Disclaimer: todos los personajes le pertenecen a J. K. Rowling y yo solo juego con sus personajes. La idea viene de varios fics que he leído tanto en inglés como en español, pero la historia es mía.
OJO LEMON
Capítulo 27
—Estoy lista. —dijo Hermione mientras Lestrange dio un gruñido y la besó con fuerza.
Hermione se sorprendió al encontrar el beso tan agresivo pero a la vez tan sensual. Después de esa primera noche juntos, Lestrange se había estado refrenando y la había tratado con delicadeza, pero ella echaba de menos esa parte sensual y lujuriosa de él y ahora se lo estaba dando.
La bruja estaba tan metida en ese beso que no sintió cuando Snape se ciñó a su espalda, sosteniéndola de la cintura mientras Rodolphus seguía besándola con fuerza. Después de ese gran beso, Hermione se giró parar mirar al hombre de cabellos oscuro, con esos ojos de igual intensidad y sonrió coquetamente cuando pudo ver en ellos una mezcla de deseo y celos.
— ¿Quieres besarme? —bromeó Hermione en los brazos de Lestrange mientras éste lo besaba en el cuello y ésta suspiraba de placer.
—Eres una hechicera bruja. —dijo Snape mientras bajaba a los labios de ella mientras ésta se ponía de puntillas para llegar a los labios de él.
Hermione después de ese beso se le pasó un pensamiento lógico y fugaz por su mente.
"Debería parar esto, no está bien, todavía estoy dolida"
Pero pronto ese pensamiento se esfumó cuando sintió los labios de los dos magos por su cuerpo. Mientras que Lestrange daba besos agresivos mordiéndola sensualmente los labios y su cuello, Snape por el contrario era tierno y dulce. Sus labios se movían suavemente sobre la de ella, acariciándola y robándole el aliento.
Hermione asumido que Snape tenía una manera especial de saber qué es exactamente lo que necesitaba una bruja en un cualquier punto determinado de su cuerpo, pero estaba sorprendida con lo sintonía de ellos dos con ella. Un pensamiento de celos hizo recorrer su cuerpo que la hizo tensarse, pero las suaves acaricias de los magos la hicieron pronto relajarse y olvidar cualquier pensamiento que no fuera de tipo sexual.
Snape continuó besándola, como si le estuviera haciendo el amor a su boca, sacando su lengua y saboreando sus labios, haciendo que Hermione se pusiera cada vez más mojada. Las manos de Lestrange que estaban descansado en su cintura empezaron a recorrer sus costados de arriba abajo, sin tocar el principio de sus pechos, haciendo que sus pezones se irguieran.
— ¿Nos deseas a los dos, verdad cariño? —le susurró Snape al odio mientras sus labios bajaron hasta su cuello, mordiendo su piel sensible haciéndole estremecer.
—Sí. —dijo ella entre dientes mientras Snape seguía mordisqueando su pulso para después lamer la pequeña marca roja que había dejado mientras que las manos de Lestrange fueron más osadas y empezó a quitarle la camiseta hasta dejarle en su sujetador verde.
—Tu camiseta sobraba, gatita. —le dijo Lestrange a Hermione mientras mordía suavemente el lóbulo de su oreja mientras sus dedos jugaban con el broche de su sujetador.
—No me importa. —dijo Hermione mientras jadeaba del placer, poniendo su cabeza en el hombro de Lestrange cuando los labios de Snape encontraron el principio du canalillo.
Hermione aguantó el aire cuando Lestrange con dedos habilidosos, empezó a quitar el broche de su sujetador y luego poco a poco le quitó los tirantes mientras Snape, impaciente, de un tirón se lo quitó para ver de nuevo esos pechos que lo atormentaban por la noche.
—Querido Merlín, Hermione. —dijo Lestrange mientras la giraba para ver sus pechos erguidos desnudos mientras sus pezones estaban en punta. —Tus pechos son más grandes, apenas caben en mi mano.
Hermione no pudo formar una respuesta coherente cuando los dedos de Lestrange se deslizaron por sus pechos, las yemas de sus dedos burlas suavemente sus pezones tensos mientras que Snape se trasladaba hasta el cuello, hasta que la puso de lado para atrapar sus labios en un beso de pasión renovada.
Los dos trabajan en sincronía, Lestrange acariciando sus pechos de forma suave mientras que Snape deslizaba sus manos en sus pantalones, burlándose de ella, ya que sus dedos nunca llegaban a su sexo.
—Te ves ansiosa gatita, ¿qué deseas? —preguntó Snape con burla mientras sus manos se detuvieron y Lestrange volvía a colocar besos tiernos pero insatisfactorios alrededor de su cuello.
—Yo... yo quiero... —balbuceó Hermione, nerviosa por los besos que éstos le prodigaban.
— ¿Si? —insistió Lestrange mientras tocaba con dulzura sus pezones erectos.
—Necesito que me toquéis. —suplicó Hermione con vergüenza.
La risa de Snape vibró contra su piel y ella sintió un relámpago de placer que venía desde su sexo.
—Nosotros te estamos tocando gatita. —dijo Lestrange tocándole más intensamente los pechos.
—No en el sitio adecuado. —gimió Hermione con desesperanza, sus rodillas se volvían de gelatina cuando sentía las manos de Lestrange en sus senos.
—¿Don quieres que te toquemos, señorita Granger?. —preguntó Snape mientras la besaba de nuevo.
—Yo quiero… por favor… no me hagáis decirlo. —dijo Hermione mientras sentía como Snape jugaba con la cremallera de sus pantalones.
No podía decirlo. Ella estaba allí, de pie entre esos dos hombres magníficos, ellos estaban preparados para hacer lo que ella quisiera, y ella no podía expresar verbalmente el hecho de que ella quería que la tocaran ahí abajo. Por un momento se sintió avergonzada y aniñada por toda la situación, pero luego cerró los ojos, y quiso recuperar parte de la valentía Gryffindor que ella tenía. Suspiró fuerte una vez más y se preparó para decir lo que quería.
—Quiero tus magníficos dedos, Lestrange, tocando mi sexo y mi clítoris, al igual que como tu tocabas el piano. —dijo Hermione roja como un tomate pero con voz firme mientras ella lo miraba a los ojos.
— Tus deseos son órdenes para mí, princesa. —gruñó Lestrange mientras una sonrisa satisfecha pasaba a través de Snape.
Lestrange se puso de rodillas en frente de ella, sus manos dejaron sus pechos y vagaron por su vientre. Allí hizo algo que sorprendió a Hermione, lo acarició con ternura y lo besó.
No fue un beso erótico ni sensual, fue un beso cariñoso, un gesto típico paternalista. Hermione sintió como sus ojos se humedecían pero decidió no hacer ningún comentario ya que no se veía con fuerzas para cualquiera contestación.
Lestrange siguió vagando por el vientre de Hermione hasta llegar a sus pantalones , el cual los bajó llevándose consigo su ropa interior totalmente empapada.
—Puedo olerte, me encanta el olor a tu sexo húmedo. —dijo Lestrange mientras Snape deslizaba sus manos hasta sus pechos, sus dedos tiraban suavemente de sus tiernos pezones mientras ambos observaban a Lestrange oler la entrada de Hermione. —¿Sabes cuantas noches me he masturbado pensando solamente en tu olor?
Hermione sintió una oleada de excitación ante la idea de Lestrange masturbándose en su habitación pensando en ella de ese modo.
— ¿Tú también has pensando en mí? —preguntó Hermione con un deje de súplica en su voz.
—Debe confesarle señorita Granger que mi mano ha tenido mucho ejercicio. Una vez que probé el dulce sabor de su boca y los dulces sonidos de su excitación, mis sueños no me dejaban tranquilo. —dijo Snape mientras pasaba las manos por su culo.
Sus palabras una vez más inspiraron otra oleada de excitación al pensar en Snape, desnudo, acostado en su cama con la mano envuelta alrededor de su pene duro, gimiendo su nombre mientras él empujaba.
—No sabía nada de eso. —dijo Hermione mientras sentía como Snape acariciaba su trasero.
Snape gruñó por respuesta y cogió una mano de Hermione y la guío hasta su pantalón para que lo desabrochara. Su respiración se detuvo al entrar en contacto con la carne dura , ya que Snape no usaba ropa interior, y una sonrisita de suficiencia cruzó su cara mientras ella lentamente comenzó a bombear su miembro.
Estaba tan concentrada dándole placer a Snape que no notó cuando Lestrange pasó sus dedos largos por su sexo húmedo hasta llegar a su clítoris de una forma suave que la hizo gemir con fuerza. Fue un movimiento simple, apenas un movimiento en absoluto, de verdad, pero el estremecimiento que corrió a través de su cuerpo hizo que sus rodillas se doblaran.
Snape, mientras disfruta de la masturbación de Hermione, la mantuvo en su lugar mientras sus dedos dibujaron perezosos círculos lentos a lo largo de la parte inferior de sus pechos sensibles.
"Una vez más por favor, no es suficiente, necesito más, siento que voy a estallar"
Pensaba Hermione mientras miraba a Lestange a través de sus ojos entrecerrados, su atención estaba dividida entra dar placer a Snape y en su propio placer. Sus pensamientos se hicieron realidad cundo primero un dedo y luego otro entraron en su cuerpo. Los dedos bombearon lentamente su sexo, dentro y fuera de ella, mientras que el pulgar de Lestrange descansaba sobre su clítoris, agitándolo de vez en cuando para obtener un delicioso gemido por parte de ella.
Lestrange empezó un baile sensual, mientras que en una mano masturbaba a su esposa, con la otra, empezó a quitarse sus propios pantalones ya que su erección le dolía con fuerza.
—Bésame—exigió Snape cuando sintió el agarre de Hermione en su pene más fuerte debido a los latigazos de placer ocasionados por los dedos de Lestrange.
Snape no esperó respuesta y volvió a su cara para besarla apasionadamente mientras que Lestrange, con su otra mano y ya desnudo trabaja en el músculo tenso de su culo. Ella dio un chillido, pero Snape fue implacable y no fue hasta que sintió una sensación suave y resbaladiza sobre su ano que no se dio cuenta de que Snape la estaba distrayendo para que Lestrange pudiera trabajar en su trasero.
La idea del sexo anal siempre le había parecido algo remoto, pero siempre le había excitado y más cuando era adolescente, pero nunca se había atrevido a decirlo y menos a expresarlo, ya que siempre se había visto como algo sucio o de mujeres casquivanas, pero lo que le estaba haciendo Lestrange le estaba gustando demasiado. Su mujer interior y pasional resurgió y la idea de tener a los dos dentro de ella a la vez la estaba haciendo ponerse cada vez más húmeda y desinhibida.
Los dos estaban trabajando su trasero para tranquilizarla mientras que Lestrange seguía en su sexo con una mano y Snape con la otra pellizcaba sus pezones y besaba su cuello. La situación era demasiado excitante y Hermione sintió como su orgasmo empezaba a florecer, como crecía en su bajo vientre y en cuestión de minutos cuando Lestrange pudo introducir su dedo en su trasero, esa sensación de placer y dolor la hizo explotar de placer y con un gran gemido su orgasmo la envolvió.
Sus terminaciones nerviosas estaban excitadas, ella temblaba desde los dedos de manos hasta los dedos de los pies, su cuerpo estaba en llamas y su respiración errática. Lestrange dejó de trabajar en su sexo, pero no en su trasero y Snape se acomodó para que Hermione pudiera echarse encima de él ya que ésta apenas podía con su cuerpo.
Le tomó un segundo darse cuenta de que estaba temblando, o que ambos hombres estaban congeladas alrededor de ella esperando a que se recuperara.
— ¿Estas bien? —preguntó Snape preocupado, la excitación y la lujuria había dejado paso a la preocupación.
Hermione abrió los ojos sorprendida ya que apenas podía pensar por el orgasmo tan intenso que había tenido. Hermione se inclinó y besó a Snape profundamente, tratando de transmitir toda su gratitud por el hombre mientras ella lo consumía con sus labios.
Lestrange se levantó y también le ofreció sus labios, los cuales ella los correspondió dichosa, sin darse cuenta de que Snape se ponía a su lado y que Lestrange la iba empujando poco a poco hacia atrás hasta que ella se tropezó con el piano.
Al sentir el instrumento en su espalda, miró sorprendida a Rodolphus pero ésta sonriéndole, la alzó y la puso encima del piano mientras ésta la miraba con confusión y excitación. Ella miró por encima del hombre del mago y vio a Snape a su lado, mirándola con ojos llenos de lujuria.
Al estar encima del piano, Hermione se humedeció aún más ya que la escena le recordaba a la película de "Pretty Woman" y desde que la había visto se había sentido deseosa de hacer el amor en un piano y ahora su fantasía se iba a hacer realidad.
—Hacedme el amor. —dijo medio exigiendo Hermione, tanto su sexo como su trasero estaban en el filo del piano mientras que ella estaba medio echada en el instrumento.
Los dos magos gruñeron pero Hermione no podía soportarlo más y alzando la cabeza cogió el pene de Snape y empezó a masturbarlo, hasta que éste se acercó más aun donde estaba ella, y ella arqueando su cuerpo empezó a succionarlo con fuerza.
—Joder cariño. —gruñía Snape mientras veía perfectamente como Hermione bajaba su cabeza y con sus labios empezaba a chupar su miembro.
Hermione probó un poco de líquido preseminal el cual estaba salado pero no le importó ya que olía a limpio y relajó su boca y garganta para tomar más de él, mientras el mago se acercaba más a ella para cogerla de su pelo rizado.
—Dulce Circe, Hermione, no pares. —suspiraba Severus mientras Hermione sonría y lentamente comenzaba a moverse de arriba abajo sobre el pene del mago.
Lestrange para no quedarse atrás, pasó un dedo por su pecho, por su canalillo, antes de agarrar sus caderas y entró dentro de ella en un empuje rápido, el movimiento hizo suspirar de placer a Hermione haciendo caer el pene de Severus por la impresión. Ella se sentía muy estirada ya que hacía casi dos meses que no tenía actividad sexual.
—Merlín estas deliciosa, joder, cuanto tiempo sin sentirte. —gimió Rodolphus agarrando su cintura mientras la sostenía fuertemente para que Hermione se acostumbrara a su presencia viril. Las manos de Hermione estaban tensos agarrándose al piano mientras Severus le ponía de nuevo el pene en la boca y ella empezó a chupar primero la punta y más tarde deslizó su lengua por todo su eje.
Lestrange empezó a moverse más rápido y Hermione ahogaba sus gemidos en el pene de Severus ya que el mago empujaba duro y más rápido. Sus propios movimientos arriba y abajo en el pene de Severus eran erráticos, pero al hombre no parecía darle importancia ya que al cabo de unos segundos deslizó sus grandes manos por el pelo de la chica y con un fuerte gruñido y liberó su orgasmo en la boca de su mujer.
Hermione se sentía tan excitada, tan liberada, que tragó todo el esperma de Severus y cogiéndolo de las solapas lo besó con fuerza para que probara su sabor mientras sus pechos rebotaban en el cuerpo del mago mientras la sostenía con fuerza. Le encantaban lo duro que le estaba dando Lestrange ya que era lo que su cuerpo necesitaba, algo duro, contundente, sensual, que la hiciera sentir. Su cuerpo estaba en llamas.
—Rodolphus, lo necesito… Voy a…—dijo Hermione incoherentemente mientras sentía como su orgasmo se producía mientras agarraba fuerte a Severus por los hombres ya que éste le estaba pellizcando los pezones mientras que la otra mano se deslizó por su clítoris para darle el último empujón.
Lestrange pasó su brazo alrededor de su cintura inclinándose sobre ella mientras empujaba, a él también le faltaba poco y el sentir como Hermione cerraba su vagina por la excitación fue lo suficiente para explotar.
Hermione gritó cuando la bobina que se había ido acumulando en su interior una vez más rompió, enviando placer a cada terminación nerviosa de su cuerpo. Se sentía como si estuviera flotando, o volando, en una tierra de placer puro, sin adulterar. Su cuerpo se estremecía, sus paredes interiores estaban tensas agarrando con firmeza el pene de Lestrange haciendo que éste se corriera derramando chorros calientes de su semilla en su sexo mientras sus caderas se sacudían con fuerza.
Al cabo de unos segundos, los tres intentaron controlar la respiración y cayeron al suelo, en la gran alfombra de pelo blanco que había. Hermione yacía acurrucada entre los dos hombres, todos ellos respirando con dificultad ya que la escena había sido muy placentera.
Hermione poco a poco empezó a recobrarse y fue levantándose mientras cogía la ropa para irse a su habitación. Se sentía avergonzada mientras sentía como la semilla de Lestrange caía por sus muslos.
— ¿Adónde vas? —preguntó Snape mientras la cogía de la cintura y la posaba en su pecho.
—A mi habitación, esto no cambia nada. —dijo Hermione mientras sentía como su corazón latía con fuerza.
—Mira, sé que lo hicimos muy mal y sobre todo yo, cuando dije que ningún hijo de Potter sería mi hijo y no sabes cómo me arrepiento de mis palabras. Fui un imbécil integral y estas semanas sin ti, desde que me enteré de tu embarazo, mis palabras me han perseguido todas las noches. —dijo Snape mientras cogía a Hermione por la cintura y la sentaba en el sofá junto a Lestrange.
—Y ¿por qué ahora y no antes? —preguntó Hermione con ojos llorosos llenos de furia contenida.
—Por vergüenza. No me atrevía ni a mirarte en la cara. —dijo Snape mientras la abrazaba con fuerza. —No podía con el peso de mis palabras, era esclavo de ellas.
—Es la realidad, yo no puedo con todo esto pequeña. Te quiero y lo que te hice no me faltara vida para arrepentirme. —dijo Lestrange besándola en la mejilla.
Hermione se quedó sorprendida, había deseado durante las semanas anteriores esa disculpa y ahora que la tenía no sabía qué hacer, el dolor seguía ahí, pero también sabía que sus disculpas habían sido sinceras y que los magos como Lestrange y Severus eran tan orgullosos que nunca pedía perdón pero que con ella lo habían hecho porque de verdad lo sentía.
—Además la gota que colmó el vaso fue cuando nos dimos cuenta de que hasta Amycus iba a ser mejor padre que nosotros. —dijo Lestrange llevando su mano a su vientre.
Hermione se quedó con la boca abierta y con un suspiro Severus le empezó a relatar lo que había pasado el viernes pasado cuando había llevado a Lestrange al ministerio.
***Recuerdo***
Severus acompañaba a Lestrange al ministerio ya que Hermione no salía de la habitación y menos hablaba con ellos. Los dos magos apenas podían dormir por las noches ya que sentían la tristeza de Hermione a través de las paredes de la casa. Pero lo que más le dolía era la indiferencia de ella, que ni siquiera los miraba. Estaban sintiendo en sus cuerpos lo que había pasado Hermione el mes pasado. Solo llevaban una semana con esa indiferencia y se iban a volver a locos.
Al llegar al departamento de aurores tuvieron que esperar en la sala ya que había ya varios magos dentro. Los dos suspiraron ya que querían volver a la casa para cuidar en la distancia a su querida esposa.
A los pocos minutos, llegaron Amycus y Luna, el cual tenía a la bruja agarrada fuertemente por la cintura y una mano descansaba en su barriga.
—Lestrange quítate ahora mismo de la silla que mi mujer necesita descanso, no ves que lleva a mi hijo dentro. —bramó Amycus mientras Lestrange se levantaba corriendo.
Amycus llevó a Luna hacia el asiento mientras él se ponía a su lado siempre pendiente de ella.
— ¿De cuánto tiempo está señorita Lovegood? —preguntó Snape.
—De un mes y dos semanas. —dijo Luna mientras Amycus le acariciaba lentamente el pelo.
Severus y Lestrange se quedaron sorprendidos al ver la ternura en el gesto del hombre ya que era conocido como un mortífago sanguinario.
—Nunca habría imaginado que tú fueras así con una mujer. —comentó Lestrange cuando Luna se fue al baño.
—Es mi mujer, es mi esposa, la deseo y tengo que cuidarla, lleva a mi niño dentro y yo deberé procurarle un buen camino. —dijo Amycus con voz solemne.
—El hijo no es tuyo. —dijo Severus con una mirada profunda.
—Ese hijo es mío, va a salir de las entrañas de mi mujer aunque bilógicamente no sea mío, yo voy a ser quien lo va a educar para que sea un hombre de provecho. Alguien le tendrá que enseñar cómo ser fuerte, aunque espero que sea una niña. ¿Te acuerdas Rodolphus cuando estábamos en el colegio y decíamos que queríamos tener solamente niñas para mimarlas y consentirlas? —dijo Amycus con sus ojos brillando por la emoción al hablar del bebé.
Rodolphus abrió los ojos con sorpresa ya que había guardado esos recuerdos en lo más profundo de su mente.
***Fin del recuerdo***
—Él tenía razón, no será mi hijo biológico pero será mi hijo porque vivirá conmigo, le daré de comer, lo consolaré cuando llore y lo ayudaré siempre. Aunque espero que alguno de los bebés sea una preciosa niña igual que su madre. —dijo Lestrange mientras Hermione sollozaba en el pecho de Severus mientras Rodolphus le acariciaba el vientre.
—Además alguien tendrá que enseñarle al niño pociones ya que si es hijo de Potter seguro que será un manazas, además yo siendo un maestro en pociones no puedo tener un hijo torpe en ellas. —dijo Severus mientras ponía su mano también en su vientre.
Hermione empezó a sollozar más fuerte mientras la coraza de su corazón se rompía y el dique de sus emociones se rompió y empezó a llorar con fuerza.
—Perdónanos Hermione, este es el primer paso, te aseguramos que vamos a estar allí e incluso te prometemos cambiar los pañales siempre. —dijo Lestrange mientras Hermione sonreía.
—Es el primer paso, ¿queréis verlos? —preguntó Hermione mientras se secaba los ojos.
— ¿Verlos? ¿Cómo? —preguntó Lestrange con sorpresa mientras Snape le besaba en la sien.
Hermione asintió y empezó a vestirse mientras los dos magos la imitaban. Ya vestidos, Hermione los condujo a su habitación donde cogió su álbum de fotos y lo abrió en la página en donde estaba en la ecografía.
—Son estos dos puntitos de aquí. —dijo Hermione mientras lo señalaba.
Rodolphus cogió el álbum mientras Severus lo miraba con ojos fijos. Los dos se quedaron en silencio sentados en la cama mirando las fotos mientras los tres se tumbaban en la cama mientras acunaban a Hermione siempre con las manos en el vientre de ella.
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¿Qué os ha aparecido? Lo he dejado en lo mejor, lo sé, pero la próxima semana más. Espero vuestros comentarios, dudas, ideas, todo lo que me queráis decir es bienvenido. Gracias por vuestros comentarios, reviews, favoritos y además. Podéis contactar conmigo por Facebook PrincesLynx o por mi página de Facebook: www. Facebook Parejas No Canon 100 Hermione (todo junto).
***Princes Lynx***
