Insoportable


Ella es insoportable.

Ningún ser humano normal puede con ella, lo que me hace preguntarme cómo es que yo lo logro.

A veces cierro los ojos y me imagino cosas. A veces me imagino que ella es un ave, un ave parda con plumas doradas en el pecho y ojos redondos, como dos canicas grandes y redondas y castañas. Y que ella vive en una jaula con barrotes delgados y muy juntos que no la dejan salir. Entonces ella se aburre y se desespera y se vuelve un pájaro insoportablemente insoportable.

Yo me imagino, en ese mismo pedazo de imaginación, que yo soy la parte de un árbol, que llegan unas leñadoras, con grandes hachas y sierras y que me cortan. Me llevan a una fábrica y me convierten en un pequeño nido y, no sé cómo, llego hasta la pequeña jaula de barrotes finos, donde ella me mira con malicia y pone su pico en mis astillas.

Y me pica y me pica, me pica, me pica y me pica.

Hasta que deja un hoyo grande y profundo en toda mi cabeza, y ahí se recuesta y sonríe insoportablemente.

Es ahí cuando mi pensamiento se parte en dos círculos grandes y azules, que se desmoronan en pedacitos y dan vueltas por toda mi cabeza, girando y girando.

Abro los ojos y todas las cenizas de círculos azules desaparecen y mis ojos se fijan en un fragmento de mi escritorio, donde hay algo más… ¿Qué era…? Ah, sí. La mano de Okabe.

—¡Ponga atención!

Aún ahora, sigo pensando que no es necesario que el tutor me llame de usted. Por que siempre he sentido, de alguna manera, que no soy merecedor de un tan respetuoso ''usted''. Usted suena como palabra de empresarios, de monjes o de abuelas. Así que no me queda a mí el usted.

Para mí esta bien el ''tú'', siempre y cuando sea un respetuoso tú. –Hey tú-, está bien. –Oye tú-, lo considero más adecuado, pero siempre he anhelado, equívocamente, un – Tú, guapo-, pero eso ya es algo más mío ¿no?

Me interrumpió el molesto toque de mi compañera.

— Kyon, Kyon ~

A ella la interrumpió el timbre de salida.

Me levanté y se levantó. Caminé hasta la puerta, con ella siguiendo mis pasos.

— Kyon.

— Dime.

— Quiero que me acompañes al centro de…

Yo la interrumpí a ella.

— Nop. Le avisé de mi inasistencia desde la semana pasada, comandante. No me diga que ya se le olvidó.

En mi mente, Haruhi sí es merecedora de un Usted.

— Pues sí. No me acuerdo. No creo que exista algo más importante que lo que te pida tu comandante, o no me digas que ya se te olvidó.

— Es el día del matrimonio feliz, no puedo quedarme. Debo volver y cuidar de mi dulce hermana.

— ¿Eh? — dijo ella, con un gesto confuso. — Sabes, Kyon… los chistes no son lo tuyo, déjalo.

— No es un chiste, te digo. Hoy mis padres se van y me dejan solo con mi hermana. Hoy es el día en el que se dan todo el amor que no se dieron en el año.

— No era necesario tanto detalle. Pero ya que lo mencionas, yo quiero ir. Hace mucho que no veo a tu hermana.

Así fui víctima de la insoportable compañía de ésta chica.

Caminamos muy separados hasta la escuela de mi hermana, donde ella nos esperaba ya en la entrada. Se alegró desmesuradamente cuando me vio llegar con alguien más.

Corrió hasta a nosotros y me esquivó para abrazar a Haruhi.

Al llegar, disfruté de la exquisita ausencia de mis padres y del ingenioso almuerzo que Haruhi preparó. Estuvimos jugando ajedrez y chinese checkers hasta que oscureció.

Luego, nos quitamos los calcetines y los atamos a un hilo que recorría toda la sala y les disparamos con pistolas de municiones. Éstas quedaron por todo el piso, en los lugares grandes y en los pequeños. Hicieron resbalar a mi hermana, quien trató de sujetarse de Haruhi, quien seguía disparando. Ella dejó caer un baso que luego se rompió, provocando una herida en mi hermana.

Empezó a llorar como lo hacía antes, cuando era más niña. Pero yo estoy seguro de que sólo lo hace por que Haruhi esta aquí.

Le curamos la herida (un pinchazo nada más, eh), y se quedó, como somnolienta, mirándonos.

— Es divertido — dijo — mi hermano nunca juega conmigo.

— ¿Y que hay de Shami? — preguntó Haruhi.

— Él ya no juega conmigo tampoco, está ocupado jugando con sus novias, todas ellas lo entretienen en el balcón de mi hermano y ya no le importo.

— No digas eso— dije yo —estoy seguro de que pronto elegirá a una de sus amadas y se casará con ella, ¿y sabes que va a pasar después?

— ¿Qué? —preguntó, repentinamente animada.

— Van a tener muchos Shamis bebés y todos van a querer jugar contigo.

Al principio del día, considero a Haruhi insoportable, pero según transcurre éste, el sentimiento se va refinando.

No me pareció insoportable la manera en que me vio, tampoco la manera en la que dijo:

— ¡A jugar entonces!

Al parecer, a mi hermana se le olvidó el dolor en el pie, ya que corrió sin ninguna molestia.

Escuché sus gritos desde el cuarto de mis padres, así que subí hasta allí…

¡Brincaban salvajemente sobre el colchón de mis padres!

Esto no está bien, pensé. Y luego corrí hacia ellas. Pero aprovecharon mi cercanía para tomarme y arrojarme hasta la cama. Pronto vi círculos por todas partes y como se multiplicaban en muchos miles de círculos mas chicos.

Dejé de sentirlas al ponerme de pie sobre las sábanas, que se movieron bruscamente a causa de mi hermana.

— ¡¿Qué haces?!

Hubo varias razones para sentirme insoportablemente avergonzado.

Yo estaba sobre ella.

Ella estaba avergonzada (también).

Mi hermana nos veía.

Muchas veces he sentido calor, éste calor fue insoportable. Nació en mi nuca y se expandió hasta la punta de mis pies. También atacó mis manos, mi nariz y mi cara entera.

Insoportables segundos.

Después de eso las risas estallaron, y ella se despidió. La acompañamos a la puerta, pero considerando la hora, hasta la estación.

Cuando regresábamos, algo insoportable apareció, creí yo, que una vez que ella no estuviese todo estaría bien, pero no fue así.

Un insoportable vacío, que me llevó hasta mi cuarto…

Ya era insoportable, más insoportable de lo normal… ¿Cómo sería correcto decirlo? ¿Extrainsoportable?

Pero de repente, como un torbellino de municiones sobre un calcetín, un recuerdo vino a mí. No muy lejano, más bien reciente, hace unas horas, hoy.

Era la última sonrisa del día, la estación. La mejor del día, de la semana, del mes… esa curva linda en sus labios…

Insoportable.


Creo que me excedí con lo cursi (?)