Disclaimer: Los siguientes historias se basan en situaciones y personajes procedentes de los de libros Harry Potter que son propiedad de JK Rowling, y varios otros editores, incluyendo, pero no limitado según Warner Bros., Inc., Bloomsbury Books, Libros Scholastic, y Chubasquero Books. Usado como entretenimiento y sin fines de lucro.
Notas: No me odien mi primer fanfic largo una disculpa por los horrores de ortografía y trata de apegarme lo más posible al personaje aún queda unos capítulos más con algo de drama. Palabra del capitulo idiotez y cabezota ._.
Advertencia:
Slash: Snape x Harry
Mpreg (embarazo masculino)
Había decidido hacer una ridiculez, ir a la joyería y comprar un anillo de compromiso, el motivo es que era un idiota. Cuando se dio cuenta ya estaba en la Joyería Piedra Azul buscando el adecuado.
- Buenas tardes – saludo una joven de ojos cafés y cabello negro con una túnica de color azul- buscaba algo en especial
- Por supuesto, si no, no estaría aquí – respondió enojado como odiaba a la gente inepta pues claro que buscaba algo. Vio como la joven se irritaba un poco- me gustaría ver sus anillos de compromiso
La joven uso su varita y delante de el aparecieron varios ejemplares. Ninguno capto su atención hasta que llego al anillo dorado con zafiro de color rojo- Quiero este – dijo seguro
- Claro señor, requiere que le pongamos alguna leyenda
- No – dijo de manera tajante
- De acuerdo, permítame un momento- la joven se retiro.
- Director Snape, no esperaba verlo aquí – perfecto nunca salía de su escuela y tenía que encontrarse con Hagrid el día que necesitaba que nadie lo viera
- Profesor Hagrid, que agradable sorpresa- saludo con el semblante serio
- Disculpe señor aquí tiene su anillo de compromiso – volteo a ver a la mujer tratando de enviarle un Avada Kedavra a través de su mirada, que todo el mundo tenía que enterarse que había comprado un anillo de compromiso.
- Oh director no sabía que se iba a casar felicidades y quien es la afortunada – dijo el mitad gigante.
Como siempre tan entrometido en asuntos que no le concernían, tomo toda la paciencia que tuvo y menciono – Muy pronto conocerá a la persona con la que me casaré sin embargo agradecería su discreción, espero haber sido claro profesor Hagrid– sentencio Snape
- Claro director sabe que discreción es mi segundo nombre – respondió orgulloso Rubeus.
Agarro la caja del anillo y salió de la joyería.
Con decisión se dirigió a los aposentos de Potter donde haría el mayor ridículo de su vida pedir matrimonio, pero al momento de entrar la escena frente a el freno todas sus intenciones.
El ex horrocrux estaba sentado sin embargo su ojos estaban rojos lo más probable es que hubiera estado llorando, ayer fue 31 de octubre y se cumplía el aniversario de la muerte de James y Lily, había estado tan ocupado pensando como pedir matrimonio que olvido por completo en que día vivía.
Otro claro ejemplo de que era un idiota, no dijo nada lo levanto del sillón y el menor lo siguió dócilmente, ambos se recostaron en la cama y dijo- Duérmase Potter – el ex horrocrux obedeció y se durmió.
Se quedo toda la noche vigilando el sueño del ahora dolor de cabeza, para el una noche sin dormir no era nada después de todo había sido un espía. Dejaría el tema del matrimonio para después no era el momento ni el lugar.
El amanecer había llegado, y vio como el joven iban despertando algo somnoliento se acerca a el y lo da un casto beso – Gracias Severus –
- No tiene que agradecer realmente no hice nada – exclamo Prince. Un momento de silencio lleno la estadía – Potter por que no vamos a la tumba de sus padres – sugirió mordiéndose la lengua por lo cursi que acaba de decir
- En serio, no es necesario que me acompañe
Quien lo entendía quería apoyarlo y el cabezota no lo comprendía – No le estoy pidiendo permiso, así que arréglese y desayunemos para irnos – sentencio.
Había decidido posponer su propuesta, se encontraba en su despacho como siempre trabajando con las tonterías del consejo. En ese momento tuvo una visita muy inesperada.
- Director Snape buenas tardes – saludo Hagrid
- Hagrid – dijo secamente, estaba de muy mal humor sus planes se estaban estropeando sin saber como proponer matrimonio al gran salvador del mundo mágico.
- Yo quería saber si necesitaba alguna ayuda- susurro el mitad gigante
- Si necesitara su ayuda ya se la habría hecho saber – contesto con el mayor veneno en su voz
- Me refería a la boda
- Severus, ¿te vas a casar? – pregunto Dumbledore desde su retrato con una sonrisa
Maldecía el día en que había decidido a comprar el mugroso anillo – Así es Albus, y para su información Hagrid no creo que necesitemos ayuda para la boda
- Entonces ya entregaste al anillo – pregunto el ex director
- No le concierne
- Por supuesto que sí, además espero muy pronto ser abuelito – el profesor de criaturas mágica solo los veía discutir se veía indeciso si participar en la plática o no.
Un momento, hijos, era muy pronto para eso primero tenía que resolver los muchos problemas que venían con su matrimonio con Potter y tal vez luego, si después tenía la valentía tendría un hijo, pero solo uno de por si ser el director de un colegio con mocosos lo volvía loco.
- Pues siga esperando- volteo a ver a al mitad gigante – como puede ver Hagrid no ocupo su ayuda, si fuera necesario lo llamaría – dijo con toda la paciencia que pudo el hombre gigante era una de las pocas personas buenas que conocía.
- Entiendo, entonces me retiro Director – vio como se iba de su despacho, empezaba a sentir un dolor en la cien y no ayudaba nada que el retrato lo estuviera viendo con ojos risueños.
- Has considerado una boda en Hogwarts
- No me interesa
- Oh pero al otro novio puede que si
Otro dolor de cabeza que agregar a su lista, se retiro a sus aposentos necesita un buen descanso. Con un Dumbledore y un Hagrid enterados de su propuesta de matrimonio sería un milagro que Potter no se diera cuenta.
Había sobrevivido la navidad y la cena de año nuevo de los Weasley, pero no importaba Harry Potter estaba casado con el.
- Severus – escucho como gemía el dueño se sus pensamientos, ambos estaban desnudos el encima de el, embistiéndole.
Podía ver sus ojos verdes dilatados, su cara llena de placer, sus gemidos, los sonidos obscenos del acto carnal. Era suyo, todo el era suyo. Quería ver como perdía el control, como le pedía por más, así que cambio a un ritmo más suave provocándole y se dedico a saborear la piel de su cuello.
- Severus ah
- Lo siento Harry estoy ocupado – y se acerco su punto más sensible de la oreja, sin detenerse quería que suplicara que llamara por el.
- Severus deja de jugar – escondió su sonrisa en el cuello del menor, y se detuvo. Vio que Potter iba a replicar así que lo beso. Pero no contaba con la artimaña Potter - Te amo – ah odiaba esas palabras eran su debilidad, claro que el también lo amaba pero el era más un hombre de acción que de palabras, así que volvió a embestirle de manera ruda.
- Mírame – ordeno, vio como su esposo obedecía y el se perdía en esa mirada esmeralda que lo idiotizaba
- Severus – grito Harry corriéndose, y sintió como ese delicioso manjar lo estrechaba y sin poder contenerse el también llego al climax.
Dejo pasar varios minutos para tratar de normalizar su respiración, mientras Harry Snape se acomodaba sobre el.
- Harry creo que debemos dejar en claro que yo no soy una almohada
- Esta seguro por que usted es muy cómodo
- Segurísimo Harry Snape así que le agradecería que me devolviera mi brazo
Vio como su ahora esposo mostraba una sonrisa que no le gusto nada y le dijo – Te amo – solo pudo refunfuñar y dejo que su marido hiciera lo que quisiera, maldita artimaña Potter.
- Esta seguro que no quiere irse de viaje es nuestra noche de boda – estúpido sentimentalismo
- No lo necesito, me siento contento solo de estar con usted – maldito, sabía que esas palabras lo idiotizaban aún más.
- Bueno joven Snape sigamos con nuestra noche de bodas – y empezaron los gemidos en la habitación.
Padre, un sentimiento amargo lo invadió, claro ahora entraría en la paternidad.
- Severus Snape – hablo el sanador
Se encontraba en San Mungo la sabeloto y los Weasley se encontraba en una sala de espera. Su marido se le había ocurrido dar a luz y todo el mundo mágico pareciera estar al pendiente.
- Si – hablo el futuro padre
- Puede pasar fue un varón felicidades – ignoro los gritos de alegría y se dirigió a la habitación.
Cuando entro miro la escena más cursi que hubiera visto su esposo cargando a su primogénito Sirius James Snape, realmente esto del matrimonio lo estaba afectando cada día era más estúpidamente sentimental
- Tuvo siempre la razón era niño
No pudo decir nada, se acerco y vio al pequeño culpable de su sentimentalismo y sus noches de desvelo.
- ¿Quiere cargarlo? - vio como Harry le acercaba al infante, y con algo de indecisión la cargo y lo pego a su cuerpo.
El pequeño abrió sus ojos curioso por el nuevo mundo descubierto y un pequeño calor inundo aún más a su corazón que ya creía muerto hace mucho, no pudo evitar que una pequeña lágrima traicionera escapara.
- Severus, es tarde ven a dormir- salió de sus pensamientos al escuchar al ex horrocrux.
- Usted no manda aquí Harry
- Oh entonces no quieres ver la sorpresa que tengo preparada en recamara – y vio como su marido se dirigía al dormitorio principal.
Resignado a que estaría siempre bajo el encantamiento de Harry Snape se dirigió a su habitación.
