Disclaimer:

Los personajes son de la querida señora Meyer, yo solo los utilizo para dar vida a esta historia.


Los días siguientes podría decirse que fueron de disculpas, Edward no paraba de decirme lo mucho que sentía el casi hacerme daño. Me compensó eso con salida, tras salida, tras salida, íbamos a diferentes lugares, desde la hermosa playa que este lugar ofrecía hasta las miles de plazas que había en el centro de la ciudad. Debo admitir que extrañaría México, pese a lo que paso aquí. No sera uno de mis viajes favoritos.

Aunque le pedía a Edward que durmiera en la cama este solo esperara a que yo entrara en un profundo sueño y se iba a dormir al sillón. Intente que durmiera en la cama una vez durmiendo yo en el sillón, pero este me cargo y me dejo en la cama. Era como si temiera dormir conmigo. Touche. Aun recuerdo cuando le dije que yo temía dormir con el.

Llevábamos mas de una semana en México por lo que la ropa que antes estaba en el ropero ahora estaba en nuestras maletas. Por lo que supe Edward había cerrado el trato de publicidad con éxito y era tiempo de marcharnos. Tenia casi toda mi ropa en mi maleta, solo me faltaban unos cuantos pares de zapatos y unas blusas cuando Edward llego a la habitación:

- Te tengo una sorpresa- dijo esbozando una sonrisa.

- Edward, el vuelo sale mañana- le recorde-, aun me falta empacar unas cosas.

- Te ayudo y luego te arreglas para que te muestre tu sorpresa.

- No me agradan las sorpresas- masculle.

- Esta te encantara- aseguro, muy seguro de si mismo-, apostaría todo a que te va a fascinar.

- ¿Me llevaras a un concierto de Muse?- bromee.

- Chistosa- mascullo-, pero si es música la que oirás.

Eso ultimo me confundió, Edward sonrío victorioso al notar mi cara. Estaba jugando chueco, quería decir solo la mitad de la oración dejándome adivinando la otra parte. Termine de guardar mis cosas y cerré la maleta. Edward llamaba a servicio a la habitación para que nos trajeran comida. Se acomodo en uno de los sillones y yo me senté a su lado.

- Y bien...- dije dejando la oración en el aire.

- ¿Que?- pregunto.

- ¿Cual es mi sorpresa?

- No te diré, espera dos horas.

- No quiero esperar hasta las siete, Edward- renegué-. Dame una pista.

- Bien- dijo pegando su boca a mi oído-, espera-hasta-las-siete.

Tome un cojín y le pegue con el en la cabeza. El solo esbozo una sonrisa, se escucharon tres golpes secos provenientes de la puerta indicando que nuestra comida había llegado. Eran hamburguesas, Edward comía casi queriendo lamer su plato, sonreí estúpidamente. Aun tenia la pulsera que le regale.

- ¿Que?- pregunto.

- Tienes salsa en la cara-... y tienes puesta la pulsera que te regale. Añadí mentalmente-, toma una servilleta la tomo y se limpio la boca-. ¿Ya me dices cual es mi sorpresa?

- No- dijo despeinándome.

Le saque la lengua y este rió. Terminamos de comer y Edward me obligo a que me bañara y arreglara para mi sorpresa, eran apenas las seis pero no discutí. Quería saber de que se trataba todo esto. Tenia casi todo guardado pero Edward saco un vestido blanco y unos zapatos. Refunfuñe por el vestido pero me lo puse. Edward se ducho después de mi y yo espere en la sala. Salimos del hotel a las seis y media, Edward pidió un taxi en recepción que pocos minutos después llego. Al entrar a el, Edward dio una dirección con su perfecto español y el hombre asintió.

- ¿Ya me dices a donde vamos?- le pregunte.

- Es sorpresa, por cierto- dijo rebuscando en el bolsillo de su pantalón-, ponte esto.

Me tendió un antifaz gris. Mas sorpresas. Cuando el auto paro, Edward pago y salimos a un lugar iluminado por pequeños foquitos de un amarillo tenue simulando estrellas, el me puso el antifaz y me guió por un camino que se me hizo largo. Choque varias veces, Edward solo se disculpo y me siguió encaminando por lo que parecían escaleras. Hubo un punto en el que paro y me soltó.

- ¿Edward?

- No te quites el antifaz hasta que te diga- dijo y oí unos pasos que cada vez se hacían menos sonoros.

Todo se silencio, empece a caminar, escuche como Edward grito que me lo podía quitar y lo hice, mire mejor la habitación, tenia un estilo rustico pero moderno, voltee y vi un balcón, camine a donde estaba y mire hacia abajo. En la planta baja estaba Edward y a su alrededor había un mariachi. Edward Cullen me trajo serenata. Acerque mis manos a mi boca en un intento de esconder mi inmensa sonrisa pero era inevitable.

Edward hizo una señal y el mariachi empezó a tocar, esa canción la conocía, mi mama me la canto la vez que había ido a México de vacaciones. Sin mas no recuerdo era de Vicente Fernandez, "Mátalas" creo que era su nombre. Edward portaba en su mano un ramo de rosas color carmesí y un falso mostacho. Me reí del porn-stacho*. Cuando termino la canción, salí corriendo hacia la planta baja y abrace a Edward que me dio vueltas en el aire. El mariachi se fue rebelando una mesa para dos con velas en el centro y dos platos con cubiertos acomodados.

Las lagrimas empezaron a rodar por mis mejillas, Edward lo noto y se preocupo.

- ¿Estas bien?- pregunto, asentí- ¿Y porque lloras?

- Es lo mas hermoso que alguien ha echo por mi- dije limpiándome las lagrimas-. Gracias.

sonrió y se quito el porn-stacho. Me tomo de la barbilla y me izo verlo a los ojos.

- ¿Ya te dije que me encantan las morenas, Bella?- negué-. Pues me vuelven loco-suspiro-. Se que no iniciamos bien, ni que ni tu ni yo nos esperábamos esto- dijo tomando mi muñeca que tenia la cicatriz-, pero si de algo estoy seguro es que no me equivoque al elegirte, Bella, y ahora quiero preguntarte algo que debí haber echo desde el principio. Bella, ¿quieres ser mi novia?

Me quede pasmada, después de todo lo ocurrido no sabia que decir, lo quería pero no estaba segura, pero no se gana nada si no se arriesga. Y después de todo yo si sentía algo por el.

- Si.

Edward sonrío y unió nuestro labios en un beso. Mi primer beso. El beso del primer amor. Nunca lo imagine así, pero era tan perfecto como este momento, tan único. Ya no importaba nada, ni la peleas, ni los principios. Nada. Solo importábamos el y yo y este momento tan perfecto.


porn-stacho*: combinación de la palabra porno y mostacho

¿Merezco RR?

Anna