Disclaimer: todo pertenece a J. K. Rowling y la idea viene de varios fics en inglés, pero la historia es de mi autoría.
Chicas una fabulosa noticia: ESTOY NOMINADA A LOS DRAMIONE AWARS, por favor votadme como mejor fic rated M, os lo agradeceré.
Capítulo 13
—Te necesito. —dijo Draco poniéndose encima de ella y besándola con pasión.
—Malfoy, ¿qué? —dijo Hermione cuando Draco empezó a besarle el cuello.
—Llámame Draco, quiero que sea mi nombre lo que gimas y grites cuando te haga ver las estrellas. —dijo Draco mirándola con pasión a los ojos.
En cuestión de segundos, Draco deslizaba sus manos por su cintura desnuda ya que por el ardor del momento, el camisón se le había subido hasta la altura del ombligo, seduciéndola, besando sus labios con ahínco, mordiendo sus labios y succionando su lengua, mientras Hermione jadeaba por la pasión desmedida de Draco.
Draco invadía cada rincón de su boca, saboreando el sabor a chocolate de su hermosa boca.
Hermione tímidamente empezó llevó sus manos al pelo rubio de Draco, acariciándolos, enredando sus dedos en sus finos mechones, sintiendo el calor de su cuerpo abrasando el suyo. Ese calor que la quemaba y la inducía a fusionarse con él.
Hermione a duras penas podía seguir el ritmo de ese beso, ya que la pasión de Draco la desbordaba ya que sus lenguas luchaban sin parar en un intento de sentirse más. Hermione no podía más, necesitaba más, necesitaba sentirlo, era una necesidad candente.
Draco se volvió cada vez más audaz y en un movimiento rápido rasgo el camisón fino y corto de Hermione para dejarle solamente en sus braguitas.
Draco volvió a besarle de nuevo, empujando exigentemente su lengua contra la suya haciendo que Hermione imaginara otros lugares en donde podría estar empujando. Un fuerte mordisco en su labio inferior la hizo dar un suave gritito por el asombro, en donde el rubio aprovechó para meter la lengua más a fondo simulando la acción del sexo.
Cada vez que se movía, el pene de Malfoy chocaba con la barrera de las braguitas ya muy húmedas mientras Hermione apretaba sus dedos en su espalda, arañándola suavemente por la pasión desmedida. Se sentía borracha del placer.
—Te deseo como nunca nadie había deseado a nadie. —dijo Malfoy entre jadeos. —No he sido capaz de pensar en nada más que en tus pechos durante las últimas horas.
La mano de él le acarició el pecho derecho, su palma apenas podía cubrir el generoso pecho derecho de Hermione, cada vez que Draco succionaba su lengua, lo sentía en su centro y sentía como cada vez se ponía más húmeda.
La mano de él torturaba sin parar el pezón de la chica, rodeándolo con dos dedos mientras le plantaba besos por todo su cuello. Demasiado pronto, según Hermione, dejó el pezón para dedicarse al otro con más firmeza mientras chupaba su cuello con ahínco dejando sendos mordiscos alrededor de éste.
—Eres mi pasión y mi locura, quiero dejarte afónica, quiero que grites mi nombre. —dijo Draco mordiendo suavemente el pezón de Hermione.
El solo escucharla gemir, lo ponía a cien, sentía como su erección apretaba sus pantalones y como el líquido pre-seminal salía humedeciendo su ropa interior.
Hermione acariciaba su pelo, no atinaba a hacer nada más, se sentía mareada del placer, sentía como un fuego interno la devoraba.
—Dime lo que deseas, pídeme lo que necesitas, quiero oírlo de tus labios.
—Hazme tuya, por favor. —dijo Hermione ruborizada, lo necesitaba tanto que no le importaba decirlo.
Hermione ya no podía pensar y en un movimiento de valentía se levantó y empezó a quitarle la camisa botón a botón.
—Sigue il mio coure, no pares. —dijo Draco con voz ronca.
Draco cerró los ojos al sentir las suaves manos en su torso, hasta que la camisa calló al suelo. Hermione olvidando su desnudez, se puso de pie y empujando suavemente a Draco, empezó a quitarle los pantalones, poniéndose de rodillas, comiéndose con los ojos el cuerpo cultural de Draco, tan hermoso como musculoso.
Los pantalones cayeron y Draco se encontró solo con su ropa interior sentado en la cama, viendo a Hermione arrodillada a sus pies, mirándole de forma pícara e inocente.
— ¿Quieres seguir?
—Yo… bueno…Draco. —balbuceó Hermione, ya que al quitarle la prenda lo vería desnudo y aun no se sentía preparada para dar ese paso.
Draco se levantó, cogió a Hermione y la puso de nuevo en la cama y empezó a besarle con suavidad.
—No tengas vergüenza cara, lo haremos poco a poco, lento, sin presiones, tenemos toda la noche.
Sus jadeos llenaron el aire como una respuesta a los besos que le daba. Una de las manos tiraba y rodaba cada uno de sus pezones rosados, mientras él, la sentía moverse bajo sus caricias, ya que su respiración era errática. Dejó sus pechos e hizo un camino hacia abajo, hacia su templo, hacia donde su calor y humedad lo llamaban.
La besó justo sobre su cálido centro, haciendo que ella abriera los ojos rápidamente en respuesta, mientras Draco separaba sus piernas para estar más cerca.
—Solo disfruta Hermione, deja que te adore como la diosa que eres. —dijo Draco mientras le quitaba la última prenda.
Sus manos estaban inquietas, deseosas del cuerpo de Hermione, las cuales empezaron a acariciar el cuerpo moreno de la chica, dándole pequeños besos des los pies hasta sus muslos, nunca llegando a la feminidad de Hermione, mientras ésta gemía de frustración.
Los ruegos de Hermione se hicieron realidad en cuanto Draco, como un animal empezó con gran maestría acariciando con los dedos su intimidada, arrancándole sendos gemidos mientras su vagina se volvía cada vez más humedad, donde los dedos de Draco se resbalaban sin pudor.
Hermione echó la cabeza hacia atrás soltando un grito ya que se sintió invadida por uno de los dedos largos y ágiles de Draco.
—Il mio coure, estás tan húmeda.
Draco dejó de mover su dedo y lo sacó con delicadeza y antes de que Hermione pudiera quejarse, Draco sediento, empezó a lamer su perla rosada mientras sus manos jugaban con su clítoris. La cabeza de ella se movía de un lado a otro mientras sus manos agarraban las sábanas. Draco succionaba con suave pero con fuerza ya que se estaba deleitando en su sabor mientras pasaba la lengua por todos sus pliegues y chupando su entrada mientras Hermione movía sus caderas de forma inconsciente para sentirlo más cerca.
Draco levantó la vista un momento para ver como los pechos de su bruja se movían para sentir las caricias de sus dedos; sus ojos, estaban muy cerrados; su labio inferior estaba fuertemente capturado entre sus dientes y su cara estaba roja por el placer. Solo esa visión bastó para que su erección se volviera dolorosa.
Los flujos de Hermione bajaban a una gran velocidad mojando la barbilla de Draco sintiendo como sus paredes vaginales se estaban contrayendo.
—Draco, yo voy… Oh si Draco….—gemía Hermione sin parar al sentir su orgasmo tan cerca.
—Eso es, grita mi nombre Hermione, grita el nombre del que te está haciendo ver las estrellas. —dijo Draco mientras sentía como Hermione se ponía tensa y arqueaba la espalda.
—Ahhhh ¡DRACOOOO! —gritó Hermione cuando el orgasmo azotó todo su cuerpo con violencia, desde la punta de sus pies hasta su cabello.
Mientras el orgasmo bajaba de intensidad, Draco dejó de lamer su perla rosada y lamía su estrada y sus pliegues, mordisqueando sus muslos, dejando a Hermione que tomara aliento después de ese placer.
Draco dejó que Hermione se relajara mientras éste se bajaba su última parte dejando su gloriosa erección a la vista, Hermione pudo ver como la punta estaba húmeda.
—Aún no hemos terminado. —dijo Draco poniendo encima de ella.
—Tómame, Draco, quiero sentirme tuya. —dijo Hermione aun mareada por el orgasmo.
Draco volvió besarla y Hermione pudo sentir el sabor de sus flujos en su boca y eso lo encendió más. Hermione empezó a besarlo con más fuerza. Draco la escuchó jadear cuando sintió su erección presionando el estómago.
El mago empezó a morder cada parte de cuerpo para marcarlo como suyo propio, quería que Hermione supiera que era él quien la hacía volar y suspirar de placer.
Draco sin poder esperar más tiempo el deseo de hacerla suya, separó sus piernas con sus rodillas poco a poco para hacerse hueco entre el cuerpo de Hermione y en un rápido movimiento metió su pena en la vagina de Hermione haciendo que ésta gimiera del placer ya que al estar tan húmeda y mojada solo sentía placer.
Draco apretó los dientes ya que la cavidad de Hermione era estrecha y húmeda y no quería terminar tan rápido, quiera que Hermione se corriera junto a él.
Sus estocadas eran suaves y lentas, dejando al borde del placer a Hermione, ésta movía sus caderas al ritmo de las de Draco y arañaba la espalda de Draco como una posesa.
—Más fuerte Draco, necesito más de ti.
Los gemidos descontrolados de Hermione eran música para sus oídos, Draco aumentó sus movimientos haciendo que Hermione jadeara por el placer una y otra vez. Hermione sentía la ferocidad de sus envestidas, podía sentir como sus dos cuerpos chocaban con una pasión desmedida, Draco sentía como las paredes de Hermione se contraían de nuevo y con sus manos tomó su culo levantándolo para tener más fuerza y poder hundir más profundo su pene en su vagina.
Hermione sentía su orgasmo cerca mientras Draco aceleraba sus embestidas, podía sentir como el miembro de Draco crecía aún más, su vientre se contrajo, el cosquilleo en su vagina se expandió y con un violento grito se corrió justo cuando Draco sintió como las paredes de Hermione lo contraían y ordeñaban. Draco se corrió dejando su semilla dentro de ella para marcarla como suya.
Los dos cayeron rendidos después de esas horas de pasión y placer. Draco se quitó de encima de ella para no aplastarla y se puso a su lado. Hermione se acomodó en sus brazos y los dos cayeron en un hermoso sueño.
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La fiesta de compromiso de Hogwarts aún estaba llena de gente, los maridos hablaban con unos y con otros mientras los invitados les lanzaban miradas pícaras al ver que ni Hermione ni Draco se encontraban en la sala.
Solo uno de los invitados parecía no disfrutar de la fiesta, estaba sentado en el lugar más oscuro mientras bebía sin parar de su vaso que mágicamente siempre estaba lleno.
Ronald Weasley no era feliz podría ver la sonrisa idiota que tenía Harry desde el principio de la fiesta, una sonrisa que era característica de una cosa, de haber tenido sexo. Se había fijado de como Hermione a veces al andar hacia una pequeña mueca de dolor.
Hermione. Su Hermione. Ella debía haber sido suya.
En los años en que la había conocido, Hermione Granger había pasado de ser una pequeña niña de cabello tupido a una hermosa mujer. Se acordaba de verla en sus primero años y había una gran diferencia en el físico. Hermione había tenido una trasformación de patito feo a bello cisne.
De alguna manera dejó de verla como una amiga hasta verla como una chica, se acordaba como se la imaginaba besándola y teniendo sexo con ella cuando las hormonas empezaron a florecer. Cuando fue la última batalla y compartieron ese beso, ya se imaginaba su futuro juntos.
Y por unos meses así fue. Pero la muerte de Fred le pesaba demasiado, los continuos lloros de su madre y de George, el ambiente tan malo que envolvía a cada uno de los miembros de la familia. Se sentía culpable de estar enamorado, de disfrutar brevemente con Hermione, así que habló con ella y le dijo de terminar hasta que pudiera pasar su duelo.
Hermione lo entendió pero sabía que le había dolido y que se refugió en Harry en esos duros momentos mientras él los pasaba en familia. Creía que todo llegaría a buen puerto pero El Purgatio azotó el mundo de los magos. Ginny se puso enferma y ahora era Harry el que se pasaba horas y horas en el hospital mientras Hermione trabaja en su curación con otros magos y expertos en pociones.
Ron veía como la vida de su hermana se marchitaba y como en los pocos meses murió, vio devastado como Harry lloraba en la cama mientras era Hermione quien lo consolaba. Se acordaba de ese momento y de su comportamiento y lo lamentaba cada segundo de su vida. Ya que fue el fin de todo. Ron abrió una brecha que Hermione jamás pudo perdonar.
***Recuerdo***
Ginny había muerto, su hermanita no había podido soportar la maldición. Sabía que muchas brujas y magos habían muerto pero él creía que Ginny se salvaría ya que era una luchadora, pero al final había perdido la batalla.
Todos sus familiares estaban alrededor de la cama de Ginny donde ésta permanecía inerte. Molly lloraba sin parar mientras sus hermanos estaban acongojados por la pena. Harry se encontraba en el alfeizar de la ventaba mirando como llovía sumido en pena.
De pronto la puerta se abrió y apareció Hermione con los ojos rojos. Se acercó tímidamente en donde estaba Molly y lloró al ver a Ginny.
—Perdóname Molly, perdóname por no haber conseguido la cura. —dijo Hermione con las lágrimas cayéndoles de los ojos.
—No es culpa tuya, Hermione. Tú haces todo lo que puedes. —dijo Molly abrazándola con fuerza.
Harry se acercó a ella y la abrazó con firmeza ya que parecía que se iba a caer.
Hermione lo abrazó de vuelta y se acercó a Ron.
—Ron, no sé qué decir. Haría cualquier cosa para que no tuvieras que haber pasado por esto. —dijo Hermione haciendo el ademan de abrazarlo.
Ron la miró con odio y se quitó para que no le diera el abrazo.
— ¡¿Para qué sirve ese celebro tuyo?! ¿Acaso solo puedes memorizar libros y libros? Mi hermana está muerta por tu incompetencia.
—Hago todo lo posible, todos trabajamos mucho, apenas dormimos para poder encontrar una solución.
—Pues no es suficiente. —dijo Ron con odio. —Ojala fueras tú la que estuviera en esa cama.
Todos los de la habitación ahogaron un gemido y Hermione se apartó de su lado y salió de la habitación seguido de Harry el cual lo miró con odio y decepción. Mientras su familia aun turbada lo miraban con los ojos abiertos.
***Fin Recuerdo***
Ese fue el principio del fin, después de eso su amistad no fue la misma, Hermione nunca olvidó esas palabras aunque al día siguiente le pidiera perdón. Harry también cambió con él, la mirada de reproche de sus ojos verdes no se iba cuando hablaba con él.
El problema era que se había quedado sin tiempo y la normalidad se había quedado atrás con tantas muertes.
La guerra lo había cambiado, el ver la muerte demasiado cerca tantas veces lo había trasformado y el haberse quedado solo, sin Hermione, de la única mujer que una vez amó lo había trastornado.
No podía ser feliz, este cuento de hadas debía ser el suyo, él estaba obligado a casarse con el sapo, estaba resentido con todos, incluso Neville había conseguido a Luna.
¿Cómo podía sentarse allí y ver a los magos adulando a la bruja de sus sueños? ¿Cómo podía pasar por alto la forma en que la mano de su hermano Bill rodeaba la muñeca de Hermione? ¿Cómo no notar a Kingsley jugar con los rizos sedosos entre los sorbos de champán? Incluso el idiota de Cormac y el asqueroso ex mortífago habían besado a Hermione
Todos se veían felices y eran ajenos a su sufrimiento.
Así funciona el mundo. Harry Potter era el héroe, mató al malo, se queda con la chica y viven felices para siempre. Y ¿él? Él se quedaba solo, lo bueno era que la sapo tenía mucho dinero y él podría vivir la vida que siempre había querido.
Una vida rica pero sin amor.
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