DISCLAIMER:
Los personajes son de la gran señora Meyer, yo solo los utilizo para dar vida a esta historia.
- No juegues conmigo- le digo a Carlie.
- No bromeo- me asegura-. Te aseguro que cuando le dices "tu primo Emmett" este se orinara en sus pantalones.
Carlie y yo soltamos una carcajada sonora, hasta ahora me había dicho unos cuantos datos interesantes sobre el, las cuales eran:
1.- Le tiene miedo a las arañas.
2.- Lloro cuando vio la película de Siempre a tu lado.
3.- También lloro con la película de Titanic
4.- Tiene un amor secreto hacia One Direction y Big Time Rush.
5.- Le asusta un primo suyo que se llama Emmett.
- No esta bien decir cosas malas de los demás, Carlie- le reprocho Esme.
- Perdona mami- se disculpo-. Pero Bella debe saber todo de el. Incluso lo mas insignificante.
- Pero Edward se lo debe decir, Carlie.
- Pero no lo hará, no se atrevería- dijo esbozando una sonrisa.
- ¿Y tu como lo sabes, Carlie?
- Solo lo se, es mi hermano, se como es.
- ¿Quien sabe como es quien?- dijo Edward que bajaba por las escaleras con su padre a su lado.
- Carlie me hablaba de ti- le digo, Edward pone cara de horror.
- ¿Que le dijiste, enana?- le cuestiona Edward.
- Nada que no deba saber.
Edward se acerca a nosotros y se sienta en medio de Carlie y de mi. Me recuesto en su pecho.
- ¿Ya tienen todo preparado para la boda?- dice Esme. Mierda, la boda.
- Casi- le contesta Edward-, solo falta el vestido de Bella, el de mi hobbit hermana- esta le saca la lengua y se cruza de brazos- y mandar las invitaciones.
Carlie me mira con complicidad y, sabiendo que queria que hiciera, asiento.
- ¿Invitaste a tu primo Emmett?- Edward se tensa a mi lado y voltea a ver a Carlie.
- ¿Le dijiste?
- Te dije que no le había dicho nada que no fuese importante- dice Carlie inocente.
Edward la fulmina con la mirada y yo le doy un codazo. Este se queja pero se cruza de manos, al parece que me haya dicho eso.
- ¿Cuando compraran lo que falta?- pregunto Esme.
Ahora yo me tense. Si había algo que yo odiaba era ir de compras y los vestidos, esa combinación no seria perfecta para mi.
- Mientras mas rápido mejor- dijo Edward-. Ya sabes, un mes se va volando.
Un mes. Primera bomba.
- Yo podría ir con Bella esta semana.
- ¡Yo también quiero ir!- grito Carlie.
- Tu y yo podríamos ir a elegir tu traje- le dice Carlisle a Edward.
- Me parece bien.
Todos hablaban animadamente y yo, yo estaba petrificada ante las palabras: boda, vestido y compras. Esas tres palabras habían ocasionado la Tercera Guerra Mundial en mi mente. Oh Dios, oh Dios. Me había olvidado completamente de la boda. Bravo Bella.
-... No se. ¿A ti que te parece Bella?- me dice Esme.
- ¿Perdón?
- Digo que que te párese mejor. En un salón o al aire libre.
- Al aire libre, seria mas bello- digo. Aparte de que me da miedo. Agrego mentalmente.
- ¡Te lo dije!- le dice Carlie a su madre, Esme la fulmina con la mirada-. Perdona, mami.
Rió ante la escena y a la vez siento que me destrozo internamente. Cuanto daria por volver a tener una escena asi. Mi madre. Pero cuanto la extraño. Edward se da cuenta y me pega mas a su pecho, me muerdo el labio para evitar llorar.
- ¿Estas bien?- me pregunta Edward sin despegar la vista del camino.
- Si- suspiro-. La extraño, eso es todo.
- Lo siento.
- No importa, Edward. Lo debo superar.
Edward aparco y ambos bajamos de su Volvo para entrar a su casa. No había rastro de Leah por ninguna parte, juzgando por la hora, yo diría que se había ido hace rato. Camino hacia la cocina y saco de la alecena un paquete de galletas oreo, Edward llega hasta donde estoy y me quita dos.
- ¡Hey!- el se lleva ambas a la boca antes de que se las quite-. Mis oreo.
Esboza un sonrisa y puedo ver pedazos de galleta entre sus dientes.
- Edward tienes galleta en tus dientes.
- No quieres besarme- dice haciendo ademan de abrazarme.
- Aléjate monstruo como galletas.
- Oh vamos, un beso.
- No- digo corriendo hasta mi cuarto.
Llego hasta la puerta y solo cuando abro la puerta recuerdo que no hay nada dentro.
- Mierda- susurro para mi misma.
Alguien me toma por la cintura y me carga en su hombro. Grito y pataleo. Edward solo rie.
- ¡Bájame!
- No me quisiste besar, sufre las consecuencias.
- Si te limpias lo dientes tal vez te bese.
- ¿Y si no lo haces?
- Eh, este... No se tu sabrás que hacer.
- Trato- dijo y corrió hasta llegar al baño. Reí y fui al closet para sacar un pijama.
Lo tome y espere a que Edward saliera.
- Listo, mira- dice mostrando su hilera de dientes blancos.
- Ahora espera, me voy a bañar.
- Pero antes mi beso- dice cerrando los ojos, camino hacia atrás y cierro la puerta. Lo oigo gruñir.
Rió y me introduzco en la ducha artificial. Es reconfortante, como si todos tus problemas se fueran junto al agua que cae del cielo. Salgo y me pongo el pijama. Limpio mis dientes y salgo del baño. No veo a Edward por ninguna parte.
- ¿Edward?
- Te tengo- dice tomando mi cintura y arrojándonos a ambos al piso.
- Quítate, me aplastas.
- Nop- contesta-, dijiste que si no me dabas un beso yo haría lo que quiera contigo.
Hay no. Hay no. ¡Hay no!
- Edward, esta bien, te beso.
- Ah no, ahora yo te tengo a mi merced.
- Edward te orde...- no me dejo terminar y ataco mis labios con los suyos, le seguí el juego, su boca sabia a dentífrico. Madre mía.
Su lengua entro en mi boca sin previo aviso y exploro cada parte de mi boca. Hice lo mismo y nuestras lenguas luchaban de una manera desenfrenada. Sentí su fría mano tocar mi cadera acercándolo mas a mi. Pase mis manos por su cuello y acaricie su alborotado pelo. Su mano jugo con la fina tela de la camisa y luego introducirse dentro de ella, llego a mis senos y apretó uno haciendo que gimiera.
Dios mio. Sabia lo que significaba, sexo. Pero, ¿Era lo que quería?
¿Sexo o no sexo? La descision esta en sus manos. Capitulo dedicado a aquella que queria cuchiplancheo y para aquellas que estaban con su: "Hay no. Hay no." Yo les digo: "Hay si. Hay si."
Nos leemos pronto.
Anna
