CAPITULO 1
"DEBE SER SENCILLO"
—¿Me entendiste?— me interrogo el joven sirviente.
—Si...digo no. No Dajan no entendí— confesé dejando que el notara mis manos temblorosas. —Te das cuenta de que si fallo o hago algo mal sus padres me van a matar. Soy un "Alma perdida"...¡Un alma perdida Dajan! Solo falta que esta estúpida piedra que cuelga de mi cuello se quiebra para que me asesinen. No les faltan motivos para hacerlo y si fallo en esto les dará otra...¡Yo no...
—Bueno, puedes darle una razón para que no lo hagan. Esto te da una oportunidad, una que no muchos tenemos— me interrumpió sacando de su bolsillo una piedra negra.
—¿Tu también eres un Alma perdida?
—No exactamente. Solo soy un desterrado— confeso guardando su roca nuevamente en su bolsillo.
—¿Y soy yo la afortunada? Por lo menos tu vida no depende de una roca, tu roca solo te perdona tus delitos no es tu pase a la vida...nadie espera que mueras— comente con desesperación. Solo quería huir.
—Pero tampoco que viva. Se que estas asustada, se que por lo menos yo puedo vivir sin temor a que me asesinen, pero vivo siendo un sirviente. En tu lugar a mi me gustaría pensar que después de esto alguien cambie su pensar de mi— expreso tomándome de los hombros. —Solo tienes que enseñarle a esos seres importantes un par de modales. Sencillo.
—Sencillo— repetí con un falso optimismo. —Yo puedo— susurre para mi misma —¿Yo puedo cierto?
—Claro— contesto con una dulce sonrisa.
—Sencillo— volví a repetir siguiendo el largo camino hacia mi nuevo destino. —¿Porque me estas apoyando? Digo mis ojos multicolores ¿No te dicen que te alejes de mi?— pregunte deteniendo mi paso para mirarle.
—Si pero como ya sabes como cualquier desterrado me gusta romper las reglas— me contesto con tono juguetón y mirada coqueta.
—Gracias por serlo, nunca habia tenido una conversación tan larga y menos una motivadora.
—De nada.
—Esta bien. Yo puedo. Yo puedo— volví a empezar a susurrar mientras retomaba mi camino. Deteniéndome dos segundos después, dado que ya habia llegado al fin del camino, ahora solo bastaba cruzar esa enorme puerta. —Dajan puedes repetirme que es lo que debo hacer— suplique con tono serio y sereno.
Dajan camino hasta quedar detrás mio, inclinándose un poco para susurrarme al oído y tomarme de los hombros.
—Tu deber es que nuestros próximos salvadores, a aquellos futuros héroes entiendan lo bueno, lo malo y todo lo necesario para que aquella visión no se cumpla. Debes hacer que salven al mundo, sin que te enamores de ellos sencillo.
—Resumiste todo, no debiste resumirlo— replique volviendo a entrar en pánico.
—Lo demás lo recuerdas, ve— dijo dándome un pequeño empujón.
Con suavidad coloque mi mano en la perilla y sin pensarlo abrí la puerta, descubriendo el caos.
—¿Los 7 estan peleando? Están peleando Dajan...— dije dándome la vuelta para verlo, pero sin contar la enorme caja de regalo, no habia nada más detrás mio. —Sencillo, esto sera sencillo.
CONTINUARA
