Capítulo 3
Cuando Harry se despertó a la siguiente mañana, el sol ya estaba alto en el cielo. Se arrastro de la cama y fue tropezando hacia el tocador, agarro la jarra llena de agua y vació un poco en la palangana de porcelana para lavarse la cara. De manera automática extiendo su mano en búsqueda de sus lentes, cuando se dio cuenta de que en verdad no los necesitaba, el podía ver bien, su vista estaba perfecta.
La poción debe haber surtido efecto pensó con emoción. De repente, se miro en el espejo y soltó un pequeño grito de sorpresa.
El espejo le devolvía una imagen diferente a la que usualmente veía, por un momento Harry pensó que el reflejo era idéntico a las fotos que había visto de Sirius cuando era niño; tenia el mismo porte aristocrático y el mismo cabello " Fácil de manejar" que había visto en dichas fotos. Viendo mejor, comenzó a notar sutiles diferencias, sus ojos eran de un brillante azul como los de Regina, sus orejas también se parecían, pero lo que lo mas le sorprendió fue ver que su cicatriz ya no estaba, también se había ido.
Harry miro hacia abajo y se dio cuenta que el resto de su cuerpo también había cambiado, ya no era tan delgado, tenia un poco mas de peso, sus hombros eran mas amplios y al final de su pijama podía ver unos cuantos centímetros de su tobillo que sobresalía. Sonrió, al darse cuenta que la poción lo había hecho mas alto, el no había esperado tener tantos cambios.
- Caray - susurró y casi no reconoció su propia voz. Sonaba ligeramente diferente, un poco más rica, probablemente la habría heredado de Regina. Había aprendido entre todos los datos sobre ella, que solía tener una hermosa voz y disfrutaba cantar.
Alejándose del espejo, busco una túnica para ponerse, descubriendo que todas le quedaban mal ajustadas, finalmente se rindió colocándose cualquiera y decidió bajar al comedor, donde Mopsy ya estaba preparando la mesa para el desayuno. Sus tíos ya le habían explicado a Mopsy sobre los posibles cambios que podría ver, así que solo se quedo sin aliento una vez, cuando vio el nuevo aspecto de su joven amo.
Hizo una reverencia y lo saludo – Buenos Días, maestro Aries. Mopsy confía en que el maestro haya dormido bien.
Harry asintió y sonrió - Tuve una grandiosa noche.
- Mopsy puede ver eso. Maestro Aries se ve muy bien – les respondió el elfo con una sonrisa.
Harry se echó a reír. - Gracias, Mopsy -
Una vez que la mesa estaba lista, Harry se sentó justo cuando el tío Marius entro a la Habitación. Al ver a Harry no aguanto y se hecho a reír.
- Definitivamente te ves bien esta mañana – le dijo eufóricamente. – Parece que todo ha ido según lo planeado.
- Eso parece – acordó Harry.
- La verdadera prueba va a ser mañana cuando nos dirijamos al Ministerio para llenar todos los documentos necesarios- le comento su tío mientras se sentaba en la cabecera de la mesa.
Harry se movió nerviosamente en la silla – Mmm, tío crees que es una buena idea? Y si descubren todo?
- Tenemos que hacerlo. De lo contrario nunca podrás pertenecer y vivir realmente en el Mundo Mágico, no te trajimos aquí solo para esconderte, como si fueras un prófugo de la ley. Nuestra intención es criarte de la manera adecuada- le explico su tío.
Harry se retorció – No podríamos ocultarnos en el mundo Muggle? Dumbledore nunca pensaría en buscarnos ahí.
Tío Marius frunció el ceño – Tu eres un mago, hijo mió y debes ser criado como tal. Yo daría mi brazo derecho por tener una pizca de magia. Que me maldigan si te dejo alejarte de este regalo que te ha sido dado.
- Y si descubren todo?
- No lo harán - le aseguró el tío Marius y cambió de tema. – Vas a tener que mostrarle tu nueva apariencia a tu madre y a tus padrinos después de que comas. Van a estar encantados!
Al día siguiente la tía Clytemnestra regreso, después de haber logrado arreglar todos los detalles en su residencia Muggle. Se veía bastante feliz cuando entro por la puerta, pero al ver a Harry paro bruscamente, le falta el aire y las lágrimas comenzaron a correr libremente por su rostro, al notar la nueva apariencia de su sobrino. Cuando el tío Marius la vio corrió hacia ella para reconfortarla, susurrándole al oído.
Harry no podía evitar sentirse incomodo ante la situación en la que se encontraba, después de varios minutos de tensión la tía Clytemnestra logro calmarse, tomo varias respiraciones profundas y camino hacia harry, acariciando la mejilla del pequeño.
- Te ves muy bien, Harry – le dijo en voz baja. - ¿O debería decir Aries?
- Siento haberte hecho llorar- le dijo Harry tímidamente. – ¿Que hice mal?
Su tía le sonrió con suavidad – No hiciste nada mal – hizo una pausa – Es solo que cuando te vi, me di cuenta de cuanto te pareces a alguien que una vez yo conocí, alguien a quien ame mucho- abrazo a harry con cariño y le susurro – No te preocupes, no voy a volver a perder el control nuevamente.
Esa tarde los tres viajaron hasta el Ministerio de Magia, armados con una formidable cantidad de documentos falsificados que el tío Marius había logrado conseguir. Les tomo un tiempo para lograr llegar a través de la larga cola, hubo un momento embarazoso cuando el tío Marius tubo que explicar por que él y la tía Clytemnestra no tenían varitas para ser inspeccionadas, pero eventualmente lograron entrar, consiguiendo manejarse entre la maraña de magos que estaban en el ministerio, hasta finalmente encontrarse sentados al frente de una fea bruja, con una mirada de aburrimiento en su cara y una actitud desagradable.
- ¿Que quieren? – les demandó.
- Yo soy Marius Black – el viejo Squib se presento – Esta es mi esposa Clytemnestra. Recientemente hemos tomado la custodia de nuestro sobrino-nieto Aries Black y nos gustaría asegurarnos de que sea registrado apropiadamente bajo nuestra tutela.
- ¿Por que no ha sido registrado anteriormente? - la mujer les pregunto, fastidiada de que esta gente le estuviera haciendo perder su tiempo.
- Mi sobrino-nieto nació en Francia - el tío Marius comenzó a explicar.
- Aja - exclamó la bruja fea. – Así que no es británico. Tendrán que llevarlo a Naturalización.
- Pero Aries si es Británico – tía Clytemnestra insistió. – Sus padres eran ambos Británicos.
La bruja se quejo y tomo los documentos que el tío Marius le estaba dando, recorriéndolos sin leerlos en realidad.
- Todo parece estar en orden – murmuro, pero paro de repente entrecerrando sus ojos. – Espere, aquí dice que el padre del niño es Sirius Black. El Sirius Black?
- El único – respondió el tío Marius secamente.
- Yo no sé nada de eso - dijo la bruja a toda prisa - Un criminal, de verdad. Es muy irregular.
En ese momento una bruja alta con cabello gris entro con paso apresurado a la oficina, hablando rápidamente.
- Señora Edgecombe, detesto molestarla nuevamente, pero parece haber otro problema con mi aplicación- dijo ignorando por completo el hecho de que había otras personas en el pequeño lugar – Yo simplemente necesito tener mis documentos listos, antes de partir para Transilvania el próximo miércoles – ella se interrumpió de repente al notar a las otras personas en la habitación – Oh, veo que tiene otra cita en este momento – dijo mientras volteaba su vista hacia dichas personas, pero sus ojos se abrieron en sorpresa cuando se dio cuenta de quien era – Gran Merlín! Eres tu!
Marius sonrió a su hermana - Hola, Cassie.
- ¿Que estas haciendo aquí? - exigió chillonamente Cassiopeia Black – Yo pensé que pasabas la mayor parte de tu tiempo estos días en el mundo Muggle!
- Así era –le confirmo el tío Marius – Las cosas cambian – dijo señalando a Harry. Cassiopeia torno su mirada aguda hacia el niño.
- ¿Quién es él? - pregunto la bruja – Seguramente ustedes no han vuelto a intentar concebir, no a su edad y ciertamente no después del vergonzoso intento anterior – sonrió – A menos, que el aya logrado procrear!
La Tía Clytemnestra se sonrojó, pero el tío Marius sólo frunció el ceño.
- Este es Aries – dijo fríamente – El ha venido recientemente de Francia para vivir con nosotros, después de la trágica muerte de su madre.
Cassiopeia levantó una ceja, intrigada - ¿Y Quién era su madre?
- Mi sobrina Regina – respondió la tía Clytemnestra uniformemente.
- Oh. ¿Y quién es el padre? – pregunto Cassiopeia.
- Aparentemente es Sirius Black - murmuró la señora Edgecombe, todavía sentada detrás de su escritorio.
- ¡¿Sirius tenía un hijo? - la voz de Cassiopeia sonaba con cierta hambre por información –¿Con una Malfoy? ¿Y Sangre Pura? – se rió. – ¡Esto es maravilloso! Como pudiste mantener esta noticia lejos de nosotros, Marius Alphard Black? La descendencia Black continua y es incuestionablemente pura! Oh, es una lastima que la querida Walburga no vivió para ver esto. Pollux va a estar absolutamente fuera de si. Por no mencionar a Arcturus- de repente paro tan abruptamente como había iniciado, su expresión tornándose grave y con cierto recelo en la mirada que le estaba dando al tío Marius – ¿Como podemos estar seguros de que este niño es quien tu dices que es?
- Tenemos los documentos que lo comprueban Cassie - le dijo el tío Marius, pero Cassiopeia lo corto en seco.
- Ustedes han vivió entre los sucios Muggle por demasiado tiempo Marius. ¿Que importancia tiene para mi tus documentos?
- El es igual a Sirius – le señalo la tía Clytemnestra. - ¿No es acaso eso suficiente prueba?
- Suficiente para usted, quizás – Cassiopeia le refunfuño – Difícilmente para mí – ella saco su varita sin previo aviso y apunto directamente a la frente de Harry – Ostende Paternitatem-
- Realmente, Srita. Black. Magia Negra en pleno corazón del Ministerio! - protesto débilmente la señora Edgecombe
La imagen de humo de Sirius Negro apareció de repente por encima de la cabeza de Harry. Cassiopeia no dudó, pero lanzó otro hechizo diferente.
- Ostende maternitatem -
La imagen de Sirius se desvaneció, pero se mantuvo el humo ahora transformándose en las delicadas características de Regina Malfoy.
- Sanguinis estado -
La imagen de Regina se desvaneció pero el humo aun permaneció, ahora transformándose a un color oro brillante.
- Ostende potestam -
El cuerpo entero de Harry brillo con una débil aura dorada antes de desaparecer. Cassiopeia sonrió con suficiencia antes de volver su atención a la señora Edgecombe.
- ¡No te quedes ahí sentada con esa cara de sorpresa frente a tus superiores! - le reprendió. – Completa el papaleo del chico de una vez. ¿Tienes alguna idea de quien es el? – paro por un momento y luego se volvió hacia Harry, hablándole a el por primera vez desde que todo este lió había comenzado. Harry se quedo sorprendido ante el cambio en el tono de su voz cuando finalmente le hablo – Hola querido. Yo soy tu tía Cassiopeia – le dijo dulcemente. – Recuérdame nuevamente cual es tu nombre.
- Aries Sirius Black – le dijo Harry con voz ronca.
– Un nombre hermoso para un niño hermoso – le dijo Cassiopeia sonriéndole suavemente mientras se volteaba hacia la desafortunada Señora Edgecombe y le gruñía – ¡Este es Aries Sirius Black! Su bisabuelo es Arcturus Black, Orden de Merlín Primera Clase. Su otro Bisabuelo es Pollux Black que fue Brujo en Jefe del Wizengamot!
Harry podría haber jurado que escucho a la Señora Edgecombe murmurar algo sobre los peligros de la endogamia, pero mas nadie parecia haber escuchado, así que el no podía estar seguro.
- El es descendiente directo de Sirius Phineas Black, Ministro de Magia en cuatro ocasiones diferentes – continuo Cassiopeia – Por no mencionar el gran Phineas Nigellus, el mejor Director que Hogwarts alguna vez ha tenido. ¡Seguramente usted puede lograr poner un poco de esfuerzo extra por alguien del nivel de Aries!
- Lo que usted diga Srita. Black – murmuro la señora Edgecombe y comenzó a escribir furiosamente en un pedazo de pergamino al terminar se lo entrego a Harry junto con los otros documentos que el tío Marius le había proporcionado.
- Bienvenido al Reino Unido Señor Black- le dijo.
Esa misma tarde Albus Dumbledore dio un paso dentro de la chimenea de su despacho en la Escuela Hogwarts de Magia y Hechicería y Flooed a la casa de Arabella Figg una Squib que vivía muy cerca de Privet Drive, ella había llamado a Dumbledore esa mañana para informarle que no había visto a Harry en mas de una semana.
- No es del todo extraño profesor – le explico al viejo mago una vez que salio de la chimenea – Algunas veces el niño se mete en problemas y no sale por varios días, ha pasado hasta quince días en algunas ocasiones. Pero esta vez es diferente, la familia entera desapareció por un fin de semana y no me pidieron que cuidara de Harry.
Dumbledore levantó una ceja - ¿Eso es inusual? -le preguntó.
- Sí, profesor – le aseguro la señora Figg – A la señora Dursley siempre le preocupa que el niño vaya a quemar la casa si lo dejan solo.
- Ya veo - dijo Dumbledore frunciendo el ceño – Bueno supongo que tendré que chequear al chico y asegurarme de que este bien - sus ojos brillaban - En cualquier caso, tal vez una visita mía es justamente el recordatorio que necesitan para infundirlos a tratar mejor a Harry.
Se volvió en el lugar y desapareció, reapareciendo en el umbral de los Dursley. Toco a la puerta suavemente. Y Petunia Dursley la abrió.
- ¿Qué desea? - le espeto ella con el ceño fruncido, mientras lo miraba de arriba abajo con desagrado. - ¡Tú eres uno de ellos!– Era una declaración, no una pregunta. Dumbledore asintió y procedió a presentarse.
- Soy Albus Dumbledore – le dijo con amabilidad – Nos hemos carteado anteriormente.
Petunia se volvió un poco pálida ante ese comentario.
- ¿Le importa si entro? – le pregunto Dumbledore.
Petunia parecía que si le importaba y mucho, pero sin embargo se aparto. Dumbledore cruzó el umbral de la impecable casa.
- Usted tiene una casa muy bonita Petunia – le dijo – Y muy limpia.
Petunia asintió con la cabeza bruscamente.
Dumbledore suspiró - Petunia, yo estoy aquí para preguntarle por Harry.
- ¿Quién? - le preguntó Petunia sin comprender.
Dumbledore la miro extrañado, por primera vez ese día, tuvo una sensación de alarma genuina.
- Harry Potter - dijo lentamente. - ¿Su sobrino? ¿El hijo de Lily?
- ¿Lily tenía un hijo? - Petunia parecía sorprendida - ¿Cómo? Pensé que en su carta decía que ella había muerto.
Dumbledore miro a Petunia directamente a los ojos y suavemente sondeo sus pensamientos. Harry estaba completamente ausente en sus memorias, pero había señales de brechas inusuales, las que generalmente señalaban que los recuerdos habían sido alterados. En este caso vio muchas incoherencias; petunia caminando con la señora Figg sola, hablando brevemente con ella y luego regresando sola, todo sin ninguna razón especial; una mesa preparada para cuatro, aunque solo tres estaban comiendo; Petunia abriendo la puerta principal el 01 de Noviembre para encontrar una cesta bacía con una carta de Dumbledore.
El director frunció el seño, el hubiese pensado que un mago habría hecho un trabajo mas limpio y en cualquier caso, no había ninguna de las típicas señales de un hechizo de memoria. La única pista que dumbledore había logrado sacar de las memorias de petunia era una cena muy elegante que había preparado aproximadamente una semana atrás, con gran ajetreo y bullicio, pero a la cual ningún invitado había arribado. El día siguiente petunia había limpiado el armario de debajo de las escaleras, que se veía como si hubiese sido utilizado como el dormitorio de un niño pequeño.
Dumbledore salio de la mente de Petunia, con la seguridad de que algo había sucedido hace una semana, alguien había tomado a Harry. Sin embargo tenía demasiadas preguntas sin responder, ¿Quien? , ¿Cómo? , ¿A dónde? y ¿Por qué? ignorando la mirada confusa de petunia, dumbledore escaneo la casa en búsqueda de rastros de algún amuleto, artefacto oscuro o poción. En otra casa, dumbledore quizás podría haber conseguido trazas de Poción para Olvidar en la tetera y usar esa evidencia para rastrear al mago que la preparo y hasta quizás, al comprador. Pero petunia Dursley sin embargo era un ama de casa muy eficiente como para permitir restos de cualquier poción mágica en su casa, dejando a Dumbledore sin nada que encontrar.
- Parece que estaba equivocado Petunia – le dijo suavemente, inclinando la cabeza a modo de despedida mientras abría la puerta delantera – Me disculpo por la intromisión.
Salió de Privet Drive y volvió a donde la señora Figg, a quien le ofreció sólo la más breve de las explicaciones antes de volver a Hogwarts. Una vez de regreso en la escuela, se sentó en su silla y reflexionó sobre la enigmática situación. Alguien había tomado a Harry de Privet Drive la semana anterior. De eso estaba seguro, Dumbledore sospechaba que alguna persona había modificado la mente de los Dursley, era una conjetura, pero una razonable. Quien había modificado la memoria no era un mago muy talentoso, ya que había dejado evidencia circunstancial de la existencia de harry. Por otra parte parecía que no había usado un Hechizo de memoria, dumbledore sospechaba que habían utilizado más bien una poción, lo mas seguro una Poción para Olvidar y ciertamente petunia Dursley había sin ninguna duda destruido cualquier evidencia que quedara. Lamentable al no saber exactamente que fue lo utilizado para remover los recuerdos de petunia, Dumbledore no tenia posibilidad de poder recobrarlos.
En cuanto al motivo, se encontraba totalmente desconcertado. La protección otorgada por el sacrificio de Lily debería haber protegido a Harry del secuestro. ¿Harry habría acordado de buena voluntad el irse? Dumbledore tenía que admitir con cierta renuencia que era una posibilidad. La evidencia del armario debajo de las escaleras, sugería que los Dursley no habían tratado a Harry tan bien como el se había imaginado. Y el niño fácilmente se habría ido con cualquier tipo de extraño que le hubiese ofrecido una mejor situación. El director frunció el seño, el no había anticipad la posibilidad de que los Dursley fueran a tratar a Harry tan mal y en retrospectiva eso había sido una tontería.
En Cuanto a sospechosos? Los Mortifagos ciertamente estarían encantados de colocar sus manos en Harry, pero la protección de Lily previene que pongan un solo pie en la casa.
Eso deja solo a los amigos o familiares como posibles candidatos. Los unos familiares vivos de Lily eran los Dursley. Los padres de James estaban muertos y su padre no tenia hermanos. Dumbledore se estremeció involuntariamente ante la idea de Pollux o Cassiopeia Black estando cerca de harry, cuando considero a los familiares de la mama de James. Pero ambos hermanos Black eran sin embargo muy hábiles Magos, totalmente capaces de lanzar un Hechizo de Memoria. Y dumbledore sospechaba que cualquiera de ellos preferiría morir, antes de poner un pie en una casa Muggle. Aparte no podía pensar en ninguna manera en que se hubieran enterado de que Harry estaba con los Dursley. Dumbledore tenia la extraña sensación de que estaba olvidando a alguien, pero el estaba seguro de que Pollux, Cassiopeia y Dorea eran todos los hermanos Black. Dumbledore recordaba todo estudiante al que alguna vez había enseñado.
Eso dejaba a los amigos o mejor dicho el último amigo de James que quedaba: Remus Lupin. Dumbledore habría pensado que Lupin era capaz de lanzar un hechizo de memoria por lo menos decente. Pero quizás el hombre lobo nunca había tenido la necesidad de lanzar uno anteriormente. Y había preferido utilizar una poción. Además el sabia sobre los familiares de Lily y podría haber pensado en pasar y chequear a Harry, a pesar de las estrictas instrucciones de Dumbledore de mantenerse alejado de Privet Drive. Dumbledore suspiro. Por el momento Remus Lupin era el más probable sospechoso. Tomo una pluma y un pedazo de pergamino y comenzó a escribir una carta al Señor Lupin.
