Capítulo 6.
-Sólo nos queda media hora Emma, recuerda mantener activo el hechizo.
-¿Está seguro de que funcionará Señor Gold?
-Sí, si es capaz de mantener la concentración.
Emma volvió a cerrar los ojos concentrándose de nuevo; aún estaban en la tienda, quedaban veinte minutos para encontrarse con Peter Pan y media hora para que el hechizo surtiese efecto, las esperanzas de conseguirlo eran pocas, pero no las iban a dejar escapar. Asintió con la cabeza y se dirigió hacia la puerta.
-Vamos, lo tengo bajo control.
-Deme un minuto, tengo que hacer una llamada.
En ese instante, la campanita de la puerta sonó y una mujer entró a toda prisa en la tienda casi tirando a Emma al suelo. Era muy guapa, alta, tenía el pelo negro y largo, los labios rojos y carnosos y los ojos más bonitos que Emma había visto en toda su vida, eran de un azul grisáceo, era algo más joven que Rumplestinskin, lo único que estropeaba su belleza era la tristeza que se reflejaba en aquella mujer. Gold salió de la trastienda poco después de oír el ruido, parecía sorprendido de ver a aquella mujer allí.
-Precisamente iba a llamarla ahora mismo señora…
-Déjate de tonterías Rumple, para que me has estado llamando- dijo tajante la mujer, parecía molesta.
-Claro, es Cora- cuando dijo eso una sombra cruzó el rostro de la morena.
Emma no entendía a que venía todo eso, ni por qué se había puesto de esa forma al oír el nombre de la Reina de Corazones. Sus ojos iban del uno a la otra, como si fuese un partido de tenis, parecía que se entendían con esas escasas palabras, pero ¿quién era esa mujer?
-Pensaba que Regina la mató primero, que falló y que luego Blanca la volvió a matar definitivamente- su voz dejaba percibir una mezcla de amargura y enfado al pronunciar esas palabras- no quiero saber nada de ella, a menos que sea una oportunidad para matarla.
"Regina, hay una mujer que odia a tu madre y quiere matarla, ¿la conoces?"
"Creo que hay muchas mujeres que encajan con tu descripción Emma, sé más precisa"
"Pues… algo más joven que ella, muy guapa, pelo negro y largo, ojos azul grisáceo…"
"Sé quién es, pero no recuerdo su nombre ni quién era. Sigo pensando que es una tontería"
"Te quiero y haré todo lo posible por salvarte"
"Yo también te quiero, por eso no quiero que pongas tu vida en peligro"
"Es la hora, tengo que irme. Adiós Señora Mills"
"Adiós Señorita Swan"
-Resulta que ha vuelto de entre los muertos, igual que tú.
-¿Y…?
-Está con Peter Pan, nosotros dos vamos a ir a negociar su salida de este mundo y puesto que Cora va a estar allí quizá te gustaría acompañarnos.
-¿Tienes una espada por ahí?- dijo extendiendo la mano hacia el mostrador.
-¿Quieres la tuya?- Rumplestinskin le tendió una espada con el pomo de oro tallado, era realmente hermosa, parecía hecha a medida para la mujer, ésta la agarró, la sacó de su vaina color azabache con dibujos en plata y la observó.
-Más de cuarenta años sin empuñar esta espada, espero no haber perdido la práctica.
-Emm… Señor Gold quedan cinco minutos, y no es que no esté de acuerdo con llevar refuerzos pero ¿quién es usted?- dijo Emma mirando a la mujer, está sonrió con una mueca irónica.
-Podría hacer la misma pregunta- ambas miraron a la vez al hombre.
-Tiene razón Señorita Swan, vayamos pues, las presentaciones las haremos después. Y tú estarás escondida hasta que yo te avise, el factor sorpresa es nuestra mejor arma.
Le dio la espada de David a Emma y se dirigió a la puerta, manteniéndola abierta para que pudiesen salir las dos mujeres, la morena se puso unas gafas de sol que le cubrían media cara, antes de abandonar la tienda. Cuando todos estuvieron fuera tomaron el camino más rápido hacia la plaza del reloj, Emma no entendía el porqué de las gafas de sol si era casi media noche, aun así omitió el detalle y siguió caminando. El silencio comenzó a resultarles incómodo a las dos mujeres, ya que apenas se conocían, la mujer decidió romper el hielo.
-Y ¿por qué vais a enfrentaros con Peter pan? Si puedo saberlo.
-Para echarlo de la ciudad y evitar que lance una nueva maldición convirtiendo esto en el nuevo nunca Jamás- respondió Gold. La mujer miró a Emma.
-Tengo la sensación de que hay algo más, algo personal, pero no es mi intención ser cotilla.
-No se preocupe, no es ser cotilla. En parte es por lo que ha dicho Rumplestinskin, y en parte porque él y su sombra han dejado a la persona que amo en la línea entre la vida y la muerte- dijo con amargura y tristeza en su voz la rubia.
-Lo lamento, espero que se ponga bien, los hombres son fuertes y siempre consiguen superar cualquier cosa.
-¿Los hombres?- preguntó Emma confusa hasta que se dio cuenta de que la otra había dado por hecho que se trataba de uno de ellos, sonrió pero no dijo más sobre eso- En realidad el único hombre de mi vida es mi hijo, y no quiero más.
-¿Tienes un hijo?- se dio cuenta del cambio de tema, pero no se molestó en darle más vueltas al asunto, dio por sentado que no era un hombre la persona a la rubia amaba.
-Sí, se llama…
-Shhh, escóndete, vamos señorita Swan- espetó el hombre.
Ahí estaban, Peter Pan, la Sombra y Cora. Los tres les observaron acercarse con un semblante serio, repentinamente, Peter pan sonrió, era una sonrisa fría y burlona que reflejaba diversión e interés por la situación. Susurró algo al oído de Cora, que se puso seria y muy enfadada en cuestión de segundos, y se dirigió hacia los demás.
-Comencemos el baile, ¿qué tal uno por parejas?- en ese mismo instante Rumplestinskin sacó una espada de su bastón y se colocó en posición de ataque, Peter le imitó.
Cora se situó frente a Emma, la miró a los ojos y dijo unas simples palabras.
-Si mi hija muere por tu culpa, tu muerte será lenta y dolorosa.
Envolvió su mano en llamas y la rubia la imitó, comenzaron una dura e igualada pelea mágica. La pregunta es ¿quién ganaría esa noche?
¿Quién será la misteriosa amiga del señor Gold? ¿Hasta dónde llegará Emma? ¿Sobrevivirá Regina? ¿Son diez minutos lo suficiente para que Regina consiga salvarse y además salvarle la vida a Emma?
