Holassss! Y a mí que siempre me han caído gordos los songfics, heme aquí escribiendo uno xD La canción se llama Here with me y es de Dido y me gusta un montón *-*
Here with Me
No te oí marcharte,
me pregunto cómo estoy todavía aquí,
no quiero mover ni una sola cosa,
podría cambiar mis recuerdos.
Podría decirse que la primera noche fue la más confusa y más caótica. Las cosas pasaron tan rápido que ni siquiera tuvo tiempo de asimilar los hechos. Cuando por fin el cuerpo inconsciente del estúpido e inoportuno miembro de la Brigada SOS llegó a la cama del hospital y el pasillo quedó medio vacío se dio la oportunidad de analizar los hechos un poco más pausadamente. Un estruendo al bajar las escaleras. La sombra de una falda de instituto. Kyon inconsciente.
Oh, soy lo que soy,
haré lo que quiera hacer,
pero no puedo esconderme.
La voz de Koizumi le hizo salir de sus deprimentes pensamientos y voltearse a mirarlo. Él lucía agitado y un poco nervioso y le extendió una botella con algún líquido para que la tomase. Casi inconscientemente la tomó entre sus manos y se la llevó a los labios, bebiendo todo el contenido, tenía la boca seca.
-El doctor dice que se encuentra estable – dijo más que nada para tranquilizarla. Se veía terrible y esa seriedad tan ajena a ella le estaba preocupando.
Ella pareció no haberle escuchado porque mantuvo la mirada fija en la botella de agua, Koizumi abrió la boca, pero antes de que dijera una palabra, Haruhi se puso de pie y lo miró.
-Quiero verlo- fue lo único que dijo y casi en un susurro.
-Suzumiya-san… -dijo él acobardándose un poco –creo que lo mejor sería que avisaras a tus padres que estás aquí para que te…
-No me iré.
No me iré,
no dormiré,
no puedo respirar,
hasta que estés descansando aquí conmigo
Haruhi no era ninguna cobarde, de hecho era una chica bastante fuerte. Aún así no pudo evitar que su corazón se tambaleara un poco al ver a Kyon en ese estado. Ella tampoco odiaba los hospitales, le parecía entretenido todo el ajetreo y la acción que se llevaba a cabo ahí dentro, ajena a los sentimientos de angustia de los familiares de las víctimas o enfermos, pero ahora los comprendió perfectamente.
Se acercó a él hasta quedar sentada en una esquina de la camilla y miró lo pálido que estaba, el suero conectado en su brazo izquierdo y sus ojos cerrados. Qué estúpido, sólo a él se le ocurría tener un accidente como ése. Ni siquiera fue capaz de idearse algo más original que caer de las escaleras, pensó.
No me marcharé,
no puedo esconderme,
no puedo ser
hasta que estés descansando aquí conmigo.
Más tarde llegó su padre y le dejó la bolsa de dormir y otras cosas para que ella pasase la noche ahí, también se peleó con algunas enfermeras pero nada evitó que se quedara, al fin y al cabo, como superior debía de responder por sus subordinados.
Cuando se quedó a solas con él volvió a sentarse a la orilla, pero había quedado recostada sobre su pecho sin poder evitarlo. Su fragancia única la llenó por completo y la hizo sentirse calmada, al igual que la respiración profunda y acompasada que provocaba el subir y bajar de su pecho, le pasó uno de sus brazos sobre el torso, apoyando su mejilla en su hombro y anhelando un abrazo.
No supo en qué momento se había quedado dormida. Al despertarpor la madrugada, le fue imposible no sonrojarse a pesar de que nadie los estuviera mirando. Rápidamente se bajó de ahí y se metió en su saco de dormir, pero entonces comenzó a ponerse paranoica. Se acordó de esa serie shoujo que había visto en la que la protagonista no despertaba hasta después de permanecer tres años en un coma absoluto. Se imaginó a sí misma lloriqueando cada noche en el regazo de Kyon pidiendo que despertase, la imagen la deprimió y la hizo sacudir la cabeza de un lado a otro tratando de apartar las ideas estúpidas de su precoz imaginación.
No quiero llamar a mis amigos,
me despertarían de este sueño,
y no puedo dejar esta cama,
arriesgándome a olvidar todo lo que ha pasado.
La tercera noche, mientras planeaba las posibles maneras de castigo para cuando Kyon despertase, pues lo haría, empezó a dar señales de movimiento, así que tomó su mano, que se sentía cálida pero sudaba. Entonces miró a sus ojos y notó cómo debajo de sus párpados estos se movían de un lado a otro.
-¿Qué estará soñando este idiota? -Dijo bajito, mirándolo. –Ya verás que no puedes ser un insolente conmigo, cuando despiertes, me haré cargo de que pagues caro, Kyon. –Sonrió maliciosamente- Ya he planeado tu castigo, te vas a vestir de reno en la fiesta de los mocosos y luego tendrás que…
Iba a continuar, pero un apretón en la mano que aún no había soltado la desconcertó, se acercó más a él y pudo jurar que su seño se había fruncido ligeramente, a modo de queja. Puso una mano en su frente y le apartó los mechones de cabello castaño de ahí, acariciando su mejilla de paso.
-Tranquilo – Musitó, inclinándose hacia su rostro, que a pesar de estar dormido no permanecía impasible- no me marcharé, hasta que estés aquí conmigo.
Pegó su mejilla a la suya, sintiendo la tibieza de su piel, no quiso apartarse hasta después de unos minutos, por que le dolía tanto verle así. Hubiese deseado mil veces ver su cara malhumorada quejarse de todo lo que ella decía que tener que soportar su ausencia.
Con dulzura infinita puso sus manos sobre su rostro, deseando con aquella caricia reanimarlo. Las yemas de sus dedos acariciaron sus párpados, su frente y la comisura de sus labios entreabiertos, que al estar tan cerca de los suyos no pudo reprimir el deseo de besarlos. Lo hizo, siendo apenas un roce que logró removerle el organismo entero. Apretó más el beso hasta sentir la calidez de su interior, deseaba que con ello abriera los ojos como vil princesa de cuento, pero al separarse y mirarlo con atención se dio cuenta de que no había funcionado.
Entonces se limitó a esperar a que recuperara la consciencia en el frío de esa habitación, esa noche no durmió nada, pero tuvo el presentimiento de que todo iría mejor.
No me iré,
no dormiré,
no puedo respirar,
hasta que estés descansando aquí conmigo
.
