Los personajes pertenecientes a Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos, personajes originales son míos así como la trama, el fic es sin ánimo de lucro, y el único fin es de entretener al lector.

Cap.51 LA DEFENSA

Edward ya no fue a la oficina, se quedó finalmente atrapado en la lectura. Bella hacía bien su trabajo. Sólo pidió a su secretaria que le llevara todo lo que le había pedido, la mujer llegó a las diez de la mañana con todo requerido por su jefe. Y se fue.

Edward apenas era consciente de qué se llevaba a la boca, masticaba mecánicamente, y luego unos sorbos al café. En medio de la lectura, se detuvo para pensar por un momento en otra cosa.

¿Cómo rayos había ido a parar Bella en California? Empezó a revisar los papeles y conforme leía, el color huía de su rostro. ¡Jasper era rico! Procesar esa información le costó mucho tiempo. Luego de indagar por ambos, de ella casi no había nada. Salvo sus estudios y poca o nula vida social, lo que a pesar de ser triste, para Edward era un rayo de esperanza. Pero también estaba Rosalie, la gemela de Jasper, ambos habían engañado a la familia. Finalmente ese pensamiento lo desechó, ya que ellos: Alice y él mismo, fueron los causantes de tanto problema para todos. Era un secreto que pertenecía a los Hale, más bien a los Whitlock, ese era el apellido de Jasper y Rosalie. Pero para evitar cualquier conexión, cambiaron al apellido materno, y solo ellos tenían derecho a guardarlo o decirlo.

Pasadas las tres de la tarde, Edward tecleaba en su lap TOP frenéticamente, buscando más información, guardando datos, imágenes, todo lo que necesitaba. Tenía dos días para el juicio y el tiempo era vital.

Copias, memorias usb, revistas, una pila de datos se formó en la sala de su casa, veinticuatro horas después, y Edward seguía devorando los libros. Simplemente no podía parar.

En otro lado, mucho tiempo antes:

Bella escuchó el sonido del auto, y no se movió del balcón. Sabía que él llegaría hasta donde ella estaba, no en balde conocía la casa como la palma de su mano. Conocía esa casa como a Bella misma.

Unos brazos fuertes y bronceados la rodearon por la cintura, atrayéndola hacía él. Ella se refugio en su ancho pecho mientras un suspiro escapaba de ella.

—Ya estoy aquí amor, no temas.—El hombre que la abrazó le besó la coronilla con ternura, mientras la tomó en brazos y la llevaba hacia la recamara.

—Te he extrañado mucho, pero ya estoy aquí y no pienso irme de nuevo.—Ella sonrió agradecida, él lo sabía, luego en un cómodo silencio ambos desaparecieron tras la puerta de su alcoba.

Finalmente el día del juicio llegó.

Todos nuevamente repitieron el procedimiento anterior, el juramento, la puerta cerrada, la revisión para evitar cámaras y micrófonos, todo iba bien.

Edward sentía una aprehensión muy fuerte. Ahí estaba nuevamente la que antes fuera su mujer, la chica que poblaba sus fantasías, y no se veía mejor que él. ¿Acaso aún sentía algo por él? Una llamita de ilusión iba creciendo cada vez más. Tenía que concentrarse para el caso. No podía perder.

Llamó a su cliente: Grace Stevens a que subiera al estrado, después del juramento y demás cuestiones de rigor, comenzó con el interrogatorio. No era nada extraño aquel procedimiento, ya que así la demandante exponía lo sucedido.

—Díganos, Señorita Stevens. ¿Cuándo notó que le faltaba la libreta? —levantó la libreta para que el jurado la viera al igual que el juez.

—Pues fue poco después de que regresara de vacaciones, fui a ver a mis tíos en Orlando y cuando regresé, quise apuntar algunas cosas más para el libro que estaba escribiendo.—su voz parecía a punto del llanto, su rostro compungido, parecía que sufría.

—¿Es la única libreta que utiliza? —ella lo miró y respondió en el acto.

—No, tengo otras más, de a libro por libreta, ya saben, para no revolverme con las ideas. —la gente los miraba a ambos con seriedad. Bella estaba a unos pasos de Edward y miraba a cualquier parte menos a él.

—¿De casualidad trae alguna para poder verla? —Ella sonrió y sacó tres libretas más de su bolso, las pasó al juez y luego al jurado. Grace estaba satisfecha, sabía que ganarían, el abogado Cullen era lo mejor.

—¿Me permite su señoría exponer la libreta que fue "hurtada" a mi cliente?— El juez accedió.

—¿Es ésta su libreta Señorita Stevens? ¿Está totalmente segura de ello?— Ella afirmó.— ¿Cómo la reconoce? —Ella lo miró con disgusto.

—Pues porque yo la escribí, es mía, cómo no la voy a reconocer. Cada palabra escrita ahí, fue hecha por mi. Yo sé lo que escribí.— Edward sonrió enigmáticamente.

—Todos han escuchado: Su señoría, jurado, y testigos que están presentes en este momento. La señorita Stevens afirma que conoce cada palabra que hay aquí. Veamos… —Edward abrió la libreta al azar, y luego con una mirada hacia las hojas y luego hacia su clienta, preguntó:

—¿Qué hay en la página diez, señorita Stevens? —El color huyó del rostro de la mujer, mientras el juez y el jurado la miraban con intriga.

—Eh… pues… bueno… no soy una computadora ni una cámara para saber palabra por palabra. Además ya tiene tiempo que lo escribí y … —luego le dijo en voz baja, pero se escuchó la furia de la mujer:

—Se supone que me defiende "abogado"—él la miró le contestó:

—Eso es precisamente lo que estoy haciendo Señorita Stevens.

—Pues, los nervios no me dejan pensar, no recuerdo bien.—Estaba roja de furia. Y era notorio.

—Me puede decir entonces, ¿qué fue lo que encerró en un corazón en la contraportada de la libreta?

La mujer miró a todos y con los dedos moviéndose frenéticamente parecía intentar concentrarse en algo.

—Una letra… no… un nombre. Sí, un nombre.—Sonrió al jurado feliz por ello.

Edward la miró y revisó la libreta.

—¿Podría decir que nombre está escrito Señorita Stevens?—Ella quería ahorcarlo.

—El nombre es… Mathew.—Edward sonrió y cerró la libreta. Ella suspiró aliviada.

—Una última pregunta ¿Porqué le gusta escribir con tinta roja Señorita Stevens?—ella se quedó fría con esa pregunta, sin embargo recuperó el aplomo.

—Es mi color favorito.—Edward miró al juez.

—Es todo de mi parte —la mujer respiró tranquila, y luego Cindy ocupó el lugar de Edward. Las preguntas se sucedieron rápidamente sin grandes contratiempos, se llevó una media hora en ese interrogatorio. Al final, el juez mandó llamar a Edward a su lugar.

—Mucho cuidado con lo que está haciendo Abogado, no comprendo muy bien su proceder, pero lo vigilaré bien.—Edward sonrió y se fue de nuevo a su lugar. El jurado estaba mirando las pruebas aportadas.

Era el turno de Isabella.

Pero Edward no podía permitir que Cindy le hiciera pasar un mal rato.


¿Que les pareció? El capítulo pasado no tuve muchos comentarios, por lo que supuse que a lo mejor no les gustó. Ffnet ha tenido problemas y como había subido capitulo de la revancha y Mi historia entre tus besos, pensé que se habían enojado conmigo. También quise subir capítulo el lunes de la semana pasada que fue mi cumpleaños, de hecho algunas amigas sabían de la sorpresita, pero esa me la llevé yo, ya que entre familiares y amigos me hicieron una fiesta sorpresa y ya no pude escribir nada, luego las vacaciones que la familia me obliga a dejar la pc y pues estoy hasta ahora con ustedes, espero que al menos, este capítulo les guste.

Mil gracias a:ILOVECREPUSCULO99(yo espero seguir publicando cada semana), Jazzy Cullen Pattinson 3 3, mil gracias por comentar. Nos vemos la próxima semana con éste fic.