Por fin encontre algo que me quitara el bloqueo mental, ¡ARRIBA MUSE!. Bien, aqui es siguinte capitulo.
Disfruten.
DISCLAIMER: Los personajes de esta historia son de la gran señora Meyer, yo unicamente los utilizo para dar vida a esta historia.
Cap. 5.-
Cada que lo recordaba me apenaba, como pude ser tan estupida como para no decirle, lo que me hubiera ahorrado contandole que era claustrofobica, anque no se exactamente como aguante tanto, como es que no le hice para no abrir la puerta del carro y salir, aunque este fuera d cinto cincuenta kilometros por hora. Aun recuerdo como fue cuando explote, y eso que llebava apenas dos horas desde nuestra partida de Berwick, Pensilvania...
FLASHBACK:
Despues de partir de Miles City, nos detuvimos en cada pais al que entramos; Dakota del Norte, Minnesota, Winconsin, Illinois, Ohio, y en Pennsylvania a Edward se le hizo devertido vestirse de vampiro y brincar cuando sali del baño, del susto me cai y cuando me levanto le di un golpe en el hombre que parecio no dolerle.
Cada vez que entraba al auto me daba ataque de "tic", cosa que para mi suerte Edward no noto, era un gran alivio, cada vez que hablaba de eso no podia dejar de llorar, era como si tuviera un daga enterrada, cada que hablaba mas, mas se enterraba, y era terriblemente doloroso.
Estabamos saliendo de Berwick cuando me empeso a dar otro ataque de "tics", cosa que trataba de frenar antes de que Edward lo notara pero que era invitable, y el lo vio.
-¿Te pasa algo?- pregunto.
-No, me encuentro perfecta.
"Mentira"
Y ahi mi pequeña y fastidiosa voz empezo a joderme.
-¿Segura?
-Completamente- asegura.
"Agh, ni tu misma te crees"
Mierda. ¿Como carajo se apaga esta voz?
-Edward,-pregunte- ¿cuanto falta para llegar?
-Alrededor de dos horas.
-Ok.
"Bella, no vas a soportarlo, dicelo"
-Claro que puedo, eh soportado mas de dos dias.
-¿Que dijiste?- pregunto Edward.
Agh, mi voz interior. Ahora estaba pensando en voz alta.
-Nada.
.
Dos horas y media, llevo aquí mas de dos horas y media, ¡Y me estoy volviendo loca!, ¿Qué no puede conducir mas rápido?, llevo mas de media hora controlando las ganas de abrir esa puerta y salir corriendo de ese auto. Joder, joder y joder. Pareciera que lo hacia de manera intencional, ¿pero que digo?, el ni me conoce.
"Calmate Bella".- me dijo mi yo interna.
-¡¿Qué me calme?, ¿Cómo quieres que me calme si ya no aguanto esto?!- me grite a mi misma.
-¿Te pasa algo?- pregunto Edward.
-¡Si, me pasa algo, pasa que llevo aqui mas de dos horas y me estoy volviendo loca! ¡PARA EL AUTO, AHORA!- exigi.
Edward paro en la carretera faltando dos o tres kilómetros y medio para entrar a New York, en Newark para ser exactos, en cuanto el auto freno, desabroche mi cinturon de seguridad y sali casi corriendo del auto.
Eso me supo a libertad, ah, necesitaba aire fresco.
-Ahh, al fin aire fresco.- dije.
Edward salió del auto y se dirigió a mi dirección con mirada incrédula, como si lo fuera a atacar o algo parecido...
FIN DEL FLASHBACK:
Me habia comportado como una completa loca, no puedo creer lo horrible que la pase, me sentia en una jaula, ya comprendia como se sentian los animales del zoologico, o del circo, uncluzo empeze a sentir pena por ellos.
Tenia aproximadamente dos horas aqui y no encontraba que hacer. Me decidi a levantarme de la cama y tomar una de las peliculas que habia en la repisa, habia miles, tal y como dijo Edward, tome la primeras cinco y me fije cuales eran; la primera era "Tres metros sobre el cielo" la segunda era "Juego de honor" y las demas eran "El amor en los tiempos del colera", "El juego perfecto" y "Agua para elefantes". La ultima me llamo la atencion y la vi...
.
La pelicula era linda, senti peno por la pobre elefanta a la que asotaron y quise matar al estupido maestro de obras. El protagonista, Robert, era sexy, muy sexy, y se parecia a Edward. Bueno, solo que el era mucho mas sexy. Pasaron dos horas en lo que la veia y cinco horas desde la ultima vez que me bañe, por lo que supuse que seria buen darme un buen baño y salir a explorar la casa.
La lluvia artificial era tan gratificante, cada gota que caia en mi cuerpo, era demasiado. Debia estar soñando, pero, no era un sueño. era mi realidad, y la odiaba.
Sali del baño y me cambie, echo eso, me fui a explorar la inmensa casa. Al bajar, Leah se encontraba haciendo la cena. Olia delicioso, era pasta si no me equivocaba. Adoraba esa comida. Me diriji al patio trasero y era incluso mas grande de lo que yo esperaba, habia pisina, sillas, mesa, de todo, pero algo que me desconcerto fuero los colompios hubicados cinco metros alejados de la alberca, ¿tendria hijos?. quise dirijirme a ellos pero algo me distrajo, era un periodico, The New York Time, lo tome, en letras negritas estaba destacado;
Heredero de Industria Cullen's, comprometido.
El Heredero de las industrias Cullen's, Edward Anthony, se casa con mujer desconocida.
Me dedique a leer con detalle el articulo, ¿con quien se casaria?, me preguntaba, y, ¿por que no me lo dijo?. Tan entretenida estaba que no me percate que Leah estaba atras mio y cuando me hablo me cai de la silla, adentro oia las carcajadas de Edward mientras Leah me ayudaba a pararme.
-Disculpa mi niña, ven la cena esta lista.- me consolo.
Cuando entre, Edward seguia muriendose de la risa.
-No es gracioso.- dije.
-Para... para mi si.- dijo ahogando las risas.
Leah lo vio de manera amenazadora y el se callo, tal vez me caeria bien Leah. Nos sentamos y comimos solos Edward y yo, la cena estaba deliciosa, queria lamer el plato, pero ya habia actuado como una completa idiota con lo de carro como para hacer eso ahora. El silencio era unicamente roto por el sonido que hacian los tenedores al chocar con los platos. Por mi mente pasaban las palabras desconocida, comprometida y misteriosa, ¿si le preguntaba estaria mal?, bueno no me quedaria con la duda.
-Edward...
-Mmm...
-Em, este, ¿quien, quien es tu, tu prometida?- alejo la vista de su plato y se me quedo viendo atentamente.- Si no quieres no contestes.
-¿Como te enteraste?
-El The New York Times es muy entretenido.
-Ah, me habia olvidado de esa copia, pero, a mi prometida la conoceras pronto, lo prometo, aunque creo que la conoces bien.
-¿Que la conosco bien?
-Si. Buenas noches pequeña.
-Pero Edward...
Pero fue inutil, Edward se marcho a su cuarto, ¿que habra querido decir con "la conoces bien"?, ni siquiera sabia quien era, ¿o si?, no, no la conosco.Sin mas que hacer me acoste con la duda en mi cabeza.
