Capítulo 7.

Emma no dejaba de pensar en la extraña reacción que había tenido Cora, era como si hubiese recuperado su corazón y realmente sintiese amor por Regina, pero eso era imposible, tan imposible como que ella estuviese viva; ¿qué estaba pasando? ¿por qué ya no sentía esa conexión con Regina? La rubia estaba empezando a agotarse, habían pasado sólo nueve minutos, le costaba tener la esperanza de que ella siguiese con vida, había conseguid mantener el hechizo hasta entonces, sólo tenía que aguantar un minuto más.

-¿Por qué haces esto? ¿Por qué me atacas Cora?

-¿Cómo puedes tener la osadía de preguntarme tal cosa después de lo que hiciste?

-¿Después de hacer qué?- dijo Emma mientras evitaba una bola de fuego y lanzaba un contenedor de basura contra la otra mujer- no he hecho nada.

-Mi hija se está muriendo por tu culpa y, por si fuera poco, no has dejado que Peter Pan intentase curarla, quieres que mi hija muera- la miró con odio e ira- pero serás tú quien muera.

En ese instante Cora le devolvió el contenedor con más fuerza, Emma lo esquivó por los pelos, pero al caer perdió el equilibrio; en esos segundos en los que caía al suelo Emma percibió un cambio en el estado de Regina, no sabía lo que significaba pero ya no sentía su presencia, eso sólo podía significar una cosa, estaba muerta.

-¡No! ¡No puede ser! ¡No es justo!- gritó la rubia a punto de llorar y muy cabreada- ¡Peter Pan te voy a matar, y no va a ser una muerte agradable!

El chico sonrió, pero no se distrajo de su pelea personal, padre e hijo se enfrentaban en una dura batalla, muy igualada. Emma se levantó lentamente del suelo, ya no le importaba nada, Henry podía quedarse con David, Mary Margaret y Neal.

-Con que quejándote a pan porque vas a morir, eso no está nada bien- se burló Cora mientras negaba con la cabeza y reía.

-No lo entiendes ¿verdad?- un par de lágrimas comenzaron a rodar por las mejillas de la joven mientras hablaba- me da igual morir, ya no tengo nada que perder, mi corazón acaba de morir.

-¿A qué te refieres? ¿Por qué iba a morir tu corazón?

-Ya no la siento, creo… creo que ya no está.

-No puede ser, Peter me ha dicho que le quedaban varias horas, me niego a creer tu engaño- contradiciendo sus palabras empezó a temblar levemente y envolvió sus dos manos en llamas.

-No es un engaño, ha sido él quien te ha mentido.

Cora estaba muy, pero que muy enfadada, apuntaba hacia ella una de sus manos en llamas, y otra hacia Peter, que estaba peleándose con Rumple, los dos chicos estaban demasiado absortos en su pelea, todo estaba demasiado oscuro; Emma se dio cuenta de que tanto Cora como ella estaban llorando en silencio, eso sólo podía ser por una razón, Regina estaba muerta, se negaba a pensarlo pero era la realidad.

-La has matado… has matado a mi niña…-dijo Cora entre lágrimas- vas a pagarlo

"Regina, ¿estás ahí?" no contestaba, no podía ser real, no podía estar muerta, se negaba a creerlo.-Yo no la he matado, fue la sombra la que hizo que la rama la golpease.

-Porque intentó salvar tu inútil vida- era cierto, esa era la verdad la persona que más quería estaba muerta por salvarla a ella- ¿tus últimas palabras?

-Lo siento…

Y ciertamente eso fue lo último que dijo antes de que todo se precipitase, Cora le lanzó el fuego, pero alguien se interpuso entre este y el cuerpo de Emma, una hermosa mujer de ojos color café y pelo azabache, una persona que ambas creían muerta.

-¡NO!- gritaron Cora y Emma a la vez.

-No es culpa tuya… te quiero…

Extrañamente el fuego no llegó a tocar el cuerpo de Regina, una mujer morena desvió la bola de fuego con su espada, la reina cayó al suelo con un gruñido de dolor, inmediatamente Emma se abalanzó sobre ella y la abrazó, no sabía si lo hacía o de alegría o por desahogarse, pero estaba llorando, no le importaba que la viesen, Regina estaba con ella y estaba viva, le devolvió el abrazo sonriendo antes de hablar.

-Eres idiota Emma Swan, te dije que no quería que vinieses, casi te matan- mientras hablaba le apartó algunos mechones de cabello rubio de la cara.

-Pero soy tu idiota y lo he hecho porque te quiero, la idea era que me matasen, ¿cómo demonios se te ocurre cortar la puñetera conexión? Pensaba que estabas muerta ¿Sabes el susto que me has dado?- lo último lo dijo más bien seria.

Cora observaba incrédula y boquiabierta la escena, la mujer morena permanecía de espaldas a ella, no sabía quién era, pero había salvado a Regina, le debía una. Lo que no lograba entender era por qué estaban las dos jóvenes abrazadas y tiradas en el suelo, la última vez que las había visto juntas estaban intentando matarse. Al igual que Cora, la mujer morena observaba con curiosidad la escena, la joven morena del suelo había llegado mucho antes a interceptar el hechizo que ella, pero ella estaba más cerca, la rubia parecía casi eufórica de verla, ¿sería ella la persona de la que había hablado antes?

-No lo he hecho a propósito, perdóname- dijo con un hilo de voz sintiéndose culpable.

-Lo sé, tranquila, sólo ha sido un susto- dichas estas palabras, Emma, tomó las mejillas de la otra y le dio un suave y largo beso.

-Te quiero mucho, no lo olvides nunca- respondió Regina cuando se separaron y antes de volver a besarla, esta vez con más intensidad.

A sus espaldas, Rumplestinskin cayó al suelo, la espada-bastón descansaba a unos tres metros de él, había perdido, Peter se inclinó sobre él diciéndole cosas que sólo ellos dos comprendían; se levantó sonriendo, miró primero a Cora, quién le devolvió una mirada llena de odio, después miró más allá, a Emma y a Regina que miraban la escena nerviosas, la sonrisa de su rostro fue sustituida por una mueca de ira y asco, se acercó lentamente hacia ellas ignorando totalmente al resto. Señaló a Regina con un dedo.

-¡Tú tendrías que estar muerta! ¿Sabes lo que me ha costado convencer a tu madre para que mate a la estúpida Salvadora?- ahora señaló a Emma, estaba gritando muy enfadado, ni siquiera había reparado en a otra morena- ¡tanto os cuesta estar a las dos muertas? ¿Sólo falta que aparezcan…

-¡Mamaaaaaaaa!

En ese momento todos pegaron un salto por el grito y la tensión del momento, el señor Gold había conseguido levantarse y se acercó a donde estaban todos, la mujer morena, ocultádole su rostro, cogió a Cora por detrás y le puso la espada en la garganta. Modificó su voz antes de hablar.

-Un solo movimiento y la mato- nadie se movió, la mujer morena fue retrocediendo hasta que en un abrir y cerrar de ojos desapareció de allí con la espada en la garganta de Cora.

-Es hora de que yo también me vaya, nos veremos pronto, esto no va a quedar así, vais a sufrir, mucho- esas fueron las últimas palabras antes de que Peter y su sombra desapareciesen.

-Creo que es demasiado pronto para eso, ayúdame a levantarme.

-Sí yo también lo creo.

Emma ayudó a Regina a levantarse, justo antes de que Henry se les echase encima, las abrazó con fuerza; Blanca, David, Neal, Garfio y Campanilla llegaron a la plaza poco después, ninguno sospechó lo que acababa de pasar; lo que más fastidió tanto a la rubia como a la morena fue los efusivos y demasiado cariñosos abrazos que Neal y Garfio le dieron a Emma, Henry tuvo que retener a su madre para evitar que le diese una patada en determinada zona a cada uno.


Cora y la mujer morena aparecieron en una pequeña casita cerca de la playa, aunque alejada del pueblo, estaba empezando a amanecer; la mujer le quitó la espada a Cora de la garganta, quién se giró inmediatamente para ver la cara de su secuestradora. El ostro que vio ante ella la dejó sin palabras y muy confusa.

-Tú…

-Hola Cora, ¿me has echado de menos?

Cora tragó saliva ruidosamente, estaba algo asustada, aunque algo le decía que era ella, la misma de siempre que no había de tenerle miedo, pero algo había cambiado desde su accidental muerte. No respondió, se quedó mirándola fijamente, admirando su belleza. La mujer la agarró por la garganta, no intentó resistirse, no a ella, había recuperado su corazón, y con él, sus sentimientos hacia aquella mujer.

-Es hora de pagar por todo el sufrimiento que me has causado- con la otra mano, la morena, agarró s pelo- ¿tienes algo que decir?

-Te he echado de men…- la frase fue interrumpida por un intenso y apasionado beso, Cora cogió a la otra mujer por las caderas acercándola a sí misma.


Puede que en el siguiente capítulo desvele la identidad de la morena, puede. Esto no acaba aquí, Peter Pan a prometido vangarse y: "Peter Pan never fails"