Cap.22 ENCERRADA
Cuando salí del hospital mi padre no me dirigía la palabra más que para lo indispensable. Me sentí muy mal, porque por más que le juré que no fue cosa mía, no me creyó. La parte más embarazosa de todo fue cuando iba saliendo y los Cullen estaban ahí, de hecho fue Carlisle quien me dio de alta. Esme me abrazó y me dio un rápido beso. Y eso lo agradecí infinitamente.
-¡Que alegría que ya estés bien cielo!-tuvo que soltarme porque mi padre gruñó impaciente, no se caracterizaba por tener tacto en las situaciones delicadas. Luego fue el turno de Rose y Emmett, quien me abrazó rápido y me soltó con un guiño travieso en su rostro.
-¿Nadie se aburre a tu lado eh?-ese comentario le valió un golpe en la nuca de parte de Rose. Alice y Jasper me miraban desde al lado izquierdo de Esme.
Alice, me abrazó y sus ojos se llenaron de lagrimas.
-Por favor Alice, no llores, no fue tu culpa, no fue de nadie.-Jasper me miraba en parte con dolor y en parte aliviado y creo que entendía porqué. Me había dicho Carlisle que él me trajo al hospital. Si no hubiera sido por él… Caminé hacia él cuando alguien se movió y lo alcancé a ver con mi visión periférica, era… Edward.
Ese hecho me dejó clavada en mi lugar y Alice lo miró, al igual que Rose y Emmett, Esme platicaba con Carlisle por lo que no se dio cuenta. Le miré por un segundo y por su expresión, parecía… angustiado, no supe que hacer y por una milésima de segundo mis pies se movieron hacia él. Jasper hizo una mueca, como si fuera a hablar y fue justo en ese momento cuando:
La puerta del hospital se abrió entrando Kimberly por ella, me miró y por un milisegundo la furia brilló en sus ojos, pero encontró su objetivo:
-Edward mi amor… ya estoy aquí.-él volteó hacia ella, mientras ella corría hacia él y lo abrazaba, besándolo.
Mi corazón ya destrozado, volvió a doler incesante, jadeé en busca de aire y miré a Jasper mientras corría hacia él.
-¡Gracias por todo Jasper!-él me abrazó y me estrechó fuertemente durante un segundo. Cómo queriendo aliviar mi dolor.
-¡Isabella Swan, vámonos ya!-gritó mi padre sumamente molesto. Ya no volteé para nada, mi vista se clavó en el suelo y salí rápidamente de ahí, subí a la patrulla de mi padre y por primera vez me sentí como una criminal.
Tenia tantas ganas de llorar, sentí un profundo dolor, era tonta muy tonta por seguir con este absurdo amor hacia Edward, cuando él solo me hería una y otra vez. Era masoquista porque a pesar de todo lo amaba con todo mi ser. Pero él no se cansaba de darme muestras de que jamás le importé, que nunca me quiso. Aguanté lo mejor que pude el trayecto, aunque se complicaba con el silencio de mi padre, quien no decía nada, aumentando mi culpa.
Cuando llegamos a la casa, mi padre en cuanto entró, sólo dijo:
-Estas castigada Isabella, no podrás salir en todas las vacaciones. Ni recibirás visitas, ¿entendiste? Para que lo pienses bien antes de volver a querer engañarme.-No tenia ningún caso discutir con él, si no me había creído cuando le dije, menos lo haría ahora.
-Claro, no hay problema.-y subí a mi habitación. Dejándolo ahí, mirándome alejarme hacia arriba.
Subí de prisa a mi habitación porque la garganta me dolía por el llanto. Simplemente esto no estaba bien. Primero el hospital, luego mi padre y luego… él. Finalmente me acosté con la ropa puesta, no tenia ningún deseo de cambiarme ni de cobijarme.
Ahora si, comencé a llorar, al poco rato escuché a mi padre subir las escaleras, se detuvo un momento y seguro estaba junto a mi puerta. Y luego de unos minutos, entró a su recamara.
Estaba frustrada, enojada, con el corazón más roto de lo que ya lo tenia, castigada injustamente, y sin poder recibir visitas.
¿Falto algo?
Mis lagrimas no dejaron de caer en toda la noche, mientras me retorcía en este dolor infernal, ver a Kimberly estampar sus labios en su boca. Ellos habían vuelto, entonces ¿para que se molestaba en mentirme Edward? Era solo un desgraciado infeliz, un maldito demonio surgido del mas profundo de los abismos para infligirme dolor. Y lo único que podía preguntarme era ¿qué hice mal, para merecer esto?
Ya estaba saliendo el sol, cuando mis lagrimas seguían cayendo. No había dormido nada.
Mi padre abrió la puerta esperando verme dormida, y sus ojos se abrieron como platos al ver mi estado tan deplorable.
-¡Bella! Dios santo, ¿que te ocurrió?- a veces mi padre era tan… ingenuo. Aunque debo decir que el hecho de casi no poder abrir los ojos por tenerlos hinchados por llorar toda la noche, pues puede impresionar.
-Nada que te interese-le espeté, entre graznidos, pues mi voz estaba deteriorada como mis ojos, como mi corazón, como mi alma.
-Pero Bella… creo que te llevaré al doctor… no te ves… nada bien.-Si no había creído en mi, prefería que no me hablara.
-Estoy castigada… ¿recuerdas?-hizo un mohín de contrariedad. En seguida quiso arreglar el asunto.
-Esto no es parte de tu castigo… yo…- no estaba para seguir aguantándolo. Estaba muy dolida.
-¿Vas ir a trabajar ó te vas a quedar?-él me miraba entre angustiado y molesto.
-Si necesitas algo… solo llámame-y salió despacio.
-Claro, lo recordaré-le espeté con sarcasmo. Cuando se fue por fin pude respirar. Me sentía dolida con el mundo y el castigo estaba bien, no quería ver a nadie ni sentir su lastima, me miré al espejo para verme y recordar con dolor que una vez había hecho lo mismo. Que curioso que casi fuera por la misma causa.
-Pero ya no más. Se acabó. Ya no quiero sufrir, no pienso seguir esperando a que mi maldito príncipe azul deje de hacer pendejadas. Ya fue mucho dolor Isabella, ¿eres imbécil ó qué? Lo que él tiene, lo tiene cualquiera. Y desde hoy, seré una nueva Isabella. Si cree que todo el tiempo puede hacer lo que quiera conmigo, se equivocó.-estaba plenamente convencida de mis palabras. Ya no seria la tonta de Bella. Ya no. Y se los demostraría.
Al poco tiempo una llamada de Ángela, mi querida amiga que estaba sumamente preocupada por mi, me alegró el día.
-¿Bella? Dios mío ¿Cómo estas?-le conté a groso modo el asunto, no quería que supiera más de lo que se debiera saber. Pero lo que si tuve que decirle fue lo del castigo.
-Uy Bella, yo quería ir a visitarte, ni modo, tendrá que ser por teléfono. Le informaré a Jessica antes de que vaya a tu casa.-le agradecí que ella no hiciera más preguntas ni que me acusara de nada. Prometió llamarme mañana y colgamos.
En seguida sonó el teléfono de nuevo.
-¿Bueno?-al otro lado de la línea un suspiro grave.
-¡Bella! Ya estás en casa. Voy para allá-era Jacob, pero tuve que interrumpirlo para decirle lo de mi castigo. Él se enfurruñó con mi padre, mientras me preguntaba cómo estaba. Y muy a su pesar, tuve que dejarle en claro que los Cullen no habían tenido nada que ver.
-¿Y crees que me voy a tragar eso?-me espetó furioso.
-No me interesa que me creas Jacob Black, te lo dije y punto y si por alguna razón los molestas, a cualquiera de ellos, te va a ir muy mal.-No sé como me habrá escuchado pero se contuvo y prometió no hacer ninguna estupidez.
-Te llamaré mañana Bella, nos vemos.-y colgué. Era un dia pesado. Por lo que me vi en la necesidad de empezar con el aseo. Me llevó todo el día.
Cuando Charlie llegó, acababa de sacar del horno su cena.
-Mmm, que bien huele. -no comenté nada. Sólo le serví mientras él se quitaba las pistolas y las dejaba colgadas, se quitó la chamarra y en seguida se fue a lavar las manos.
Se sentó en su lugar y comenzó a comer, pero al segundo bocado se dio cuenta de que yo estaba leyendo.
-¿No vas a cenar?-fue su único comentario.
-No tengo hambre-y seguí con mi lectura. Ya no dijo más. Se hizo un silencio incomodo, pero rápidamente me sumergí en la lectura. Y pasó el tiempo rápido, cuando terminó. Moví su plato y lo lavé, dejando la cocina en orden y perfectamente limpia.
-¿Se te ofrece algo más?- mi padre se quedó unos segundos pensando y luego dijo que no.
-Me voy a mi recamara a leer.-Sólo asintió y yo subí las escalera. Tomé un libro cualquiera y me puse a leer. Cuando ya era algo tarde, mi padre tocó la puerta y se asomó, me imagino que pensó que encontraría la escena del dia anterior. Pero sólo se encontró con mi mirada molesta por la interrupción.
-Ah, lo siento, que descanses
-Igualmente.-Y cerró la puerta, de inmediato se fue a su alcoba y cerró rápidamente. Me escocían los ojos, pero no lloraría, ya no.
Al día siguiente recibí las llamadas de Jessica, de Ángela y de Jake, todas dándome ánimos.
**Bueno aqui las cosas empiezan a cambiar para Bella y debo decir que será un giro inesperado. Las cosas se presentarán de manera totalmente diferente a lo que esperaban. Y bueno ya le toca sufrir a Edward, pronto habrá un POV Edward. No se pueden quejar, es un capitulo largo.
besos navideños
Bueno una semana más y aquí estoy con nuevos capítulos, ya saben dejen comentarios por favor que eso me hace feliz y no les quita mucho tiempo. Y a mi me motiva a seguir escribiendo. Yo aunque veo que muchas me agregan o ponen como historia favorita, porfis, no les cuesta nada dejar un comentario, sólo eso pido a cambio de mi trabajo, y creo que si lo añaden es porque les gustó. Ojala y se animen que nada les pasará.
Mil gracias a: Caresme linda, daiu, Mnica Morales, Mmenagv, Princesita, Kathie Cullen(tampoco he podido entrar hermosa)diana. mil gracias por comentar hermosas.
Besos
ahh por cierto quien quiera ver los videos de: El amor es ciego, Mundo de mentiras, Quimera ó realidad y otro de promoción. Vayan a Youtube y búsquenme como campanita0088. Ahí los encontraran.
Placer extremo, nuevo fic, donde pueden participar con el Cullen de su preferencia.
Una gota de sangre, one shot, que si ganó, a ver que les parece.
Loca por ti, un one shot de regalo para ustedes.
