Los personajes pertenecientes a Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos, personajes originales son míos así como la trama, el fic es sin ánimo de lucro, y el único fin es de entretener al lector.

El anhelado momento llegó.

Cap.48 UNA MIRADA, SOLO ESO.

Jasper estaba sentado en su imponente oficina. Reclinado veía el paisaje, aunque en realidad estaba sumido en sus pensamientos. Había pasado el tiempo para todos y con ello se desvanecieron los sueños al lado de Alice. Ella se había ido a París y no regresó. Incluso sabía que tenia un romance con Alec Vulturi, lo que lo tuvo loco de celos durante mucho tiempo, de hecho seguía celoso, pero nada podía hacer para evitarlo.

Bella y él habían vivido un tórrido affaire que culminó al poco tiempo, la sensatez de ella siempre se imponía ante los ruegos de él. Cierto, amaba a Bella, y muchísimo. Sin embargo ella después del encuentro con Rosalie no volvió a ser la misma. Lo recordaba perfectamente.

¿De qué habían hablado en esa tarde que estuvieron juntas? Nunca lo sabría, pero había quedado claro que Rosalie había estado muy ofensiva, y no contenta con ello, le echó en cara que por culpa de ella se había separado de Emmett. Bella como siempre, velando por los demás menos por ella, había tomado una decisión, cuando más tarde hablamos, se negó a seguir durmiendo conmigo. Rosalie tenía prohibido ir a la casa de California, precisamente para evitar algo así, pero se las ingenió para hablar con Bella en un lugar público sin que yo lo supiera. Por más que intenté que viera los pros de la situación simplemente me dijo que había lastimado a muchos sin saberlo y que ella no podría con eso, por lo que era mejor que ella se alejara de mi. Dolió, dolió muchísimo porque aspirar su dulce aroma cuando la tenía en mis brazos era un calmante a mi dolor, y aunque yo mismo le rogara y le suplicara que regresara conmigo, sabía que no debía hacerlo. El tiempo que pasamos fue muy hermoso, en ese tiempo la animé a que escribiera, ya fuera como historia o como diario, a lo que ella accedió.

Pronto me di cuenta que ese hobbie se trasformó en adicción, ella no paraba de escribir. Y cuando finalmente una tarde me mostró lo que había hecho, me quedé sorprendido. Ella me pidió mi opinión y quedó satisfecha cuando le dije, después de tres días de leer su escrito, que era realmente muy buena.

Ella tenía potencial, y sin pensarlo dos veces llamé a un amigo abogado para que contactara con una editorial. Cuando le llegó el aviso, casi se desmaya de la impresión y me dio una regañada como pocas. Ella no quería dar a conocer nada de eso. Pero entre el editor y yo nos encargamos de convencerla, no fue fácil. Pero lo hicimos. Finalmente cuando supo lo que le pagarían por lo que estaba haciendo, su alegría fue muy grande. Yo compartía su felicidad, pero lo que me dejó impactado fue que al recibir su primer cheque me lo dio para pagarme "todos los gastos que me había generado". Ese día tuvimos una discusión muy fuerte. Ya que le dije que yo jamás le cobraría nada, y ella empecinada que no quería ser una mantenida, que ya bastante ayuda le había dado, y no se tragó el cuento de que Charlie, su padre, le enviaba dinero. Ella lo supo casi de inmediato, se me olvida que es muy observadora y pocas cosas se le escapan, sin embargo al final salí triunfante de ese tema, ¿cómo? Pues le dije que le pagaría a ella el que me haya ayudado a seguir adelante, que su compañía evitó que cayera en vicios o algo peor. Ella se asustó por la forma en que me expresé, del dolor que sin querer, salía de mi boca y corazón, una herida que seguía doliendo y que ella adormeció con un abrazo, una aceptación y un beso.

Así quedó nuestra situación. Respeté su decisión aunque me quemara por dentro, no podía exigir nada, ni debía. Pero lo que sí sucedió, fue que Rosalie me escuchó.
A la semana, estaba visitándola en su departamento, al verme palideció un poco pero fingió muy bien.

—¿Qué milagro hermano? ¿Te dio permiso "Bella" de verme?—el sarcasmo con el que me recibió, hizo que ni quisiera entrar, sólo iba a decir unas cuantas cosas y bien podía decirlas en la puerta.

—¿Sigues sin entenderlo Rose? ¿Después de todo lo ocurrido aún tienes el cinismo de culparla de todo?—Ella intuyó que no entraría, se mordió el labio y después me miró retadora.

—¿Y si es así qué? De todos modos tiene buen defensor, ¿cuál es el punto?—dijo ya sin miramientos.—Sabes muy bien lo que estoy sufriendo, todo lo que hemos pasado por ella, tuve que dejar a Emmett, ¿sabes lo que eso significa para mi? Él lo es todo para mí.—gritó enfurecida, mientras la veía como deambulaba frente a mí.

—Eres tan obvia Rosalie. No me vengas a mí con esas poses de mujer sufrida , sé perfectamente que te sigues viendo con Emmett, que tú lo buscaste hace tiempo y lo hacen a escondidas. Si tú ya eres feliz, ¿para qué molestar a Bella? déjala que siga con su vida con quien ella quiera.—Mi voz era tranquila pero estaba cargada de enojo. Y ella ahora sí se ruborizó al saber que la había descubierto.

—Yo… yo… —lo que dijera sabía perfectamente que no le creería. Y ella bajó la mirada completamente avergonzada.

—Ahora Bella ya no está conmigo pero muchas gracias Rose, te agradezco que de nuevo vuelvas a meterte dónde no te llaman. Espero no verte en un largo tiempo.

—Dicho esto, me di la vuelta, era increíble que mi hermana no pensara las cosas, que creyera que me podía ver la cara tan fácilmente, siempre me gustaba estar un paso adelante que los demás, aunque esto no se aplicaba para nada con Bella, con los demás siempre funcionaba.

El día del juicio llegó, y era la comidilla de los periodistas y televisoras, a quienes se les negó la entrada por ser un juicio a puerta cerrada. Malhumorados y pendientes de cualquier movimiento, se aprestaron a quedarse ahí como fieras merodeando a su víctima.

Las personas que debían estar presentes, ya tenían su lugar: el jurado, la parte acusadora, la parte acusada y algunas personas que eran importantes para el juicio, que se sentaron en las bancas y guardaron silencio.

En su asiento, ya estaba Grace Stevens que se movía nerviosamente de un lado hacia otro pero de manera disimulada, Edward la miró por un segundo, cuando las puertas se abrieron y entró en medio de flashes y gritos de los reporteros y las cámaras que los policías impidieron su entrada y con ello un excelente reportaje se les fue al caño.

Se sentó en el lado contrario, junto a otro hombre carismático y algo mayor, pero no por ello menos importante, otro de sus maestros : Xavier Hunter aunque no tan apreciado por él como Eleazar, pero si era admirado, ya que Xavier era muy hábil y astuto en su negocio, y poco alumnos habían pasado en su materia, nadie dudaba de sus capacidades y menos de su presencia, era un hombre que de verdad imponía con solo verlo.

Edward dejó de prestar atención cuando la secretaria hizo la presentación del juez que llevaría el caso.

—¡Todos de pie! El honorable Juez Erick Cormac presidirá el juicio. —el juez entró y se sentó, después todos hicieron lo mismo.

—¿Están ambas partes: Demandante y demandado?— La fiscal aseguró que así era. Y entonces se procedió al juicio. Edward sabía bien que primero debían comenzar ellos, la parte acusadora, lo que se le daba muy bien. Comenzó a relatar ante el jurado que Grace había sido engañada y robada de la manera más vil por Marie Dwayer, el jurado miraba a ambas partes tomando apuntes de los hechos. Y para finalizar, hubo algo que no le gustó a Edward: Grace se levantó y señaló con furia a Marie.

—¡Esa mujer me robó mis ideas! ¡Merece la cárcel y que le quiten lo que por derecho es mío!— Una vez que el Juez pidió orden a todos. Se guardó silencio en la sala. Mientras Edward pedía la presencia de Marie Dwayer en el estrado. Miró a la mujer que seguía sentada y que no pareció entender que se le estaba llamando.

—Srita. Dwayer, pase al estrado por favor —mencionó la fiscal mirando a la rubia, ella se levantó y sólo se hizo a un lado, mientras Xavier llevaba unos documentos ante el juez, quien los miró detenidamente y miró al abogado, asintiendo ya que todo estaba en perfecto orden y no se había roto ninguna regla.

—Que pase entonces…—Edward se quedó extrañado de que Marie, la mujer que parecía una maestra de bachillerato sólo se quedara mirando hacia el estrado. En eso una mujer se levantó de entre los presentes que estaban sentados en las bancas.

Era una mujer, delgada, con ropa deportiva y la capucha no permitía que se viera su rostro, pasó al lado de los abogados, mientras Xavier le tendía la mano para que subiera al estrado, todas las personas estaban murmurando, mientras Edward intentaba comprender aquello. Hasta que la voz del juez resonó en la sala.

—La Señorita Marie Dwayer se acoge al artículo noveno, párrafo dieciséis, en su inciso b, del reglamento de derecho de autor ** que pide el anonimato a su persona, manejándolo así desde un principio.— Dio un martillazo y todos quedaron en silencio.

Una vez que todo estuvo bajo control y que ninguna cámara, teléfono celular o algún medio de publicación estuviera bajo resguardo y habiendo advertido de una demanda por daños y prejuicios que todos confirmaron que estaban enterados y de acuerdo con dicho proceder, aunque muy extrañados, se procedió.
Xavier fue hasta su clienta y le dijo:

—Señorita Dwayer, ¿podría decirnos su nombre verdadero para que conste en actas?—Ella bajó la capucha y Edward la miró incrédulo. ¡No podía ser, esto no estaba pasando! Su cuerpo se negó a obedecerle cuando quiso caminar hacia el estrado.

—Mi nombre verdadero es Isabella Marie Swan…—Ahí estaba la joven que durante tantos años buscó desesperado, ahí a escasos metros estaba el motivo de sus desvelos y penas. Y ahora estaban enfrentados. No podría correr hacia ella para pedirle perdón, tendría que esperar a que terminara el juicio… pero… ¿eso significaba que Bella había robado las ideas? Esto no podía estarle pasando.


**Inventado por mi. Para el fic.

Siento mucho la tardanza, espero que compense algo este capítulo. Mil gracias por leer.

Besos