Sinopsis:Sus primeras navidades juntos luego de la separación de casas. ¿Es posible alguna vez, que el Sombrero se equivoque? Lorcan y Lysander puede que más de una vez hayan sido muy cercanos, pero bien dice que las mejores cosas rápidamente se acaban, ¿o bien ellos podrían ser la excepción?

Disclaimer: Nada de lo que leerán a lo largo de este fic, es mío. Todo es de J. K. Rowling, yo sólo tomo prestado sus personajes para divertirme un buen rato.

Este fic participa en el reto especial navideño "Doce Palabras para Celebrar" del foro La Sala de los Menesteres.

Words: 300.

Palabra escogida por hoy: Moneda.

Notas finales: Vale, es increíble perder la noción del tiempo mientras lees. Tenía pensado subir este cap antes de lo previsto, pero bueno, finalmente aquí está. Tengo menos de 48hrs para subir los caps restantes, así que no se extrañen si actualizo tan rápido(?) En fin, espero que les guste ;D


Diciembre

Cap. 5 El día después de la Navidad

Desde luego, una vez pasada la navidad llega… el día después de la navidad. Un espacio de tiempo bastante agradable, a su parecer. El entusiasmo fugaz y cansino tiende poco a poco a apagarse, los adultos vuelven a la normalidad, los niños siguen disfrutando felizmente de sus regalos… el agua vuelve a su cauce, y Lysander no podría estar más feliz por ello.

Le ha escrito a Scorpius, por supuesto. En menos de tres meses el primogénito de los Malfoy´s se ha convertido en su confidente y mejor amigo, no existe secreto alguno que no sepa Scorp y de la misma manera, no desconocía ningún ámbito de la vida del rubio. Era una de esas primeras veces de camaradería externa al núcleo familiar, y tal vez por eso más le parecía alucinante, porque ya no se sentía a gusto comentándole cosas a Lorcan, al menos no todo al respecto.

Su madre más de una vez ha querido saber del tema, y en determinados momentos, suelta frases que para muchos puede que no tengan sentido, pero también heredó la intuición y parte del carácter de Luna Lovegood que es por eso que la puede comprender muy bien; aunque no quiera en ningún momento mostrar avance de madurez, en ciertos sentidos.

En cambio, no podría decirse lo mismo de su padre. A fin de cuentas, había heredado el orgullo y la altivez de Rolf, aunque éste se empeñara en ocultarlo. Lysander sabe muchas cosas, tantas que a veces se cuestiona si debería saberlas o no. Y podría seguir fácilmente cavilando al respecto de no ser por Lorcan, quien como cosa rara, lo asecha hasta dar con su paradero.

Se acerca hasta donde está, con el ceño fruncido y no puede evitar enarcar una ceja al respecto.

Entregándole una moneda en sus manos.