Disclaimer: todo pertenece a J. K. Rowling y la idea viene de varios fics en inglés, pero la historia es de mi autoría.
Capítulo 8
Kingsley puso orden ya que al hacer la pregunta de dónde iban a vivir, todos se dispusieron a hablar a la vez y muchos de ellos se habían levantado para reafirmar su opinión.
—Por favor, de uno en uno, sino, no podemos discutir ninguna de las propuestas. —dijo el ministro levantándose para imponer orden.
—La Mansión Malfoy es la mejor opción, ya que como veis es bastante grande y podemos caber perfectamente todos nosotros y a nuestra futura familia.
—Lo malo de la mansión Malfoy es que tanto los elfos, como los cuadros y algunas de las habitaciones solo obedecerán a Malfoy, a Hermione por ser su esposa y solo a los hijos de éstos. —dijo Bill, mientras Draco lo miraba enfadado. —Así mismo, es una buena opción, ya que es bastante grande y con algunos hechizos se puede vivir bien. Mi casa no sería una buena opción ya que es demasiado pequeña.
—Grimmauld Place es lo suficientemente grande, pero solo por ahora, ya que solo tiene siete habitaciones y cuando tengamos niños vamos a estar estrechos, además no hay jardín ni ningún parque cerca. Tengo otra propiedad en el Valle de Godric aunque tendría que ser reconstruida por completa y va a llevar bastante tiempo — dijo Harry tomando la palabra.
—Mi casa queda descartada ya que al ser Ministro, solo yo puedo entrar, además es demasiado pequeña también.
Cormac vivía en un apartamento de soltero en el Londres muggle, lo cual era insuficiente y Severus aun presidia en las habitaciones de Hogwarts como antiguo profesor.
—Se puede utilizar Lestrange Manor, de todas las maneras ya te pertenece—dijo Rodolphus mirando a Hermione. — Es bastante grande y se encuentra en la valle de Rowena, tiene un enorme jardín, 5 plantas y 30 habitaciones.
—Podría ser lo correcto ya que la casa al ser comprada por Lestrange no tiene un encantamiento para obedecer por línea de sangre, además los aurores la revisaron entera y quitaron todo maleficio que pudiera haber. Siempre podemos echarles todos un vistazo, darle el visto bueno y ponerle los hechizos pertinentes para que la mansión nos vea como sus dueños legítimos así como a nuestra futura prole. —dijo el ministro convencido de la idea
—Parece que Granger Manor sería ideal. —dijo Lestrange con una sonrisa ante la mirada incrédula de los demás miembros. —Técnicamente es Granger Manor ya que desde que el Ministerio me asigno como marido de Jean todos mis bienes le pertenecen, además así no habrá malentendidos.
Todos asintieron en respuesta mientras Hermione se ponía cada vez más nerviosa, ya que la idea de matrimonio se hacía cada vez más factible.
—Para el buen mantenimiento de la casa y como va a ser Hermione la que lo va gestionar todo. —prosiguió el ministro dándole una mirada de disculpa a Hermione.
—No hace falta que lo adornes con palabras Kingsley, voy a ser un ama de casa. —dijo Hermione con un nudo en la garganta.
Ama de casa, eso es lo que sería. No sanadora como había sido su sueño. Simplemente ama de casa. No es que le pareciera mal ser ama de casa pero ella siempre había creído que primero iba a hacer una gran carrera profesional compatibilizándolo con ser mamá algún día. Pero ahora sus planes iban a cambiar. Del todo.
—Bueno, como iba diciendo, como todos vamos a vivir en Granger Manor, debemos contribuir equitativamente con los gastos, yo opino que el 50% de nuestro sueldo vaya a la bóveda de Hermione para que ella pueda disponer de ese dinero para compras o para cualquier eventualidad.
Hermione se levantó de golpe con las mejillas sonrojadas de la indignación.
—Me siento como una especie de prostituta, vale que vaya a ser un ama de casa y que tenga que comprar cosas para la casa como comida y además, pero yo tengo mi propio dinero, puedo cubrir mis propias necesidades, ¡puedo comprar mi propia ropa!
—Pequeña nadie esta insinuando que debemos pagarle por su servicio de esposa, pero somos tus maridos y es nuestra responsabilidad cuidar de ti.
—Sabes que yo por ser un Malfoy voy mucho a cenas de negocios con mis socios y tendrás que venir conmigo como esposa, tendrás que tener un vestuario acorde a ello porque si no empezaran los rumores de que no cuido bien de ti y eso puede perjudicarme a nivel económico. —dijo Draco Malfoy.
—Señorita Granger, el mundo de los magos es más machista en ese sentido que el muggle. Nosotros como sus maridos debemos proveerle de todo y más si usted va a ser esposa y madre en breves. —dijo Severus Snape.
—Esta bien. —suspiró resignada Hermione. —Si deseáis poner en mi cuenta dinero para gastos lo acepto, sea el gasto que sea. Pero también me gustaría abrir una cuenta para nuestros hijos.
Todos estuvieron de acuerdo y acordaron poner un 40% de sueldo en la cuenta de Hermione y un 10% en la nueva cuenta para los niños para el futuro, aunque cuando nacieran los hijos, la cantidad en la cuenta de Hermione se aumentaría para los gastos de dichos bebes.
Hermione suspiró, sabía que el mundo de los magos era más machista, más primitivo, en donde el nombre de la familia seria enjuiciado si ella repetía de vestido en una gala, si la gente la encontraba más delgada y un largo de estúpidos etcétera. Además en su caso como heroína de guerra, casada con el ministro, con un Malfoy y con el gran Harry Potter sabía que estaría en el punto de mira, que ella sería vista por todos. Tenía que vivir según su nuevo estatus.
—Bueno cerrado este punto debemos ir al siguiente y más importante. ¿Dónde y cuándo celebraremos nuestra boda o más bien ceremonia de unión? Como ministro de magia debo dar ejemplo y casarme el primero, además de invitar a la prensa y aun sinfín de magos del ministerio.
—Vamos a necesitar un lugar muy grande ya que debe dar cabida también a mis socios de negocios. —dijo Draco Malfoy con preocupación.
—Me gustaría casarme en los terrenos de Hogwarts. —dijo Hermione tímidamente mientras todos volvieron la cabeza hacia ella.
—Me parece estupendo, no creo que haya ningún problema ya que Hogwarts actualmente está cerrado como colegio, sus terrenos son enormes y al ser verano podemos celebrarlo al aire libre sin peligro de lluvia. —dijo Harry Potter con alegría.
—Podemos celebrarla el 10 de Agosto que es la noche donde los astros son más afines a los humanos y nos dará suerte. —dijo Lestrange.
—Me parece perfecto, el día 10 de agosto, como estamos a 3, esto nos da 7 días para organizarlo todo, mandar las invitaciones y hablar con las personas pertinentes.
Poco a poco se fueron designando los papeles de cada uno en el asunto de la boda: el ministro sería el que enviara las notificaciones a la prensa, la organización de la seguridad e enviar las invitaciones. Todos deberían darle la lista de invitados mañana sin excepción; Bill, sería el que fuera a gringotts para notificar a los duendes los cambios que iba a ver en las bóvedas y el abrir una nueva para los futuros hijos; Draco era el encargado de encontrar al mago adecuado que oficiara la ceremonia; Harry y Rodolphus iban a ir a Hogwarts para prepararlo todo y Severus y Cormac se iban a encargar de contratar a elfos, camareros, el catering y los mayordomos para la recepción de después de la ceremonia. El trabajo de Hermione era encontrar un vestido e ir indicando como quería la decoración. Los 6 maridos iban a ir juntos a comprar los trajes para la boda el día 6 de Agosto.
La ceremonia debía incluir a la familia, a los amigos, figuras políticas importantes y la prensa. Hermione calculaba unas 700 personas incluso 1000 personas en su boda. Ella suspiró. Su sueño siempre había sido tener una boda sencilla.
—Bueno hecho estos trámites, pequeña, debo preguntarte si tus padres saben que te vas a casar con 6 magos ya que es tradición que los padres de la novia de la bendición. —dijo el ministro mirando a Hermione con preocupación.
Hermione sintió como sus ojos de humedecían y parpadeó varias veces para no derramar sus lágrimas. Sus padres seguían en Australia sin saber quién era ella.
—Mis padres no van a poder venir a la ceremonia. —dijo Hermione entrecortadamente mientras Harry le apretaba la mano dándole apoyo.
—Bueno, ¿quizás hay alguien que pueda tomar ese rol?
—Sí, se lo pediré a los señores Weasley ya que han sido mi segunda familia. —dijo Hermione aun acongojada.
—Mis padres estarán encantados, hablaré con ellos de camino a casa. —dijo Bill con una sonrisa.
Con los detalles de la ceremonia concluidos, hablaron del tema que Hermione no quería hablar: la consumación del matrimonio. Sexo.
—Como bien sabéis, la unión no será legal hasta que cada uno de nosotros consumamos el matrimonio con la novia. —dijo Kingsley con un tono solemne. —Además la ley exige que los cónyuges tengan relaciones cotidianas con todos ellos hasta que la bruja quede embarazada. Las relaciones se deben hacer de forma rotatoria hasta que cada mago de la relación tenga dos hijos con la bruja. Durante el embarazo es la bruja la que decide si hay relaciones sexuales o no, pero las relaciones sexuales quedan abolidas el último mes de embarazo y los dos meses siguientes a la concepción para que la mujer se recupere del parto. Cuando la bruja esté en sus días del mes. —dijo Kingsley con vergüenza. — es ella la que decide si hay relaciones o no. Como va a haber una cláusula de fidelidad en el momento de la ceremonia de unión, siempre es agradable saber que la bruja va a estar dispuesta a tener relaciones sexuales.
Se hizo el silencio en la sala, Hermione sabía que tenía que decir algo, pero no le salían las palabras. El hablar de sexo nunca era fácil, pero hablarlo con 7 chicos, tres de ellos hombres adultos era todavía más difícil.
—Hermione, queremos saber tu opinión sobre esto. —dijo Bill con delicadeza ya que la cara ruborizada de Hermione lo decía todo.
—Bueno, yo… creo…. Mmmm. —Hermione intentaba que las palabras salieran de su boca pero su congoja era mayor.
¿Dónde ha quedado la supuesta valentía Griffyndor?
—Señorita Granger, deje de comportarse como una virgen y conteste de una vez. —dijo Severus con molestia.
Hermione se quedó con la boca abierta, se mordió el labio, se puso todavía más roja y se retorció las manos.
— ¡Joder!, eres una virgen. —dijo Cormac sin nada de tacto.
—Si, lo soy, no es ningún pecado, esto es nuevo para mí, ¿de acuerdo? —dijo Hermione turbada, cogió aire y prosiguió. —No negaré las relaciones sexuales de mis maridos, incluso en el embarazo, aunque puedo cambiar de opinión si alguno de vosotros se comporta de forma insensible e inmadura.
El decir esto le había costado mucho a Hermione, todos los demás miraban para otro lado por la incomodidad de la charla menos Severus Snape que la miraba con la boca abierta.
— ¿Qué pasa? —dijo Hermione con preocupación.
—Creo que Snape todavía está procesando que eres virgen. No es algo fácil de digerir. —dijo Lestrange.
Era cierto, seis de los siete magos estaban procesando la noticia cada uno a su manera. Nunca, ninguno de ellos había pensado que ella era virgen.
—Pero, ¿no te acostaste con Potter o con Weasley en la escuela? —dijo Draco Malfoy con un deje de incredulidad.
— ¿Perdona? Harry y Ron en la escuela eran mis mejores amigos, además yo iba al colegio a labrarme un futuro no a hacer eso. —dijo Hermione con enfado.
—Entonces, ¿el rumor de que hacías tríos con Potter y Weasley es mentira? —preguntó Cormac.
Hermione le echó una mirada fulminante a Cormac y esté levanto las manos pidiendo perdón.
—Pero tú estuviste con ellos casi un año en la búsqueda de los Horrocuxes. —dijo Snape todavía aturdido por la noticias.
—Claro, era un sueño hecho realidad, era tan romántico, corriendo por nuestra vida, tratando de descifrar las pistas de Dumbledore, intentando buscar algo para destruir los horrocuxes, durmiendo por turnos, durmiendo en bosques o en tiendas de campaña. Es el sueño de toda niña, no sé cómo pude rechazar la tentación. —dijo Hermione con sarcasmo.
Se hizo el silencio en la sala que fue interrumpido por un resoplido de indignación de Harry.
—No me dijiste que eras virgen. Esto lo cambia todo. Yo no acepté desflorar vírgenes.
— ¿Por qué lo cambia todo? —preguntó Hermione.
—Al ser tú virgen la magia vinculante en el momento de la ceremonia de unión va a hacer que todos nosotros tengamos el deseo irrefrenable de acostarnos contigo y seguramente ese día te quedes embarazada ya que el hechizo vinculante te va disponer a ser muy fértil. —dijo el ministro.
—Bueno, no pasa nada, me hubiera gustado tener un poco de tiempo para hacerme a la idea de ser esposa antes de ser madre, pero será así. —dijo Hermione ya resignada ante la idea.
—Seguramente a lo largo de los días del matrimonio sentiremos la necesidad de acostarnos contigo continuamente por la intensidad de la magia vinculante. Intentaremos no asustarte pero seguramente estaremos tocándote todo el rato. —dijo Bill con un brillo en los ojos que Hermione no pudo descifrar.
—De acuerdo, simplemente me costará acostumbrarme a la idea, perdonadme si me pongo algo brusca a veces. No estoy acostumbrada a tanta atención masculina. —dijo Hermione titubeando. —Snape no te preocupes tú no vas a ser el responsable de desflorarme, ese papel lo tendrá Harry.
Harry sonrió con suficiencia al notar la mirada celosa de alguno de los magos.
— ¿Por qué va a ser Potter? —preguntó furioso Cormac. —Yo tengo mucha más experiencia con vírgenes.
—Porque confío en Harry más que nadie en el mundo, ha sido mi mejor amigo desde primero, he compartido todo con él. Después de él no me importa como sea el orden ya que todos vosotros vais a ser mis maridos. —dijo Hermione fulminando a Cormac.
Después de lo dicho, Hermione se sentía muy cansada, así que se dirigió hacia el sofá que había en la sala cerca de la chimenea y se tumbó cansada de todo esto.
—Cuando acabéis de decidir la posición adecuada para hacer el amor conmigo, me avisáis. —dijo Hermione hastiada de este asunto.
Era virgen, no tenía experiencia y sus futuros maridos lo habían tomado como una maldición en vez de algo bueno. Ella había decidido hace tiempo que daría su virginidad a la persona que amara porque quería que fuera con amor. Como toda chica soñaba con casarse, solamente que su boda soñada era con un solo marido en un futuro lejano. Pero ahora todo había cambiado. Todo.
—Creo que lo mejor es que vayas a los jardines para que te despejes. Sal por esta puerta acristalada, tiene una escalera que va directamente al jardín. —dijo Draco al ver la cara de cansancio de Hermione.
Hermione lo miró y asintió. Se dirigió hacia la puerta acristalada y bajó por las escaleras de caracol.
El jardín era enorme, con un montón de árboles frutales, arboles de toda clase de tipos, un montón de flores bien cuidadas. En el centro había una fuente de mármol con un ángel dibujado, pero lo que le encantó fue el columpio blanco con rosas mágicas sin espinas. Con ilusión propia de una niña se subió al columpio y empezó a balancearse.
"Definitivamente quiero uno de estos en nuestra futura casa"
La vista desde el columpio era inmensa podía ver las rosas en donde predominaban el color blanco de las rosas, junto con las azules y las rojas. El aire era suave, los rayos del sol incidían sobre el pelo de Hermione, en estos momentos Hermione se sentía libre y feliz.
—La verdad es que este jardín es una maravilla. —dijo una voz a espaldas de ella.
Hermione abrió los ojos y se encontró a Cormac tocando los pétalos de las rosas.
—Sí, realmente es muy hermoso, me gustaría tener un jardín parecido en nuestra casa.
—Quizás pueda ser posible, deberías hablar con Malfoy sobre ello, creo que este jardín es obra de su madre. Puedes decirle que quieres este jardín como regalo de bodas. —dijo Cormac sin malicia.
—Creo que sería una buena idea, sería un regalo que disfrutaríamos todos. Nuestra casa se vería hermosa.
Hubo un silencio muy tranquilo entre ambos, por una vez Hermione se sintió cómoda con Cormac, así parecía un chico normal y adecuado.
—Me alegré de que me tocaras como esposa Hermione. Me has gustado siempre en el colegio, pero tú nunca me hiciste demasiado caso.
—Cormac tu y yo somos muy diferentes, tú eres muy físico, muy visceral. No sé, siempre has estado ligando con las chicas, has ido siempre de conquistador y a mí eso no me va, soy más sencilla. —dijo Hermione con sinceridad.
—Hermione yo voy a ser un buen marido para ti, te demostraré que puedo ser el mejor de tus maridos. Es mi nueva meta, conseguir tu amor.
Hermione se quedó con la boca abierta ya que ni en sus sueños más extraños había imaginado que Cormac le dijera a solas que la iba a conquistar, que quería su amor.
El silencio que siguió a esa declaración se acabó cuando Cormac se puso delante de ella, le acarició los brazos haciendo que Hermione se estremeciera y la besó. No se esperaba ese beso, creía que sería brusco o lujurioso, pero nada de eso. Ese beso fue suave, sencillo, tranquilo, sin prisas, saboreando su sabor, moviendo su lengua mientras tocaba la cara de Hermione con ternura.
Cormac rompió el beso con lentitud dejando un suave pico en sus besos.
—Tenemos que regresar con los demás. ¿Vamos?
Hermione aun aturdida por el beso, asintió y cogió la mano que le ofrecía Cormac y se dispusieron a ir de nuevo con sus maridos.
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