Capitulo 2

La historia es de Elizabeth Harbison. Los personajes no son mios.

Terry Grandchester conducía lentamente por la embarrada carretera secundaria desde su rancho hacia el de los Gregory, tratando de disuadirse a si mismo de aquella misión incluso mientras aceleraba.

No podía creer que tuviera que pedir, de entre todas las personas, a Candy White un favor, especialmente uno que representaba a su única esperanza de salvar el rancho de su difunto padre para su madre. Candy White lo odiaba.

Cuando era adolescente se habia enamorado de ella. Bueno, quizás enamorarse fuera una palabra demasiado fuerte. Pero siempre se habia fijado en ella. Mientras el resto del mundo habia adulado la belleza de muñeca castaña y de ojos azules de su hermana menor, a Terry le habia fascinado el encanto mas sutil, pero infinitamente mas interesante, de Candy. Su largo pelo rubio no brillaba como el ámbar, como decían que lo hacia el de Susana, pero brillaba como el oro a la luz del sol, que tenia sus mechones de cientos de tonalidades de entre rubio y claro. Terry podía quedarse mirándolo durante horas sin llegar a aburrirse.

Y sus ojos eran casi como los ojos de gato, de un color verde intenso. Eran cálidos y serenos. Inteligentes y encantadores, y diferentes de los colores poco naturales que llevaban muchas de las chicas.

Terry pensaba a menudo que Candy decía mucho más con sus ojos que con su voz.

Y luego estaba su cuerpo. Suspiro de solo pensar en ello. Apretado, fuerte y esbelto. Terry suponía que mientras Susana se quedaba sentada sobre su blando trasero y pedía a los mozos del rancho que le trajeran los bombones, Candy hacia el trabajo duro en el rancho.

En privado, Terry sospechaba que era Candy quien habia hecho del Rancho White un competidor tan formidable para el Rancho Grandchester durante tantos aque en cierto modo la convertía en adversaria, pero una adversaria admirable. Lo cual hacia el doble de duro tener que pedirle ayuda, puesto que era para mantener a la competencia en el negocio.

Pero Terry recordó lo importante que era el rancho para la calidad de vida de su madre.

La ultima vez que habia visto a Candy habia sido en uno de los peores días de su vida. Su viejo perro, Banjo, que habia estado con el desde su infancia solitaria hasta acabar la universidad, se habia quedado fuera una noche y se habia metido con un mapache rabioso. No tardo mucho en darse cuenta del problema, y cuando el veterinario les aconsejo que sacrificaran a Banjo, Terry no dejo que nadie mas lo hiciera. Era algo privado entre el y su viejo amigo.

Apretar el gatillo fue el peor momento de su vida y sintió como si hubiese durado un año.

Tan pronto como lo hizo y el perro se desplomo, Terry oyó un grito sofocado y se volvió para ver a Candy White corriendo a través del campo hacia su casa. Debía saber lo que estaba pasando, pues se habia avisado a los residentes del pueblo de lo que habia ocurrido.

Pero cuando vio a Terry disparar a su perro no tuvo ni una palabra de simpatía hacia el. Simplemente salió corriendo hacia la puesta de sol, literalmente y figurativamente.

Así es como habia sido siempre Candy, fría, desprendida. Nadie podía acercarse a ella o llegarle al corazón.

Terry detuvo su todoterreno frente al establo principal y salió. Respiro profundamente. No quería hacerlo. Pero debía recordar que, si tenia cuidado, podría conseguir lo que salvaría los establos de su familia. La gravilla crujió bajo sus pies al avanzar lentamente hacia la oficina del establo.

- ¿Terry?

Se volvió.

La voz de sorpresa era de la castaña platino Susana, que venia de la oficina.

- ¿Terry Grandchester?

- Así es.

- Dios mío, precisamente estábamos hablando de ti.

- ¿Estábamos? ¿Quiénes? – Eso era extraño. Ni siquiera pensaba que alguien supiera que habia vuelto -. ¿Y que estabais diciendo?

- Oh – se quedo dudando el tiempo suficiente para dar a entender que ocultaba algo -. En realidad, nada. Solo que estabas en el pueblo. ¿Qué te trae por aquí?

Llego el momento de dar el paso.

- Esperaba ver a Candy.

- ¿De veras? – Susana levanto una ceja -. Que interesante! ¿Y eso porque? No estarás pensando en quedar con mi hermana soltera ¿no?

- Mmm, no – frunció el ceño. Era una pregunta extraña-. Se trata de negocios.

Susana puso cara larga y resoplo haciendo con sus labios su famoso puchero.

- Jolin!

El se sintió como si hubiera colado en el extraño sueño de otra persona.

- Disculpa… ¿Qué quieres decir?

Susana se encogió de hombros con el drama de un niño de cuatro años.

- Nada. No importa.

Terry miro hacia el suelo y, por un momento, reconsidero las relativas ventajas de vender el rancho y trasladar a su madre a un lugar mas pequeños y cerca de el, frente a la opción de suplicar a las chicas White su ayuda.

Salvar el rancho gano, por supuesto.

- Veras, entiendo que tenéis la capacidad de fecundar a una yegua con Fireflight – sonaba raro, pero no pudo pensar en otra forma de expresarlo. Se rumoreaba que los White, de alguna manera, habían adquirido material genético congelado de uno de los mejores caballos de carreras que jamás hubiese pisado un hipódromo. Y si habia algo que pudiera salvar sus establos, eran uno o dos potros de Fireflight.

Los ojos azul pálido de Susana empezaron a entender.

- Oooh, ya veo. Estas aquí para comprar.

- Dependiendo del coste, si – ahí es donde la conversación iba a empezar a ponerse difícil. Su presupuesto era limitado, y solo podía tirarse un farol antes de que le hicieran parecer el hombre desesperado que era -. Entonces, ¿Cuál es vuestro precio?

Susana lo miro, llevándose un dedo a los labios y observándolo mientras pensaba.

- Por lo que he oído, el Rancho Grandchester no tiene mucho dinero, Terry.

- No hagas caso a todo lo que oyes.

- Fireflight vale un montón.

- Potencialmente – trataba de parecer tranquilo -. Nunca se sabe el resultado. La inseminación artificial de una yegua… bueno, es una apuesta bastante arriesgada. Lo sabes.

Ella asintió son darle la razón.

- Una apuesta por la que mucha gente esta dispuesta a pagar un montón de dinero. Anthony esta entrenando a un potro en la pista todas las mañanas, y dice que los tiempos son absolutamente impresionantes. Puede que incluso supere a su progenitor. Así, que pienso que se puede apostar con bastante seguridad a cualquiera que fecunde a una yegua con Fireflight sale ganando al final. Eso si, si puede pagar por adelantado.

- ¿De que cantidad estamos hablando?

- Medio millón.

El no podía soltar más de un cuarto de millón. No por una opción tan arriesgada como aquella. Después de todo, el dinero iba a salir de su bolsillo, no de las arcas del rancho.

- Bueno, Susana, tal y como se presenta el negocio, creo que prefiero arriesgarme con lo que tengo.

Hizo un breve gesto de despedida y empezó a caminar hacia su coche.

- Aunque creo que se como puedes conseguirlo gratis – canturreo Susana detrás de el.

No era el momento de dejarse llevar por el orgullo. Se paro y se volvió hacia ella, manteniendo una expresión facial prudentemente impasible.

- ¿A quien tengo que matar?

Ella se rio.

- Tan solo tienes que salir con mi hermana.

Ella no habia dicho lo que el pensó que diría. No podía ser que estuviera sugiriendo que a Candy le costaba quinientos mil dólares conseguir una cita.

- ¿De que estas hablando?

Susana sonrió y se acerco tranquilamente a el.

- Necesito un pequeño favor. Si tienes éxito, consigues a Fireflight y a mi hermana, y la oportunidad de ser realmente feliz. Si no… - encogió los hombros – en fin, no estarás en peor situación que ahora. ¿Qué dices? ¿Eres un hombre de apuestas, Terry Grandchester?

Continuara…

Muchas gracias por leer.

*Ali kou: Muchas gracias, te cuento que fuiste la primera en comentar la historia. Y te agradezco por eso.

* Berenise: si, jajajajajaja me da pereza. Saludos...

* ale: Hola, bienvenida a mi historia. Gracias

* Liz Carter: si verdad? Por eso subi este para complacerlas, saludos y gracias por leer. Yo soy fan de Terry!Siempre ella! Nunca cambiara. Y Terry todo un rompecorazones. Jajajajajaja, me imagine niña. Jajajaja. No te preocupes. Las complazco con lo de los apellidos.

* Iris Adriana: Gracias, te lo agradezco de corazón. Eres muy amable y gracias por el apoyo. Me alegra que te guste la historia.

*Olgaliz: A mi me encanto y decidi compartírselas. Y con Terry como protagonista principal.

* Ana: complaciéndote chica. Espero te guste.

* Amo a Terry: Noticias! Yo tambien lo amo, jajajajaja. ;D bienvenida tu tambien.