DISCLAIMER:
Los personajes son de la querida señora Meyer, yo solo los utilizo para dar vida a esta historia.
- ¿Francia?- cuestiono nuevamente.
- Tibio- contesta Edward besando mis nudillos.
Llevábamos una hora en el avión y con el fin de distraerme trataba de adivinar a donde iríamos, hasta ahora sabía que no iríamos a Brasil, ni a México, ni ningún otro estado o país de América. Solo sabía que era por Europa por las opciones que me quedaban. Edward me había obligado a ponerme orejeras y un antifaz antes de subir para no arruinar la sorpresa, pero la duda me carcomía el interior de mi mente, y bueno la tentación es fuerte.
- ¿Es una ciudad de Francia?- cuestiono entrecerrando los ojos.
- Puede ser- dice con tono divertido.
- ¡Paris!- digo victoriosa.
- ¡Maldita sea! ¡La próxima que hagamos un viaje no jugamos a esto!- dice como todo niño pequeño.
- Admítelo, mi vida, soy buena adivinando.
- También fastidiando.
- Así te casaste conmigo, tolérame.
- ¿Y quién se está quejando?- dice mirándome.
Rodó los ojos y trato de calmarme. "Es solo un avión, es solo un avión", me repetía una y otra vez pero, a pesar de haber estado en uno hace unos cuantos meses, mis uñas estaban sufriendo las consecuencias. Edward parecía más tranquilo, maldito Edward. Como si me leyera la mente me apega a su pecho y dice:
- Cálmate, ¿quieres? No moriremos.
- Pues tú no te estás acabando las uñas- le digo mostrándole mis uñas.
- Vamos, duerme. Cuando lleguemos te despierto.
Asiento y me adentro a un profundo sueño. Siento como mueven levemente mi hombro y me quejo. Me zarandean y reniego:
- Cinco minutos más.
- Nunca cambias- dice Edward divertido-. Vamos, Bella, ya llegamos.
- ¿Enserio?- digo sacándome el cinturón y caminando hasta la puerta.
Bajo por las escaleras y me encamino con Edward atrás mío, veo como carga las maletas y le quito una mía y una mochila anaranjada. Me agradece y seguimos caminando hasta la entrada del aeropuerto. Edward pide un taxi y le dice algo al taxista en francés a lo cual solo entendí la palabra "señor". El hombre asintió y comenzó a conducir. Yo miraba como una niña pequeña por la ventana, es que, por dios… ¡Estaba en Paris! La ciudad del amor con mi esposo, uno al cual le parecía divertido mi expresión de emoción.
-No debo preguntar si te gusta, ¿cierto?
-No- digo sonriente-, esto es hermoso. La noche la hace ver hermosa.
El hombre estaciono frente a un hotel en el cual creo y nos hospedaremos, Edward le paga y nos adentramos, una recepcionista nos atiende y coquetea un poco logrando que mi cara forme un gesto, creo y pregunta quien soy pues puedo oír como Edward le contesta con "mi esposa" para después besar mis nudillos. Toma eso, francesa. Pienso. Sonrió triunfante y ahora es la mujer la que hace gestos. Nos tiende una llave, suben todo al cuarto- mejor dicho suite- y ambos nos adentramos.
Mis manos empiezan a temblar y mi respiración se acelera. Por mis mejillas recorre un leve rubor, había leído mucho sobre ello pero ahora parecía una niña frente a una ecuación de universidad. Me volteo y miro a Edward el cual me dedica una sonrisa. Camina hasta donde estoy y hace que nos separen escaso centímetros.
-Podemos ir ver la Torre- sugiere-, ir a un buen restaurante… No tiene que ser hoy- dice adivinando mi pensamiento.
-¿Cuánto estaría dispuesto a esperarme?- le cuestiono.
-Tú dímelo.
-¿Un año?- cuestiono y el asiente-¿Dos?- vuelve a asentir-¿Nueve?
-Bella, soy hombre- dice divertido.
-¿Hoy?- cuestiono pasando mis bazos por su cuello.
-¿Segura?- cuestiona tomándome por la cintura.
-Si- digo para después unir nuestros labios.
(…)
Entro con una inmensa sonrisa a la oficina de mi esposo, miro al hombre que se encuentra atrás del escritorio con el teléfono pegado a la oreja, eleva la vista y me dedica una sonrisa. Continúo caminando con la bolsa de comida tras mi espalda.
- Hola, cariño- canturreo.
- Espera un poco, amor- dice levantando su dedo índice-. Me alegra Emmett… ¿Rosalie está bien?... Qué suerte… Salúdame a Rosalie y al pequeño osito- dice para después colgar.
Si, Rosalie estaba embarazada, aun recuerdo como Emmett repartió abrazos de oso a todos cuando Rosalie le dio la noticia. Estaba llorando de la emoción. Es increíble lo que puede pasar en cinco años, si, cinco años. Ahora el pequeño Emmett tenía tres años. Por consecuente Carlie también armo un drama, no se despega del pequeño por nada.
- ¿Qué escondes?- cuestiona divertido y pasando ambas manos por mi cintura.
- Solo quería traerle a mi querido esposo algo de comer- digo sacando la bolsa de McDonald's.
- Que considerada.
Edward toma la bolsa y me muerdo el labio ansiosa por que abra la bolsa, introduce la mano y hace un gesto, saca la caja aterciopelada. Eleva una ceja y me mira, abre la cajita y saca un reloj de ella, no será muy caro pero fue lo que conseguí con mi sueldo. Edward me había pagado la carrera universitaria y me había graduado con honores.
Aun recordaba el día de la graduación, siempre imagine a mi padre en la silla en la que estaba Edward pero me sentí igual. Aun recuerdo como Edward se levanto cuando nombraron mi nombre y me otorgaron mi título.
- Feliz aniversario- digo.
- Feliz aniversario- dice sacando una cajita similar del bolsillo de su pantalón.
Sonrió y tomo la caja, en ella hay un collar, lo tomo y pronto me percato de que se puede abrir, elevo mi vista y Edward sonríe. Abro el dije y una lagrima se sale de mis ojos, en ella hay una foto de mi madre, mi padre y yo y la inscripción de "por siempre". Edward me mira y se acerca a mí, me abraza y acaricia mi pelo.
- No quería que te pusieras así, Bella. Lo siento.
- ¿Sentirlo? Edward, es bellísimo. Gracias.
El me vuelve a abrazar, toco mi vientre cuestionándome si debería decirle ahora o después. Tomo una bocanada de aire y coloco mi cabeza en su hombro.
- Edward, ¿recuerdas tu deseo de cumpleaños?- le cuestiono.
- Si, ¿Por qué lo…?- me separa y me mira a los ojos- No me digas que…
- Sorpresa- digo con las manos aun en mi vientre.
A Edward se le empiezan a cristalizar los ojos y poco después empiezan a salir lágrimas, me vuelve abrazar y me besa, me levanta y me empieza a dar vueltas en el aire. Sonríe y me deja en el suelo para tomar mis manos y besarlas.
- Eres peor que Emmett- le digo.
- Gracias- logra decir-. Bella, no sabes cuánto te amo.
- Y yo a ti.
Edward se inclina y besa mi vientre haciéndome llorar a mí también. Se levanta y une nuestros labios en un dulce y tierno beso.
El fin, lloro. Ya se, tengo que dar mil explicaciones de mi desaparición, pero ya saben como son las mudanzas, espero y me puedan perdonar. Este es el final, no se molesten si no tiene Lemmon como la mayoría quera, (leere sobre el pero me da no se que escribir). Bien, me haré como Mark en los Mtv Movie Awards, este es el final, quiero agradecer a las que leyeron desde el principio, desde la mitad y el final, a las lectoras fantasmas y a las que me dejaban sus mensajes, enserio fueron mi inspiración.
Como saben tengo otras historias (Trastorno; es la nueva y Sueño de Sombras).
Nuevamente muchas gracias, enserio. Espero y les gustara la historia.
Se despide, Anna.
Las leo pronto.
