Los personajes pertenecen a SM, la trama es mía.


Epilogo

Recuerdo que esa maravillosa mañana, la mejor de todas si contamos cada una de ellas, las cuales son muchas ya que en mi lista están cada mañana que pasé contigo, desperté más temprano de lo usual. Te preparé el desayuno y te lo llevé a la cama, tú estabas increíblemente embarazada, cariño, tenías casi los nueve meses y tu ginecólogo nos dijo que el bebé vendría pronto.

Me habías dado la mejor noticia de mi vida unas semanas antes de que termináramos el instituto. Todos habían estado muy felices, claro que, una vez la emoción paso vinieron los regaños. Mis padres no estaban muy orgullosos de mi irresponsabilidad, y los tuyos tampoco. Esa sin duda había sido la peor regañiza que nos pudieron dar, recuerdo que lloraste mientras tu padre te hablaba duramente, tu madre lo tomaba del brazo tratando de calmarlo.

Mis padres también me gritaron, bebé, incluso después de que ustedes se fueron, frente a los chicos. Me sentí humillado, lo admito, ser regañado frente a tus amigos no es muy lindo que digamos. ¿Pero sabes una cosa? No me importó, porque mi amor, tú estabas embarazada de un hijo mío, y eso era lo mejor del mundo.

Estaba preocupado, ¿Qué tal si a ti también te regañaban más en tu casa? Yo no estaría ahí para defenderte, y tu madre seguramente estaría tomando un avión de vuelta a Phoenix, pero no fue así. Ella se quedó y te defendió, y tú lloraste, lo sé porque me lo contantes al día siguiente. Recuerdo que me llamaste en la noche para decirme que estabas triste, y yo me escapé de mi casa para poder ir a verte.

Recuerdo que para no alertar a mis padres tomé mi vieja bicicleta y pedalee hasta tu casa, estaba seguro que al día siguiente mis piernas me dolerían lo suficiente como para dejarme tumbado en la cama por el resto del día, y eso me llevo a pensar, ¿Por qué no vivimos más cerca el uno del otro?

También recuerdo que trepé el árbol y prácticamente me aventé hacía tu ventana, la cual tú abriste asustada. Tenías una hermosa sonrisa en tu rostro esa noche, tú no tenías ni idea de que yo iba a ir a tu casa, pero yo tampoco lo sabía hasta que me encontré trepado en tu ventada luchando por no caerme y romperme la cara.

Fue una buena noche, nos la pasamos hablando todo el tiempo, y riendo suavemente para que tus padres no nos escucharan. Recuerdo que te abracé muy fuerte y te dije que te amaba, porque lo hacía cariño, porque aún lo hago. También me preguntaste "¿Te arrepientes?" sabía a qué te referías, pero mi vida ¿Cómo podría arrepentirme de lo que sería lo más maravilloso de nuestras vidas? "Jamás" te había respondido, y segué siéndolo.

Claro que tuve que despertarme a las cinco de la mañana para volver a mi casa y que mis padres no notaran mi huida. No lo hicieron, por supuesto. Nadie lo hizo, y ese sigue siendo nuestro secreto.

Pero eso no era de lo que estábamos hablando, ¿cierto?

Ese día te despertaste con una gran sonrisa en tu rostro, y debo reconocer que no fue precisamente por mí, aún me siento herido, pero tranquila, yo te amo.

Recuerdo tu dulce expresión al ver la bandeja con un enorme vaso de jugo de naranja natural –tu favorito, aun lo recuerdo- y un plato repleto de panqueques con chocolate, ¿recuerdas que ese fue tu delirio mientras estuviste embarazada? Ahora luchas por hacerlo lo menos posible –Ya tuve suficiente de eso por nueve meses, si lo vuelvo a comer, vomitare nueve meses de panqueques con chocolates y nadie quiere ver eso. Esas fueron tus palabras, pero te equivocabas, yo quería verlo, porque quiero ver todo de ti, cada faceta, cada gesto… todo, incluso vómito, lo cual es asqueroso… y raro.

Estábamos en la universidad, al menos yo lo estaba. Tú decidiste esperar a que naciera nuestro bebé porque querías dedicarle todo el tiempo mientras estuviera dentro de ti, sabías que sería más difícil cuando naciera, y no te equivocaste… pero eso era obvio porque tú nunca te equivocas.

Aun así decidiste mudarte conmigo, creías que una universidad en Inglaterra era muy lejos para una pareja joven que espera un bebé. Y mi vida, no te equivocaste, porque lo intentamos, nuestros padres decidieron que lo mejor era que tú te quedaras y yo me fuera… la peor decisión de nuestras vidas, sé que la pasaste mal, tú me lo decías cada que te llamaba. Yo también sufría, lo hacía contigo.

Recuerdo que estaba resentido, casi nunca los llamaba. Tú tampoco les hablabas mucho, te la pasabas con Alice, Rosalie y los chicos comprando cosas de bebé, las primeras compras, yo debí haberte acompañado… me dijiste que no importaba, porque sabias que yo volvería y haríamos más compras juntos.

Bueno, ahí te equivocaste. Yo no volví, pero tú viniste.

Los chicos que habían decido estudiar en una universidad mucho más cercana, te ayudaron a huir. ¿Recuerdas que lo de la universidad en Inglaterra fue más un castigo? Por su puesto que lo haces, tú lo descubriste y no lo creíste, ¿cómo podían estar primero muy felices por la noticia y luego lo suficientemente enojados como para intentar separarnos?

Pues bueno, aun no lo sabemos.

Ese día, otro en mi lista de los más felices, tú ideaste un plan. Ni siquiera me lo consultaste, pero eso no importa, porque estoy feliz de que no lo hayas hecho. Estoy seguro de que te convencería de que no es lo mejor y esa magnifica cabecita tuya pensaría que ya no te quiero conmigo, lo sé porque también eso me dijiste.

Ellos te ayudaron a conseguir el dinero para el boleto y venir a Inglaterra, pero eso aún no me lo cuentas, a pesar de que te lo pregunto todos los días "¿Bella amor, de donde sacaron el dinero?" y tu respuesta siempre es la misma, "De ninguna parte, solo apareció bajo mi almohada" por supuesto que eso no tiene sentido, pero debería considerar comenzar a creerlo, después de todo tú siempre tienes la razón.

Ese día estaba furioso, mis padres habían llamado y me habían dicho que sería un gran cirujano, y que podría darles un gran futuro a ambos, sin preocupaciones ni nada. ¿Pero quién se creían ellos para decidir qué era lo mejor para nuestra pequeña familia? Y pensé; "Que se jodan".

Te extrañaba, como un loco. Había hecho unos amigos, y cariño, ellos me aguantaban. Cada día escuchaban miles de relatos sobre ti y nuestros amigos, y nunca se quejaban. Es por eso que ellos siempre están invitados a nuestras fiestas, incluso aunque a veces te pongas un poco celosa de Kim, pero ella no es más que una amiga para mí y tú ahora lo sabes.

Ese día, llegaste corriendo al campus de la escuela con una maleta en mano y una mochila en tu espalda. Recuerdo que Garrett me había dicho un gran chiste y yo reía mucho, Kim también reía, pero ella estaba peor que yo; estaba a punto de orinarse en los pantalones. Ella se había recargado en mí, y yo la había abrazado. Y tú mi vida, nos viste.

Lloraste y te sentaste en el pasto bajo un gran árbol, entonces te vi. Toda llorosa y embarazada, con tus maletas a tu lado y abrazando un mono de peluche, como una niña pequeña e indefensa. Y recordé, estábamos en la feria y lo había ganado para ti, tú lo habías amado y yo quería que fueras feliz. Era el pequeño Lolo, un pequeño monito.

Había pensado, "Cullen, ya te volviste loco" Pero no fue así, tú de verdad estabas ahí. Yo había soltado a Kim y había caminado hacía ti bajo la atenta mirada de todos mis amigos.

Y cuando llegue te dije, "¿Bella, eres tú mi amor?"

Cariño, tú alzaste tu cabeza y me miraste con esos hermosos ojos chocolates. Moría por abrazarte y besarte, pero en vez de eso solo recibí una bofetada y gritos de parte tuyo.

"¡¿Cómo te atreves a llamarme 'mi amor' después de hacerme esto?!" gritaste furiosa. Yo estaba muy confundido. Traté de acercarme a ti y volviste a golpearme, y mi vida, te juro que aún me duele en donde me golpeaste.

"Bella… no sé de qué hablas… ¿Qué te pasa?" te pregunté.

"Tú… la abrazabas y reías… te vi, así que no lo niegues…." Lloraste, y sentí tu dolor… ¿sabes por qué? Porque somos uno solo mi dulce Bella.

Para ese momento había mucha gente a nuestro alrededor, escuchando sin disimular. No lo niego, era algo popular, no es que yo quiera, pero parece que basta con sacar buenas notas y ser guapo para serlo. Y tú siempre me decías lo guapo que era, así que supuse que verdad lo era mucho.

"Cariño, esa es Kim, unas de mis amigas… no es nada, lo juro" te había dicho, me miraste dudosa y te abrazaste a ti misma pesándotelo. "Te lo prometo, puedes conocerla… solo te amo a ti" eso fue lo que necesite para tu perdón. Eso y tus revolucionadas hormonas por el embarazo.

"Lo siento, lo siento, lo siento…" habías corrido a mis brazos y susurrabas lo siento muchas veces.

Pero no importaba, tú no habías hecho nada malo. Esa tarde te presente a mis amigos, y ellos te aceptaron enseguida, incluso Kim, a la que tu llamaste ''zorra'' en tu mente muchas veces, eso también me lo dijiste.

Ese día te llevé a mi habitación, la cual compartía con Garrett, y a él no le importó. Incluso nos ayudó, ¿recuerdas?

Esa vez dormimos juntos de nuevo, pero ambos sabíamos que no sería tan fácil, necesitábamos un nuevo lugar. Al día siguiente nos habíamos reunido en una pequeña cafetería, habíamos decidido contarles todo a nuestros amigos, nuevos para ti. Y eso hicimos, a ellos les pareció un poco loco, pero también nos apoyaron.

Nos ayudaron a conseguir un buen departamento a un buen precio, y un buen empleo de medio tiempo para mí, incluso uno para ti. Y estaba saliendo bien, mis padres me enviaban dinero y nosotros juntaríamos igual. Recuerdo que me alteré y estuve a punto de mandarte de regreso a casa cuando habías llegado a Inglaterra. Pero lloraste, y sabes que no soporto verte así.

Entonces, al día siguiente recibimos cientos de llamadas de nuestros padres y te gritaron que volvieras…. Y solo cortamos las llamadas.

Conseguimos un lindo departamento, donde nos encontrábamos la maravillosa mañana de la que hablo. Nuestros padres no tardaron en localizarnos y trataron de llevarte a casa, pero no lo lograron, porque te amo y ellos no pueden contra eso. Entendieron y se disculparon, por supuesto, nos ayudaron con los gastos y esas cosas.

Desde entonces estamos aquí, pero nos volvemos a desviar del tema. Esa mañana tu comenzaste a sentir dolores, yo estaba en la universidad, y no me dijiste porque creías que eran normales y se te pasarían. No me dijiste… ¿Mi vida, por qué no lo hiciste? Sé que te dolía mucho, y no estuve ahí para tranquilizarte y sujetar tu mano.

Pero eso ya no importa, porque al final lo hice. Pero eso fue después de que se te rompiera la fuente y te asustaras y decidieras llamarme. Mi vida, salí del trabajo como loco y conduje muy rápido al departamento, ahí estabas tú, tan tranquila como siempre. Habías llamado a todos, y ellos venían en camino.

Después de eso todo fue muy rápido, un minuto esperábamos en una habitación a que dilataras lo suficiente y después teníamos en nuestros brazos a la personita a la que amaríamos con locura, a la que cuidaríamos y protegeríamos contra todo y todos.

Todos la amaron, a la pequeña Sofía Cullen. A la niña más hermosa del mundo, a nuestra hija.

._._._.

Cerré el computador y tomé otra porción de espagueti con mis dedos directo de la olla (Es lo que la autora hace mientras escribe). Esperaba que mi dulce Bella no se enojara, bueno, quizás nunca se diera cuenta.

Acaba de escribir algunas de nuestras situaciones pasadas, a mi Bella le servía para desahogarse, y yo quería intentar.

Algún día se lo mostraría, cuando estuviera nostálgica y con ganas de leer mis recuerdos. Habíamos vuelto a Forks, claro que primero tuve que terminar la universidad, cuando lo hice nos fuimos a vivir a Nueva York, allí había estudiado Bella la universidad mientras yo trabajaba y cuidaba de nuestra pequeña Sophia.

Cuando Bella termino la universidad, decidimos quedarnos un tiempo más en Nueva York, un año exactamente. Entonces decidimos volver a Forks.

Ese también sido un gran día, porque los había extrañado a todos, y Bella también.

Tomé el último sorbo de mi café y me preparé para subir a nuestra habitación y arreglarme para la tarde familiar que mis padres habían organizado. En nuestra habitación estaba Bella con Sofía, la cual tenía ya diez años. Sophie era muy parecida a ambos, tenía mi cabello pero los ojos de mi Bella, le encantaba tocar el piano como a mí, pero adoraba leer como su madre. Tenía su mismo tono de piel y se sonrojaba igual que ella, aunque todos decían que tenía mi nariz…

Bella estaba peinando a nuestra hija.

"¿Ya están listas?" pregunte mientras dejaba mi Laptop en el escritorio.

"Sí… oh, ya casi" dijo mi hija mientras se sonrojaba, mire a mi esposa… oh sí, nos habíamos casado cuando Sophia cumplió tres.

"Bien, Alice se pondré histérica si no estamos haya en diez" dije.

"Ya casi, dame un segundo Edward, Sophia debe estar más que hermosa esta noche" dijo Bella y la miré con sospecha.

Veinte minutos después nos encontrábamos en mi auto camino a casa de mis padres. Había un disco que Sophia amaba en el reproductor del auto y Bella cantaba con ella.

Cuando llegamos, Alice fue la primera en salir.

"Llegan tarde, pero no importa, los esperábamos" dijo mi hermana y también la miré con sospecha… ¿Desde cuándo 'tarde' y 'no importa' están en su vocabulario juntas?

Entramos a la casa y el olor de la comida de mi madre me inundó, era lo mejor.

Nos saludamos y hablamos un poco antes de sentarnos en el comedor, los chicos también ya habían hecho sus vidas. Alice y Jasper estaban casados y tenían tres hijos, Ethan y Jordan gemelos de siete años y Joan de tres.

Emmett y Rosalie tenían un pequeño niño, Harry de nueve años.

Todos ellos estaban geniales, había sido fantástica la forma en que las cosas cambiaron y no me importaba, me encantaba de hecho. Suspiré, todo iba genial… hasta que lo vi.

Maldición, ¿han sentido alguna vez las ganas de arrancarse los ojos? ¿No? Yo tampoco, no hasta que lo vi, la peor escena de mi vida.

Mi dulce y pequeña niña… dándole un beso a Harry.

"¿No te dije que terminarían juntos?" me preguntó la estruendosa voz de Emmett y quería responderle 'Vete al infierno' pero me contuve.

"¿Y yo no te dije que eras un idiota?" pregunté molesto, Emmett soltó una de sus estruendosas carcajadas y me palmeó la espalda.

"Bueno, no puedes hacer nada en contra del amor hermano… Quien sabe, quizás nos den nietos antes de los cuarenta" rió.

"Vete a la mierda Emmett" gruñí.

"Emmett deja a Edward un momento…" dijo la dulce voz de mi Bella.

"Bien, bien…" dijo Emm antes de irse con Rosalie.

"No te agobies, seguro que solo es un enamoramiento adolecente" dijo Bella restándole importancia, pero sabía que solo era para calmarme, porque seguramente ella y Rosalie ya estaban planeando la boda. Maldición.

"Yo… es que es tan pequeña, no quiero que se vaya tan pronto" susurré con tristeza.

"Bueno, aún nos quedan varios años juntos… y quizás unos muchos más…" dijo titubeando, se estaba poniendo nerviosa y eso solo significaba una cosa… ¡Tenía un secreto!

"¿A qué te refieres con 'quizás unos muchos más'?" pregunté.

"Pues…. Quizás dentro de otros nueve meses…." Susurró sonrojada y juro que casi me desmayo. ¿Qué acaba de decir?

"¿Qué…tú….De nuevo?" fue lo que salió de mi boca.

"Bueno… ¿Recuerdas esa vez que olvidamos…? Bueno, pasó" dijo y soltó una risita nerviosa.

Olvidar. De nuevo. Embarazo. Bebé.

"¡Diablos! ¡No lo puedo creer!" grité mientras la tomaba en mis brazos, grité de júbilo, reí e incluso lloré un poco, pero que importaba. El amor de mi vida me daría otro hijo, que más daba llorar un poco.

"Te amo" susurré.

"No más que yo, eso te lo aseguro" y me besó, no importaba. Nos amábamos, ¿Qué importaba lo que creyéramos? Ella era suficiente, suficiente para siempre.


Y bueno, llegamos al final... que triste :(

Pero bueno, millones de gracias a las que me acompañaron mientras editaba el fic, de verdad las amo mucho, gracias a las nuevas que se unieron y pusieron la historia en favoritos y que dejaron comentario.

Fue realmente genial revivir lo que me trajo a este 'mundo' de Fanfiction. ¡Esta fue mi primer historia! Así que un millón de abrazos y besos a las que leyeron esta historia cuando la publique por primera vez y la volvieron a leer mientras actualizaba ahora y otro millón de besos a las que se unieron.

De verdad que las adoro ;)

¡Y nos estamos leyendo pronto!