Disclaimer:

Los personajes son de la querida señora Meyer, yo solo los utilizo para dar vida a esta historia.

Capitulo de dedicado a "dulcesito"; gracias por tus mensajes y apoyos.


Senti mi cara enrojecer, tenia que abrir mi bocota, volteo mi vista hacia el televisor, Edward suspiro y fue al living, tomo su teléfono y marco un numero, puse mas atención en la tele en lo que trataba de calmar mis nervios. Porque sabia que me dirías que no. Esa palabra rondaba por mi cabeza. Edward termino su llamada y se recostó en la cama nuevamente.

- Pregunto... - Dije.

- Pregunta.- Me insisto Edward a que hablara.

- ¿Por que en vez de acercarte a mi, me evitas?, digo quieres que nos casemos pero ni siquiera conozco tu segundo nombre.

- No necesito de los demás para ser feliz, Bella.- Contesto secamente.

- Como lo esperaba, un frío sin sentimientos.

- Lo dices por que no me conoces.- Suspiro.- Anthony.

- ¿Que?- Pregunte.

- Mi segundo nombre es Anthony.

- ¿Anthony?- rompi el silencio con una carcajada sonora.- Anthony.- Repeti ahogando las risas.

- Cállate, Marie. - Dijo Edward.

- ¿Como sabes mi nombre?- Le pregunte, por lo que yo supiera, nunca le dije mi segundo nombre.

- Contactos.- Contesto únicamente.

Mi vista se poso nuevamente el televisor, Sweet 16 habia finalizado, por lo que decidí cambiar de canal. No fue hasta que vi pretty little liars cuando solté el control. Aria era un poco rara pero su tuviera que elegir entre una de ellas, Aria seria la elegida.

- ¿Por que ves cosas tan malas?

- ¿Por que tuviste que nacer?

- Que dura- dijo-, y creo que nací porque mi mama y mi papa...

- ¡Callate!- lo interrumpi-, vuelve a decir algo que tenga que ver con sexo y no vives para contarlo- sentencie.

- Crei que después de leer Cincuenta sombras, eso te parecería normal- me sonroje de recordarlo, Edward esbozo una sonrisa-. Me encanta verte sonrojada.

- Edward, ¿te acuestas con la primera chica que mires?- pregunte.

- No- contesto-, te eh visto ya demasiadas veces y sin embargo no me dejas tocarte la mano- dijo-. Entonces...

- Entonces...- lo incite a que hablara.

- Nunca me respondiste- se explico.

- ¿Responderte que, Edward?, explicate- le dije.

- Nunca me respondiste que si querías ser mi novia- suspiro.

- Edward, ¿quieres que volvamos a pelear?- dije acomodandome para ver su rostro.

- No, Bella, tienes razón. Debi preguntártelo- dijo-. Bella, tu...- no termino, se escucharon tres golpes secos provenientes de la puerta, habían traído la comida. Literalmente, me había salvado la campana- Ire - dijo Edward levantándose.

- En boxers- le recuerdo, el solo miro sus boxers-. Ire yo.

Me entregaron la comida y Edward me ayudo a ponerla en la mesa de centro de la pequeña sala, el había pedido una hamburguesa, la cual devoraba como si no hubiese un mañana, mientras que yo comía una simple ensalada. Mientras comía, note que tenia puesta la pulsera que le regale, sonrei como estúpida, cosa que el noto.

- ¿Que?- pregunto.

- La pulsera- le indique.

- ¿Que tiene?-pregunto mirándola, girando su muñeca.

- Nada, solo que la tienes puesta- sonrio, tenia toca la boca llena de salsa de tomate-, toma- dije dándole una servilleta.

- Me limpias- dijo.

- Cursi- dije entregándole la servilleta, el solo sonrio-. ¿Nunca puedes dejar de sonreír?

- No, pequeña.

Negue para mi misma y termine de comer la ensalada. La parte que mas odiaba estaba a punto de llegar. El reloj del living marcaba exactamente las diez y media. Tendríamos que dormir juntos. Mis manos empezaron a sudar y mis respiraciones se volvían cada vez mas aceleradas, entre al baño y me cepille los dientes y moje mi cara en un intento de calmarme.

- Calmate, Bella- dije para mi misma-, solo van a dormir, no te hará nada. Al menos eso espero.

Edward estaba e la cama cambiando canales sin decidirse por uno concreto, acompase mis respiraciones y me recoste del otro lado de la cama, Edward me volvió a ver de pies a cabezas poso nuevamente su mirada en la televisión, hice lo mismo, estaba viendo un canal deportivo, no le preste mucha atención ya que odiaba mucho el deporte, no fuera porque no me interesara practicarlo, si no porque era demasiado des-coordinada y torpe. Habia intentado practicar béisbol una vez pero no tuve mucho éxito, termine con un ojo morado y una muñeca torcida.

- ¿Dormirás?- pregunto Edward sin despegar la vista del televisor.

- No tengo sueño- conteste secamente.

- Yo tampoco- dijo de manera picara, yo solo tome una almohada y le pegue con ella-. Solo decia- se excuso.

- ¿Por que trabajo tuyo estamos aquí?- pregunte, el fijo su mirada en mi.

- Es un asunto que soluciono entre mañana y pasado mañana- dijo, yo solo me quede callada.

Estuvimos en silencio por un buen rato, nuestro intercambio de miradas era constante pero ninguno de los dos se atrevió a decir algo. Marcadas las once y media, Edward apago la televisión, el solo me deseo buenas noches y me dio la espalda, trate de hacer lo mismo pero no podía, daba vueltas por la cama sin tener éxito. Me senté a la orilla de la cama y empece a suspirar, me levante y mire por la ventana esperando ver algo interesante pero nada, solo miles de edificios, a pesar del parecido con Nueva York, no podía asimilar la idea de estar en una ciudad, lejos de mi hogar y con Edward.

- ¿Bella?- cuestiono Edward sentándose a la orilla de la cama-. ¿Que te pasa?

- Nada- conteste-, solo que no estoy acostumbrada a estar lejos de mi hogar.

- ¿Que nunca has salido de Forks?

- No- dije-, cuando murió mi mama, mi papa se deprimió mucho y casi no salíamos- explique-, ni siquiera íbamos a visitar a mis tíos en... Arizona- de pronto recordé, tenia parientes en Arizona, tíos que se podían responsabilizar de mi. Tenia esperanza, esperanza para no casarme a mis escasos diez y seis.

- ¿Bella?- dijo tomándome de los hombros-, ¿que te pasa?

- Tengo tíos en Arizona, Edward. Me puedo quedar con ellos- conteste, el no se veía muy convencido-, ayúdame a contactarlos, por favor.

- Bella, no puedo. Te necesito- contesto firmemente-, debo ver a Carlie y nadie me lo va a impedir.

- Edward, por favor.

- No, Bella- dijo firmemente-. No hasta que vea a Carlie.

- Pero, Edward...

- No, Bella- concluyo-. Mira, cuando vea a Carlie, te ayudare, te dejare en paz, no me veras y te compensare todo, te lo prometo, pero déjame volver a verla, Bella. Incluso haré lo que quieras, lo que se te ocurra.

- ¿Lo que sea?

- Cualquier cosa- afirmo.

- Duerme en el sofá- dije.

- ¿Por que quieres que duerma en el sofá?- cuestiono, suspire, de cualquier forma merecía que le dijera la verdad.

- Mira, no te ofendas pero, eres medio bipolar y me da miedo dormir contigo.

Edward solo se quedo pensando, haciendo que me preocupara, concluyo con un buenas noches y se acerco a mi para dejar un beso en mi frente, tomo una almohada de la cama y se fue a la sala. Yo me quede parada durante cinco minutos en lo que procesaba lo sucedido, observe el cuerpo de Edward recostado en el pequeño sofá, camine a la cama y me acosté. ¿Le habria dolido lo que le dije?. Me da miedo dormir contigo. Tal vez. Para cuando me di cuenta yo también dormía, dormía en una cama vacía.