DISCLAIMER:
Los personajes son de la querida señora Meyer, yo solo los utilizo para dar vida a esta historia.
Me desperté gracias a los pequeños rayos de luz que se colaban por la ventana, levante la vista hacia el living, el no estaba. Me levante y me metí al baño para ducharme. Al salir mire el reloj, eran las once. Me cambie, hable por teléfono y pedí comida, al colgar vi una nota atrás del directorio, la tome y la leí:
Bella, fui a arreglar el asunto del que te dije. La llave del cuarto esta en el cajón de este mueble. Volveré tarde. -Edward.
Arrugue la nota y encendí el televisor mientras esperaba mi desayuno, en realidad no había nada interesante, la apague y tome de la maleta el libro de Cincuenta sombras de Grey, cuando el hombre que traía mi comida me vio con el libro se me quedo viendo, si el hombre supiera mi verdadera edad me vería aun peor. Comí y después seguí leyendo. Leí, leí y leí. Al terminar el capitulo observe el reloj, eran las dos. Bueno, estaba en México y las cosas que podía hacer aquí eran infinitas. Busque en el mueble la llave del cuarto, al lado también había un fajo de dinero, billetes que de seguro Edward cambio. Tome un poco de dinero, la llave y una bolsa que Edward empaco, metí todo ahí y salí.
Trate de ubicar la calle en la que estaba el hotel por si debía tomar un taxi, camine y camine, esta ciudad era grande, había miles de carros y personas en bicicletas. Camine por miles de puestos que había. Pare en uno de comida ya que su aroma me atrapo, pedí lo que pude pronunciar bien, la señorita solo asintió y se retiro, mire a todos los que me rodeaban. Parejas, familias, todos parecían felices, me hizo extrañar Forks.
Me dieron mi comida, lo que al parecer eran tacos al pastor, muy diferentes a los que hay en Estados Unidos. Di una pequeña mordida y tuve que controlarme para no devorármelos todos de una vez, sabían extremadamente delicioso. Termine y pague, quería mas pero no podía comer otro bocado. Salí y camine hacia la playa y seguí caminado. ¿Ya habría llegado Edward? Pensé. No me importo, seguí mi camino y me senté viendo como descendía el sol, debo admitir que es uno de los pocos momentos agradables que paso desde la subasta. En Forks nunca se ven, este ocaso era hermoso y el olor a mar me hacía sentir sensaciones que nunca tuve, me sentía relajada. Era relajante. Quería quedarme más tiempo pero a juzgar por la hora Edward ya habría llegado y estaría preocupado por mí. Me levante y me sacudí la arena. Camine de vuelta al hotel y al entrar al cuarto él no estaba, resople y, literalmente, salte a la cama. No cene. Solo encendí la televisión y espere a que el entrara por esa puerta. Espere, espere. Nunca sucedió eso. Me dormí a las once y media un tanto preocupada. Y si lo habían asaltado. Y si lo habían herido. Me reprimí esas ideas y me introduje en un inmenso sueño.
Desperté tarde nuevamente, me levante para ver si había otra nota pero no había nada. Me empecé a preocupar. Camine dando vueltas por el cuarto. Algo malo tuvo que haberle pasado. Trate de calmarme metiéndome a bañar, no funciono. Pedí mi desayuno y en vez de encender la tele me dedique a leer el libro, Grey logra calmarme. Desayune y seguí leyendo. No quise salir por si Edward volvía. Y espere y espere. No lo hizo. Trate de comunicarme con él pero no recordaba su número. Leí, leí y leí. No me calmo mucho pero era mejor que acabarme las uñas. Espere, espere y espere. Mis uñas estaban hasta la cutícula. Pedí comida y al terminar seguí leyendo.
Mientras más esperaba, mas ideas de que le sucedió venían a mi mente. Un secuestro. Un asalto. Un homicidio. Por mi mente rondaban miles de ideas, unas peores que otras. Me volvería loca si pensaba así. Seguí leyendo hasta que dieron las nueve. Pedí mi cena y seguí leyendo. Opte por dormir cuando me faltaban alrededor de sesenta hojas. Eran las once, me recosté en la cama y daba vueltas sin poder conciliar el sueño. Me levante y encendí la tele, solo veía un poco y volvía mi vista a la puerta. Nada. Solo la penumbra. Seguí dando vueltas por la recamara.
- Edward, ¿Donde estas?- dije, se escucho la cerradura de la puerta y Edward entro por esta. Soltó lo que traía en sus manos en el sofá-. Me asustaste, ¿En dónde estabas?- pregunte, el solo me observo, camino hacia mí.
- No te interesa- pronuncio, olía alcohol y sexo.
- Tomaste- le recrimine.
- ¿Y qué tiene que lo hice?- dijo- De cualquier manera es mi vida.
- Y... Y hueles a... A sexo.
- Lo sé. El mejor de mi vida- dijo de manera relajada.
Eso me hizo enojar, le di una cachetada sonora. El solo toco su mejilla ahora roja y enfureció, antes de que me golpeare le volví a dar otra y salí corriendo hacia el baño. Le puse seguro y este empezó a golpear fuerte. Golpeo, pataleo y maldijo miles de veces.
- ¡Abre la maldita puerta!
- No.
- ¿Qué?
- ¡Dije no!
Siguió golpeando la puerta, luego caí en cuenta de algo. Estaba acorralada en un cuarto demasiado pequeño como para estirar ambos brazos y no podía salir, me empecé a hiperventilar. No había forma de que yo pudiera salir. Empecé a gritar e hice un intento de empujar las paredes. Edward paro lo golpes y creo se quedo escuchando. Seguí gritando y empujando las paredes.
- ¿Bella?, ¿Bella, estas bien?- grite aun mas fuerte-, Bella abre la puerta.
Empecé a respirar entrecortada-mente, me maree y caí. Debía salir a toda costa, me arrastre hacia la puerta y estire los brazos, sentía que me faltaba el aire, puse todas mis fuerzas y quite el seguro, pero cuando trate de abrir la puerta me rendí y me desmaye. Sentí unos brazos fuertes cargarme. Después no sentí nada, era raro, hacia mucho que no me desmayaba y no recordaba cómo se sentía. Olí un aroma desagradable y volví en sí, era alcohol. Abrí mis ojos, ahí estaba el. Me quise levantar pero él me lo impidió.
- Duerme- dijo, solo cerré los ojos y fingí dormir-, tiene razón- se dijo a sí mismo-. ¿Como no le dará miedo dormir conmigo?, soy una bestia.
Entre abrí los ojos, el entro al baño y encendió la ducha. Le afecto lo que le dije, esto estaba mal. Debía decirle algo. Espere a que saliera.
- No creo que seas una bestia- susurre. El me miro, solo estaba en bóxers.
- Lo soy- dijo-. Por eso no quieres dormir conmigo, soy un maldito loco y una bestia- dijo caminando a la penumbra.
- Edward... Duerme conmigo- el me miro incrédulo-. Por favor- suplique.
El camino hacia mí y se acostó de mi lado, yo me recargue en su pecho, podía escuchar los latidos de su corazón.
- Sabes que estoy ebrio, y si te hago daño en una rabieta.
- Tengo fe en ti- dije, el beso mi cabeza y susurro algo parecido a "lo siento", yo me quede dormida pero alcance a escuchar cuando dijo "te quiero".
¿A quién más le gustan los tacos? Okno
¿Merezco Reviews?
Anna
