Los personajes pertenecientes a Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos, personajes originales son míos así como la trama, el fic es sin ánimo de lucro, y el único fin es de entretener al lector.
Cap. 50 AMANECER INFERNAL
Al salir, la fiscal lo detuvo del brazo, haciendo que volteara molesto a verla.
—¿Entonces Cullen, en tu casa o en la mía?—La miró sorprendido, esa mujer no se daba por vencida jamás. A pesar de que Tanya le había puesto los puntos sobre las ies.
—Lo siento Cindy, sabes bien que no es ético.—ella lo miró divertida, no por nada era fiscal.
—Edward, cuando dejes esos tontos prejuicios verás que puedes divertirte mucho…—se acercó a él provocativa, pero él tenía cosas más importantes qué hacer.
—Nos vemos Cindy —ya se iba cuando se detuvo, ella contuvo una sonrisa de triunfo, al final hasta el más ético e incorruptible lograba ser corrompido.
—Por cierto… —ella lo miró anhelante, no era un secreto que estaba encaprichada con él, ya que jamás había podido seducirlo y vaya que utilizó muchas artimañas, esto era un reto para ella, uno muy placentero.—Logan te manda decir que llega mañana por la noche. Adiós. —ella palideció y se molestó pero no dijo absolutamente nada.
Edward sonrió para si por haber dejado quieta a Cindy, y se dirigió a su oficina. Logan era un muy buen amigo de Edward, con el único defecto que era doctor. Logan Cabot, su mejor amigo era doctor, y él abogado. Sostenían a veces largas discusiones de diversos temas, su amigo era una persona muy centrada y le encantaba llevarle la contraria a Edward. Primo de Cindy, era el único que lograba ponerla en su lugar.
Él fue quien vio en sus momentos más oscuros a Edward y que le infundía ánimos para seguir buscando a Bella y hablar con ella. Fue el mismo Logan quien lo convenció de que en vez de seguir destruyéndose, hiciera algo mejor con su vida. Y eso no se lo terminaría de agradecer jamás.
En cuanto llegó a su oficina, pidió a su secretaría los libros de Marie Dwayer y comenzó a leer, el primero. No se dio por aludido cuando su secretaria le aviso que se iba. Mucho menos cuando el edificio comenzó a vaciarse, estaba tan metido en la lectura que estaba en otro mundo.
El leer el sufrimiento de Bella en esas páginas, lo dejó impactado. Era una saga de una chica desafortunada: Aline, la que iba de un problema en otro, y no se necesitaba ser un genio para saber que era ella: Bella. Disfrazando los nombres y lugares, Edward conoció el dolor de Bella y todo lo que aconteció. Sin embargo Aline contaba con la inmensa suerte de contar con buenos amigos y al final de la aventura, las verdades salían a la luz, y ella terminaba por ser una heroína.
Eran las tres de la madrugada cuando terminó de leer el libro. Comenzó de nuevo a revisar todo lo que le había dejado su clienta y finalmente cuando ya estaba amaneciendo, Edward tomó sus cosas y se fue a su departamento. Tenía que darse una ducha y cambiarse, había mucho que hacer, además en su brazo estaban los restantes libros, sin contar con que también escribía cuentos para niños. Una faceta de Bella que lo acercaba a ella, que lo hacía conocerla aún más y quedar gratamente sorprendido de otra más de sus virtudes. Dejó los libros en el sofá y se metió a duchar. Ya tendría tiempo de seguir pensando en todo eso.
Mientras en otro lugar, en el mismo momento…
El rostro lo tenía frío, pero no se debía a que hubiera pasado la noche en la playa. No era por el frío del amanecer, se debía a los recuerdos. Bella temblaba y se estremecía en sollozos apagados pero inagotables. El volver a verlo fue simplemente devastados. ¡Cuántos años habían pasado! Ella hubiera jurado que todo estaba sepultado en el rincón más oscuro de su memoria. ¡Qué ingenua había sido!
Nunca supo de dónde había tomado fuerzas para poder levantarse e ir al estrado, mucho menos que le saliera la voz y poder contestar, ella lo único que quería era huir de ahí. Evitar a toda costa que él la dañara de nuevo, pero fracasó. Simplemente por el hecho de tenerlo frente a ella. Regresó lentamente hacia su casa, sin encontrar consuelo alguno. Los recuerdos la abrumaban.
Nada había que pudiera hacer, se habían encontrado. ¿Destino? ¿Karma? ¿O su maldita y perra suerte que no la dejaba en paz? Seguro era lo ultimo. Jamás pensó volver a verlo. Ella ya vivía tranquila, había logrado hacer una vida sino exitosa, por lo menos decorosa. Ya le había obsequiado a su madre una bella casa en Florida, y con su padre fue más difícil. El sólo quería verla feliz, pero eso no impidió que Bella le regalara una casa a su padre. Él le dijo que tenía que ser al revés, que los padres proveen y cuidan a sus hijos y que él había fallado. Fue muy duro para ambos poder superar esos tragos amargos. El odio de Charlie hacia Edward y Alice no tenía límites. Y descansó cuando ellos se fueron. Sin embargo si se encontraba con Carlisle o Esme, saludaba escuetamente y prefería irse. ¿Acaso fue fácil para Bella? No, pero su padre no lo veía de ningún otro modo. Para él los Cullen era los culpables, ellos habían arrancado a su hija de sus brazos, de su protección. Y aunque Bella intentó hacerle ver que Carlisle ni Esme tenían culpa alguna, fue imposible. Por lo que optó por no volver a tocar el tema.
Charlie se mudo a regañadientes a la nueva casa, que resulto ser bonita y muy cómoda. Y terminó vendiendo la otra casa más que nada por las súplicas de Bella que no quería regresar nunca más a esa casa. Las vacaciones de Charlie las pasaba con Bella y eran realmente buenas. Aunque los dos no eran de demostrar sus sentimientos, si percibían que las cosas iban mejorando y que tenían que aprovechar los momentos juntos. Charlie adoraba a Jasper, y Bella perdió la cuenta de las veces que le dijo que él era un buen prospecto para ella.
Finalmente Charlie tuvo que aceptar a regañadientes que Jasper y su hija fueran muy buenos amigos. Aunque en el fondo, jamás perdería la esperanza. Jasper era muy bueno para pescar, tenía una paciencia infinita con él y los peces. Bella se moría de risa de verlos llegar con su cesta llena de peces. Y de las anécdotas chuscas que pasaban. Aunque al final, Charlie siempre se perdía en los partidos de futbol, basket ball y otros deportes, Jasper y Bella aprovechaban para platicar de los proyectos de ambos y ayudarse mutuamente. Eran un buen equipo.
Y ahora su mundo se desmoronaba lenta pero inexorablemente. No quedaba de otra más que seguir con su camino. Y eso haría, no le daría la oportunidad a Cullen de burlarse una vez más de ella.
Fue con prisa hacia el interior de la enorme casa y encontró el teléfono, marcó un número y no espero mucho:
—¿Hola? —contestaron.
—¿Podemos vernos hoy?—Quería evitar el tono de urgencia en su voz, ese pánico disfrazado, tal vez podría lograrlo.
—Claro que sí. ¿Estás bien? —No. No lo estaba y no podía decirlo, pero no tenía que fingir.
—Voy por ti. Nos vemos en quince minutos —ambos colgaron y ella se fue hacia el balcón, miraba el resplandor del sol iluminando el mar. Un espectáculo digno de ver. Si tan solo pudiera disfrutarlo. Sentía pánico ahora. Tal vez llamaría a Alice y a la demás familia, vería a la familia que formó con Kimberly, y vería el hijo de ambos. No, no deseaba verlo, no podría con eso. ¿O tal vez si?
Hay problemas en ffnet, publiqué dos capítulos desde el miercoles y resulta que solo algunas lo vieron y eso de chiripa. Espero que ahora sí pueda verlos.
Hola, espero les haya gustado el capítulo, se los dije, cumplí, wiiii. Y bueno, las cosas seguirán complicandose por muchos motivos, cof, cindy, cof, Tanya, cof...
Mil gracias por leer chicas y mil gracias más por comentar, me hacen muy feliz.
Gracias a: Caresme hermosa, no sabes cómo te extrañaba, sigo aquí dando lata., bellami, me (gracias hermosa, espero siga gustandote el fic), monica teposte (ya va a aparecerm no desesperes).
Monica Morales: no te preocupes hermosa, entiendo perfectamente como te sientes, yo también soy lectora. Por eso entiendo lo que me dices, únicamente quise hacerte saber, que a veces no soy yo la que no escribe, sino que las circunstancias me impiden hacerlo. De todos modos mil gracias porque eso me demuestra que te gustan mis historias y yo me empeñaré en seguir para terminarlas y no tardarme mucho. No pasa nada, de verdad. Mil gracias por tu apoyo constante, eso es muy valioso para mi.
