MUCHAS GRACIAS por ese tremendo recibimiento de la historia. Sé que se mueren porque estos dos se encuentren y no se preocupen no pasará mucho. Nuevamente gracias por todo. Si gustan, siempre puedo avisarles por twitter cuando estaré publicando. En fin, espero que disfruten e este capítulo.
El punto de vista es Damon e Isabella.
Getting closer to you.
Hoy pienso en tí, recuerdos que vienen a mí, el primer día en que te vi en aquel día en que me enamore de tí. Te fuiste un día lejos de mi y yo cada día me pregunto el por qué.- Anónimo.
"¿Hay algo en que podemos ayudar?" preguntó la mujer de cabello caramelo. Siempre olvidaba su nombre. Miré a Anabel y me encogí de hombros. ¿Tendría algún sentido apartarlos de la idea de encontrar a Isabella si aun así sabía que iban a intervenir?
"Gracias Esme pero estaremos metidos en un mundo peligroso, Nueva Orleans no es precisamente el lugar más seguro del mundo y los quiero por lo que prefiero que se queden aquí seguros," su voz era suave y cargada de ese poder de convencimiento que siempre había tenido. Les dio una suave sonrisa. La mujer, Esme suspiró y se abrazó a su marido.
"¿Volverás?" preguntó Alice. El rubio esposo suyo me miraba calculadoramente pero había algo en sus ojos que se me hacía familiar. Desde que conocí a los Cullen fueron pocas las veces que lo escuché hablar y siempre parecía analizar cada paso, no solo mío sino de todos. Las marcas en su cuerpo relucían dándome a conocer que él estuvo metido entre guerras. Nuestras miradas se mantuvieron mientras los demás hablaban.
"¿No es cierto Damon?" preguntó Anabel. Parpadeé y aparté la mirada de Jasper, así se llamaba.
"¿Qué cosa?" pregunté.
"Olvídalo," dijo negando, "¿cuándo nos vamos?"
"Ya, recoge tus cosas que Nueva Orleans nos espera," como si fuese producto de una mala película justo después de que aquellas palabras salieron de mi boca un trueno retumbó de fondo y la lluvia se soltó con más fuerza azotando los árboles.
"Supongo que tendrán que esperar hasta que la lluvia cese," comentó Edward cruzándose de hombros y haciendo una mueca casi invisible. Rodé los ojos.
"A menos que exista una forma de ahogar a un vampiro no sucederá nada si nos vamos en pleno diluvio," Anabel puso una mano en mi hombro y su mirada fue dura, me estaba mandando a callar.
"Podemos partir mañana Damon," Alaric carraspeó haciendo notar su presencia.
"¿Qué dices amigo? ¿Te le mides a seguir estudiando el comportamiento de otra especie?" se encogió de hombros.
"Me gustaría ver la casa, si no es mucha molestia," bufé.
"Eres increíble."
"Ven, nosotros te mostraremos," comentó Rosalie entrelazando su mano con la de Emmett y jalándolo. Rick me dio una sonrisa burlona antes de desaparecer de mi rango visual. Podía escuchar los murmullos de la conversación que acababan de entablar.
La lluvia incrementaba su fuerza y el lugar se sentía como un congelador. No era como si el frío me molestase pero lo sentía. Ya podía ver porqué a Isabella no le gustaba Forks.
"Pueden usar las dos habitaciones del tercer piso, al lado de la de Edward," dijo con ternura Esme.
"No es necesario Esme, Damon puede quedarse en mi habitación y Alaric en la de al lado."
"Esa clase de propuestas no se hacen en público Anabel, además," dije acercándome a ella, "no estoy disponible, no creo que a Isabella le agradaría saber que tú te me estás insinuando," Ana rodó los ojos y agarró mi camisa en un puño firme y me miró fijamente a los ojos.
"Ya quisieras que volviera a acostarme contigo estúpido vampiro con el ego por las nubes," susurró amenazante, "ahora, compórtate Salvatore," me soltó. Le sonreí. Anabel se dirigió a los Cullen y todos se sentaron en la sala y comenzaron a hablar de temas triviales esperando que pasara la tormenta.
"Será una noche larga," comentó Alice. Todos asintieron, suspiré y me paré frente al ventanal de la sala perdiendo mi mirada en el bosque. Mi mente comenzó a viajar recordando los momentos con Isabella. Tenía que hacer eso varias veces en el día para no sentir el dolor y no olvidar nada.
Había escuchado miles de veces que uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde pero eso es una asquerosa mentira, uno siempre sabe que lo tiene, lo valora incluso y lo ama pero jamás piensa que puede perderlo y cuando pasa se dice aquella patética excusa para no sentirse tan mal.
Debía admitir que durante el tiempo que pensé que Isabella estaba muerta fue cuando realmente me di cuenta de cuanto la amaba. Claro que desde que estuve con ella sabía que la amaba, incluso más que a mi propia vida pero no sabía que aquel amor era tan fuerte y eterno, no lo sabía hasta que ella desapareció de mi vida. Y luego al enterarme de que seguía viva, ¡Dios! Fue como si volvieran a ponerme un corazón y la amé incluso más si acaso eso era posible.
Solté un suspiro, la punzada en mi corazón se hacía más fuerte a medida que mi cabeza rememoraba tiempos con Isabella, ¿cómo fue posible que una frágil human se hubiese metido en mi piel de aquella manera hasta hacerme enloquecer y enamorar? ¿Cómo era posible amar a alguien tanto que dolía?
"Dime que tienes whisky," pedí a Anabel interrumpiéndola de aluna conversación banal que tenía con Alice. Me miró fijamente, ¿sucede algo? Habló a mi cabeza, negué.
"Estás de suerte Salvatore, he conseguido bourbon la semana pasada," Swan se levantó con elegancia y se perdió en la cocina. Hubo un silencio incomodo en la sala y la mirada de Jasper seguía en mi comenzando a desesperarme.
"¿Qué sucede? ¿Te recuerdo a alguien rubio?" pregunté.
"Yo te conozco," dijo simplemente con su reconocida calma. Recordé que él era empático. Fruncí el ceño.
"¿Me conoces?" sonreí ladinamente, "tendrás que ser más específico," negó. Anabel me tendió el vaso y se sentó sin decir una sola palabra. La sala había quedado en un silencio profundo, ya no era incomodo pero era un silencio cortante. Rick, Rosalie y Emmett aparecieron al segundo.
"En la guerra civil, nos conocimos, sé que te había visto antes pero mi memoria de humano es confusa," fruncí nuevamente el ceño y exprimí mis recuerdos al máximo. Ningún Jasper Hale llegaba a mi cabeza.
"No recuerdo ningún Hale o Cullen," dije. Él sonrió, era la primera vez que lo hacía desde que lo conocía.
"Por supuesto que no," se levantó y se paró frente a mí, metió las manos en sus bolsillos. A la luz de la lámpara sus cicatrices eran mucho más visibles, "Witlock," dijo, mi mente automáticamente hizo la conexión.
"Mayor Jasper Witlock," esta vez mi sonrisa fue sincera. ¡Claro que lo conocía! El tipo había mentido al ejército diciendo que tenía veinte cuando solamente tenía diecisiete y había llegado a ser Mayor cuando cumplió los diecinueve. Nos abrazamos como lo que somos, dos viejos amigos reencontrándose después de mucho tiempo.
"¡Hombre, ahora recuerdo todo!" dijo. Me bebí el bourbon de un solo golpe y dejé el vaso en una pequeña mesa. El líquido calentó mi cuerpo de inmediato.
"¿Qué sucedió contigo, hermano?" enarcó una ceja obligándome a rodar los ojos, "ya veo que sucedió, me refiero, ¡pasamos días buscándote! Removimos cielo y tierra, fue como si te hubiesen secuestrado extraterrestres, y algunos de tus hombres lo llegaron a pensar," soltó una carcajada.
"Jasper, cielo, ¿qué sucede?" preguntó su esposa.
"Damon Salvatore y yo estuvimos en el mismo batallón en la guerra civil, somos viejos amigos," explicó, "mis memorias de humano son confusas Damon, solo recuerdo mis últimos días con claridad, el resto son borrones, te importaría…"
"Para nada," dije interrumpiéndolo, "¿qué quieres saber?" Jasper era una de las pocas personas que durante mi vida se habían vuelto mis amigos, era alguien demasiado tranquilo pero muy inteligente y peligroso. Alguien en quien se podía confiar.
"No lo sé, cualquier cosa que te haya dicho sobre mí."
"Tu papá murió cuando tú tenías diez, tenías tres hermanos, un hermano mayor que tú, otro menor y tu pequeña hermana que aún estaba de brazos," sus ojos se oscurecieron y la tristeza era palpable en su rostro, "tu madre era muy buena, según me dijiste…" pronto el resto de la sala era insignificante. Jasper y yo estábamos sumergidos en conversaciones que solo tenían sentido para nosotros.
Fue entre charlas con Jasper que la noche fue pasando. La lluvia seguía constante pero había aminorado su intensidad. No fue hasta poco después de medianoche que cesó por completo. El frío era espantoso, no tenía idea de cómo un humano racional amaba estar en un lugar que le hacía competencia al Polo Norte.
"Damon," llamó Alaric. Me levanté y le extendí la mano a Jasper quien la tomó de inmediato y me dio un fuerte apretón.
"Hombre, vendré a visitarte y siéntete halagado porque no vendría por cualquiera a este pueblo con complejos de congelador," Jasper rió y volvimos a abrazarnos.
"Por favor, manténganos informados," pidió Alice llegando al lado de su esposo y abrazándolo por la cintura. A su lado se veía aún más pequeña y frágil.
"Lo haremos Alice, no te preocupes," Anabel con una mochila considerablemente grande en su hombro se despidió de ellos, uno a uno. Me acerqué a Alaric.
"Nunca me dijiste que era linda," lo miré y rodé los ojos. Estaba amaneciendo pero no había rastros de sol en el cielo lo cual me hacía sentir inquieto. Necesitaba el sol. Irónico para un vampiro decir eso pero esas eran las ventajas de tener un anillo que evitara que los rayos de aquel astro me carbonizaran.
Después de las despedidas subimos a mi auto y salimos de allí pitando. El camino básicamente se centró en una cosa: Alaric haciendo su máximo esfuerzo por impresionar a Ana. Era patético pero admiraba la persistencia de Rick.
"¿Damon?" llamó Ana interrumpiendo cualquier cosa que Rick estuviera diciéndole. Desvió su atención de él y me miró por el espejo.
"¿Uhm?"
"¿Qué sucede?"
"¿A qué te refieres?"
"Bueno, has estado callado todo el camino y eso han sido tres horas hasta ahora," me encogí de hombros.
"Estoy bien," respondí restándole importancia y centrando mi mirada a la carretera. Ana suspiró y simplemente me ignoró siguiendo su conversación con Alaric, ella sabía más que nadie que si algo me estaba sucediendo yo buscaría la forma de decírselo.
No era algo exactamente lo que me pasaba era simplemente ansiedad. Estaba ansioso por ver a Isabella. Tenía una mezcla de emociones encima que simplemente me hacían enredar mis pensamientos. Era un hecho verídico que cualquier cosa que pasara por tu corazón se te iba a meter en la cabeza hasta hacerte enloquecer, es por eso que cuando te enamoras no dejas de pensar en esa persona. La cabeza y el corazón tienen un conducto directo e imborrable y cualquiera que diga lo contrario miente.
Cada kilómetro que pasaba me hacían sentir más cerca de la verdad y de ella. Mi corazón latía con furia contra mi pecho y mis pensamientos se hacían cada vez menos lógicos. Tamborileé los dedos contra el volante mientras esperábamos en una luz rojo de la calle de algún pueblo.
"Es un viaje de más de un día Damon, deberías descansar y dejar que yo maneje," negué a Anabel.
"Hemos reducido viajes más largos, a la velocidad que va Damon nos tomaremos la mitad del tiempo," comentó Alaric.
"Detén el auto y ven a descansar en el asiento de atrás, ya," hice lo que me pidió y pude ver la sorpresa en rostro de Rick. La verdad estaba cansado pero no de estar manejando, estaba mentalmente cansado y eso era un cansancio mucho peor que el físico. Bajé del auto al tiempo de Alaric y Anabel. Subí de inmediato a atrás y pude ver como Ana se le adelantaba a Rick y tomaba el asiento del conductor mientras que él se tuvo que conformar con el de copiloto. Los dejé discutir y simplemente recosté mi cabeza en el asiento y cerré los ojos, necesitaba un respiro.
-…-
"Este es el momento exacto donde agradeces tener una amiga como yo," comentó Piper mientras metía la última bolsa de sangre en el compartimento secreto del congelador. Rodé los ojos y miré por encima de mi libro.
"Gracias Piper por ser tan buena amiga," dije como si estuviese recitando un discurso a la memoria. Caminó hasta la sala mientras retomaba mi concentración con el libro.
"Debes decirlo como si realmente lo sintieras," se tiró en el sofá a mi lado, "¿qué lees?" preguntó.
"Cumbre Borrascosas."
"¡Jesús, Swan! ¿Cuántas veces te has leído ese libro desde que nos conocemos? Te apuesto a que si te digo el número de una página me la recitaras por completo," le sonreí.
"Lo más probable."
"¿Pero qué tiene ese libro? Lo he leído cuando salió, realmente es triste, deprimente y no tiene un final feliz, además ¡todo el mundo se odia!" exclamó.
"¿Y no es la vida así? Simplemente es un libro realista, además, te lo he dicho, siento que cada vez que lo leo mi mente trata de recordar algo," soltó un suspiro.
"Sabes, Inglaterra no era aburrida en esa época ni había tanto drama, bueno quizá un poco pero sabes ¿qué fue lo mejor?" cerré el libro. Era obvio que no iba a poder leerlo por millonésima vez gracias a que Piper no se iba a callar.
"¿Qué?"
"Los vestidos eran absolutamente geniales y los bailes, oh Bella, ¡te hubiesen gustado! Eran magníficos, además, los hombres eran bastante sensuales con sus trajes," movió sus cejas sugestivamente.
"No bailo, no creo que me hubiesen gustado," estiré el brazo y dejé el libro en la mesita de té frente a mí y me acomodé en el mueble con las piernas cruzadas para escuchar mejor a Piper.
"Tonterías, te he visto bailar, ¿lo olvidas? Y ahora que digo bailar, ¿adivina quienes están invitadas a un baile en Yorshire?"
"Nosotras, supongo," asintió con una amplia sonrisa mientras se ponía en pie y se perdía en su habitación.
Vivíamos juntas desde que nos conocimos, al principio más que por una amistad era por el hecho de que ambas habíamos estado solas por un tiempo y bueno, yo no conocía a nadie y tampoco tenía memoria. Pronto aprendimos a conocernos demasiado bien que daba miedo. Piper Walker, era la hija de un reconocido noble inglés y la prima lejana del rey de Inglaterra de ese entonces. Sí, Piper es bastante vieja, nació en 1690 o algo así y cuando cumplió veinte conoció a un vampiro.
Aquí es donde viene la historia más común desde tiempos inmemorables. Una chica humana se enamora de un chico vampiro y su amor es imposible, ¿a que no es cliché? Para hacer una historia de amor trágico corta, el vampiro de nombre Paul fue descubierto y lo mataron e iban a quemar a Piper por ser cómplice de un vampiro pero en el intento de ella de escapar cayó por un acantilado. La parte feliz de la historia es que no murió porque tenía sangre de vampiro en sus venas y desde ahí ha vagado por el mundo. No sin antes haber matado a quienes asesinaron a Paul. Nunca se contactó de nuevo con su familia y todos la creyeron muerta en ese acantilado.
"¡Isabella, lleva tu trasero a tu habitación y cámbiate!"
"Estoy en eso," dije poniéndome en pie. Entré a mi habitación y opté por dejarme el jean negro, cambié mi camisa por una sin mangas azul ajustada al cuerpo y me puse mis tacones rojos. No me arreglé demasiado, así que al terminar me tiré en la cama a esperar por mi pelirroja amiga que estaba tardando una eternidad como de costumbre.
Saqué nuevamente el anillo de plata de mi dedo y me puse a jugar con él. Sentí nuevamente esa presión en mi pecho y una luz de reconocimiento en mi cabeza. ¿Por qué me sucedía esto a mí? Era una verdadera tortura vivir así, sin saber quién había sido, a quién he dejado atrás o qué me había sucedido.
No pasaba ni una sola noche en la que creía que la memoria iba a regresar a mí, no pasaba ni una noche en la que me imaginara como había sido mi vida. No pasaba una sola noche en la que no imaginaba quién me podía estar esperando y dolía. Pero no sabía qué era peor porque, ¿qué tal que hubiese sido la peor persona en este mundo y la vida me estaba dando la oportunidad de olvidar mi pasado? O, ¿sufrir porque mi vida había sido buena y alguien me había arrebatado mis recuerdos?
Me enderecé y puse nuevamente el anillo en mi dedo. Estiré mi mano a la mesa de noche y tiré a la pared lo primero que agarré. No sabía qué era ni me importaba. Me puse en pie de un salto y tomé otra cosa y volví a tirarla.
Una ola extraña de sentimientos me estaba embargando. Tomé cosas entre mis manos y las tiraba simultáneamente, podía escuchar algunas romperse y estrellarse con dureza en el piso. Podía sentir a Piper en el marco de la puerta, me estaba mirando mientras yo seguía aventando cosas. No supe que estaba llorando hasta que probé las lágrimas que descendieron a mi boca. Me derrumbé en el piso y sentí sus brazos acunarme.
"Estabas tardando en hacer eso," susurró. Sollocé aún más fuerte. Sabía a lo que se refería, ella me había dicho que estaba como en una época de duelo y estaba pasando por etapas. Y ya las había cruzado todas, me hacía falta la ira y obviamente la aceptación.
"¿Por qué?" musité como pude.
"No lo sé cariño, pero lo averiguaremos," dijo consolándome.
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"¿Seguro quieres ir? Podemos quedarnos Swan y volvernos mega deprimentes, viendo películas deprimentes, comiendo helado, ya sabes cómo dos estúpidas humanas sin sentido común ni rumbo en la vida," reí y negué metiéndolas llaves prendiendo el motor.
"Estoy bien," le sonreí, "¿dónde dijiste que era?"
"En la Yorshire."
"¿La universidad?" asintió, "nunca he entendido como un lugar tan pequeño como Essex tiene tantas universidades," se encogió de hombros.
"Aparentemente no tenían nada más que hacer que poner universidades aquí, me pregunto si en tu vida pasada fuiste hermana de Dominic Toretto," dijo cambiando radicalmente de tema al ver que había excedido los cien kilómetros.
"Si hubiese sido hermana de ese hombre, créeme nos hubiesen acusado de incesto," rió.
"Has conseguido que llegáramos en quince minutos en una viaje que nos toma media hora, espera, mira, aparca ahí," dijo indicándome un lugar disponible. La música se escuchaba bastante fuerte una vez nos bajamos del auto. Piper me tomó de la mano mientras se habría paso entre todos aquellos humanos. La boca se me hacía agua mientras escuchaba sus latidos y olía su sangre. Recordé que no había tomado sangre desde esta mañana.
"Piper," susurré. Giró de inmediato, ventajas de tener un oído vampírico, "estoy hambrienta," asintió.
"Bien, no hagas un desastre," dijo soltándome. Vi como comenzaba a bailar con tipo y se perdían en la multitud.
"¿Bailas?" preguntó un tipo. Miré fijamente sus ojos e hice lo que mejor sabía hacer.
"No gritaras, dejarás que beba de ti y luego olvidaras todo y te irás," asintió en el trance común. Lo aparté como pude a un rincón donde no pudiéramos ser vistos y comencé a beber de él. La sangre tibia corrió por mi garganta haciéndome sentir bien, me alejé de él justo en el momento indicado y como si no hubiese pasado nada ambos volvimos por caminos separados.
Me reencontré con Piper y ambas bailábamos hasta cansarnos. Necesitaba esto, necesitaba distraerme y pasarla bien. Reímos y disfrutamos el rato.
"¿Ya has comido?" preguntó entre el ruido, asentí, "bien, vámonos, entonces," mi atención se dispersó por un segundo y mis ojos fueron a parar en una chica castaña, su cabello era largo y sus ojos café me miraban con atención. Nuestras miradas se cruzaron por un segundo y sus ojos hicieron eco en mi cabeza.
"Stefan," susurró, al chico que estaba a su lado. Fruncí el ceño, yo conocía ese nombre. Piper me jaló y dejé que me arrastrara de nuevo a mi carro. Pero durante todo el camino la chica castaña y aquel nombre, Stefan, sonaba en mi cabeza con fuerza.
*Dominic Toretto: hago referencia a las películas de Rápido y Furioso. Que no se note que lo amo :)
Σοφία.
