Nota: Las cosas han cambiado en ffnet. Han modificado la manera de responder los reviews, así que si tienen desactivado el mensaje privado (mp) no podré responder. Así que si no es por ahí, lo haré por acá.

Siento mucho la demora, pero como algunas supieron, pasé por malos momentos, ahora comienzo a escribir. Ustedes disculparán la tardanza pero aquí está el nuevo capítulo, mil gracias a las chicas que me apoyan, las adoro.

Cap.41 NOTICIAS

Carlisle no podía creer estar viviendo esta pesadilla. Su hijo en el quirófano, y él… él debía estar ahí con él. Se preparó para entrar a cirugía, mientras las enfermeras lo miraban pasmadas.

AL entrar los doctores que iban a intervenir lo miraron intrigados y preocupados.

—Carlisle, por favor… sabes que haremos todo lo posible por ayudarlo.—Pero Carlisle se dirigió a donde su hijo y tomó su mano.

—Sólo quiero acompañarlo, no quiero que se sienta solo. Él debe saber que estoy con él… por favor—nadie dijo nada más, todos entendían la difícil situación del mejor doctor del hospital. Y procedieron a la cirugía.

En medio de todo eso, Carlisle se quedó muy junto a Edward y le murmuraba al oído. Los doctores sintieron un nudo en la garganta al ver la escena.

—Hijo, Edward, por favor te necesitamos, tu madre te necesita. No sabes cuánto hemos sufrido sin saber de ti. Sé que estás pasando por momentos muy difíciles, pero no estás solo. Hay muchas personas que te queremos.— Un quejido de Edward hizo que tanto Carlisle como el anestesista se pusieran alertas.

Después que el anestesista hizo su trabajo, Carlisle corroboró que por fin Edward estuviera completamente inconciente. Sin dejar de soltar su mano y de hablarle al oído, pasó toda la operación a su lado. Una costilla rota le había perforado el pulmón, mientras que otras lesiones internas y sangrados fueron atendidos por los doctores. Y finalmente luego de dos horas de operación, Edward estaba fuera de peligro. Sin embargo Carlisle sabía que tenían que enfrentar la realidad tarde o temprano. Y que su familia fracturada y herida tenía que salir adelante. Se prometió a si mismo que haría todo lo posible por que volvieran a ser felices.

Cuando estacionó el coche frente a su casa, por primera vez sintió deseos de no entrar. No por ver a su adorada esposa, sino por el hecho de tener que llevarle la noticia de su hijo. Nada podía evitarlo, mejor que fuera él y no alguien más. Había pedido permiso al hospital para salir y avisar a su esposa, sabía que ella desearía estar con su hijo en cuanto pudiera. Lo que lamentaba era ser él quien le diera la noticia.

Abrió la puerta de su casa, caminó hasta la cocina donde se escuchaba que Esme estaba ocupada. La miró mientras ella lavaba unos trastes. Finalmente ella volteo a verlo. Carlisle sintió que se le rompía el corazón. Los ojos de su Esme ahora tristes, mostraban signos inequívocos de llanto. No espero más y fue a su encuentro, mientras ella lo miraba intentando descifrar su mirada y en un segundo comprendió.

El hermoso plato de delicada porcelana se rompió en mil pedazos cuando ella sólo musitó:

—¿Edward?— Carlisle la estrechó entre sus brazos y asintió, mientras ella comenzaba a llorar.

—¿Dónde esta mi hijo Carlisle? Por piedad dímelo. —El la sujetó por los brazos mientras se distanciaba un poco de ella, mirar sus ojos anhelantes y anegados en lágrimas era la peor visión que pudiera tener del amor de su vida.

—Vamos a la sala amor…—la condujo con dulzura pero ella se detuvo en el quicio de la puerta.

—¿Dónde está Edward, Carlisle?—empezó a temblar y Carlisle sabía que debía decirlo ya.

—En el hospital, acaba de salir de la operación, él… fue atropellado. —Carlisle la sostuvo mientras Esme me dejaba ir al pozo de negrura y dolor. Había sido demasiado para ella.

En la habitación del hospital Edward estaba volviendo en sí, la anestesia comenzaba a ceder, pero él solo sentía un único y lacerante dolor: el del corazón.

—Es mi culpa… siempre fue mi culpa— se decía para si mismo, encerrado ahora dentro de su mente donde podía dar rienda suelta a su dolor.

—Estoy en el infierno, me fui al infierno por ser un maldito hijo de … perdón madre, tú no tienes la culpa de haber parido a este infeliz. Sólo le hice daño, ella me amaba y lo único que hice fue dañarla una y otra vez. Hasta que finalmente me di cuenta que la amaba. ¿Puede haber alguien más estúpido que yo? No. Soy único para hacer daño. Menos mal que ya estoy en el infierno. Así ya nadie sufrirá por mi culpa. Nadie más que yo. Mi padre… por momentos creí escuchar la voz de mi padre. No merecía los padres que tuve. Jamás los merecí. —la pena era mucha en su corazón, ya solo esperaba que las largas llamaradas del infierno comenzaran a consumir su infecta carne para poder sentir en la piel lo que sentía en el corazón.

—Hijo…—le pareció escuchar a su madre. Era imposible. Bueno no tanto, en cuanto se enterara de que había muerto, lloraría, sufriría, pero pasaría y después lo olvidaría. Era lo mejor.

—Mi Edward… mi pequeño… por favor—No, no estaba alucinando, era la voz de su madre. ¿Qué rayos pasaba entonces? En medio de aquella oscuridad intentó buscar un indicio de luz, fue cuando se dio cuenta que le pesaban los parpados y cuando tuvo fuerzas suficientes abrió los ojos.

—Edward, gracias al cielo, ¡ya despertaste hijo mío!—Al principio fueron borrosas las imágenes pero poco a poco tomaron nitidez. ¡Estaba vivo! Y sus padres estaban junto a él. Al parecer en el hospital. Entonces… no había muerto. Miró a su padre que lo veía con indulgencia y comprensión mientras su madre lo besaba con cuidado.

—No los… merezco—alcanzó a pronunciar débilmente pero ambos padres lo escucharon perfectamente.

—Sólo sabemos que te amamos hijo, no importa nada mas. Y saldremos adelante, todos juntos… como siempre.—Las sabias palabras de mi padre y las caricias de mi madre, me reconfortaron de una manera inexplicable. Me sentí por unos instantes dichoso de estar junto a ellos. Ahora comprendía que el verdadero tormento no había sido el morir, sino el vivir sin ella.


ya saben dejen comentarios por favor que eso me hace feliz y no les quita mucho tiempo. Y a mi me motiva a seguir escribiendo. Yo aunque veo que muchas me agregan o ponen como historia favorita, porfis, no les cuesta nada dejar un comentario, sólo eso pido a cambio de mi trabajo, y creo que si lo añaden es porque les gustó. Ojala y se animen que nada les pasará.

Recuerden que TODAS MIS HISTORIAS ESTAN REGISTRADAS, evítense problemas aquellos que quieran plagiar. Sólo se meterían en grandes problemas. No vale la pena, mejor escriban sus ideas y verán que es mucho mejor sus propias ideas, que problemas ajenos.

Mil gracias por comentar hermosas.

Vayan a Youtube y búsquenme como campanita0088. Ahí encontraran mis videos.