CAPITULO 2

"APOSTANDO UN POCO"


¿Y ahora que?— me pregunte viendo como ante mi se llevaba acabo una pelea colosal.

Así que tu eres nuestra mentora— susurro un joven caminando de forma provocativa desde el cómodo sofá hasta a mi.

¿Que?— susurre mirándolo un tanto hipnotizada. Y como no estarlo, cabello dorado, blanca sonrisa y un leve bronceado irresistible, un ser simplemente perfecto.

Mentora, tu eres la chica de arma perdida.

Si, esa "Alma perdida"— dije volteando mi mirada al vació. Nose porque me sorprendía, desde pequeña soy reconocida así.

Pocos segundos después de perderme en el espacio sentí como una mano sujetaba con firmeza mi mentón, obligando a mi rostro a girarse para ver al joven. Este sonrió con maldad y con fuerza me acorralo contra la puerta.

Y no solo una alma perdida cualquiera, si no la ultima de la raza Beira— vocalizo con sus labios muy cerca de los míos, lo que me sonrojo de inmediato.

Nuevamente sin delicadeza y con firmeza sujeto mi barbilla y me obligo a verlo directamente a los ojos.

Apartece— susurre casi en suplica, tratando de evadir sus ojos pero este hallaba la forma para que volviera a encontrar los suyos. —Suélteme por favor— añadí tratando de zafarme de su agarre.

—Lo que dicen es cierto de tu raza.

¿Que?

Nunca creía cuando decían que sus ojos no tenían comparación, pero al verlos en persona me e demostrado lo contrario. Quien hubiera creía que unos ojos pueden ser tan coloridos y deslumbrantes pero de igual manera tan oscuros y profundos.— seguía diciendo en tono serio,sin apartar ni un milímetro sus labios de los míos, estaban tan cerca que podía sentir su respiración sobre los míos. —Yo los quiero— dijo al mismo tiempo que sus ojos adquirían una mirada asesina.

Mi cuerpo sin consentimiento empezó a temblar, de la misma manera que se me congelaba el habla, tenia miedo.

—No quiero repetirlo, aléjese de mi— logre decir con un tono de firmeza, pero no parecía escucharme dado que sus manos terminaron acariciando mi cabello. No me cabía duda el era el Conde "Dakota/Dake", de todos los que me podían tocar tenia que ser el.

—Creo debes detenerte, tenemos un problema más grande— comento un joven de cabello blanco y mechon negro, quien sin darme cuenta se habia colocado a nuestro lado.

Si que sabes arruinar la diversión— replico Dake soltándome.

—Gracias— le susurre al joven Duque.

No me lo agradezca, se supone que tu trabajo es evitar que pase eso— dijo serio refiriéndose a los dos jóvenes que no paraban de pelear. —Y el mío es colaborar, pero no puedo hacer que se detengan...e fallado— añadió.

Se ve complicado, no le culpo— exprese en un intento por hacerle sentir bien.

¿Complicado?— exclamaron dos jóvenes al fondo de la habitación al mismo tiempo.

Es lo más divertido que e visto en días— comento el pelinegro con una larga sonrisa y dulces en sus manos.

Están destrozando la habitación— dije pensando en que hacer.

Por eso hemos apostado.

—Dos porque gana el Príncipe y 3 por el Infante pelirrojo.

—¿Apostaron?— pregunte perpleja.

¡Si!

—Bueno lamento arruinar la diversión pero no podemos empezar así— dije decidida a detener la pelea.

—¡No espera!— exclamo el único joven de la habitación que no habia dicho palabra alguna.

No, esto tiene que...— dije observando porque la preocupación del joven. La pelea ya no era de simples golpes a puñetazo limpio, ahora no solo implicaba la super fuerza de cada uno, si no sus habilidades especiales. Pero ya no habia vuelta atrás y aunque logre detener el golpe de uno de los dos al ser vista, no corrí con la misma suerte con el del pelirrojo.

Resumiendo el día de hoy, tendría que mencionar que empece con el pie izquierdo. Digo me habían castigado en la mañana y si bien el castigo, a mi parecer, aun continua creo que no se compara con el hecho de que me este muriendo y no haya ningún ser en esta tierra que quiera salvarme.

—Creo que se acabo la diversión...

—¡No respira! ¿Que hacemos?

—Nada...

CONTINUARA