Los personajes son de SM, la trama es mía
Capítulo 27 Jane (POV)
Me desperté temprano esa mañana, cosa que sorprendió a Cari –mi nana- , yo era de las personas que se levantan como a las 12 del día. Mis padres ni siquiera lo notaron, no es como si esperara más de ellos, sabía que para ellos yo no era su mayor prioridad, para ellos lo más importante eran sus estúpidos negocios. Ni siquiera mi cumpleaños era lo suficientemente importante para ellos, ni mi cumpleaños ni nada que tenga que ver conmigo. Sabía tocar el piano, el violín, la guitarra y en secreto la batería –mis padres me habían obligado a aprender a tocar los primeros dos, para ellos esos instrumentos eran dignos de una señorita, incluso la guitarra (acústica, claro está) podía ser adecuada, pero solo para suaves melodías, pero lo que realmente había llamado mi atención había sido la batería, claro que, para ellos ese instrumento era solo un acto de barbaridad que los adolescentes usaban para desahogarse porque tenían problemas económicos.
Como si eso le fuera a importar a alguien, mi madre no me dejaba acercarme a nadie que no tuviera suficiente dinero para pagar un viaje a Paris o mínimo… en realidad no había mínimo, si no lo podían pagar entonces tenía prohibido hablarles, si había algo de lo que me avergonzaba, eso eran mis padres. Ellos no veían nada más allá de sus estúpidas narices operadas, no les importaba ver a niños pobres en las callen muriendo por un poco de agua y comida, jamás invertían su dinero en nada que no les beneficiara también.
Eran mis padres y los amaba, pero claro, no como cualquier chico normal aprecia a sus padres, lo mío era más un gran afecto por traerme al mundo y darme una "buena vida" pero solo eso. Ellos habían hecho cosas que sin duda ayudaron a hacer que mi aprecio bajara un montón, por ejemplo; separarme de la única persona honesta y amable que he conocido en mi vida, Emmett McCarty.
Él era un chico muy bueno, divertido y amable. Además de que jamás me habló solo porque estuviera interesado en mi dinero, él fue honesto y divertido, también era un poco tonto para su edad, pero eso solo lo hacía más adorable y divertido, Emmett amaba a mi pequeño Jerry, siempre dejaba que lo mordiera y lo aceptaba de buena manera. Además de que siempre me ayudaba con mis planes malvados e incluso se echaba la culpa cuando mis padres nos descubrían.
Al principio estaba un poco dudosa, no quería juntarme con otro estirado que solo se fijase en mi posición social. Pero Emmett era diferente, jamás me preguntó por nada de eso y nunca me habló de dinero o presumió sus bienes, claro que, siempre me presumía que él había conseguido una paleta y que no me daría, pero al final terminaba regalándomela.
Cuando mis padres nos alejaron me puse el collar de la amistad que él me había regalado poco después de que nos conocimos, el collar era de oro blanco y el dije tenía una E y una J. Era hermoso, el hecho de que fuese de oro era porque mis padres no me dejaban ponerme nada que no fuese caro. Sabía que si fuese por Emmett, me hubiera regalado su anillo de la suerte que le salió en su caja de cereal, tenía que admitir que envidiaba a Emmett, él a pesar de ser de muy buena familia, como la mía, no era para nada como mis padres.
Había ido a su casa en repetidas ocasiones y sus padres eran igual de divertidos y amables que él, mi madre intentó hacer amistad con la familia de Emmett pero no funcionó por el hecho de que mi mamá era demasiado presumida y la madre de Emm era demasiado humilde. Sin embargo, mis padres jamás me prohibieron volver a ver a Emmett.
Sabía que la verdadera razón de eso era porque esperaban que cuando fuéramos grandes nos casáramos, no les importaba si yo era feliz o no, para ellos esa sería la mejor decisión que podría tomar. Juntar a las dos familias sería fantástico para su cuenta bancaría, lástima que Emmett era como mi hermano.
Suspiré, extrañaba a Emmett. Supongo que era lo único que extrañaba de Inglaterra, su compañía. Mis padres me observaron con curiosidad, ellos de cierto modo creían que yo era como ellos, y que suspiraba porque vi un vestido y no lo pude conseguir. Mamá solo suspiraba por eso, y cuando quería joyas. Era tan frívola y materialista, ni siquiera lloró cuando murió mi abuela.
"¿Qué pasa cariño?" me preguntó mi madre.
"Nada, solo recordando" contesté simplemente sin siquiera mirarla. Ella odiaba eso.
"¿En qué? Si se puede saber" preguntó mi padre cortésmente. Era su hija, no tenía que ser cortés.
"En Emmett" le dije. Tampoco lo miré. Mi madre emitió una especie de chillido.
"Jennifer Estefanía Vulturi, te dije que tenías prohibido pensar en ese niño" pronunció lo último con desprecio. Me enojé, odiaba mi nombre, por eso Emmett me había puesto Jane. Él decía que mi nombre completo era bonito, pero demasiado para una niña, yo opinaba lo mismo.
"Mi nombre es Jane, ¿puedes entenderlo? Jane" dije molesta.
"Pero que vulgar, Jennifer cariño, tu nombres es perfecto, digno de una señorita como tú" dijo mi madre con ese tono tan irritante al que ella llamaba educado.
"Yo no soy una señorita, soy una niña, una niña que quiere tocar la batería y no un estúpido violín. Quiero hacer lo que cualquier chica normal haría, no quedarme en casa practicando el violín, quiero salir y comer pizza, no seguir una estúpida dieta que no sirve para nada. Quiero ir de compras con mis amigas a un simple centro comercial, no ir a Paris de compras. ¡Quiero vivir!" grité con la lágrimas en los ojos que no dejé salir de ahí.
"Basta Jennifer, deja de ser tan egoísta. Muchas personas desearían ser tú y tener lo que tienes, y tu ni siquiera lo disfrutas" me gritó de regreso.
"¿Egoísta yo? Ustedes son los únicos egoístas aquí, no se preocupan por nada más que ustedes mismos" grité.
"Es suficiente, te quedaras en casa, no iras con nosotros al teatro" gritó mi padre. Como si me importara. Mama había querido ir porque decía que era muy elegante y refinado, además de importante y lujoso, digno de una familia como la nuestra.
"Como sea" dije antes de levantarme de la mesa e irme a mi habitación.
Estúpido día. Estúpidos padres. Estúpido estatus social. Caminé azotando los pies hasta mi habitación y azoté la puerta fuertemente causando que las ventanas vibraran, sabía que eso les molestaría, ellos odiaban que hiciera eso. Por suerte –Para ellos- no hicieron más escándalo, aún tenía muchas cosas que gritarles, pero en otra ocasión seria, ahora lo único que quería era acostarme en mi muy suave cama y dormir hasta mañana.
Estaba a punto de dormirme cuando sentí algo en mi espalda, y luego pequeños ladridos, oh mi pequeño Jerry. Me levanté y me recargué en la cabecera de mi cama, ahí estaba mi pequeño chihuahua, lo tomé en brazos y comencé a acariciar su espalda. Era tan lindo. Un toque de puerta me hizo salir de mi pequeña burbuja de felicidad, estuve a punto de mandar al demonio a quien se encontrara del otro lado de la puerta cuando apareció mi nana.
"Oh, creí que eras mis padres" dije con un suspiro cansado.
"Ellos se acaban de ir cariño" dijo de forma cariñosa mientras se sentaba a mi lado en la cama. Comenzó a acariciar a Jerry suavemente, mientras este hacia ruiditos raros. Jerry amaba a Cari, pero odiaba a mis padres, es una lástima…
"Que bien, al fin un poco de paz" dije sonriendo un poco.
"Yo solo venía a avisarte que ahora que tus padres se fueron podías bajar a cenar" ¿tan tarde era? "O si quieres puedo traerte tu cena aquí arriba" ofreció.
"Me gustaría cenar aquí" dije con una sonrisa.
"Bien, en un momento te subo tu cena Jane" sonreí sin poder evitarlo, una de las cosas que amaba de Cari era que ella me llamaba Jane.
"Gracias"
Después de cenar todo pasó rápidamente, me duché y preparé para dormir. Pronto estaba en mi cama y en el mundo de los sueños. Fui sacada de ahí abruptamente por los sollozos de Cari. Me levanté de golpe para verla sentada a mi lado llorando desconsoladamente.
"¿Qué pasa Cari?" pregunté preocupada.
"Jane amor, tienes que ser fuerte" me pidió aun llorando.
"Dime que sucede" pedí asustada.
"Jane, tus padres, tuvieron un accidente de auto de regreso a casa y… murieron"
…
Después de eso todo paso demasiado rápido, Cari y yo fuimos a reconocer los cuerpos, después fuimos llamadas para hablar con los abogados de mis padres para ver lo del testamento. Cosas que no me interesaban en absoluto, aún seguía como un estado de shock.
"Y por eso la pequeña Jennifer se tiene que quedar bajo la custodia de la señora Elizabeth Vulturi" eso bastó para que regresara al mundo real.
"¿Qué?" pregunté alterada.
"Tus padres te dejaron bajo la custodia de tu abuela paterna" me explicó el abogado.
"¿Qué hay de Cari?" pregunté.
"Bueno, ella no está mencionada aquí" me dijo. Eran unos malditos egoístas. "Tú te harás cargo de las empresas y podrás reclamar la fortuna como tuya cuando seas mayor de edad" me explicó.
"Ósea dentro de 3 años" dije fastidiada.
"Si, además ahora el que se hará cargo de la empresa será…"
"No me interesa, solo contacte a mi abuela o algo" dije molesta.
"Bien" dijo antes de darme permiso para irme.
.
.
.
"Jane"
"¿Qué pasa Cari?" pregunté. Estaba haciendo mis maletas, pronto conocería a mi abuela.
"Ya es hora" me dijo mientras me miraba con una sonrisa triste.
"Lo sé, estoy lista"
"Te voy a extrañar" me dijo con lágrimas en los ojos.
"Igual nana, promete que me visitaras" pedí.
"Te lo prometo mi amor" juró.
"Gracias" sonreí "Y a todo esto, ¿Dónde vive mi abuela?" no había querido saberlo, pero ahora me daba curiosidad.
"Forks"
