Los personajes pertenecen a SM, la trama es mía.

¡Con la participación estelar de Jerry!


Capítulo 24 Jasper (POV)

Volví a moverme por cuarta vez en la noche, hace unas horas habíamos regresado de la playa y no podía dormir. Era desesperante, además no podía dejar de pensar en Alice, se veía más que hermosa hoy y no pude decírselo. Me puse una almohada en la cara, tal vez durante la noche me asfixiara con ella y moría.

-Emmett tiene razón, eres emo.

-No soy emo, no podrías irte a dormir- dije molesto. Ni siquiera yo podía dormir y con Jerry aquí molestando, seguro pasaría la noche en vela.

-Bueno, muero de ganas por irme a dormir, pero veo que algo te atormenta y necesitas a tu conciencia, ayudarte es mi trabajo.

-Me ayudarías si te callaras, ¿Por qué solo yo te tengo? Jamás he escuchado que Edward, Emmett o cualquier persona escuche una voz en su cabeza.

-Porque tú eres un tonto sin remedio, necesitas a alguien que te diga que hacer, pero a mí no me culpes, estoy aquí por obligación y porque pagan bien.

-¿A las conciencia les pagan?-

-Claro, o que creías, ¿que estaba aquí porque tu cabeza es bonita o qué?

-Al menos agradece que te tocó conmigo y no con la cabeza de niño de cinco años de Emmett-

-En realidad, la cabeza de Emmett es divertida.

-¿Estuviste en la cabeza de Emmett? ¿Cómo? Creí que solo podías estar en mi cabeza-

-Bueno, no te lo diré, es un secreto de conciencias, además de que es ilegal. Y la cabeza de Emm es muy divertida y tiene buenos planes, creo que debo ir más seguido.

-Sí, incluso podrías mudarte ahí.

-Qué más quisiera, pero ya te dije que es ilegal-

-¿Así que si alguien se enterara podrías ir a la cárcel de conciencias?

-Ni en tus mejores sueños Jazzy, solo me dejarían de pagar como lo hacen. Eso para mí sería muy malo, pero para tu desgracia seguiría en tu cabeza.

-Como sea, iré a tomar un vaso de leche.

-Voy contigo.

Rodé los ojos. Por lo visto no podría librarme de Jerry nunca, me paré de mi cama y salí de mi cuarto. Caminé a paso lento hasta la cocina, todo estaba a oscuras y en silencio. Cuando terminé de bajar las escaleras vi que la luz de la cocina estaba encendida, me pregunté quien estaría despierto a estas horas. Caminé hasta la puerta y entré, casi me da un infarto cuando vi a Alice parada ahí.

-Sí que tienes suerte- dijo Jerry sarcásticamente.

-Cállate.

Ignoré completamente la presencia de Alice, justo como lo llevaba haciendo desde que ella besó es ese tipo, decidí que si ella tenía a alguien más yo no tenía por qué ser masoquista y aferrarme a ella, solo me lastimaría a mí y eso realmente no ayudaría a nadie.

-Eres masoquista al hacer eso- me dijo Jerry.

-No soy masoquista.

-Tienes razón, no eres masoquista…

-Gracias.

-¡Eres un imbécil!

-Yo no soy ningún imbécil, que trate de evitarme el sufrimiento no me hace imbécil, me hace listo.

-Solo te haces sufrir más y a ella también, así que eso te convierte en un ¡imbécil insensible!

-¿Insensible yo? La única insensible aquí es ella, ella fue quien se anduvo besuqueando con ese idiota en mi cara.

-Ok sí, ella cometió errores, pero ha tratado de enmendarlos y tú ni siquiera la dejas hablar.

-No quiero salir lastimado.

-No, claro que no ¡Pero te importa un soberano pepino que ella si resulte herida!

-¿Por qué tendría que importarme cuando a ella no le importó?

-Porque ella no sabía lo que tú sentías, nada de esto estaría pasando sí no fueras tan cobarde y le hubieras dicho lo que sentías.

-Mejor cállate.

Me dirigí al refrigerador y saqué la leche, tomé un vaso y lo llené hasta el tope, después lo metí al microondas y esperé a que se calentara. En ningún momento miré a Alice, actuaba como si no estuviera ahí, cuando la leche estuvo caliente la saqué del microondas y me di la vuelta para irme.

"¿Por qué no me escuchas?" la suave voz de Alice me impidió continuar y me costó todas mis fuerzas ignorarla y seguir caminando como si nada.

"¡¿Por qué Jasper?!" me gritó ahora.

"Baja la voz, despertaras a todos" le dije lo más frio que pude.

"¿Por qué?" susurró con la voz rota. Me dolía hasta el alma, pero le hablé de manera fría y molesta.

"No tengo tiempo para tus berrinches, solo venía a esto" dije señalando mi vaso de leche "Y ahora me voy" me di la vuelta y me fui.

-¿Ya te dije que eres idiota?- preguntó Jerry por tercera vez. Habían pasado 2 horas desde que dejé a Alice en la cocina sola.

-Sí, ya lo hiciste, ahora ¿podrías callarte, por favor? Intento dormir.

-¿Has escuchado esa frase que dice "La conciencia no te dejará dormir"? Pues aquí estoy yo.

-Eres un idiota, duérmete y olvídate de mí.

-Como quieras, pero ya verás que un día vendrás a mí de rodillas a rogarme por un consejo.

-Yo jamás te rogaría, nunca.

-Ya lo veras.

Después de eso mi cabeza se quedó en total silencio, a veces creía que era mi culpa por seguirle la corriente a Jerry, tal vez si lo ignorara se hubiera ido o callado. Saqué mi celular y miré la hora, 4 a.m. Suspiré con cansancio, quería dormir y olvidarme por un segundo de todo. Escuché unos golpecitos en mi puerta, pensé en quien estaría despierto a esta hora y porque pensaría que yo también lo estaba.

Me paré y caminé hasta la puerta, no estaba de humor para hacer esto, pero podría ser una emergencia, quizás se estaba quemando la casa y no me había dado cuenta. Que sorpresa me llevé al abrir la puerta y encontrarme con Alice, estuve a punto de cerrarle la puerta en la cara y seguir con mis patéticos esfuerzos de dormir, pero entonces vi su carita bañada de lágrimas.

Instintivamente la abracé con fuerza, acaricié su cabeza mientras ella sollozaba en mí pecho, me preocupé mucho por su estado y me puse a pensar en lo que le hubiera pasado en el lapso de tiempo en que la dejé en la cocina hasta este momento, pero realmente no se me ocurría absolutamente nada.

-Ok, ¿Eres idiota o hipócrita?

-¿De qué diablos hablas?

-De ti baboso, como es eso de "no sabes que le pasa".

-Pues es la verdad, no tengo ni idea de que mierda le pasa.

-¡Lo que le pasa, pedazo de imbécil, es que está triste! ¿Y sabes por qué? Porque estás siendo un completo idiota y no te puedes dar ni un minuto para escuchar su explicación.

-No puede ser eso.

-¿A no? Entonces dime tú que le pasa entonces.

-Te digo que no sé.

-Jasper, por una vez en tu vida escúchame y escúchala a ella, solo escúchala y después puedes hacer lo que te plazca en gana ¿bien?

-Bien.

Los sollozos de Alice comenzaron a calmarse, sabía que si Jerry tenía razón, ella querría hablar de eso ahora y sinceramente no tenía ganas, pero si no la escuchaba ahora no lo haría nunca. Suspiré pesadamente y la alejé un poco de mi pecho, ella me miré dolida por alejarla, pero su cara se recompuso cuando se dio cuenta que lo hice para cerrar la puerta.

Regresé a mi cama y me senté en el borde, quería que hablara y después se fuera, no quería hablar después de eso, solo quería pensar y hacer las cosas bien. Alice suspiró, se acercó a mí y se sentó a mi lado, por inercia me alejé de ella, parecía dolida pero no podía hacer nada, llevaba haciéndolo tantas veces que ahora solo lo hacía sin querer.

"Jasper, solo quiero que me escuches" me dijo en un susurro. Solo pude asentir con la cabeza.

"Jasper yo lo siento, no quise jugar contigo ni con tus sentimientos, lo lamento mucho" me dijo comenzando a llorar de nuevo.

"Sé que me porté como una niña mimada cuando te dije que tenías que ir con nosotros a nuestra salida y también sé que no debí cuestionar nuestra amistad, pero…lo siento"

"Alice, no es tu culpa…"

"Claro que lo es, yo me porte muy mal y luego con lo del beso…"

"¿Qué te hace creer que el beso fue un problema?" le pregunté.

"¿No lo fue?" parecía feliz.

"Por supuesto que no Alice, si me molestó fue porque eres como mi hermanita pequeña y eso, pero no tiene nada que ver" le dije con la voz más calmada que pude.

"Yo… Jasper yo…"

"Alice ya es tarde, quizás deberías irte a dormir" le dije levantándome.

-Jasper tienes que escucharla.

-No quiero hacerlo.

-Puede que sea algo muy importante.

-También puede que no.

-¡Escúchala!

-Yo no…

-Hazlo.

Volteé a mirar a Alice quien seguía sentada en mi cama, me calmé y me senté a su lado, quizás había llegado el momento de escucharla y que ella me escuchase. Tenía miedo, eso tenía que admitirlo, pero quería que ella lo supiese y se diera cuenta que esto me dolía más de lo que se imaginaba. No tenía ni idea de lo que pasaría después de esto, pero estaría feliz de al menos tener el valor de confesárselo.

Alice alzo la mirada y se dio cuenta que ambos aun teníamos mucho que decir, se paró también dejándonos frente a frente. Ella era mucho más pequeña que yo, pero de igual forma era muy hermosa y tierna, la adoraba y estaba totalmente enamorado de ella y hoy lo sabría.

"Jasper, lamento haberte hecho tanto daño, yo sé que me debes de odiar, no dudo que lo hagas…"

"¿Por qué crees que te odio?"

"Por la forma en que me tratas, yo no puedo evitar pensar eso"

"Alice yo no te odio, yo te…"

"¿Tú que Jasper?"

"Yo… yo te amo Alice, jamás podría odiarte" le dije. Ella me miraba incrédula y con lágrimas en los ojos.

"Jasper yo… no sé si creerte, hace un minuto me asegurabas que era como tu hermanita"

"Alice eres como mi hermanita, pero eso no significa que no te amé" le dije mirándola culpable.

"Jasper"

"Creo que el que fueras la hermanita pequeña de mi mejor amigo tampoco ayudaba mucho, pero ya es el momento de que sepas lo mucho que te amo mi pequeña hadita" le dije riendo un poco por el apodo.

"Jasper, yo también te amo" eso fue lo único que necesité para poder atacar esos labios rosas.

La besé con amor, ternura, pasión y todo lo que sentía dentro de mí, la quería como no tenía idea y había sido un idiota por no darme cuenta antes. Besé delicadamente sus labios, enredé mis brazos en su delicada cintura, ella posó sus manos en la parte trasera de mi nuca y jugó con mis cabellos. La acerqué más a mí y profundice el beso, jugué con su lengua y saboreé su boca, Alice gimió por lo bajo, entonces comencé a separarnos. Ella me miró con esos hermosos ojos negros que tenía, brillaban como nunca antes.

"Alice, ¿quieres ser mi novia?" le pregunté tomando su mano.

"Sí" me dijo antes de volver a atacar mis labios. Nos besamos con la misma intensidad de antes, pero sin llegar a hacer nada, cuando se hizo tarde ella se a su habitación, ambos moríamos de sueño. Cuando Alice se fue miré mi reloj y vi que eran la 5:15 a.m. por suerte mañana era domingo.

En cuanto mi cabeza tocó la almohada me quedé completamente dormido, soñé con mi Alice, sabía que después de lo que había pasado con lo único que soñaría sería con Ally.

Estaba en una iglesia esperando a que la novia llegase, allí estaban Edward, Emmett, mi padre, Carlisle y Esme. Entonces la marcha nupcial comenzó y por la enorme puerta de madera entró Rosalie, se veía hermosa como siempre, después de ella venía Bella quien tenía un adorable sonrojo en su cara blanca. Vi como Emmett y Edward miraban embobados a sus chicas, voltee para ver a la novia, era un figura menudita y estaba enfundada en un hermoso vestido blanco, tenía un largo velo que no me dejaba ver su cara, pero yo sabía quién era.

Se acercaba cada vez más, sus pasos eran firmes y fluidos, una sonrisa se extendía por mi rostro a cada paso que la hermosa novia daba, miré más de cerca a esa hermosa dama. Podía ver su corto cabello negro, brillante y lacio, era pequeña y delgada, tenía unas lindas curvas. Su piel era blanca como la nieve, tenía un hermoso ramo de rosas rojas en ellas.

Pronto llegó hasta mí, se posicionó frente a mí, tomé esas delicadas manos entre las mías. Eran suaves como el terciopelo y tibias como una manta. La ceremonia empezó pero yo solo miraba a la extraña frente a mí, entonces llegó el momento. Tome el velo con una mano y comencé a levantarlo, una fina y hermosa cara comenzó a aparecer frente a mí. Tenía unos labios rojos, pintados de un suave rosa pastel. Su nariz era pequeña y delicada, sus mejillas estaban teñidas de un adorable sonrojo y por ultimo estaban esos hermosos ojos, con ese brillo inigualable.

"Acepto" dije en voz alta.

"Alice, ¿aceptas a Jasper Whitlock?"

"Yo…"

"¡Jasper! ¡DESPIERTA!" gritó una voz, sacándome de mi hermoso sueño. Mierda.

Me paré de un salto de la cama, dispuesto a matar a quien quiera que estuviera detrás de esa puerta, lo asesinaría con mis propias manos y lo mandaría al demonio. Abrí la puerta de un tirón dispuesta a matar a la persona que estuviera ahí, era Alice.

-Anda, hazlo, hazle todo lo que dijiste que harías.

"Alice" dije mirándola avergonzado.

"Hola amor" dijo antes de darme un beso en la mejilla.

"¿Qué haces aquí?" pregunté confundido.

"Bueno, estamos desayunando y tu aun no bajas" me dijo como si fuera obvio.

"Oh, lo siento, vamos" dije cerrando la puerta de tras de nosotros. Caminamos en silencio y de la mano. Antes de entrar a la cocina Alice me paró.

"Quiero decirles" me dijo emocionada. Sabía perfectamente a que se refería.

"¿Ahora?" pregunté temeroso de la reacción de todos.

"Sí… a menos que no quieras" dijo triste.

"No, no, no es eso, es que temo la reacción de Edward" admito avergonzado.

"Él estará feliz" dijo contenta y segura, y no pude hacer más que creerle.

Entramos a la cocina tomados de la mano, todos nos miraron curiosos, Edward me miraba con los ojos entrecerrados, tragué pesado. ¿Cómo decirle a tu mejor amigo que estas saliendo con su hermana pequeña?

-Todo estará bien, Alice está ahí, no dejara que Edward te mate.

-Gracias, no sabes cuánto me ayuda eso- dije sarcástico.

-No hay de que-

Miré a Alice quién tenía una enorme y hermosa sonrisa en su rostro, eso me dio el valor suficiente para decirle al mundo entero que amaba a Alice y que era orgullosamente su novio, pero el valor se fue cuando la mirada de Edward se posó en mí, al parecer se había dado cuenta de que su hermanita y yo teníamos algo.

"Chicos, Jazz y yo tenemos algo que decirles" dijo Alice contenta. Entonces Edward comenzó a fulminarme con la mirada. ¿Por qué tenía que comenzar así? Esa es la típica frase que utilizan cuando dirás que estás embarazada.

-Estoy seguro que eso te gustaría más de lo que admites.

-Tal vez, pero no quiero morir pronto.

-Cobarde, solo dile "Edward, amigo, me tiré a tu hermana, pero tranquilo que aún no me la he llevado a la cama, aunque para eso no faltara mucho" y listo.

-¡¿Qué?! ¿Acaso quieres que Edward me mate o me deje sin descendencia?

-Como sea, solo dile que eres el novio de su hermana.

"¿Qué?" pregunto Edward receloso.

"Somos novios" gritó contenta. La miré con ojos tiernos, era como una pequeña en una mañana de navidad, era hermosa. Entonces Edward caminó hasta a mí y alzo su puño, listo para…


Ok, hasta aquí llegamos por hoyyyy!

Nos leemos el proximo viernes ;)

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