Sinopsis:Sus primeras navidades juntos luego de la separación de casas. ¿Es posible alguna vez, que el Sombrero se equivoque? Lorcan y Lysander puede que más de una vez hayan sido muy cercanos, pero bien dice que las mejores cosas rápidamente se acaban, ¿o bien ellos podrían ser la excepción?

Disclaimer: Nada de lo que leerán a lo largo de este fic, es mío. Todo es de J. K. Rowling, yo sólo tomo prestado sus personajes para divertirme un buen rato.

Este fic participa en el reto especial navideño "Doce Palabras para Celebrar" del foro La Sala de los Menesteres.

Words: 300.

Palabra escogida por hoy: Anteojos.


Diciembre

Cap 7 Vista al frente

Las aletas de su nariz las sentía dilatadas y honestamente, no creía que era su mejor ángulo durante ese aspecto. Si antes odiaba a su hermano, el odio que sentía por él ahora podía compararse con un simple juego de niños.

La mirada de Lorcan mostraba arrepentimiento, posiblemente genuino, pero no está en sus cincos sentidos para apreciarlo. Tan sólo quiere golpearlo.

— Bien, la conservaré. —Responde ante el silencio del mayor, y tomó nota de no estar negación su última observación. Le da una última mirada al bobo de su hermano y cierra la puerta de su cuarto con estruendo.

Quiere ver a Scorpius, porque realmente necesita salir del hogar, porque ya su escasa paciencia rebosaba casi al límite y Merlín se apiade si él en su enojo dice cosas inapropiadas. Encuentra a Bill Weasley sentado con Fleur en la sala de su hogar, ya que algunos invitados se habían quedado a pasar la noche y, recordando un asunto pendiente con el pelirrojo mayor, se le acerca.

— ¿Ya has decidido el color? —Le pregunta apenas lo ve. Lysander asiente, finalmente decidido. Sabe que ha visto demasiada televisión de cerca y que once años después, tiene por fin algo que lo diferenciará físicamente de su hermano: necesita anteojos para tratar su miopía.

Oh, pero realmente no se los pondrá. Tan sólo habría que ver al famoso Harry Potter y su hijo, Albus para no querer desearlos. Vale, tenían cierto atractivo. Pero ya vivían en otra época.

— Los quiero verdes. Verdes como los de Potter, verde Slytherin.

Bill tan sólo asintió y en menos de un minuto, ya tenía en sus manos los lentes de contacto, el matrimonio Weasley-Delacour con cuidado le explicaban cómo usarlos.

Y el "pequeño" Lys, con una expresión de altanería en su rostro, no pudo estar más feliz.