giró para ver quién era, fue despertada por el serio semblante del Ser Oscuro.
-Es la hora, Emma
