Sinopsis:Sus primeras navidades juntos luego de la separación de casas. ¿Es posible alguna vez, que el Sombrero se equivoque? Lorcan y Lysander puede que más de una vez hayan sido muy cercanos, pero bien dice que las mejores cosas rápidamente se acaban, ¿o bien ellos podrían ser la excepción?

Disclaimer: Nada de lo que leerán a lo largo de este fic, es mío. Todo es de J. K. Rowling, yo sólo tomo prestado sus personajes para divertirme un buen rato.

Este fic participa en el reto especial navideño "Doce Palabras para Celebrar" del foro La Sala de los Menesteres.

Words: 300.

Palabra escogida por hoy: Crimen.

Notas Finales: Aún no es oficialmente Noche Buena en mi país, pero a tan sólo minutos de ella me ha agarrado el arranque de inspiración. Gracias por sus lecturas y disfruten del cap ;D


Cap. 3 Crimen en la Madriguera

Ya es de noche y aunque no es de madrugada, todo a su alrededor es una algarabía confusa que le produce ganas de gritar para que se callaran y encerrarse en su habitación.

Antes, cuando era ingenuo y de corta edad, le encantaban esas fiestas, disfrutándolas como nadie. Ahora sólo quiere aislarse de todos y buscar un lugar tranquilo para leer. Vagamente en su tiempo de ocio compara lo que hacía antes y lo que opina ahora, y se siente orgulloso de sus resultados, porque es casi todo lo opuesto a como era.

Mira a su derecha y puede ver a Lorcan parloteando alguna tontería con Albus, observa de reojo a su izquierda como James les cuenta un chiste, al parecer graciosísimo, a Lily y Hugo. Mientras, ¿qué hace Rose? Oh, platica con Dominique y Louis sobre una materia en Hogwarts que particularmente, no está interesado. Porque no se siente a gusto. Porque aunque sea la noche del 24 de diciembre, no quiere estar allí, con los Weasleys, con los Potter, con su hermano. Pero sabe que irse está fuera de discusión, puede ver a sus padres hablando animadamente con los demás adultos y si dice nuevamente que quiere largarse de La Madriguera, el castigo que le pondría su padre no sería agradable. Pues bien, su situación podía considerarla prácticamente un crimen, de eso no le quedaba ninguna duda. Por lo que, regresa su vista al plato, ya vacío en la mesa, y sin necesidad de anuncios, se levanta dispuesto a irse, a otra habitación por lo menos.

Es ignorante de cómo Lorcan lo sigue con la mirada hasta desaparecer.

Su ánimo mejoró apenas localizó a una de sus personas favoritas en el mundo.

— ¡Abuelo! —Se lanza a sus brazos, contento.

Al menos la noche no sería tan mala ahora.