Hola, soy yo nuevamente, aquí les dejo el capitulo, este capítulo será un poco más largo por haberlas dejado tanto tiempo y... Nada más, hoy no tengo nada que avisarles.
DISCLAIMER:
Los personajes son de la querida señora Meyer, yo solo los utilizo para dar vida a esta historia.
Cap. 10.- Luna Parks
-¿Cuando nos iremos a México?- pregunte mientras trataba de comer el arroz con los estúpidos palillos.
-Mañana al anochecer.
Y todo se volvió a silenciar, el silencio solo se rompió por el sonidito de Candy Crush que Edward jugaba en su celular, y únicamente eso, me burlaba de sus gestos al perder o al no deshacer el chocolate, también murmuraba frases como; "estúpida gelatina" o "cinco movimientos más", estaba segura que la mitad de su dinero se iba en ese juego.
-¿Hay parques de diversiones aquí?- solté de pronto, si estaba en Nueva York debía aprovecharlo ya que nunca había ido a uno en toda mi larga vida, con lo de la muerte de mi madre, mi papa se deprimió mucho y casi no salía.
-Si- contesto sin despegar la vista del celular-, hay uno en Brooklyn, ¿por qué lo preguntas?
-¿Podemos ir?- pregunte con un puchero en la cara.
-No- dijo mientras pasaba su mano por mi cabeza despeinándome.
-¿Por qué no?- cuestione.
-No me gustan las ferias- dijo-, comida chatarra, niños gritando. No le veo lo divertido.
-Por favor.
-Dije no, Bella.
-¿No recuerdas lo que acabas de prometer, Edward?- dije recordándole lo que había prometido media hora atrás.
-Bella, por favor- dijo dando levantándose de la silla con la basura de ambos y caminando hacia la cocina, dejando en la mesa su iphone-, debemos empacar, ¿tienes pasaporte y visa?
-Si- conteste tomando el celular-, los tengo en mi maleta.
-Bien, eso no ahorrara trabajo...
Me levante y me dirigí a la sala sin terminar de oír lo que el había dicho y empecé a buscar en sus contactos el numero de su padre, hasta que lo encontré.
-Bella, ¿has visto mi celular?- pregunto.
-Llévame al parque- dije alzando el celular.
-¿Y qué harás con él?- dijo retándome.- Borrar mi puntaje de candy crush, ¿o qué?
Tome el celular, marque el numero de Carlisle y lo puse en manos libres, alce el teléfono en el aire y después de dos timbres contesto.
-¿Hola?
Edward reconoció la voz al instante y me vio con cara de terror, se dio cuenta de que hablaba demasiado enserio, y salió corriendo hacia mi dirección.
-Ok, te llevo- susurro-, pero cuelga.
Levante el dedo índice indicándole que esperara.
-Carlisle.
-¿Bella?- Edward hacía gestos de que colgara-, ¿eres tú?
-Si soy yo- Edward cambiaba de color cada segundo, pasaba del rojo al blanco, así consecutivamente.
-Por favor- murmuro él.
-Bella, ¿sigues ahí?
-Si, perdón te marque con el trasero.
-¿Me puedes pasar a mi hijo?
-Si, Edward- dije poniéndole al frente el celular.
-¿Que pasa?- contesto pero al querer agarrar el celular le indique con el dedo que no lo tomara.
-¿Ya tienes todo listo para el viaje a México?
-Si, solo nos quedan pocas cosas por empacar- dijo levantándose del piso y mirándome con una cara indescifrable, no tengo idea si era odio o angustia, o tal vez miedo al darse cuenta de que yo hablaba enserio.
-¿Llevaras a Bella?
-Si.
-Bien, recuerda que ese proyecto nos conviene.
-Lo sé- contesto-, papa, te dejo, aun nos faltan cosas por empacar.
-Bien hijo, adiós.
-Adiós.
Y colgué, Edward se acerco para tomar su celular pero se lo impedí.
-Dámelo, Bella.
-¿Me llevaras al parque?- cuestione.
-Ya te dije que no.
-Mentiroso, entonces yo no te lo doy.
-Bella, por dios, ¿tanta es tu urgencia de ir a un parque?
-¡Si!
-¡Bien!- contesto-, vamos al maldito parque de diversiones.
-¿Enserio?- pregunte entre cerrando los ojos, el solo bien, quiero subirme a todos los juegos, pero primero a la rueda de la fortuna y, y. ¡Si, iré al parque de diversiones!- dije brincando a su alrededor y abrazándolo hasta cortarle la respiración.
-Claro, claro- dijo soltándose de mi agarre-, pero dame mi celular.
-Te lo daré- asegure.-, cuando volvamos del parque- dije corriendo escaleras arriba para cambiarme.
Era increíble que me llevara, abrí el ropero y, literalmente, la ropa salió volando, tome un pantalón de mezclilla, una camisa de cuadros azul y unas botas negras pequeñas y entre al baño casi corriendo. Mi emoción era incontrolable, después de doce años, yo, Isabella Marie Swan, iría a un parque de diversiones. Salí casi corriendo de la habitación al terminar, baje las escaleras con el celular en la mano, Edward esperaba abajo, pero cambiado y jugando con las llaves del auto.
-Vamos- dije llegando a él y jalándolo del brazo.
-Cálmate, Bella.
-Vamos- dije arrastrándolo a escasos centímetros de la puerta.
-Bella, si iremos, pero suéltame- dijo soltándose de mi agarre-, ¿y no te dará miedo?
-¿Miedo de que?- cuestione. El solo apunto hacia el Volvo que se encontraba estacionado al frente nuestro.- No lo creo, ahora, ¡vamos!- dije corriendo hacia él.
-Está bien.
Edward quito los seguros del auto y yo me subí enseguida, al subirse el motor ronroneo y empezó a moverse, tanta era mi emoción que ni siquiera tome en cuenta de que estábamos en una lugar pequeño, cambiaba de emociones cada tres segundos, era feliz, me enojaba, me volvía a entusiasmar, y golpeaba miles de veces a Edward en el hombro, y lo golpeaba, y lo golpeaba, a veces lo sacudía pero más lo golpeaba.
-Bella- dijo sobándose el hombro-, como al parecer no estarás quieta hasta Brooklyn, ¿te parece escuchar música?
-Claro- dije con una sonrisa estúpida en la cara.
Edward encendió el estéreo y me pidió que de la guantera sacara el disco que quisiera, al abrirlo vi lo que tanto anhelaba, tenía todos los álbumes de Muse, desde Showbiz hasta The Second Law, tome el de Black Holes and Revelations, cuando empezó la primera canción le subí al volumen diez y seis y grite como loca, Edward me vio, bajo la cabeza y negaba para sí mismo mientras sonreía. Pasaron al menos seis canciones antes de que Edward me sacara de mis fantasías y mi terrible karaoke.
-Aquí es- dijo apagando el estéreo.
Salí del auto y al frente mío había una gran entrada con el nombre de "Luna Parks" escrito con letras neón y en color azul, instintivamente salte de la emoción y abrace a Edward, dejándolo casi sin aire.
-Un simple gracias bastaba- dijo soltándose de mi agarre-, ahora vamos.
Salí corriendo a la entrada y le grite a Edward para que se apurara y pagara la entrada, corrí después de que me pusieron la pulsera color amarillo neón, me frene al llegar al frente, había miles y miles de atracciones, la montaña rusa, la rueda de la fortuna, la casa del terror, los carritos chocones y muchos más, casi lloro de la emoción.
Jale a Edward a todos los juegos, primero fue a los carritos chocones, cada uno en un diferente carrito, y de los diez que éramos, Edward y yo nos golpeábamos, solo recibí como tres golpes y todos del mismo chico, en realidad era muy lindo, pero antes de preguntarle su nombre, Edward lo empujo y yo lo empuje a él.
-¿Que te pasa?- pregunte al bajarnos del juego.
-¿Que me pasa de qué?
-¿Por qué lo empújate?
-De eso se trata el juego, Bella.
-Claro- dije y él se me adelanto-, celoso.
Camine pero una voz me detuvo, era la chico del juego.
-Hola- saludo.
-Hola- salude-, perdón por lo del juego, mi, mi amigo no lo hizo intencionalmente.
-No importa- dijo con una sonrisa en su rostro-, ¿de eso se trata el juego, no?
-Cierto, oyes, ¿cómo te llamas?
-Jacob.- Contesto tendiéndome la mano la cual acepte- Y, ¿tu eres?
-Bella- conteste.
-Mucho gusto, Bella.
-¡Bella!- grito a lo lejos Edward, yo solo voltee y lo fulmine con la mirada.
-Creo, que tu amigo te habla. Oyes, si puedes llámame.- Dijo dándome un pequeño papel con su número.
-Lo hare.- Asegure, Jacob sonrió con sus brillantes y blancos dientes y se fue.
Camine hacia donde Edward el cual se quedo mirando a Jacob hasta que este desapareció. Nos subimos a varios juegos más, dejando al último la rueda de la fortuna por petición de Edward, cuando estábamos por subirnos a la rueda Edward protesto.
-Creo que no deberíamos subirnos, Bella.- Dijo.
-Edward yo me quiero subir y si tú no te subes me subiré sola.- Pero en la fila estaba Jacob, y no veía a nadie con el por lo que supuse que estaría solo, un perfecto compañero- ¿Sabes qué?, le pediré a Jacob que se suba conmigo.- Me dirija a él, pero antes de llegar Edward me tomo por el brazo.- ¿Que?- Indague.
-Me subiré contigo.- Concluyo y nos encaminamos a la fila que era un poco larga.
-Hola de nuevo.- saludo Jacob.
-Hola, Jacob.- conteste.- ¿Vienes solo?- pregunte.
-No, vengo con mi hermanita.- contesto, Edward resoplo y se volteo.
-Enserio, ¿y donde esta?
-Esta...- Dijo volteando a todos lados- Ahí.- Dijo apuntando a una pequeña niña que corría a su dirección.- Es ella.
-Los siguientes, por favor.- Dijo el encargado. Jacob tomo a su hermanita de la mano y se subió con ella.- Los siguientes.- Repitió el hombre y así hasta que nos toco a nosotros, para ese entonces Jacob ya iba a bajar, jale a Edward, que se puso demasiado nervioso. Al cerrar el seguro el hombre nos indico unas cosas.- No se mueva mucho, no traten de asomarse y diviértanse.
El hombre jalo la palanca y el juego empezó a dar la vuelta, de poco a poco, cuando llegamos a la sima el juego se detuvo, el encargado grito desde abajo.
-¡Cálmense, es solo una falla, ahora los bajamos!
-¿Que?- Grito Edward- ¡Oh no, oh no, oh no!
-¿Que te pasa?
-¿Que me pasa?- Repitió-, ¡me pasa que está muy alto!
-Lo sé pero... ¿Le temes a las alturas?
-No, bueno, tal vez, un poquito- dijo mirando hacia abajo-, bueno le tengo mucho miedo.
-¿Entonces como carajo le harías en el avión?
-Eso es algo muy diferente, en el avión no ve la altura, sin embargo, aquí, se ve todo.
-Por dios, Edward, ¿que es lo peor que podría pasar?
-¡Hey, hay un problema con el sistema!- Grito el encargado- ¡Estarán hay un rato mas, al menos media hora!
-Bueno, ahora nada malo puede pa...
-¡Cállate, Bella!
-Gruñón, pero mírale el lado bueno.
-¿Y cuál es ese lado?
-Emm, se puede ver todo desde aquí, es hermoso.- Edward me miro incrédulo.- Al menos lo es para mí.
-Como sea.
-Por dios Edward, no seas amargado. Hay que jugar para entretenernos.
-¿Jugar a qué?- Indago de mala gana.
-Niño de playera blanca.- Dije dándole un golpe en el brazo e indicando donde se encontraba.
-¿Enserio?- Pregunto incrédulo, yo solo asentí-, bien, niño regordete de playera blanca y estampado de semental.- Dijo golpeándome en el brazo.
Seguimos así alrededor de media hora y para cuando nos bajaron el sol se había puesto y el parque era iluminado por mil luces que le daban vida y color, nunca había visto una puesta de sol, en Forks nunca se veían, o muy pocas veces, el empleado se disculpo por las molestias y ambos nos fuimos, Edward refunfuño algo que no entendí y des pues dijo:
-Bella, lo próxima vez que vengamos, no nos subiremos a la rueda.
-¿La próxima?- Indague, eso significaba que volveríamos.
-Si la próxima.
-Me divertí- dije sacando el papelito que me dio Jacob-, sí que me divertí.
-No le hablaras.
-¿Y por qué no?- cuestione- Es un país libre.
-Aja, si. No tienes celular.
-Oh claro que si.- Dije sacando su iphone.
-Oh claro que no.- Dijo quitándomelo.
-Oye, entonces cómprame uno.
-Sigue soñando, Bella- concluyo-, sigue soñando.
Ya sé, ódienme por dejarlas tanto tiempo.
Anna
