Disclaimer: todos los personajes le pertenecen a J.K. Rowling. La idea viene de varios fics en inglés que he leído pero la historia es totalmente mía.
Capítulo 5
Una vez fuera del Ministerio de Magia, Hermione se dirigió a Rodolphus y le dijo:
—Rodolphus vamos a parar en el Londres muggle, así de camino le compraremos algunas ropas y lo llevaremos a la peluquería. Harry yo vamos mucho al mundo muggle ya que tenemos más donde elegir.
Lestrange solo la miró con esos ojos vacíos y asintió. Harry suspiró con furia y todos caminaron juntos por Londres. Harry antes de estar a la vista de los muggles, le echó varios hechizos a Lestrange para que no pudiera escaparse por precaución, ya que como decía Moody "Alerta permanente".
—Vamos a ir primero a la peluquería de G2para que te corten el pelo, te hagan un tratamiento facial y capilar y te afeiten adecuadamente.
Harry gruñó en respuesta y se encaminaron a la peluquería favorita de Harry y Hermione.
—Harry muchas gracias por todo, has sido mi apoyo, sé que esto es muy difícil para ti. Solo te pido un poco de paciencia y de civismo. Hazlo por mí, por nuestra futura familia—dijo Hermione tomando la mano de Harry.
—No te prometo nada Hermione, pero lo intentaré por ti y por nuestro futuro juntos y de nuestra familia.
—Gracias Harry. Te quiero.
Lestrange miraba la escena con mirada neutra pero en su interior sentía un anhelo, un anhelo que hacía mucho tiempo que había intentado enterrar en su interior, un anhelo que había tenido desde pequeño, porque nunca había sentido ese amor, esa confianza, ese sentirse querido y en el fondo de su mal estrecho corazón lo deseaba.
Después de esta breve conversación se dirigieron a G2 en donde las estilistas favoritas de Hermione y Harry se echaron las manos a la cabeza al ver a Rodolphus, pero su profesionalismo las superó y pronto hicieron de él un nuevo reto.
Las peluqueras cortaron, limaron, embardunaron de muchos potingues, rasparon y desplegaron todo su arte. Harry y Hermione solo se cortaron el pelo y ésta última también se hizo las uñas. Esperaron dos horas a que terminaran con Lestrange. Cuando las estilistas terminaron con el ex mortifago, Hermione se quedó boquiabierta ya que el aspecto de éste había dado un cambio de 180º. Su pelo estaba corto, las canas habían desaparecido dejando el pelo negro perfecto, las arrugas habían casi desaparecido, sus ojos azules brillaban con firmeza y juventud, sus uñas estaban limpias y perfectas. En definitiva, parecía un hombre nuevo.
Hermione aplaudió a las peluqueras por su esfuerzo y dedicación, prometiendo que irían cada semana. Harry pagó y se dispusieron a ir a Jack & Jones para comprar ropa de hombre adecuada para Lestrange.
Mientras caminaban podía sentir a Rodolphus mirándola. Caminaba ligeramente detrás de ella y de Harry, y ella tenía la sospecha de que le estaba mirando el culo, pero ella no podía discernir eso.
Una vez dentro de la tienda, Hermione elegía la ropa que ella creía más adecuada para Lestrange mientras éste asentía o negaba las ropas que ella le enseñaba. Una vez escogidas un par de prendas, se dirigieron al probador y éste se probó todas las prendas y una vez hecho esto, eligió unas para llevarse puestas directamente que resultaron unos pantalones negros, una camisa azul y blanca de cuadros con una chaqueta negra de cuero y unos zapatos negros.
Una vez pagado y con las bolsas en mano, que Lestrange simplemente cogió, se dirigieron a un taxi. Al ver la mirada de desconcierto de éste, Hermione le dio una sonrisa de apoyo y le ayudó a ponerse el cinturón, mientras Harry le indicaba al taxista la dirección de la calle de Grimmauld Place.
— ¿Estas bien? —preguntó Hermione preocupada al ver la cara pálida de Lestrange.
—Sí, simplemente no estoy acostumbrado a este tipo de vehículos. Gracias señorita Granger.
—Puedes llamarme Hermione, o si quieres puedes llamarme Jean.
— ¿Jean?
—Es mi segundo nombre.
—Si no le importa, la llamaré Jean.
Hermione asintió y le dio una sonrisa radiante y algo dentro de Rodolphus se rompió.
Al llegar a la calle en donde está la casa de Harry, la antigua casa Black, el taxi paró y los tres magos salieron del taxi.
—Adelántate Hermione, voy a comentar algo a Lestrange. —dijo Harry a Hermione dejando a ésta preocupada, pero le hizo caso y se encaminó hacia la casa.
—Hermione quiere que sea civilizado contigo y haré lo posible por ella, pero no te prometo nada. Si le dices algo que le hiera, o la miras de una manera horrible, desearas haber muerto esa noche. Maté a tu señor y no dudes que no me temblará la mano en hacerlo contigo. — dijo Harry muy serio mientras Lestrange lo miraba con su vacía mirada pero al cabo de unos segundos asintió.
Harry y Lestrange se dirigieron dentro de la casa. Harry no estaba especialmente feliz de que un ex mortífago entrara en su casa, pero como Hermione había ayudado a la redefinición del hechizo Fidelius, el secreto de la casa estaba a salvo. Ella era su guardián secreto y él confiaba en ella más que nadie y Rodolphus era relativamente inofensivo. Pero incluso una serpiente sin colmillos, todavía podía tener veneno en su interior.
Hermione los miró a los dos con dudas en sus ojos y al ver que estaban los dos ilesos, sonrió con esa sonrisa que hacía temblar las piernas de Harry, la necesidad de éste por besar de nuevo los labios de Hermione era imperiosa. Harry a duras penas podía soportar que Hermione sintiera algo por el ex-mortífago, aunque solo fuera pura atracción física ya que había notado cierta excitación por parte de Hermione cuando Lestrange salió del probador bien vestido.
Sabía que culpar a Hermione por intentar ser amable con Lestrange era estúpido, ya que también él sería su esposo y por una buena armonía del hogar, entendía la postura de ella. Sabía que Lestrange todavía no había hecho nada malo con ella, pero ese era el problema todavía no había hecho nada malo.
—Potter, ¿cómo es que estábamos en la casa ascentral de los Black? —preguntó Lestrange con curiosidad.
—Me la dejó en herencia mi padrino Surius Black. Ya sabes, la persona que su puta mujer loca y demente mató por sus ideas delirantes y asquerosas. — dijo Harry echando humo y saliendo de la habitación.
Sirius todavía era una herida abierta. Nadie podía hablar de él y menos un sucio mortífago.
-0-
Hermione, que había escuchado la conversación, aunque estaba en la cocina, suspiró con preocupación. Sabía que el tema de Sirius era todavía algo un tema tabú para Harry, así que se acercó a la salida en donde un Lestrange se había quedado como una estatua viendo como el famoso Harry Potter había maldecido a su ex-mujer.
—Solo sentí curiosidad. No quería ofender a nadie. —dijo Lestrange con miedo en los ojos. Sabía que por esa imprudencia, podía ser castigado.
Ya no le quedaba orgullo, en todo él solo quedaba el instinto de supervivencia.
—Lo sé, simplemente es un tema delicado para Harry. Simplemente no menciones su nombre cerca de él. Nadie de su entorno lo hace. Ni siquiera yo puedo hablar con él de Sirius. —Contestó Hermione—.Quiero que nos llevemos bien. Estoy dando todo de mí para verte como un individuo y no como un antiguo seguidor de Voldemort.
—Eres una bruja muy extraña Jean. Tienes mi palabra de honor de que le haré la vida más fácil. —dijo Lestrange no queriendo hablar más sobre el asunto de Voldemort.
Él no se había unido a Voldemort por odiar a las sangres sucias, sabía que ese odio era irracional e incluso infantil, sin fundamento. Su motivo había sido más primitivo. Más humano.
—Gracias. Ahora te enseñaré tu habitación mientras estés aquí.
Ella acompañó a Rodolphus hasta el tercer piso, colocándole en el antiguo dormitorio de la madre de Sirius. Una habitación de color morado re-decorada por Hermione y Harry, como el resto de la casa, una habitación que no había sido utilizada pero que estaba limpia y ordenada gracias a los cuidados de éstos.
—Si algo no te gusta, podemos cambiarlo, en esta estantería guardo mis libros de Hogwarts así como algunos de mi propia biblioteca privada, ya que en la biblioteca ya no cabían. La cena se servirá a las 20:00 p.m. La habitación tiene su propio baño, así que puedes bañarte, leer o puedes bajar a la sala. — dijo Hermione poniendo nerviosa ante la intensa mirada que le daba Lestrange.
Rudolphos se acercó a Hermione con precisión mientras Hermione se quedaba clavaba en el suelo y vio como los labios de él se acercaban con precisión a los suyos y le daba un beso tierno, suave y corto.
—Nuestro compromiso acaba de sellarse. Estaré en mi habitación. Gracias por todo miña pequeña.
Hermione aun con la cabeza en ese pequeño beso, salió de la habitación con una sonrisa tonta, mientras Rudolphos se sentaba en la cama, acariciando sus labios que todavía los notaba cálidos.
"Vainilla. Dulce como la vainilla. Exótica como ella"
-0-
Al cerrar la puerta, aún con la mente en el beso, Hermione se dirigió al pasillo principal a la antigua habitación de Sirius Black que ahora pertenecía a Harry.
—Harry—dijo Hermione tocando la puerta. —Soy yo y estoy sola, ¿puedo pasar?
Hermione escuchó un leve gruñido parecido a un sí y ésta abrió la puerta y se deslizó hacia dentro donde pudo ver a Harry tumbado boca arriba sobre la cama. Hermione se acercó con cautela a la cama y empezó a acariciarle el pelo.
De pronto Harry en un movimiento brusco, puso a Hermione debajo de él y empezó besarle con firmeza y pasión, mientras que Hermione al principio con sorpresa y después con ahínco correspondió a los besos lujuriosos de Harry. Después de un rato, Harry bajó la intensidad de los besos y puso su cara en el hueco del hombro de Hermione mientras ésta le acariciaba la espalda.
—Perdón por haber perdido el control, pero lo necesitaba. Te necesitaba Hermione. Esta situación a veces me supera. — dijo Harry mientras se quitaba de encima de Hermione y la abrazaba por la cintura.
—No me quejo, me encanta que me beses. Entiendo la situación ya que soy parte de ella. Simplemente poco a poco Harry, poco a poco. Un paso cada vez.
—Siento haber exagerado, pero Sirius es un tema que todavía me duele.
—En la vida real, Harry, los buenos no siempre ganan por eso tenemos que aprender a ser más listos que los malos. Debemos anticiparnos a los golpes. Pensar en los hubiera o en los "y si" nos condena a la miseria y al pasado. Ganamos una guerra, perdimos a nuestros seres queridos, estamos atados a un matrimonio pero somos libres Harry. La libertad ahora esta palpable y nuestros hijos podrán vivir en un mundo mejor.
—Siempre tienes la palabra correcta para hacerme sentir mejor Hermione. Te quiero.
—Yo también te quiero Harry—dijo Hermione mientras abrazaba con fuerza a Harry
Esta vez fue Hermione quien empezó el beso, fue ella, quien abrió primero su boca para rodear la lengua de Harry con la suya y fue ella en un momento de valentía quien se subió a su regazo y pudo sentir la dureza de Harry justo en su centro.
Las preocupaciones de Harry se fueron de su cabeza en el momento en que Hermione se restregó ante su erección y gimió en su cuello. La emoción, la lujuria y el amor se mezclaron en el frenesí del beso y pronto Hermione le quitó la camiseta a Harry y justo cuando éste iba a hacer lo mismo con Hermione se escuchó un grito de hombre.
— ¿Qué ha sido eso? —preguntó Hermione aun borracha de deseo.
— ¡Rodolphus! — dijo Harry dándose un golpe en la cabeza.
Hermione se quitó del regazo de Harry mientras que éste salía corriendo hacia la sala de estar en donde creía que estaba el origen del grito y allí en el salón un malhumorado Ron tenía su varita en la cara de un sorprendido Rodolphus que por la sorpresa había dejado caer un libro al suelo.
—Joder Ron, quita la varita de la cara de Lestrange. —dijo Harry sacando su propia varita.
Ron giró la cara y con furia dijo:
— ¿Qué hace ese asqueroso mortífago en mi casa?
—Esta no es tu casa Ron. Ya no. Desde el momento en que insultaste a Hermione esta mañana, ésta dejó de ser tu casa. Pero para que te enteres, él es uno de los maridos de Hermione.
— ¿Qué demonios estás haciendo aquí, Ron? —preguntó Hermione, la cual se puso al lado de Lestrange en una pose defensiva.
Ron al ver a Harry sin camisa y a Hermione con los labios rojos y el pelo revuelto sumo dos y dos y su enfadó incrementó.
— No has perdido el tiempo, ¿no Harry? ¿Qué tal es en la cama? Dicen que las mejores en la cama son las mosquitas muertas, que son unas guarras en ellas.
Hermione abrió los ojos con sorpresa ya que en su fuero interno creía que Ron había venido a pedir disculpas, pero en un veloz movimiento Lestrange le pegó un gran puñetazo a Ron que lo dejó en el suelo con la nariz rota.
—Has insultado a mi mujer y eso es legal para mí. No vuelvas a hacerlo pequeña comadreja. —dijo Lestrange con ira mirando con odio a Ron mientras con su mano derecha acariciaba la mejilla de Hermione.
Harry estaba sorprendido pero satisfecho con el trabajo del ex-mortífago.
—Ron ya no eres bienvenido a nuestra casa, ya es la segunda vez que insultas a mi mujer y no habrá una tercera. Dame tus llaves. —dijo Harry ya que nadie se podía aparecer en la casa ya que estaba encantada para que solo aquellas personas con la llave dada por Harry voluntariamente podían abrir la puerta.
Ron se levantó tambaleándose del piso escupiendo en el suelo, mientras le lanzaba las llaves a Harry con furia a la cara, pero éste con sus reflejos de buscador las cogió al vuelo sin problema.
—La historia de siempre. El famoso Harry Potter se queda con la chica y yo, el eterno amigo segundón le toca casarse con la cara de rana de Umbridge. El siempre famoso niño que vivió tiene que quedarse con todo lo que yo quiero: dinero, fama e incluso la mujer que quiero.
—Basta Ron, ya hemos hablado de esto esta mañana. Esto no es culpa ni de Harry ni mía. Madura de una vez. No te reconozco. No sé quién eres. — dijo Hermione mirando con odio a Ron mientras que éste al no poder aguantar la mirada de Hermione la bajó.
Ron miró a los que fueran a sus mejores amigos y se marchó de la casa dando un sonoro portazo.
—Me voy a mi habitación chicos. Quiero estar sola. Nos veremos en la cena. — dijo Hermione antes de que ninguno de los dos hombres pudieran hacer nada.
Hermione corrió a su habitación, que era la antigua habitación de Regulus pintada de verde esperanza y decorada a su gusto con muchos cojines de colores, fotos de sus padres y amigos, peluches y sus amados libros. Allí en su santuario cogió a su osito de peluche blanco llamado Semua, se echó sobre la cama y empezó a llorar por una amistad perdida.
-0-
Harry y Rodolphus se miraron con impotencia viendo como Hermione se iba a su habitación con los ojos llorosos. No intentaron detenerla ya que sabían que la bruja necesitaba un tiempo a solas. La pérdida de una amistad siempre es algo duro de superar.
— ¿Te hizo algo? —preguntó Harry.
—No, llegasteis antes de que pudiera hechizarme.
—Gracias por defender de esa manera a Hermione, fue un estupendo derechazo.
—Jean va a ser mi esposa y como tal tengo la obligación de protegerla y ningún mago o bruja en mi presencia va a insultarla ni hacerle sentir mal.
—Creía que la ibas a odiar por su condición de sangre.
—Harry Potter, las cosas a menudo no son como parecen a simple vista. Me vuelvo a mi habitación. Nos veremos a la hora de la cena.
Dicho esto, Lestrange se dirigió a su habitación aun con la furia en su cuerpo. Nadie iba a meterse con su bruja. Nadie. Ella era suya.
-0-
A eso de las 19:30, Hermione salió de su habitación para preparar la cena ya que esa noche le tocaba a ella cocinar. Estaba ella cocinando tarareando cuando Lestrange entró en la cocina y con una sonrisa se sentó en la mesa mientras observaba a Hermione cocinar.
— ¿Potter no tiene un elfo domestico?
—Tenía uno, Kreacher, pero Harry no se sentía cómodo con él así que lo cedió a Hogwarts. Tampoco es tan difícil, ni a Harry ni a mí nos molesta limpiar ni cocinar, además con magia no es tan difícil hay muchos hechizos de limpieza. —dijo Hermione mientras cortaba la lechuga y los tomates para la ensalada mientras le echaba un ojo al pollo que estaba en el horno.
Lestrange sonrió y se quedó mirando como Hermione cocinaba y cada vez que la miraba, su pecho se encogía de la emoción. Sentía que con ella podía tener lo que siempre había anhelado: un hogar, una familia.
A eso de las 20:00 bajó Harry hacia la cocina con una carta en la mano.
—Es una carta de Bill, dice que la reunión será mañana a las 11:00 en la mansión Malfoy.
— ¿Por qué allí?
—Malfoy se ha ofrecido ya que la mansión legalmente ya es suya, desde que su padre murió por leucemia y su madre también formara parte de las brujas de mayor edad con maridos, él es el legítimo dueño.
Había sido todo una ironía que Lucius Malfoy muriera de una enfermedad muggle poca conocida en el mundo de los magos. Narcissa, por otro lado, había sido otra excepción ya que al ser viuda de sangre limpia y con todavía con capacidad de engendrar entraba dentro del cupo.
—Bueno voy a escribirles a los demás para informarles de que mañana a las 11:00 en la mansión Malfoy. — dijo Hermione.
Después de que Hermione mandara las lechuzas, los tres se dispusieron a comer en un cálido silencio y posteriormente se fueron a dormir cada uno a su habitación ya que cada uno de ellos tenía sendos pensamientos rondándolos en sus cabezas.
-0-
Aquí está el siguiente capítulo, espero que os guste, en el siguiente se verán las caras todos los maridos juntos. Muchas gracias por vuestros comentarios, ¡os adoro! Pasaros por mi página de Facebook que está en mi profile.
***PrincesLynx***
