SEGUNDO TIEMPO | FALADOR
Legalidades: Novela ligera basada en Sword art online de (Reki Kawahara), la idea principal así como los personajes son de mi autoría, esta es una obra para fan de runescape (Jagex Ltd) y SAO. Disfrútala.
(Alguno de los personajes y lugares son de propiedad ajena a mí, si esta obra afecta en algo las creaciones de sus respectivos dueños, no duden en comunicarse con migo y se tomaran los correctivos)
Obra escrita totalmente por:
Genaro Enrique Escobar González.
Panamá, República de Panamá Abril 2014.
Publicada bajo editorial: (Panamá) Golden castile ® - Publicación gratuita.
Correo: Goldencastile Teléfono: (507) 62412952
Del autor: al terminar de leer las novelas ligeras de Sao me quedo la idea en la cabeza de "¿cómo sería ese juego (Runescape) si pudiera entrar en él?" La duda me consumió por algunos días, pero decidido a dar vida a mis ideas abrí mi laptop y comencé a dejar salir mis pensamientos. Espero este escrito llene todas las expectativas que tienes de aquel lugar a donde todos deseamos llegar…
Agradezco la ayuda brindada por todos los compañeros de juego y los miembros de las páginas de Runescape, en especial a mis amigos del clan Dioses de la guerra, un abrazo a cada uno de ellos.
Gracias por la ayuda y espero con ansias sus comentarios y criticas.
Dedicado a mi ángel "Siempre en mi mente"
Genaro Escobar González
Volumen 2| Capitulo 1
2° conexión | Devius Virtual (Server LATAN)
Miércoles 27 de julio de 2030 4:11 AM
Algún lugar al norte del castillo de lumb.
Nota: el nombre delair y delaire corresponden a las hermanas gemelas de Daniel, se pronuncia
Dileir y Dileiri.
Nota De la nota: creo que mi esposa no me dejara escoger nombre para los niños. :(
1. Comienzo movido.
Un instante, el ruido ensordecerlo, una luz blanca cegadora lleno mi cara y luego escuche un grito… era mío.
La oscuridad de la noche que se escapaba aquella madrugada me impedía ver claramente el objetivo, para variar las cosas estaban contra nosotros, tenía ya varios minutos que no escuchaba las ordenes de Nize ni los gritos de batalla de las hermanas Rivas. - "Debimos dejar que Daniel y Alexander se quedaran ahora nos son necesarios".- Pensaba.
- ¡nize! ¿Donde estas?- alguien me toco - ¿eres tú? - una mano me agarro el brazo.
- no, soy yo, el nuevo. - escuche la voz del nuevo miembro del grupo, un tal Solite, el ex miembro de Falakillid, El que atrapamos para agregar a Daniel a aquel clan.
No me había dado cuenta, Hasta ahora, estaba ciego, la flama de aquel guerrero había dañado mi visión.
- llévame a la batalla a un lugar sin amigos
- pero señor esta grave
- ¡llévame he dicho! -
Me guio entre las sombras, podía ver siluetas y escuchar gritos, una flama recorto figuras en mi noche y me dejo ver algunos cuerpos de pies frente a los enemigos.
- esta frente a las líneas enemigas, ¿Le acompaño? - asentí a la ayuda del chico, y me concentre.
Sacando mis dagas nuevas, unas de mango oscuro y filo de espejo, como colmillos hacían referencia a su nombre "colmillos de sombra".
Lance un grito y corrí con la luz de una flama que me dejo ver las siluetas. El chico a mi lado también grito, el terreno era abrupto y creo que pise a un par de soldados heridos, pase entre los enemigos y active con un movimiento de mi pierna y brazo el combo de multi-ataque.
Mis manos dejaron ir la daga y en mi visión dañada un icono resplandeció, hitmark(1), mi pie delante, me agache y me apoye en el otro, atrape la daga que regresaba y gire en una pirueta ambas dagas volaron y golpearon el bulto oscuro frente a mí, gire un par de veces, escuche al chico chillar, un sonido asqueroso de dolor llego a mi oídos, el chico no respondió a mi llamado.
Solté nuevamente mis dagas el icono me aviso y la sombra se desplomo ante mí, mis dagas regresaron a mi mano y desapareciéndolas atrape mi espada de dos manos, las sombras se acercaban, moví mi mano para hacer mi poder de restauración de vida, el cual me enseño Daniel, mi energía mágica callo un poco, ya que solo lo usa para ocultarme y eso seguro no podría hacerlo en ese lugar no me importo.
La visión se aclaro, cinco soldados estaban delante de mí, vestidos de armaduras de hierro con un capucho sobre las armaduras, el escudo de Falador en ellos dibujado, el reino de los altos nos atacaba.
Mirando alrededor divise a los soldados de lumb, los miembros de la nueva alianza contra falakillid, todos enfrentándose, un mago de ropas holgadas lanzo una bola de fuego sobre un pequeño grupo de enemigo desapareciéndolos.
- ¡por el rey! - grite.
- ¡por el rey! - respondieron los sobrevivientes.
Gire sobre mi pie sosteniendo la espada y delimite el rango de esta cortando algunas piernas, el más dañado se arrodillo ante mí y recibió una patada en el pecho al termina la pirueta.
Mi mano izquierda soltó la espada y gire de nuevo, obtuve un poco más de alcance y esta vez corte una cabeza, no me intereso saber de quién se trataba.
Me atacaron y escupí polígonos sangrientos al recibir los filosos artefactos, retrocedí y me tambalee, mire mi vida casi en cero y sonreí, ya no estaba el icono del mago.
Gire de nuevo todavía con una espada corta dentro del cuerpo, esta callo y salpico en el charco que la lluvia había dejado. Pase entre dos soldados y emprendí el escape, los soldados del rey que estaban cerca me vieron correr, seguro pensaron que escaparía, al igual los enemigos que me siguieron, cinco metros y me di la vuelta, mis dagas se clavaron en la cara de uno y mi espada corta atravesó completamente a otro. Moví mi mano para curarme y ataque de nuevo la filas enemigas.
Un instante de silencio.
Desde la colina se podía ver el castillo de lumb, ardía en fuego todavía, el dragón había estado en el por dos días reales, seis días de Dev. Era demasiado valioso como para dejarlo en manos de los de falador, era una pelea por el rey. El rey dragón.
La pradera desde las villas al este de Draynord hasta lumb estaban llenas de soldados, la pelea duro toda una noche y la mitad de aquel día, no morí. Me mantuve como pude hasta que regresaron los refuerzos y acabamos con la última patrulla enemiga, se retiraron con el rabo entre las patas a su castillo de piedras blancas, la celebración aquella noche fue más ruidosa que la batalla misma.
Miércoles 27 de julio de 2030 6:45 pm
- oigan, entonces ¿donde estaban? - dije a los chicos que llegaban, Delaire bajo la cabeza apenada y Nize se sentó a mi lado con la mirada baja luego tomaron una taza de chocolate que humeaba a la luz de aquella fogata.
- nos fuimos hacia el castillo, para cortar el paso a los refuerzos enemigos, siento que te dejáramos atrás, cuando estallo esa bola de fuego estaba seguro que te habías muerto. -
- entonces el único que vino por mi fue ese - señale con desgana al chico de ropas limpias y cara de elfo. " Solite" - los demás solo bajaron la cabeza.
- no se preocupe jefe, - toque el hombro del mago - después de todo es una guerra… ¡verdad muchachos, es una guerra! - los que estaban alrededor de la fogata levantaron sus tasas y respondieron con un grito ya practicado.
- ¡por el rey! -
Habían sido unos largos días, solo recordaba la batalla después de llegar del desierto, la humillante derrota ante la cosa más poderosa que hayamos visto antes. Recordaba:
Mis manos tomaron mi arma, alrededor mis amigos ya hacían en el suelo desgastados, las patrullas que les tocaba enfrentar al rey se preparaban, el elfo "le decíamos así porque si rostro extremadamente blanco y ojos grandes y azules le daban ese aspecto" se dejo caer sobre uno sacos cerca de Delair, se recostó al muro ennegrecido de la entrada y dejo salir un grito suave casi inaudible. También nos sentíamos desesperado, era el segundo día que enfrentábamos a la criatura y nadie había siquiera visto su segunda etapa, su primera barra de vida no caía. El rey era imponente.
Luego de recuperar las fuerzas no dijimos nada, el grupo se dirigió según lo planeado en distintas direcciones, Daniel y Alexander se fueron con el jefe de exploración y nosotros nos quedamos cerca de la fogata para esperar las fuerzas de Falador quienes por segunda vez pedían poder pelear con la criatura llamada "el rey", nosotros lo negamos y ellos se cansaban de hablar, la batalla segura se cernía sobre nosotras así que decidimos quedarnos en la ciudad a la sombra de un gran tejo (2).
- oye Ed, la chica… ¿cómo se llamaba?… - se hacia la ignorante la pequeña chica Delaire - ¿cómo se llamabaaa?… - la mire sin ganas, su rostro algo varonil pero trabajado con cuidado para evitar esa apariencia, recordé sus ojos negros y sus cabellos cortos de la vida real.
- ¿Alice? Mi amiga… ¿que con ella? -
- nada solo preguntaba, es que dice Nize que… ustedes viven juntos. - la última frase la escupió como una pregunta, O eso parecía.
- Si, a veces vivimos juntos, el trabajo así lo requiere -
La chica dejo caer sus hombros sobre el tejo y se llevo el sombrerito de arquero verde sobre la cara al cabo de un silencio dejo salir unas palabra que seguro escuche por error ya que lo dijo para sí misma.
- le rogare a Dani que me pague otra clave para cambiarme el avatar -
L a sonrisa de la chica me despertó del recuerdo.
Ahora sentados sobre los troncos de madera a la luz de la fogata estábamos alegres, podríamos pelear contra nuestro dragón sin peligrar que los de falakillid nos lo robaran, había chocolate en fuego y en las tasas, la gente reía y las sombras tras de mí se creaban sin parar.
- ¿cuándo regresaran Alex y Daniel? -pregunte, Nize o mejor dicho el Jefe Inmuth , trago duro la tasa y mirándome respondió, las hermanas Rivas estaban atentos a la respuesta.
- se supone que dentro de dos días Dev - regreso a la conversación con el otro jefe de grupo y nos dejo a las Rivas y a mí con más preguntas, seguro que no quería ser jefe de Clan, pero lo estaba haciendo bien. Dejando saber a los subordinados solo lo necesario.
Me levante de la fogata y camine en la oscuridad, se escucho el rugido victorioso de la bestia dentro de la madriguera.
Camine entre las ruinas del castillo de lumb, colgaban lianas de vegetación sobre cada columna y arcos de piedra del desgastado paisaje, las sombras de la fogata en esta área creaban forma de todo tipo la mayoría amenazadoras.
- ¿por qué tan solo?, Ed, - escuche la voz de una Rivas detrás de mí. Seguí caminando, la dueña de la vos me seguía.
- ¿a dónde te diriges?, sabes que es mejor esperar cerca de las fogatas, uno pudo matar a los de Falador, pero en los bosques además de crías de dragones hay asesinos - sin mirarla desenfunde la navaja suavemente, ella entendió y dejo de preocuparse.
- lo mejor será que regreses a la fogata Delair, estamos cerca de la puerta, quiero ver al dragón y lo enfrentare para hacer guardia. -
- ¿cómo sabes que soy yo? - pregunto, ambas voces debían ser iguales, pero sus ropajes eran diferentes y yo no había girado para ver -
- porque Delaire empezaría la conversación preguntando por… ella -
Sonrió Delair y saco una flecha de el carjal.
Doce metros de largo, boca gigante, muchos dientes y un actitud prepotente, se presento ante nosotros como "el rey dragón" Nasturit el antiguo, hijo del dragón de la isla, el vengador de los últimos dragones. Antiguo como el tiempo y lleno de rencor, nos llamaba "despojos del mar" hasta el momento no sabíamos porque.
Al entrar al lugar las luces se encendieron como debían, la criatura se movió en mi dirección, engullía algo negro y con olor aceitoso, su cuello de más de cinco metros de largo con dos de ancho palpitaba mientras el líquido aceitoso entraba en él, su barra de vida subió y nos miro sin ganas con el rabillo del ojo.
- bienvenidos Despojos del mar - dijo con vos seca y tranquila, desde su garganta pues sus labios inexistentes le impedían vocalizar la "lengua de los hombres" con facilidad, su boca goteo el liquido y mirándonos con más detenimiento hablo mas y mas fuerte - despojos, ahora solo son dos, espero que no estéis pensando en subestimarme, las ultimas personas que eso hicieron ahora están en el cielo de los valientes.
- no señor dragón, señor de los dragones, estamos aquí en calidad de voceros -
- entonces habla, voz de los despojos -
Me senté en el piso del lugar, no dije nada.
- que, ¿nos quedamos quietos a ver si no nos ve? - la chica se impacientó y estiro el arco corto que llevaba al lado de la cara desde que entramos.
- baja tu arma, estará esperando mis palabras por quince minutos antes de comenzar a hablar y luego atacara, estamos aquí para hacer tiempo, no para vencerlo. -
- ¿entonces? - se sentó a mi lado - ¿cómo esta todo con Delaire?, ¿algún avance? - la mire sin ganas, aquel gesto que se podría escribir en chat como un (-.-) pero que era tan característico en mi que a ella le causaba gracia.
- sabes que ella cuando se desconecta habla mucho de ti, creo que debes darle una respuesta, ella se hace muchas ilusiones, desde que papa se fue… bueno, no ha sido la misma, ahora, no sé porque, pero es más alegre - sé lo que ella sentía, y seguro me enfrentaría hasta ganarle al dragón que esperaba antes que darle una respuesta.
La criatura levanto la vos al cabo de uno segundos cortando la conversación entre nosotros y empezando la pelea.
Recordaba mientras peleaba casi automáticamente, esquivando y atacando, mas esquivando que atacando:
Era de tarde, era el tercer día después de la conquista del castillo, quedaba solo el dragón en la casa, se acercaba un grupo de soldados de los llamados aliados, las cosas estaban un poco desordenadas y la gente se rebuscaba entre los cuerpos de los dragones bebes en busca de ganancias, solo los que estaban fuera del castillo vieron la avanzada de los Falakillid desde el otro lado del rio, resonaban botas de hierro en el camino, estaba yo en parte frontal, en un iglesia de los dioses antiguos buscando entre las opciones del padre a ver si encontraba algo útil, cuando escuche las botas.
Entro una silueta de metal en la casa del padre, rodo bajo la mesa, resonó el piano por el seco golpe, el ex - valiente soldado grito algo y luego intento desconectarse.
- ¿pero qué haces?, ¡salvaje! - la punta de mi bota resonó entre sus costillas.
- levántate valiente, la batalla se abalanza sobre nosotros, solo la muerte debería decidir tu partida - con pose heroica y la capa ondeo por una oportuna ráfaga de viento, sabía que me veía bastante idiota pero qué más da, aquel día me sentía gracioso.
-¡deja de hablar pendejadas!, son demasiados - el chico se metió mas debajo de la mesa, mis palabra heroicas no le levantaron el ánimo, lo patee nuevamente y rece porque lo encontrara alguien menos piadoso.
- ¡jodete loco! -
Afuera de la plaza cerca de la entrada un grupo de soldados de la alianza se organizaban para la pelea, arqueros atrás, soldados al frente, magos en medio, vi al mago nuestro, el mirándome solo rio a carcajadas, seguro que algo raro vio en mi además de mi gesto de supresa. Acercándome me metí entre los soldados hasta donde estaba el mago.
- defensa o ataque - dijo el caballero que me atrapo por la manga del traje de cuero.
- ¿qué?… -
- ¿Que si eres de delantera o defensor? es mi guardia personal, soldado déjelo aquí en medio, no valla y nuestro héroe se nos rompa - agrego.
- ¿a que vino eso Nize? -
- nada, solo que Delaire dice que pareces un héroes con esas ropas - no llevaba nada heroico, un chaleco de tela chocolate sobre mi armadura de placas y cuero, una espada a la espalda y dos dagas a la cadera, con la capa blanca de la alianza.
La chiquilla en cuerpo varonil se sonrojo y retirándose detrás se puso con los arqueros, junto a su hermana. Por el momento no las tratábamos de "ella" para no llamar la atención, solo eran los arqueros Rivas, nada más y nada menos.
Un caballero de cabellos dorados salió del apretujado montón de Falas (como se llamaba a los falakillid).
- ¡caballeros! En nombre de las fuerzas de Falakillid venimos a retar al dragón, tenemos derecho a ello -
Cuando vi por primera vez al líder de la alianza me dio la impresión de ser alguien simple y poco adiestrado de manos, la idea salió de mi cabeza al poco tiempo.
- ¡Derecho dices…! si quieren ganar derecho sobre los verdaderos jugadores y tomar lo de los demás deberán pasar sobre los soldados de la alianza, que no se hable más y enfréntate a nosotros por tu tan inexistente derecho ¡ - el chico grito sus palabras.
Como siempre tras de el líder de los aliados se encontraba aquella enigmática chica de cabellos largos color trigo, con aquel extraño traje completo en color ciruela, se acomodo el laúd a un lado, casi reposando sobre su cadera, más de uno en el grupo fijo sus ojos en ella, a ella no le importaba que solo miraran. Las cosas estaban serias entre ambos bandos cuando una ráfaga de viento seco del desierto nos alcanzo.
- que así sea - dijo el caballero y desenfundo su espada larga, delgada y de filo color cielo, el Fala se apresuro a enfrentar a las tropas aliadas, entre nosotros veinte metros de puente y cinco de cala lado de la Riviera nos separaban.
El enfrentamiento fue de lo más extraño, el puente se convirtió en la arena de batalla, el puente era de un ancho aproximado de cinco metros y para cientos de soldados era algo bastante claustrofóbico, solo por estar en el grupo perdía de vez en cuando algo de HP. Decidido a salir como pudiera empecé a empujar hacia adelante.
No necesite mucho para llegar al frente, los fala estaban acabando con los pobres soldados de la alianza que intentaba conseguir una posición más ventajosa contra los enemigos y se quedaban en defensa, los enemigos solo se detenían para respirar, lanzaban zarpazos sin parar contra nosotros, espada curvas y lanzas atravesaron al que estaba frente a mí, quede al frente.
No me dieron tiempo a desenfundar la espada y ya había sido atravesado por una lanza corta de madera y fierro. Mi vida casi se acababa pero el mago tras de mi me curo ágilmente. La arquera Delair la mayor y menos alocada de las Hermanas Rivas puso su arco cerca de mi mejilla y soltó un tiro en la frente del que me atravesó, dándome un toque en el hombro me aviso que todo debía continuar. La chica llamada Delaire la gemela menor y mas alocada, quería ser soporte pero no podía pues cuando eres nivel menor a cinco escoges la habilidad que te dará tu clase después, ella por haber peleado y subir fuerza solo podía escoger en esta rama del árbol de habilidades, escogiendo así el modo de guerrero a dos manos, o guerrero superior, casi la misma clase de Alexander, ahora atrapada entre la multitud no podía blandir su espada de metal blanquecino y hoja filosa, era vulnerable.
Las flechas de ambos bandos diezmaban al grupo, alguien callo a mi lado, otro mas callo al otro lado, las cosas se ponían feas y la curación del mago no dudaría para siempre, me moví al frente debía atacar, la multitud retrocedía y como simpe me quería hacer el héroe.
Pero alguien se me adelanto, el chico de cabellos grises y ojos color Trigo, el líder, aquella cosita de no más de un metro cuarenta de altura y con armas demasiado grandes para su estatura se abalanzo al frente, era un loco con complejo de gigante, sus manos agarraron la espada de una manera bastante peculiar, el filo así si mismo, si no me equivocaba era el estilo para pelear con espadas samuráis, pero la espada que blandía era una hardit de metro y medio, la cosa debía pesar como nada, pero era hermosa, de centro limpio y brillante como un espejo con filo negro y mango dorado, las espada de ese tipo solo eran vista en los máximos soldados de fuerza pero él no se movía como alguien ágil, más bien era lento y torpe, pero cada golpe de su filoso metal se llevaba a los soldados casi instantáneamente, ese era el jefe de la alianza, el líder de los soldados de varrock.
-¡perros prueben mi fuerza! - grito el chico y sus cabellos grises sostenidos por una cinta de cuero se soltaron y cayeron sobre su rostro.
Cerca al líder estábamos cinco soldados, una al lado del otro, detrás de mi escuche un gemido suave, alguien me atrapo de la capa, esta se despego de mi espalda y callo, Delaire, estaba tirada en el piso con una lanza delgada al lado, seriamente dañada la niña nos podía mover, levanto su rostro y miro su herida.
- ayúdame -
Una lluvia de flechas se levanto del otro lado del puente, me deje caer sobre el cuerpo de Delaire y lo cubrí de las flechas, ella me abraso, justo como cuando estábamos en la cárcel de la arena, esta vez levante mi rostro y vi sus ojos aguados. Sentí los palos entrar en mi espalda, mi vida cayó bajo la línea de seguridad.
Pero en vez de escuchar el sonidito de corazón que sale cuando estas bajo de vida empecé a escuchar algo diferente, una tarareo seguido de las cuerdas de un laúd, repicaba las cuerdas y resonaba la madera de aquel instrumento, sentía mi vida regenerarse sentía fuerza, sentía agilidad, sentía todo lo que me podía llevar a ser un héroe. Me levante. Saque mis armas, mire hacia el cielo, una flecha toco mi espalda y luego de eso en vez de dejarme caer adolorido me di la vuelta, el chico falakillid que estaba detrás de mí fue rechazado con un movimiento de daga, su espada cayó al suelo, el chico no quitaba la mirada de algo detrás de mí, no me detuve a preguntarle, solo deje salir algunos combos sobre su cuerpo y cayó como un saco sobre el puente, ataque como nunca, cuando corría hacia las líneas enemigas mire a los que estaban al lado mío, todos llevaban alas gigantes de luz tras de ellos, mire los iconos al lado de mi barra de vida, eran como doce, nunca había visto algo así, la música no paraba, a pesar que solo era un suave tararear podía sentir en ella una canción sobre unos héroes que enfrentaban a una multitud en un puente.
Creo que esa sería la letra adecuada.
Entre en combate, mis manos no se quedaron quietas, del grupo de enemigos al fin salieron unas manos capaces de acabar con mi vida, me deje caer hacia atrás de una manera innatural, mire el reloj a la parte derecha de mi visión. Habían pasado solo minutos.
- cuantos había matado, ¿cincuenta, cien?… tal vez ciento cincuenta - la chica sostenía su espada larga y defendía una de las apartes del puente, ya estábamos del otro lado. Caí al suelo y mire al cielo. Alguien enterró su espada en mi pecho, las alas de luz desaparecieron y luego el gran icono de "has muerto" salió mientras mi visión se nublaba.
- ¡Eduard!- grito una de las arqueras Rivas. No vi quien era, pero savia quien era.
Regrese de recordar con la misma pantalla, el dragón había ganado, cincuenta y dos minutos de pelea, gaste muchas pociones y magia, la arquera uso muchas flechas, murió segundos antes que yo.
Me levante de la cama y mire, solo dos horas desde que me desconecte por última vez, camine hacia la sala y recogí mis cosas, después de una ducha me dirigí al trabajo, a lo lejos en otro mundo, un mago y una chica sentados en la fogata platicaban sobre técnicas de matar y estrategias para proteger nuestro dragón hasta poder matarlo, en la lejanía dentro de una gruta húmeda y venenosa Daniel y Alexander se deslizaban tras una puerta en busca de un supuesto artículo único que se encontraba ente los desgastados túneles. La chica Delair se levanto de su cama a la vez después de ver el letrero de muerte y se quedo suspendida sobre la cama, a su lado su hermana se mantenía quieta, respiraba regularmente como dormida.
Salió del cuarto y se asomo a la habitación de su hermano, el también soñaba con el otro mundo. Regreso a su cuarto, se desplomo sobre la cama, miro unos retratos en la mesita de noche, Poniendo sus mano en el aparato la niña se encogió en una esquina de su cama y dejo salir una lagrima.
