Disclaimer: todos los personajes le pertenecen a J.K. Rowling, yo solo juego con sus personajes. La idea viene de varios fics que he leído pero la historia es totalmente mía.

Capítulo 3.

Harry y Hermione se sentaron juntos, acurrucándose, durante unos minutos, en donde solo había cabida para ellos dos. Hermione se sentía tan feliz, no podría haber elegido pareja más perfecta para ella. Harry era su binomio, su complemento.

— ¿Qué debemos hacer ahora? — preguntó Hermione con temor aun en brazos de Harry.

—Creo que lo mejor sería ir a la Madriguera a ver a los Weasley, cuanto antes pasamos por este mal trago, mejor. Creo yo. — dijo Harry acariciándole el cabello.

—Tienes razón, no podemos evitarles para siempre. — dijo Hermione con un suspiro, mientras se levantaba del regazo de Harry.

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Casi una hora más tarde, después de muchas vacilaciones, Harry y Hermione se aparecieron en los umbrales de la casa familiar de los Weasley. A Hermione se le encogió el estómago, anticipando lo que iba a pasar dentro de esa casa.

A cada pasa que daban, Hermione se aferraba cada vez más al brazo de Harry, ya que era su punto de apoyo, es más, si Harry no la estuviera sujetando, sabía que huiría de allí despavorida.

Hermione le dirigió una sonrisa triste mientras subían los escalones del porche y procedió a llamar a la puerta, en donde unos segundos después una Molly Weasley con un semblante alicaído pero sonriente les abría la puerta.

Molly se acercó a Hermione, mientras ésta se echaba a llorar desconsoladamente, mientras Harry entraba dentro de la casa.

—Está bien pequeña, hemos hablado de esto antes de que llegarais, todo va a salir bien. — dijo Molly en tono maternal a Hermione.

Se quedaron allí paradas, abrazándose, intentado consolarse de algo que se les escapaba totalmente de su control.

—Sabes que te quiero, y siempre he deseado que fueras mi nuera, y bueno eso no va a cambiar. Confío en que cuidaras bien de Bill, él no está en su mejor momento, pero será un marido muy agradable, yo lo crie con buenos valores.

—Lo haré lo mejor que pueda— dijo Hermione secándose las lágrimas que aun caían de sus ojos.

—Bien querida, ahora vamos a ir a la cocina con nuestras mejores sonrisas y vamos a hablar con los chicos. Si las mujeres no permanecemos fuertes, ellos sufrirían más, su mundo se caería en pedazos.

Las dos mujeres se acercaron a la cocina cogidas de la mano cuando Hermione preguntó:

— ¿Dónde está Harry? Creí que nos estaba esperando en el vestíbulo.

—Harry y Ron salieron al jardín para hablar sobre esto. —dijo el Sr. Weasley, levantándose para abrazar a Hermione.

Ella le dio las gracias en voz baja mientras se acomodaba, sintiendo el peso de las miradas de todos, en especial la de Bill. El silencio en la sala no era natural y ella sentía que se ahogaba.

—Bueno, podría haber sido peor, por lo menos sabemos que no tendremos a sobrinos trogloditas que se atraganten con la comida. — dijo George rompiendo el silencio tenso mientras Hermione se empezaba a reír con fuerza haciendo que la tensión bajara.

Se sentía bien reír con ellos después de todo, siempre los había considerado como a su segunda familia y sufrió con ellos con cada pérdida de la familia Weasley.

Una vez roto el hielo, la conversación fluyó rápidamente, todos empezaron a hablar sobre temas triviales que hicieron que Hermione se sintiera mucho mejor, aunque no podía dejar de notar como Bill le miraba fijamente, como si la estuviera evaluando.

"Seguro que está mirando cada uno de mis defectos físicos y lamentándose por tener una esposa fea" pensaba Hermione cuando notaba la mirada de Bill.

— ¿Quién será el cabeza de familia? —preguntó Bill, hablando por primera vez.

—Creo que lo mejor será que fuera Kingsley, es el mayor de todos y tiene experiencia con mortífagos. En teoría deberíamos haber ido a hablar con él primero, pero…— Hermione dejó de hablar ya que todos la habían entendido.

—Va a ser una tarea difícil— dijo Arthur.

— ¿Qué mortífago te ha tocado? —preguntó George con curiosidad.

—Lestrange, aunque también tengo a Draco Malfoy y al profesor Snape. —Hermione suspiró y cerró los ojos.

— ¿Te ha tocado con el murciélago grasiento? — preguntó George mientras la señora Weasley le golpeaba con la cuchara que tenía en su mano por su falta de tacto.

Hermione entrecerró los ojos, molesta por el insulto a su marido

—Yo admiro al profesor Snape, fue un doble espía y nos ayudó mucho en la guerra. Es un hombre valiente y trabajador. Estoy honrada de que me haya tocado con él. Aunque el sentimiento no vaya a ser mutuo.

Bill se acercó por primera vez a ella y le acarició la mano.

—No estarás sola, seguro que al final, entre todos, conseguiremos llevarnos bien.

Hermione se quedó asombrada pero asintió con su cabeza mientras apretaba fuertemente su mano.

— ¿Qué más candidatos tienes? —preguntó Bill sin soltar su mano.

—Bueno está Cormac McLaggen, que es un imbécil arrogante y Harry.

—No está nada mal. Tendremos que trabajar mucho para que todo salga bien. Tienes mi sincera ayuda para todo, Hermione. — dijo Bill con una sonrisa y le daba un abrazo.

Fue en ese momento que la puerta trasera se abrió. Ron dio dos pasos a la cocina, con el labio roto y sangrando y los nudillos raspados. Se detuvo cuando vio a Bill y a Hermione abrazados.

— ¿Cómo te atreves? —Gritó Ron con furia— ¿Cómo te atreves a venir a aquí haciendo alarde de tu relación con mi hermano, en mi propia casa, delante de mi familia? ¡Tú solamente eres una zorra sangre sucia!

Hermione se deshizo del abrazo rápidamente y empezó a llorar. Las palabras del que siempre había considerado su mejor amigo se repetían en su mente. Mientras tanto, todos los Weasley se pusieron de pie y salieron a la defensa de Hermione, castigando a Ron por sus duras palabras.

Harry entró en la habitación con signos evidentes de pelea y vio a Hermione en el suelo llorando con sus manos cubriéndoles la cara. Le pareció tan pequeña y tan frágil, que fue corriendo a su lado, para abrazarla y consolarla. Hermione lo miró y se dejó caer en su pecho, feliz de verse consolada.

— ¡Basta! –gritó Molly, haciendo callar a todos—.Ronald Weasley Bilius, cierra la boca en este mismo instante. Nunca he estado más avergonzada en mi vida de decir que soy tu madre y de que te he criado. Hermione es tu amiga y ella es la víctima aquí. Si quieres culpar a alguien, culpa a los cargas del Wizengamot.

— ¡Ella estuvo en el equipo de gobierno cuando se les ocurrió el plan! —respondió Ron con violencia.

— ¡Silencio! — dijo Arthur Weasley inmediatamente llamando la atención de todos en la sala. — Voy a decirles a todos esto sólo una vez. Ron, si quieres culpar a alguien por esta situación, empieza por culpar a Voldemort y sus seguidores. Culpa al antiguo gobierno que le permitió llegar al poder, no una vez, sino dos veces. Culpa a la gente que juzga a la gente según su sangre y no por su personalidad. Pero en este caso, solo hay que culpar al Wizengamot por aprobar esta ley. Además yo fui una de esas personas en el Wizengamot y yo fui una persona que aprobó esto, incluso con todas estas condiciones que son difíciles.

Todos en la sala se quedaron mirando a Arthur, asimilando sus palabras.

—Todos estamos llamados al sacrificio por nuestra sociedad. Sé que nosotros ya hemos sacrificado mucho y no es justo. Tu madre y yo hemos perdido a dos de nuestros hijos, cada uno de vosotros ha perdido a dos hermanos, y Bill ha perdido a su encantadora esposa y un niño que ni siquiera había nacido. Charlie, tendrá que abandonar el trabajo que le gusta y Hermione puede que nunca pueda volver a estudiar y hacer la carrera que tanto quería y por si fuera poco la están obligando a tener 7 esposos, esposos que no la aman.

En ese punto, Hermione abrazó fuerte a Harry ya que esas palabras le recordaban la verdad de su destino.

—Pero la verdad es que no quedan casi brujas, la comunidad de magos más antigua del mundo será radicada en poco menos de 3 generaciones, habrá cada vez menos niños y las líneas estarán muy relacionadas, podrían nacer más niños squibs o con magia más mermada. — Prosiguió Arthur mirando con firmeza a Ron. — Por desgracia esta es la solución que hemos adoptado. No era la única, Hermione propuso muchas de ellas, se ha tirado semanas y semanas intentado un hechizo para que el hombre se quedara embarazado, además de proponer alternativas como fomentar la inmigración para que los magos ingleses se casaran con brujas de otros países o introducir a la comunidad muggle y sus métodos. Todos fueron rechazados aludiendo que la comunidad inglesas iba a perder su identidad.

—Todos estamos haciendo sacrificios, Ron. Es tiempo de que crezcas y que los aceptes como un hombre de verdad. — dijo Molly mirando con ojos tristes a su hijo pequeño.

—Y espero que nunca más vuelvas a hablar de esa manera a Hermione— dijo Bill con ojos furiosos.

Ron se puso pálido y empezó a balbucear disculpas a sus padres.

—No es a nosotros a quien le debes una disculpa, sino a Hermione.

—Lo siento, no debí haber dicho eso— dijo Ron de un modo obligado mientras cerraba sus manos en puños.

—No deberías haberle dicho nada, ni siquiera deberías haber pensado eso de ella. Hermione ha hecho mucho por ti y jamás ha dudado por ti. Y con tus palabras acabas de romper una amistad de años. — dijo Harry en defensa de Hermione.

—No sigas Harry. Vosotros estáis demasiado cariñosos, seguramente habéis estado follando por años a espaldas de mí. ¿Dónde queda tu supuesto amor por Ginny? Hermione tenía que ser mía, no tuya. Pero como no, El niño que vivió se tiene que quedar con todo lo que yo quiero. — dijo Ron con ojos de furia.

Hermione estaba harta de escuchar la palabrería barata de Ron y le espetó en la cara:

—Harry y yo solo hemos sido amigos hasta ahora. Tengo que admitirte que me has gustado mucho durante mucho tiempo, pero tus insultos, nuestras peleas, tu falta de tacto y tu desconfianza entre otras cosas han hecho imposible que lo nuestro llegara a más.

Ron escuchó atentamente a Hermione y al oír toda su parrafada, salió de la habitación y de la casa con un sonoro portazo.

—Me disculpo por el comportamiento de Ronald —dijo el Sr. Weasley cuando volvió a sentarse. —Podría poner como excusa de que tiene mucho estrés emocional, pero no puedo. Todo estamos bajo mucho estrés y estamos manejándolo lo mejor que podemos.

—Por desgracia estoy muy familiarizada con su comportamiento. Esperaba su enfado, pero aun así sus palabras duelen y mucho, no creo que pueda verlo con los mismos ojos. No es necesario que pida disculpas en su nombre. — dijo Hermione con una sonrisa triste.

—Supongo que vosotros dos os habéis peleado, ¿no? — dijo Arthur dirigiéndose a Harry ya que éste tenía algunos arañazos y las gafas rotas.

—Lo siento mucho señor y señora Weasley, él no se tomó bien la noticia de que yo era uno de los maridos de Hermione, como bien habéis podido escuchar. — dijo Harry dirigiéndose a ellos.

—No apruebo la violencia Harry, pero supongo que en este caso no había más remedio. — dijo Arthur sonriendo a Harry.

Mientras la familia Weasley hablaban sobre el mal comportamiento de Ron, Hermione tomó las gafas de Harry con un sencillo "Oculus" las reparó al igual que había hecho el primer día que se conocieron. Ambos se sonrieron.

—Gracias, Hermione.

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Harry junto a Arthur y Bill se fueron a la sala de estar para discutir cual sería el mejor procedimiento para llevar a cabo el matrimonio. Hermione se quedó en la cocina para tomar un té con la señora Weasley para poder despejarse un rato.

—Quiero que sepas que estoy aquí para lo que necesites. Pronto serás esposa y madre y gracias a Dios tengo un poco de experiencia en esas áreas.

—Muchas gracias, señora Weasley, seguramente te enviaré millones de lechuzas para pedirte ayuda y consejos. Quizás podíamos hacer una reunión un día a la semana para charlar sobre nuestros problemas.

—Estoy de acuerdo querida. En fin, sé que esto es un tema delicado y no sé si tu madre te ha hablado de esto, ¿sabes algo de sexo? —preguntó Molly con un tono maternal.

—Bueno… Yo… Entiendo la teoría, he leído muchos libros sobre eso, pero… yo… es decir… Nunca lo he hecho—balbuceó Hermione roja por la vergüenza.

— ¿Eres virgen pequeña? —preguntó Molly acariciando la mano de Hermione.

—Lo máximo que he hecho han sido besos en los labios y no muchos, solo he besado a dos personas, bueno esta mañana he besado al tercero. Ya sé que muchas personas creen que por haber estado casi un año encerrado con dos chicos tendría más experiencia, pero estábamos corriendo por nuestras vidas. No fue el momento adecuado, una vez pensé que Ron y yo después de la batalla podríamos haber tenido algo, pero simplemente no funcionó.

—Lo siento mucho por ti Hermione, ahora vas a tener a 7 maridos con grandes deseos sexuales.

—Tengo mucho miedo, se lo que hay que hacer, pero no tengo práctica. No se ser una mujer casada y menos una madre.

—Hermione, eres una chica cariñosa y muy inteligente; además de generosa y pragmática, si alguno de esos hombres intenta hacer algo que no te gusta, no dudes en decírselo a Bill.

Las dos mujeres se abrazaron con cariño.

— ¿Hay algo que deba saber sobre Bill? Ni siquiera se cuál es su color favorito.

—El verde esmeralda. No le gusta el té, solo el café con leche y tres de azúcar. Le gustan mucho las runas y le encantan que lo acaricien.

—Nunca seré capaz de llenar los zapatos de Fleur. Jamás.

—Basta con que seas tú misma. Aprenderá a quererte con el tiempo. Siempre le has parecido una chica increíble e interesante. Tiempo al tiempo.

Hermione le sonrió y asintió con cariño

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Pues aquí tenéis el tercer capítulo. He visto en vuestros comentarios que a algunas no os ha gustado algunos de los maridos. No puedo poner a Hermione con todos los chicos guapos y jóvenes, hay muchas brujas como Luna que también merecen tener su dosis de chicos guapos. Hasta la semana que viene.

***Princes Lynx***