Cap.4 SAN VALENTIN
Esa mañana desperté feliz, era el gran día y yo estaba que no cabía de gozo. Me arreglé lo mejor que pude y puntualmente Edward estaba frente a mi casa a las 9 en punto.
Subí a su volvo mientras él me cerraba la puerta, en seguida subió y con una sonrisa deslumbrante me preguntó:
-¿Estas lista para tu regalo?-asentí feliz, mientras mentalmente le respondía que él tendría un mejor regalo de parte mía. Manejó durante una hora, habíamos salido del pueblo y tomaba un camino distinto. No importaba donde me llevara, siempre que estuviera él conmigo. Al final hubo un camino de terracería que pasamos y se detuvo. Salimos mientras él sacaba una cestita con comida, eso quería decir que pasaríamos el día fuera, lejos de miradas indiscretas, era mucho mejor de lo que pensaba.
Caminamos como una hora y finalmente llegamos, era un hermoso prado que me quitó el aliento al verlo, mientras Edward sonreía complacido al ver mi reacción.
Miré asombrada la perfección del lugar mientras las flores me inundaban con su fragancia, era un lugar simplemente perfecto. Tarde en reaccionar mientras Edward colocaba una manta en el pasto. Al final después de unos minutos, reaccioné y me senté junto a él. Sacó una botella de jugo y me ofreció un poco, al beber mi garganta se aclaró ruidosamente. Mientras él me traspasaba con su mirada, había llegado el momento. Dejé mi vaso a un lado y también le miré intensamente, él se acercó lentamente a mi, hasta que nuestros labios se encontraron en un dulce beso. Sinceramente quería pasar del beso, así que lo tomé del cuello y me pegué a él con desesperación.
Él me tomó de la cintura y me atrajo hacia él. Ambos nos besamos con ansiedad, mis manos revolvieron su pelo mientras él me recostaba lentamente, mi temperatura se disparó, sus manos calidas al contacto con mi piel hacían encender cada poro, cada célula de mi cuerpo. Me sentí de pronto enfebrecida y él, solo me besaba dulcemente, con caballerosidad, aunque percibía su desesperación, no se atrevía a más.
Finalmente estaba recostada en el mullido pasto, nuestro lecho de amor estaba listo para nosotros. Le volví a besar mientras sus manos indecisas volvían a mi cintura. Decidí dar el siguiente paso.
-Edward-le murmuré al oído, mientras él besaba mi mejilla y luego mordisqueaba mi lóbulo, eso me hacia enloquecer de deseo.
-Hazme tuya Edward-al momento se detuvo y me miró consternado.
-Bella, no …-le miré suplicante, era ahora ó nunca.
-Por favor… hazme tuya, no me tortures más-mis labios recorrían su boca, deleitándome con su sabor, él parecía luchar consigo mismo. Y luego me miró serio, pero con fuego en la mirada.
-¿Estas segura de lo que pides? Yo creo que debemos esperar, tal vez tú…-le puse el dedo en la boca mientras le miraba con infinito amor, hasta en estos momentos es maravilloso.
-Amor, estoy segura de lo que te pido, además te lo estoy pidiendo yo, no me estas obligando a nada, ni me lo estas exigiendo. Yo te digo que ahora en este momento quiero ser tuya Edward Cullen. Porque te amo-y entonces él dio rienda suelta a la pasión. No dejó que terminara de hablar y me besó apasionadamente, incluso salvajemente, en esos momentos yo perdí la cordura y solo pensé en el deseo y amor que él me provocaba.
Fue un día inolvidable para mi, le entregue mi cuerpo y mi corazón, ese día nos amamos hasta desfallecer. El cielo estaba en ese prado maravilloso que él me había hecho conocer, por fin era suya, ahora nada nos separaría.
Hola gente linda, ¿como están? como siempre ya saben la cantaleta de siempre de mi parte. Dejen comentario para saber que les pareció, ya saben que ese es mi único pago, premio, salario, compensación, motivación, como quieran llamarlo, así sabré si lo hice bien, agradezco muchísimo que me agreguen como autora y como fic favorito, no saben el gusto que me da, pero porfis, dejen comentarios, es más estimulante pues así tengo conciencia de si voy bien ó cambio algo, etc. No les cuesta mucho y créanme, me harán muy feliz.
bueno agradezco a cada una de ustedes que me han dejado comentario, de verdad los agradezco cada uno.
Besos
Bella Cullen H.
