Cap.2 PRESENTACIONES.
Había pasado una semana completa, ya me había habituado a mi horario y a que el guapísimo Edward Cullen ni me mirara. Entré a biología con mis libros y me senté a esperar al profesor.
Sin esperarlo siquiera una hermosa voz a mi lado me dejó impactada.
-Hola, eres Isabella ¿verdad? Yo soy Edward Cullen mucho gusto-y me brindó una angelical y deslumbrante sonrisa.
-Bella, solo Bella-Asentí mientras le veía dubitativa, como si hubiera leído mis pensamientos dijo:
-Siento mucho no haber podido presentarme la semana pasada pero tenia una fuerte infección en la garganta y tenia que cuidar la voz.-Sonreí, con que había sido eso. Y yo que pensé que me ignoraba. Fue lindo.
Cuando terminó la clase, iba a salir cuando:
-¿Puedo acompañarte a tu próxima clase Bella?-salimos de ahí juntos y me sentí caminar entre nubes, su sola presencia iluminaba todo a mi alrededor. Era simplemente glorioso.
A la hora de la salida, él insistió en llevarme a casa. Como aún no tenía mi propio carro accedí gustosa.
Al llegar a mi casa, bajó y me abrió la puerta del auto, como todo un caballero. Nunca nadie había tenido tales atenciones conmigo. Me sonrojé. Él sonrió.
-¿Puedo pasar por ti mañana?-sus verdes ojos me miraban con alegría mientras yo sentía que era la mujer mas afortunada del planeta.
-Cla...claro. Gracias- y con una sonrisa se fue.
Entré a mi casa feliz, feliz de conocer a alguien tierno y caballeroso y a parte mucho muy guapo. Feliz de la vida preparé la comida y después hice mi tarea. Al llegar mi padre, cené con él. Después me despedí, me urgía llegar a mi recamara para acostarme y dormir y soñar con Edward Cullen.
A partir de ese día, casi no nos separábamos, íbamos a todos lados juntos, era un conversador nato. No había detalle que él no me diera. Una carta, una flor. Robarme un beso en los momentos menos pensados. Simplemente era maravilloso.
Un día llegó al salón donde yo estaba en clase de trigonometría y le dijo al profesor que me necesitaban en la dirección. El maestro accedió y asustada salí. Iba temblando cuando al pasar por un salón vacío, me jaló suavemente adentro.
-¡Edward! Tengo que ir a la dirección.-el sonrió suavemente y me miró con deseo y adoración.
-Fue una pequeña mentira blanca, quien te necesita soy yo.-mi mente se quedó en blanco. Había sido ¡una treta! Y todo para verme. Eso definitivamente me derritió en sus brazos.
Cuando sus labios tocaron los míos, fui yo quien profundizó el beso. Ansiaba sus besos más que otra cosa, pero él siempre era tan correcto, tan educado, que nunca se propasaba. Y sin embargo yo anhelaba que lo hiciera.
Me pegué mas a su cuerpo, ansiando fundirme con él. Sus suaves y cálidos labios recorrían mi boca y mi cuello con tortuosa lentitud.
-No sabes cuanto te quiero Bella-me murmuraba al oído, mientras eso me hacia arder en llamas de deseo. Sus brazos me cobijaban cálidamente. Mis manos recorrían su espalda musculosa y perfecta, y deseando, rogando con todas las fibras de mí ser, que él se apiadara de mí, y me diera lo que anhelaba.
Una ráfaga de felicidad me invadió cuando sus manos se desprendieron de mi cintura y comenzaron a subir lenta y gloriosamente hacia arriba, mi temperatura era volcánica, ¡por dios!
¿Cómo era posible que con solo unas pocas caricias me tuviera a sus pies? Derretida totalmente en sus brazos. Sin embargo antes de llegar a mis pechos, sus manos se detuvieron y mis ansias se elevaron a niveles insospechados.
-No pares por favor…-gemí en su oído mientras succionaba su lóbulo con deleite. Él me besó con ardor, pero sus manos se quedaron en mi cintura. Poco después se separaba poco a poco de mí.
-No Bella, perdóname, esto es llegar lejos.-Y para mi frustración, dejó de besarme y salimos del salón, aunque arrastrarme fuera del salón era una mejor definición, yo no quería salir de ahí, quería continuar y no me importaba hasta donde, yo sabia que Edward me amaba y me respetaba como un caballero, jamás se propasaba aunque yo rezaba porque fuera así, que perdiera el control y que me hiciera suya. Tendría que esperar una mejor oportunidad, pues yo quería que él me hiciera suya, que sus besos me tatuaran mi piel, dejando claro a quien pertenecía.
Ahora se acercaba la navidad, y pensaba en su regalo, debía ser muy especial. Ya que él era especial.
Mientras en casa de Mike Newton:
-Oye genial que tus padres no estén el fin de semana Mike. Ahora si podrás hacer la fiesta ¿no?-comentó alegre Jeff mientras Edward pensaba que tal vez podría hacer suya a Bella. Sin embargo pensó que lo que menos quería era estar en público, ya lo había hecho antes y había perdido su encanto. Ahora deseaba un ambiente más solitario para poder disfrutar la situación.
-¡Hey Edward! Entonces ¿tendrás relaciones con Swan?-parecía que le leían el pensamiento.
-No, aún no chicos, quiero que ella sea quien me lo pida, como yo seré "el chico bueno" no haré la menor alusión, así no podrá culparme de nada.-rieron los tres a coro.
-¿Y ustedes?- creemos que lo mejor es el empiezo de las vacaciones de pascua, así podremos disfrutarlas y en cuanto comiencen las clases, nos deshacemos de ellas.- los tres jóvenes sonrieron avariciosos.
-Si es buena idea.-pensando Edward en que no seria en las mismas fechas, tendría que adelantar su fecha para no coincidir. Ya se estaba fastidiando de su papel de chico bueno. Además que había otra chica que le gustaba más: Lisa Goldsmith.
¿Quien lo creyera de Edward? pero en fin, caras vemos... corazones no sabemos. Bueno espero les haya gustado este cpaitulo y como siempre porfis dejen reviews que eso me hace feliz a mi y me motiva a seguir escribiendo, ya saben que yo agradezco cada uno, y el proximo capi, pondre los nombres de las que no estan registradas para que sepan que tambien estoy agradecida con ellas. Mil gracias, actualizaré cada semana, si el trabajo y luego la salud me lo permite.
besos
Bella Cullen H.
