Capítulo 7.

-¡Emma!- gritaron David y Mary Margaret prácticamente tirándose encima suya.

-Menos mal que estás bien, me tenías preocupada.

-Deberías habernos hecho caso, no era buena idea venir- objetó su padre.

-Estoy bien ¿no? No hay de qué preocuparse, todo ha ido bien.

-¿Tienes la maldición, preciosa?- Garfio rodeó la cintura de la rubia mientras hablaba.

Emma se puso tensa por el contacto, no le hacía gracia que se tomase tantas confianzas, no tenía derecho a hacerlo, además ella sólo quería abrazar a una persona, pero habían acordado que era demasiado pronto para hacerlo.

-Henry, me voy a casa, estoy cansada y me duele la cabeza- susurró Regina, le dio un abrazo y echó a andar hacia su casa lo más discretamente posible para que nadie se diese cuenta.

No era del todo mentira, pero la verdadera razón por la que se fue era que o le hacía gracia ver a Garfio abrazar así a Emma, ni que le estuviese metiendo mano tan descaradamente; y puesto que nadie le prestaba atención, era lo mejor que podía hacer.

-No, no tengo la maldición, con Cora distrayéndome no pude conseguirla, pero por lo menos conseguimos salvar a Regina- se giró para mirarla, pero no la vio- Henry, ¿y tu madre?

-Se ha ido a su casa, no se encontraba bien.

Emma se mordió el labio intentando reprimir un suspiro, sabía que le había molestado, pero le preocupaba lo que el chico había dicho de que no se encontraba bien, y no quería dejarla sola después de todo lo que había pasado. Sonrió y cuando abrió la boca para hablar se vio interrumpida por unas crueles palabras, que si Henry no la hubiese abrazado en aquel momento, le habría dado una paliza a su propio padre.

-Bueno, por lo menos se ha ido y podemos estar tranquilos sin ella, preferiría que se hubiese muerto por culpa de Pan, tendríamos un problema menos y seríamos más felices.

-David, no deberías decir esas cosas delante de Henry- bajo la voz, Mary Margaret, antes de volver a hablar- aunque sean ciertas.

-No me lo puedo creer, me salva la vida dos veces el mismo día y lo único que decís es que queréis que muera- intentó tranquilizarse respirando hondo- le susurró a Henry al oído- sabes dónde estoy, guárdanos el secreto- levantó la voz dirigiéndose a los demás- me voy a casa, estoy muy cansada.

Henry asintió con la cabeza y le dio un abrazo, Garfio intentó volver a abrazarla, pero ella lo esquivó, Neal también trató de abrazarla teniendo la misma suerte que Garfio, David pudo una mano en su hombro, pero ella se la sacudió de un manotazo.

-Emma, ¿qué diablos te pasa?- medio gritó David.

No se molestó siquiera en mirarlo a la cara, no soportaba tenerlos cerca más tiempo así que decidió transmutarse directamente a casa de la Reina. No se molestó en tocar el timbre ni en aparecer en la puerta, apareció directamente en su habitación, estaba al borde de las lágrimas y cuando la vio en la cama, dormida, no pudo contenerlas mucho más; Regina se despertó al oír sus sollozos, asustada se levantó y la abrazó, no era buena idea presionarla para que hablase lo sabía por experiencia, quién la hubiese hecho llorar así no iba a salir indemne de esta. La codujo hasta la cama y se sentó con ella encima, siguió abrazándola y acariciando su pelo rubio, tratando de calmarla, ya le daba igual que Garfio le hubiese estado metiendo mano en medio de la calle, estaba peocupada.

-Tranquila, todo está bien- susurró en su oído.

-No… no lo está…- hablaba entre sollozos y lágrimas, no se merecía lo que habían dicho de ella, la abrazó más fuerte.

-No te obligaré a contármelo si no quieres, pero dime quién ha sido y me encargaré de esa persona.

-Son idiotas…

-Shhhh… tranquila, dime quienes son idiotas.

-Mis padres… son asquerosos…

-Pero son tus padres y te quieren, hayan hecho lo que hayan hecho ha sido por tu bien- apartó algunos mechones de su pelo y le dio un beso en la mejilla.

-¡¿Por mi bien?! Sería mucho más feliz si hubiesen cerrado su estúpida boca.

-Ey, tranquila, cuéntamelo te sentirás mejor.

-Si te lo cuento será peor, tú te sentirás peor.

-Nada me va a hacer sentir peor que verte así- le limpia algunas lágrimas de la cara- pero si no quieres está bien, lo entiendo.

-Te le he advertido… mmi padre ha dicho que ojalá Peter Pan te hubiese matado y que seríamos más felices sin ti, y mi madre ha dicho que no dijese eso delante de Henry aunque fuese verdad, y los cerdos de Neal y Garfio han estado todo el rato abrazándome y metiéndome mano, y estoy harta de todo eso, estoy harta de que te traten así, aunque no lo sepan.

Las lágrimas volvieron a los ojos de Emma, volvió a abrazar a Regina llorando sobre su hombro, sus padres se habían pasado, habían sido muy crueles y no se lo iba a perdonar nunca, además la próxima vez que o Garfio o Neal la tocaran, lo lamentarían. Los ojos de Regina se empañaron por las palabras de la rubia, estaba acostumbrada a esa clase de palabras por parte de todo el mundo, pero no a que alguien se pusiese así por haberlas oído, lo que realmente le molestaba era que hubiesen hecho sentir a Emma tan mal como para que hubiese acabado llorando entra sus brazos a las dos de la mañana; por otra parte estaban los dos imbéciles que la trataban como si fuese un premio, escondió la cara en su cuello para que no la viese así.

-No pasa nada, sé que me odian y tienen razón, y respecto a los dos idiotas esos, si vuelven a tocarte no me haré responsable de mis actos.

-No, no tienen razón, hay que olvidar el pasado y pensar en el futuro y, le pese a quien le pese, tú eres mi futuro, si vuelven a decir algo así me voy de mi casa.

-¿Y dónde piensas ir?- sonrió Regina, separándose un poco y dándole un beso en los labios- como no te quedes en mi casa…

-¿Dónde si no? Y respecto a lo de esos dos, me parecerá bien cualquier cosa que hagas, la única que tiene derecho a tocarme eres tú- ya estaba más tranquila, pero no se soltó de su abrazo.

-¿Eso significa que puedo tocarte y meterte mano?

-Si quieres…

Regina la miró mordiéndose el labio antes de besarla de nuevo, pero esta vez Emma se sentó a horcajadas sobre ella empujándola hacia atrás sin soltar sus labios. La morena enredó una mano en su pelo mientras que con la otra acariciaba y hacia circulitos en la cadera de la otra.

-Emma, ¿estás segura de que quieres hacerlo?- preguntó con la voz algo más grave por la excitación.

No respondió, volvió a besarla apoyando una mano en la cama junto a su cabeza y tirando de su camisón hacia arriba para quitárselo, cuando estuvo sin él, bajó los besos por su mandíbula y su cuello. La morena se dejó hacer mientras ella se dedicaba a pelearse con la camisa de la otra, que se negaba a abrirse, cuando consiguió abrirla prácticamente se la arrancó, besó también su cuello dejando algún mordisco, poco a poco le fue desabrochando y quitándole el sujetador, arañando suavemente su espalda. Emma dejó escapar un leve gemido, mordió algo más fuerte el cuello de la otra comenzando a acariciar uno de sus pechos.

-Emma… me vas a dejar marcas…-dijo entre jadeos antes de morderse el labio, y de un agarrón bajar sus pantalones y ropa interior a la vez.

-Así todos sabrán que eres sólo mía…-se separó un momento para acabar de quitarse la ropa, cuando volvió a ponerse sobre ella, le hizo un chupetón, que casualmente adquirió forma de corazón.

-Pero si mañana aparezco por el pueblo con todas estas marcas la gente va a pensar cosas…

-Que piensen lo que quieran, yo me desentiendo de este pueblo y sus habitantes- dicho eso volvió a bajar los besos a sus pechos, dejando mordidas flojitas.

-Como te vas a… aaaaaah Emma…- no pudo reprimir un par de gemidos que interrumpieron su frase.

La rubia sonrió y la besó en los labios con intensidad, repasando con los dedos las marcas que le había dejado, enredó la otra mano en el negro cabello de la otra; Regina vio su oportunidad de devolvérsela y, mientras la besaba, colocó una pierna entre las de la otra y agarró sus dos pechos con ambas manos.

Siguieron así un par de horas hasta que no pudieron más y se durmieron abrazadas, estaba amaneciendo y los rayos del sol se filtraban por la ventana. No había sido una noche fácil, pero había tenido un final feliz, después de todo ¿sería posible que los villanos pudiesen tener su final feliz? ¿Cómo reaccionarían Blanca y David cuando supiesen la relación de su hija con la Reina Malvada?


Que bien que hayan acabado así de momento ¿no? Pero los problemas no han hecho más que comenzar.