Disclaimer: todos los personajes le pertenecen a J. K. Rowling y yo solo juego con sus personajes. La idea viene de varios fics que he leído tanto en inglés como en español, pero la historia es mía.

Capítulo 31

La felicidad es efímera, pero se compone de pequeños momentos por los que merece la pena vivirlos. Parecía que la gran discusión, como la había bautizado Hermione en su interior, había servido para reforzar su matrimonio y su familia. Todos habían aprendido de sus errores, sabían la fragilidad de su matrimonio y sabían que todos tenían que luchar para que saliera bien. El amor es como una planta, hay que regarla todos los días y por eso Hermione y sus maridos iban a regar su amor todos los días con pequeños detalles que pasaban desapercibidos pero que alegraban la vida conyugal.

Octubre pasó con rapidez después de la reconciliación con el ministro, se había sentido tan querida y amada que cuando llegó a la casa empezó a besar a todos sus maridos con pasión antes de irse a su habitación a saltar sobre la cama. Seis magos estaban en el comedor con los ojos muy abiertos y con el sabor de su esposa en su labios. Kingsley tenía una sonrisa tonta en sus labios y todos intuyeron el por qué.

Halloween pasó con un poco pena, Harry no estaba con ellos y Hermione lo echaba terriblemente de menos ya que este día era muy especial para él, ya que era el aniversario de la muerte de sus padres, aunque para el mundo mágico era un día de fiesta ya que fue el fin de la primera guerra contra Voldemort. Hermione y sus maridos adornaron el jardín de su hogar con las figuras propias, ya que Andrómeda había enviado a Hermione una lechuza indicándole que ella y Teddy iban a ir. No solo ellos habían adornado sus hogares, los magos y las brujas restantes lo habían hecho para alegrar a los pocos niños magos que había.

Teddy vino a la casa con una gran bolsa de dulces disfrazado de vampiro con unos colmillos falsos que cada dos por tres se le caía. Estaba tan gracioso que todos se hicieron una hermosa foto de grupo, la cual Hermione, le mandó después a Harry ya que sabía que le haría ilusión saber que su ahijado estaba integrado en su familia.

Tedyy disfrutó mucho ya que le dieron millones de dulces, tanto que cuando se fue de la casa, llevaba cinco bolsas completas con chocolates. La nota amarga de la noche es que fueron muy pocos niños los que se acercaron, solo una veintena que iban muy pegados a sus familiares. Los niños estaban muy bien protegidos ya que eran los pocos supervivientes.

Hermione esa noche lloró en el regazo de Cormac ya que el ver a tan pocos niños, le recordó esos horribles momentos en busca de la poción para contrarrestar la maldición y todas esas mujeres que murieron en pos de ella. Habían sido tantas caras conocidas como las de Ginny, Padma Patil, Katie Bell.

Había sido todo tan injusto, pero ya nada se podía hacer, solo ir hacia adelante y honrar la memoria de todas aquellas personas que había perecido injustamente en la guerra y en la posguerra.

Octubre dejó paso a un frío Noviembre aunque en Granger Manor no se notó el cambio ya que la mansión estaba muy calentita. Fue un mes sin penurias y sin sobresaltos, todos arropando a Hermione que ya se le notaba la barriguita de embarazada y a todos les encantaba tocarla y besarla, cosa que hacia feliz a Hermione.

Diciembre llegó por sorpresa y la nieve cubrió pronto las calles. Era un bonito día de fin de semana, los siete estaban desayunando y Hermione estaba acariciando su barriguita para calmar a los bebes ya que estaban un poco revoltosos dando pataditas, cuando llegó un búho muy majestuosos de color oro que posó una carta en el regazo de Hermione. La chica sorprendida le dio un poco de comida al búho que ululando se fue de la casa por la ventana abierta destinada al correo mágico.

Los chicos miraban a Hermione abrir la carta ya que ésta pasó de estar sorprendida a posar una radiante sonrisa en su rostro. Ninguno de ellos se atrevía a preguntar de quien era, ya que la carta tenía por lo menos seis páginas de pergamino y sabían que no era de Harry ya que éste solo escribía escuetas palabras para no ser identificado. A cada hoja que pasaba Hermione, los magos apretaban los labios y fruncían los ceños. Al acabar de leer, Hermione guardó las hojas en el sobre.

—Es de Viktor. —chilló emocionada Hermione. —Está en Londres desde esta mañana y quiere que nos veamos mañana.

— ¿Viktor? ¿Quién es ese Viktor? —preguntó Lestrange celoso ya que no le gustaba la idea de que su bruja se viera a solas con un mago.

— ¿Viktor? ¿Krum? —preguntó Snape mientras apretaba con fuerza la servilleta.

— ¿No iras a salir con ese orangután verdad? —preguntó Draco Malfoy mientras entrecerraba los ojos con furia.

—Viktor es mi amigo desde hace mucho tiempo y por supuesto que voy a ir a verlo. Todos vosotros mañana vais a estar ocupados trabajando así que yo quedaré con él. —dijo Hermione mientras se levantaba del comedor directa a su cuarto para escribir la carta.

— ¿Desde cuándo Hermione se escribe cartas con el famoso buscador búlgaro Viktor Krum? —preguntó sorprendido el ministro.

— ¿Es buscador? —preguntó Lestrange cada vez más enfadado de que su bruja fuera ver al mago.

—Krum fue uno de los Tres campeones del Torneo de los Tres Magos. Krum la llevó al baile, y se rumoreaba que eran pareja, incluso la invitó a pasar el verano en su casa para que conociera a sus padres. —dijo Cormac con la mandíbula apretada.

—De ninguna manera un exnovio de nuestra bruja va a quedar con ella a solas, a saber lo que puede decirle. Está embarazada y no se puede llevar sustos. —dijo Bill gruñendo, todos sus sentidos inherentes de hombre lobo estaban a flor de piel.

—Os guste o no, he quedado con él mañana para la hora del almuerzo. Es mi amigo y llevó muchos años sin verlo y la verdad quiero verlo. —dijo Hermione con las manos en jarras en su cintura.

—Granger, Krum es un mago soltero y no es apropiado que os veías a solas, invítalo mejor a comer el domingo aquí en casa. —dijo Snape con una sonrisa de serpiente planeando la estrategia para que ese mago dejara a su bruja en paz.

—No es lo más adecuado, Viktor se sentirá incómodo con tantos ojos mirándolo, es mejor quedar a solas. —dijo Hermione adivinando los pensamientos de mago.

— ¿Y se te ve a prensa? Puede llegar a ser un escándalo gatita. —dijo el ministro con una sonrisa falsa.

—No te preocupes por eso Kingsley, estaremos en una mesa privada y si la prensa nos ve, sencillamente les diré que Viktor es un gran hombre y un buen amigos y que mis magos no están celosos de que quede con él porque saben lo mucho que los quiero. —dijo Hermione mientras besaba a todos quedamente en los labios. —Es solo un amigo, chicos, nada va a pasar. Voy a ver que me pongo, hace tanto que no le veo.

Hermione salió de comedor suspirando con una sonrisa sin percatarse que sus seis magos estaban con el ceño fruncido y seis tenedores estaban doblados hasta la mitad.

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El día para esos seis magos había sido tedioso, ninguno de ellos pudo concentrarse en su trabajo ya que en sus cabezas solo estaba la enorme sonrisa que tenía Hermione su rostro cuando hablaba de Krum.

—Chicos, os prometo que llegaré para la hora de la cena, de verdad, estaré aquí antes de todos vosotros. —dijo Hermione mientras iba de un lado para otro poniendo cosas en su bolso.

Sus magos la miraban, Hermione estaba demasiado guapa para ir a ver a un amigo, tenía puesto un vestido blanco con rayas azules cortito, junto con unas botas azules que le hacia ver muy sexy, además llevaba el pelo suelto lo que le hacia parecer sensual e inocente.

—Hermione, hace frío fuera, ¿Por qué mejor no te pones unos pantalones y un jersey? —preguntó Bill con una sonrisa encantadora.

—Oh Bill, apenas me caben los pantalones, solo los vestidos me están bien y no te preocupes por mí, llevaré un abrigo. —dijo Hermione mientras besaba la mejilla de Bill.

Todos los magos acordaron en ese momento comprarle a Hermione un guardarropa entero y completo con ropa nada sexy y muchos pantalones y jersey de cuello alto. Solo ellos podían ver los encantos de su bruja.

—Os veré esta noche. Os quiero. —dijo Hermione mientras salía por la puerta.

Seis magos se quedaron en la casa, patidifusos, intentado quitar los celos de su cuerpo pero no era posible.

—No voy a quedarme de brazos cruzados y ver como un buscador famoso nos quita a nuestra bruja y la llena de halagos falsos. —dijo Lestrange con el ceño fruncido.

— ¿Qué hacemos? ¿Nos ponemos un hechizo desilusionador y espiamos su almuerzo? —preguntó irónicamente Cormac.

—No lo veo mal plan. —dijo Draco Malfoy mientras se quitaba la corbata.

—Ni yo tampoco. Voy a avisar al trabajo de que no iré. —dijo Bill Weasley mientras iba directamente a la red flú a avisar al banco.

Los restantes magos hicieron lo mismo, no les pusieron ningún problema en sus respectivos trabajos porque lo tenían muy adelantado, incluso el ministro ya que ese día solo iba a firmar papeles y no tenía ninguna reunión programada y los papales los podía firmar en cualquier otro lugar.

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Hermione salió del autobús Noctámbulo un tanto mareada, el callejón Diagón estaba plagado de gente que estaba haciendo sus compras navideñas y los escaparates estaban llenos de luz y de color para atraer a los clientes. Había una hermosa atmosfera festiva, algo que no había habido en los últimos años, todo era mágico.

Con paso lento, se dirigió hacia la La Corda D'Oro y al entrar al restaurante, Hermione vio a su querido amigo ya sentado a una mesa para dos. Su sonrisa para él era brillante y genuina. A pesar de que se escribían a menudo, habían pasado varios años desde que se habían visto en persona. Hermione estaba tan centrada en ver de nuevo a Viktor que no notó como el aura mágica de seis magos invisibles entraban al local.

Viktor alzó la vista y al verla, se puso de pie y ella corrió hacia él, parecía algo infantil pero Viktor había sido el primero hombre que la había notado como mujer, el primero con el que nunca tuvo que fingir, él siempre había sido un cielo con ella. Viktor abrió los brazos y ella lo abrazó con fuerza, al ser el más alto que ella, su cabeza quedó en el hueco de su hombro. Ella aspiró su dulce olor y después de ese abrazo, le besó quedamente las mejillas.

Seis magos estaban furiosos al ver la escena por lo que pidieron una mesa aislada al camarero, en donde nadie podía verlos pero ellos si podían ver lo que había a su alrededor.

—Viktor, te he echado terriblemente de menos. —dijo Hermione mientras Viktor corría su asiento para que ésta se sentara como un caballero.

—Hermione, peque, me alegro que hayas podido venir. Siento no haber podido ir a tu boda, pero estaba compitiendo con los países africanos y ya había dado mi palabras sino ten seguro que hubiera estado allí en ese día tan especial. —dijo Viktor mientras pedía al camarero un almuerzo ligero.

Viktor Krum amaba a Hermione, y se culpaba de no haberla podido a ayudar lo suficiente, pero al ser extranjero no entró en el cupo como posible marido de Hermione y tampoco podía viajar a Londres hasta que el Ministerio abrió de nuevo las fronteras.

—No fue culpa tuya y lo sabes, estuve en los proyectos de ley y cuando propuse el matrimonio entre magos de diferentes países me lo denegaron. —dijo Hermione con cariño. —Además tus padres no lo habrían permitido.

—Lo se peque, pero por ello no soy feliz. Mi esposa no es tú. Nadie se puede comparar a ti, es una fangirl, no es mala, pero está todo el día adorándome. —dijo Viktor suspirando con fuerza.

Los Krum eran una familia sangre pura muy rica en Bulgaria, al principio habían mantenido su descontento con la profesión de Viktor pero al ver que llegó a ser un jugador profesional, lo vieron con buenos ojos. Cuando Viktor les empezó a hablar de Hermione, ellos creyeron que sería una fase enamoradiza adolescente, pero al pasar los años y al ver que el interés de Viktor no mermaba con Hermione se pusieron firmes. Los Krum valoraban más sus intereses económicos que el amor y por ello obligaron a Viktor a casarse con la hija de su mayor socio, para juntar las empresas y para ser más ricos. Viktor, se negó, estaba enamorado de Hermione y sabía que ella también sentía algo por él, pero la distancia hacia las cosas más difíciles y más cuando la guerra azotó el país.

Los padres de Viktor le hicieron caer en una trampa y manipularon un periódico en donde pusieron que Hermione había muerto por la maldición de Voldemort. Viktor muerto de dolor, aceptó a casarse con Cristhine, la hija de los socios de sus padres. Se casaron por una unión mágica por lo que no podía separar. Viktor intentó ser un buen marido, sabiendo que su corazón estaba partido en dos. Cristhine no era mala, solo que lo adulaba continuamente y parecía no tener personalidad propia, pero era buena chica.

Cuando Viktor recibió una carta de Hermione, cuando él pensaba que estaba muerta, creía que sería una última voluntad, pero no. Fue una carta alegre que le explicaba que por fin habían acabado con el Purgatio aunque habían perdido demasiadas vidas amigas. Viktor supo en ese momento que sus padres lo habían manipulado. Se puso furioso con ellos y dejó de hablarles. No contestaba a sus llamadas ni a sus lechuzas. Se sentía traicionado porque estaba casado y cuando Hermione le explicó lo de la Ley de matrimonio supo que su destino junto a ella no podría ser.

—Espero que esos maridos tuyos te estén cuidando bien, si no les daré una lección, una dama como tú debe ser adorada. —dijo Krum tocándole la mano.

Seis magos estaban escuchando la conversación con avidez, mientras rompían cubiertos al ver que ese buscador estaba tocando a su bruja, se relajaron un momento al saber que estaba casado, pero odiaban su cercanía con ella.

—Son los mejores siete magos que una podía tener; al principio, tuvimos nuestras diferencias pero ahora nos complementamos y somos muy felices. —dijo Hermione mientras lo miraba con ojos llenos de afecto.

—Eres tan apasionante, intrigante, desafiante, irresistible y seguro que pasional. —dijo Viktor con ojos llenos de lujuria.

—No olvides una embarazada mamá. —dijo Hermione sin fijarse en los ojos de pasión de Viktor.

—Sí, embarazada de gemelos, espero que alguno sea niña, ya que Cristhine y yo vamos a tener un niño grande y hermoso. —dijo Viktor esperanzado

Él no sería como sus padres, él dejaría que su hijo eligiese a la mujer que amara.

— ¿Quieres preparar ya una contrato de esponsales? —preguntó Hermione en broma a Viktor mientras éste se reía.

—Esto es lo que más me gusta de ti, peque, que me haces feliz con tan solo una conversación. Ahora bien, creo que seis magos están muy pendientes de nuestra conversación. —dijo Viktor señalando a la mesa aparentemente vacía.

Aunque fuera un buscador, Viktor era un gran mago y había notado enseguida las seis auras de magos que le abrasaban con la mirada y tenía una idea de quienes podían ser.

— ¿Cómo? —preguntó Hermione mirando de un lado hacia el otro.

Kingsley, Snape, Lestrange, Bill, Draco y Cormac se sorprendieron con las palabras de Krum y al verse descubiertos se quitaron los hechizos y se dejaron ver a sabiendas de que Hermione estaría muy enfadada con ellos.

— ¿Me habéis seguido y espiado? —preguntó Hermione molesta.

—Nunca subestimes a un Slytherin cuando queremos algo. —dijo Severus con un brillo calculador en sus ojos. —Creía que habías aprendido la lección.

— ¿Acaso no confiáis en mí? —preguntó Hermione mientras le caían algunas lágrimas de los ojos que ella se secó rápidamente.

Estúpidas hormonas del embarazo

—Si Hermione, claro que sí, pero eres demasiado deseable y sabemos que el señor Krum no es inmune a ti. —dijo Cormac intentado salvar la compostura.

—Señores Granger podéis sentaros en nuestra mesa, Hermione y yo somos muy buenos amigos, admito que tengo sentimientos por ella pero yo estoy casado y honro mis votos al igual que ella. Ella es una mujer honorable. —dijo Viktor mientras convocaba las sillas y agrandaba la mesa.

—Sabemos lo honorable que es nuestra mujer Krum. —dijo Rodolphus besando sus labios.

El camarero interrumpió para tomar sus pedidos, los magos y la bruja pidieron un almuerzo ligero. La conversación al principio fue tensa pero poco a poco los magos estuvieron menos a la defensiva con Krum y éste pudo constatar los buenos que eran con Hermione.

—Hermione, ha sido un placer quedar contigo y con tus maridos después. —dijo Krum al ver la hora en su reloj, tenía una agenda muy apretada y tenía que marcharse pronto.

—Ha sido un placer Viktor, escríbeme cuando llegues a Bulgaria para saber que has llegado bien. —dijo Hermione mientras lo abrazaba con fuerza.

Los seis magos restantes se levantaron y se despidieron cordialmente de él, no serían amigos ya que siempre lo considerarían un rival aunque estuviese casado.

Cuando Viktor se marchó, Hermione y sus maridos se fueron a la casa silenciosamente, sabían que la chica estaba molesta pero ninguno de ellos se arrepentía de haberlo hecho.

Al llegar a la casa, Hermione se sentó en el sofá y puso los pies en altos ya que los tenía un poco adoloridos, fue Cormac el primero que se acercó y empezó a hacerle un masaje.

— ¿Estás enfadada? —preguntó Cormac mientras los demás se sentaban.

—Solo al principio, luego me sentí halagada de que mis seis maridos estuvieran celosos y preocupados. —dijo Hermione con una sonrisa.

— ¿Celosos? ¿De ese orangután? —preguntó Draco Malfoy con el ceño fruncido. —Los Malfoy no sentimos celos de nadie porque siempre tenemos lo que queremos. Mientras Krum suspira por ti yo te tengo donde quiero, en mi casa, siendo mi esposa.

—Exactamente, nosotros te tenemos, él no. —dijo Bill mientras besaba su pantorrilla y Hermione se estremecía.

—Viktor es una buenísima persona, sus padres fueron muy crueles con él y ahora están pagando el pato porque no le habla a ninguno de los dos, jugaron con sus sentimientos. —dijo Hermione con un suspiro.

—Nosotros no seremos así con nuestros hijos, ellos serán libres de estar con quienes quieran, menos si son de Umbridge, ahí si me pondré firme. —dijo Snape besándola en la mejilla.

—Sois los mejores maridos que una mujer pudiera tener. —dijo Hermione mientras se tumbaba en el sofá y cerraba los ojos ya que se encontraba muy cansada.

Los seis magos se miraron entre sí y sonrieron mientras le ponían una manta para que no pasara frío.

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Los días pasaron al igual que las noches y diciembre seguía lleno de nieve, Hermione estaba muy emocionada por ello así que obligo a sus seis magos a que jugaran con ella en la nieve y éstos accedieron a regañadientes sobre todo Snape que decía que era demasiado mayor pero al final se unió al ver la risa de Hermione.

A una semana de la Navidad, Hermione recibió una visita muy particular. Era un sábado por la mañana cuando el timbre sonó mientras Hermione y Rodolphus estaban ordenando las cosas para la habitación de los bebés.

—Señora Hermione, la señora Luna y su esposo están en la puerta. —fijo Dolly el elfo doméstico.

Hermione y Rodolphus se miraron y se fueron al comedor en donde Luna estaba con Amycus sentados tomando una taza de té.

—Hermione, tenía muchas ganas de verte. —dijo Luna mientras Amycus le ayudaba a levantarse.

—Luna, yo también, ¿cómo estás? ¿Y el bebé? —preguntó Hermione con una sonrisa mientras los cuatro se sentaban de nuevo.

—Muy bien, el pequeño Richard es muy tranquilo. —dijo Luna mientras tocaba su vientre. — ¿Cómo vamos a hacer para la cena de navidad?

— ¿Cena de Navidad? —preguntó Hermione extrañada.

—Si claro, creemos que lo mejor es que cenemos el día 24, víspera de Navidad con los Weasley, así el día 25 que es Navidad yo puedo cenar con la familia de Neville y tú con la familia Malfoy por ejemplo…

—Espera un momento Luna, ¿qué es todo eso? Yo pensaba cenar con mis esposos y luego visitar a los familiares por la tarde. —dijo Hermione con ímpetu.

—Eso mejor lo dejas para el día 31 de Diciembre, Hermione. Todos quieren cenar en estas fechas con sus seres queridos y con sus familias, sé que Molly, aunque no haya dicho nada, quiere que cenemos en familia, aunque vamos a ser un montón.

—De acuerdo, lo entiendo, pero tengo que hablarlo con mis chicos, no sé si Draco le haya dicho algo a sus padres o Cormac e incluso no sé si Kingsley tendrá alguna cena especial. —dijo Hermione mientras hacia una planificación mental.

Después de esa charla, Luna y Amycus se quedaron un rato más hablando de las trivialidades del día aunque Hermione no pudo desechar de la cabeza la charla sobre la comida familiar.

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A la hora de la cena, Luna y su reformado marido Amycus se fueron, la actitud de Amycus era inquietante, siempre al lado de Luna, dándole las cosas para que Luna no tuviera que hacer nada.

Estaba la cena preparada y sus maridos en la mesa cuando Hermione soltó la bomba.

—Me ha dicho Luna de ir a cenar el día 24 de Diciembre a casa de los Weasleys, supongo que estarán todos sus hijos con todas las esposas y los maridos de éstas. ¿Os viene bien ese día?

—No me parece mal, siempre y cuando cenemos con mi madre, supongo que podemos comer con ella y sus maridos el día 26 de Diciembre.

—Mis hermanas quieren conocerte, no pudieron venir a la boda porque viven en los EEUU, así que me gustaría cenar con ellas, podemos hacerlo informal. —dijo Cormac con una sonrisa preocupada.

—Minerva me dijo que le gustaría cenar con nosotros también. —dijo Snape mientras fruncía el ceño.

—También tenemos que invitar a Andrómeda y a Teddy ya que forman parte de esta familia. —dijo Hermione mientras pensaba en Harry.

—El ministerio tenía pensado hacer una fiesta de Nochevieja por lo que debemos ir todos. —dijo el ministro mientras miraba en su agenda.

—Creo que necesitamos un calendario y mucha paciencia. —dijo Lestrange mientras miraba divertido como Hermione suspiraba.

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Muchos tiempo sin actualizar, lo sé, pero chicas que quede claro QUE NO VOY A ABANDONAR LA HISTORIA. ¿Qué os ha aparecido? Queda poco para que esta historia se termine, como mucho tres capítulos más. Espero vuestros comentarios, dudas, ideas, todo lo que me queráis decir es bienvenido. Gracias por vuestros comentarios, reviews, favoritos y además. Podéis contactar conmigo por Facebook PrincesLynx o por mi página de Facebook: www. Facebook Parejas No Canon 100 Hermione (todo junto).

***Princes Lynx***