Capítulo 9

Aclaración: Ni Elvendork Nigellus (autor original de esta historia) ni mi persona tenemos ningún derecho sobre la propiedad intelectual de Harry Potter.

Traducción aprobada por el autor original.


Tres años después, Harry había crecido para convertirse en un fuerte, saludable y brillante niño. Era el inicio del verano, por fin estaba libre de recibir clases y se deleitaba en ello, además hacia preparaciones para visitar a sus Bisabuelos en el Sur de Francia, como lo hacía siempre. Este año su primo Draco lo acompañaría durante todo el verano, lo cual hacia a ambos chicos extáticos. Harry y Draco eran mejores amigos, tan cercanos como hermanos y aunque ciertamente vivían en diferentes casas, aun así se las arreglaban para pasar casi todos los días juntos. Por supuesto, como todos los hermanos, tenían ocasionalmente alguna diferencia, pero ambos sentían cariño el uno por el otro, así que usualmente resolvían dichas diferencias rápidamente.

En la mañana en que se disponían a salir hacia Francia Harry se encontraba supervisando a Mopsy el elfo doméstico, mientras este empacaba su baúl. Draco entro ágilmente a la habitación justamente cuando Harry daba los toques finales a su inspección.

-Bonjour Aries- saludo alegremente. - ¿Comment ça va? – los chicos con frecuencia hablaban en Francés, especialmente cuando estaban enfrente de los elfos domésticos. Era una excelente manera de mantener sus secretos entre ellos.

-Bien, ¿Draco, et toi? – respondió Harry.

-Bien, ¿Tu es prêt?-

Harry asintió - Bien sûr, mais tu es venu ici très tôt. Le Portoloin ne partira pas avant midi-

Draco se encogió de Hombros -Je le sais, mais je n'ai pas envie de rester avec mes parents pendant toute la matinée-

Harry podía entender eso, a el tampoco le hubiese gustado pasar todo ese tiempo solo con el Tío Lucius y la Tía Narcisa, termino de cerrar baúl y Mopsy lo llevo abajo.

-¿Te gustaría jugar Snap Explosivo? – pregunto Harry.

Draco asintió y los dos primos se sentaron en el piso para comenzar su partida.

-Es brillante que tus papas aceptaron que vinieras con nosotros a Francia durante todo el verano. El año pasado solo pudiste venir por un mes-

Draco sonrió. – Tú conoces a mis papas. Ellos solo están felices por no tener que lidiar conmigo- respondió sin darle mayor importancia mientras cogía una carta.

-Si les importas y tú lo sabes- le aseguro Harry.

-Por supuesto- respondió Draco con un sonrisa amarga. – Soy su heredero. A todo el mundo le importa el heredero-

Harry rodo los ojos con fastidio. – Por supuesto que yo no tengo ni la más mínima idea de cómo eso funciona. ¿Verdad? - replico sarcásticamente.

Draco sonrió. – Tú tienes a los Squibs, a ellos no parece importarles todo el asunto de la herencia. Creo que ellos te heredarían todo aunque fueras un sangre sucia que descubrieron en la puerta de su casa-

-Sí, quizás- concedió harry con una sonrisa. – Los Squibs tienen un gran corazón-

- Pero no tienen magia- dijo Draco. – Supongo que necesitan algo para llenar todo el espacio extra que les queda-

Después de tres partidas, en el que Harry gano una y Draco dos, los chicos bajaron. El tío Marius y la tía Clytemnestra estaban esperándolos en el salón.

-¿Están emocionados chicos? – les pregunto el tío Marius con una sonrisa cariñosa. – Dos meses de días soleados, sin lecciones y un enorme palacio con un patio a un más grande y todo para ustedes-

-Sin mencionar la comida de la "abuelita" – añadió Draco con sarcasmo. Melania Black estaba solo distantemente relacionada con Draco, pero ella insistía que ambos chicos la llamaran "Abuelita" y trataba a ambos de la misma manera – la tía Cassie siempre dice que son sus raíces Hufflepuff- A diferencia de otras brujas sangre puras y ricas, que dejan el cocinar a los elfos, Melania supervisaba cuidadosamente su cocina y solo utiliza su elfo para las tareas domésticas, dejándola libre para perfeccionar su arte de cocinar.

-Aunque hablando estrictamente no estamos completamente libres de recibir clases- apunto Harry. – La abuelita siempre nos hace trabajar en nuestra elaboración de pociones-

Draco se rio – Esas lecciones son divertidas, no como las de la tía Cassie- normalmente él no hubiese sido tan abierto y claro sobre su desagrado por las lecciones de su Tía abuela, pero hoy la vieja bruja había ido a Grimmauld Place para trabajar en un proyecto que tenía con Pollux.

El tío Marius reviso su reloj – El trasladador sale en 10 minutos. Mejor prepárense y estén listos-

Los chicos buscaron todas sus pertenencias y se pararon juntos, la tía Clytemnestra arreglo sus túnicas y les dio un beso a casa uno, además de un pequeño abrazo antes de que el tío Marius les revolviera el cabello y les extendiera una botella vacía de Firewhisky.

-Bon voyage- les dijo y los chicos sintieron el familiar tirón del trasladador llevándolos a Francia.

Aterrizaron en una pila en el salón de entrada de Arcturus Black. Melania estaba parada esperándolos para darles la bienvenida con una suave sonrisa en su rostro.

-Bienvenidos queridos- les dijo y procedió a abrazarlos afectuosamente. – Es tan maravilloso el tenerlos a ambos de vuelta-

- Es bueno estar acá abuelita- dijo Harry abrazándola afectuosamente. – ¿Dónde está el Bisabuelo?-

Melania arrugo un poco la frente y Harry pensó que se veía un poco más cansada que la última vez que la había visto.

-No está muy bien- les explico. – Esta acostado y descansando en este momento. Más tarde lo van a ver- dado por cerrado el tema, llamo a Roquefort, el elfo doméstico, ordenándole que llevara las cosas de los chicos a sus habitaciones, antes de llevar a Harry y Draco hacia la cocina donde se sentaron en la mesa. -Deben estar hambrientos. Por qué no me cuentan lo que han hecho de nuevo mientras yo les preparo algo sencillo para que coman un poco-

Los chicos hablaron entusiastamente con la vieja bruja mientras esta se colocaba su delantal, sacaba su varita y se disponía a trabajar. Se veía que ya había estado trabajando a la espera de ellos, con un movimiento de su barita mando un plato de salchichas calientes, varias rebanadas de pan recién hecho y una salsa para untar. Las copas de los chicos se llenaron con jugo de calabaza, un poco después vino el pâté, seguido de pato con salsa de champiñones. Le siguió la ensalada y un plato de queso de cabra y justo cuando los chicos creían que no podrían probar ni un bocado más, una bandeja con éclairs de chocolate aparecía, los cuales eran la especialidad de la abuelita. Cuando los chicos finalmente se levantaron de la mesa, decidieron tomar una siesta antes de salir al jardín a jugar un partido de Quidditch. El verano había iniciado de una manera excelente.


De regreso en Inglaterra, Pollux Black y su hermana Cassiopeia estaban estudiando antiguos códigos del latín y una variedad de pergaminos. Dos años y medio atrás, después de que Pollux había estado enseñándole a Aries sobre su larga experiencia en los aspectos legales del mundo mágico, el niño le había preguntado a su Bisabuelo si no había nada que se pudiera hacer para liberar a su padre de Azkaban. Desde ese momento, a pesar del comienzo de su enfermedad, Pollux se había puesto como meta el limpiar el nombre de Sirius Black.

Esta tarea había tomado un tono urgente debido al avance del viejo hombre a la decrepitud. Pollux sabía que tenía poco tiempo de vida y su primo Arcturus también había estado enfermo últimamente. No había ningún otro mago Black para ayudar a guiar a Aries y Pollux no deseaba ver pasar a su heredero a la influencia completa del detestable Abraxas Malfoy, quien parecía, algo de los más desafortunado, aun mantener una excelente salud.

Había requerido cada gramo de influencia que aun poseía en el ministerio, pero Pollux había conseguido los detalles de la detención de Sirius. Horrorizaba al viejo mago que un Black pudiera ser privado de los acostumbrados derechos que correspondían a un mago de su clase y nivel social, logrando así asustar a Abraxas y Arcturus para que también usaran sus influencias y riquezas para ayudar a remediar la situación. Habían decido no decirle nada a Aries, no deseando el levantar falsas esperanzas en el pobre chico.

Ahora, después de una serie de artículos sobre las contribuciones de los Black a través de la historia del mundo mágico, un generoso número de donaciones al ministerio y la apertura de la nueva ala en memoria de Orión y Walburga Black en San Mungo, todo estaba finalmente listo. Pollux y Cassiopeia estaban preparando los detalles finales de su caso, se presentarían al frente del Wizengamot al día siguiente y Pollux tenía toda la confianza de que sería capaz de conseguir la liberación de su ahijado. Después de todo él era P.C Black, Jefe Mago Honorario.


A la mañana siguiente Albus Dumbledore se encontraba recostado cansadamente en su asiento, para nada entusiasmado por que el día de trabajo comenzara. El Wizengamot confrontaba gran cantidad de temas desagradables en el mejor de los tiempos y la jornada de hoy prometía ser especialmente dolorosa. El primer caso era la petición traída por Pollux Black.

Pollux siempre había sido un personaje desagradable, manipulativo y vengativo. Tenía muchos enemigos y pocos amigos, pero era más rico que los Croesus y su conocimiento legal era insuperable. Dumbledore no sabía que tenía entre sus manos el cascarrabias mago pero sabía que lo que fuera prometía hacer su vida excesivamente más dificultosa. De hecho todos los Black parecían tener ese talento y Dumbledore había sido sorprendido – secretamente, un poco decepcionado- al descubrir que Sirius, a quien él había creído felizmente ser el último del miserable linaje, había logrado reproducirse y con un Malfoy nada más y menos, y que el hijo, Aries, estaría asistiendo a Hogwarts en poco más de un año aproximadamente. Dumbledore naturalmente intentaría hacer lo mejor para no tener prejuicios con el infortunado chico, pero sus orígenes eran escasamente favorables.

A regañadientes llamo al Wizengamot a orden y dos de las personas menos favoritas en el mundo para él, aparecieron al frente: Pollux Black y su solterona hermana Cassiopeia, quien había creado caos en la junta de gobernadores de Hogwarts antes de que Dumbledore fuera Director. Cassiopeia estaba parada derecha y orgullosa, pero Pollux estaba sentado encorvado en un silla ricamente tallada.

-Profesor Dumbledore- anuncio Pollux con voz temblorosa. – Honrados miembros del Wizengamot. Vengo ante ustedes esta mañana como el más seria agravio concerniente a un horroroso error de la justicia que ha sido perpetrado por el Ministerio de Magia contra mi nieto, Sirius Orión Black-

Dumbledore se puso pálido, al escuchar esto. ¿Qué tenía el viejo mago debajo de la manga?

-He descubierto que mi nieto, el heredero del Liderazgo de la más Noble y más Antigua Casa Black, fue tirado en Azkaban nueve años atrás sin darle ni siquiera el beneficio de un juicio- continuo Pollux, mientras se escuchaban varias exclamaciones y enojados murmullos por toda la sala. Pollux movió su varita y envió un pergamino al escritorio de evidencias. – Este pergamino contiene una copia de la orden de aprensión inmediata de Sirius, sin un Juicio. Lleva la firma de Millicent Bagnold, el Ministro de Magia en ese momento y de Bartemius Crouch el Jefe del Departamento de Seguridad Mágica en ese entonces-

Un pergamino parecido apareció en las manos de cada miembro del Wizengamot. Desenrollaron el pergamino y lo leyeron cuidadosamente. Los murmullos enojados aumentaron.

-Como los honorables miembros pueden ver a simple vista, las ofensas citadas como justificación del encarcelamiento de mi nieto son dos- continúo Pollux. – Sirius es primeramente acusado de haber traicionado a los Potter con El- que No- debe- ser-Nombrado y secundariamente por el asesinato de Peter Pettigrew y un número de Muggles. Estos crímenes son ciertamente atroces, pero no debemos permitir que la seriedad de los mismos nublen nuestro sentido de la justicia. Cada mago y bruja tiene el absoluto derecho de un juicio.-

Dumbledore arrugo el entrecejo, definitivamente no le gustaba la dirección que esto estaba tomando.

-La injusticia en el presente caso es altamente exacerbada por la naturaleza frívola de la evidencia en la cual fue basada la decisión. Se afirma que Sirius Black fue el Guardián Secreto de los Potter y por ende el único que ha podido traicionarlos entregándolos al Señor Oscuro. Sin embargo no tenemos una evidencia sólida que confirme esto-

-En realidad Pollux, no existe duda alguna de que Sirius Black fue el guardián secreto de los Potter- contradijo Dumbledore. – Yo mismo di la evidencia en este punto-

Pollux sonrió condescendientemente. – Ciertamente Director- dijo, haciendo énfasis en su obstinada negación de referirse a Dumbledore como Jefe Mago y mando otro pergamino el escritorio de evidencia. – Tienen al frente de ustedes el testimonio oficial de Albus Percival Brian Dumbledore. Como ven, el profesor está bastante firme en su declaración de que James Potter le dijo que tenía la intención de hacer a Sirius su guardián secreto-

-¿Está usted insinuando que el Jefe Mago dijo una mentira? – demando una enojada bruja.

-Para nada- dijo Pollux calmadamente. – Sin embargo, su supuesta evidencia es inadmisible. El profesor Dumbledore asegura que James Potter dijo que estaba planeando hacer a Sirius su Guardián Secreto. Esto es solo un rumor. El director no tiene conocimiento directo de que Sirius fue de hecho el Guardián Secreto, es más ni siquiera tiene evidencia de que el encanto Fidelius llego a ser realizado. Quiero recordarles a los miembros del Wizengamot que bajo las reglas de procedimiento establecidas por el propio Merlín, el rumor no puede ser utilizado para condenar a un mago por un crimen.-

-¿Y la evidencia dada por el caso de Peter Pettigrew? – pregunto otro mago.

- Oh, sí, la evidencia de Peter Pettigrew- Pollux sonrió. –Por desgracia aquí también estamos hablando de un Rumor. Un auror reporto que un Muggle dijo que Pettigrew acuso a Sirius de haber traicionado a James y Lily. Bajo este tipo de acciones perfectamente podríamos tirar a un niño a Azkaban, por que otro mago escucho a un elfo domestico decir que había escuchado al niño amenazar a otro niño después de haber perdido un partido de Quidditch-

Más murmullos estallaron, Dumbledore sabía que estaba perdiendo el control en toda la situación.

-También está el asesinato de Peter Pettigrew a tomar en consideración- apunto en búsqueda de reorientar el tema a terrenos menos peligrosos.

Pollux se rio. -¿Y que evidencia hay para probar que fue Sirius? Un auror reporto que un Muggle afirmo haber visto a los magos discutiendo, seguido de una explosión. El estatuto de evidencias de 1236 claramente expresa que la evidencia proveída por Muggles no debe ser invocada en estos casos y con razón, debido a la falta de fiabilidad de los Muggles en cualquier situación que involucre a magos, lo cual es evidente para cualquier persona que piense claramente-

-Sirius fue conseguido en la escena de crimen- Amelia Bones le recordó al viejo mago. – Riéndose locamente ante el asesinato-

Pollux entrecerró los ojos. – Precisamente Señora Bones. Riendose locamente, una respuesta que creo demuestra únicamente que Sirius estaba momentáneamente loco por la repentina perdida de tres de sus más cercanos amigos. ¿Qué más Pruebas hay para ver? ¿Acaso fue su varita sometida al hechizo de efecto inverso? ¿Fue interrogado bajo Veritaserum? Si es así, no hay evidencia en el expediente de que nada por el estilo se haya realizado-

Dumbledore suspiro. -¿Estas pidiendo que se le dé a Sirius un Juicio?-

-¿A estas alturas? – espeto Pollux con cierta indignación. – No seas absurdo, Sirius ha estado en prisión por 9 horribles años, sin siquiera recibir un juicio. Toda la evidencia proveída es en el mejor de los casos endeble, absurda en el peor. Los únicos testigos del supuesto crimen están muertos o han sido Obliviated hace años. Basándome en la Ley de Enjuiciamiento Criminal de 1739, Yo Pollux Black demando que Sirius Black sea liberado inmediatamente, el caso destituido y que su registro sea limpiado-

-Ahora eres tú el que está siendo absurdo- replico Dumbledore.

-Difícilmente director- respondió Pollux arrastrando las palabras. - La Ley de Enjuiciamiento Criminal claramente especifica que ningún sangre pura bruja o mago puede ser retenido por más de 30 días sin recibir un juicio. En el caso de que dicha violación ocurra el acusado debe ser liberado e inmediatamente ser aclarado de todos los cargos.-

Dumbledore suspiro nuevamente, este definitivamente estaba transformándose en un día de lo más desagradable.


El perro negro que era Sirius Black estaba sentado en sus patas traseras, aullando por la ventana de su celda, tal como lo hacia todos los días. Sus pensamientos caninos corriendo sin cesar en un círculo vicioso.

Harry estaba muerto, James estaba muerto, Lily estaba muerta. Sirius estaba atrapado en este infierno miserable, Peter los había traicionado a todos.

Harry estaba muerto, James estaba muerto, Lily estaba muerta. Sirius estaba atrapado en este infierno miserable, Peter los había traicionado a todos.

Harry estaba muerto, James estaba muerto, Lily…

La nube oscura de los Dementors se levantó un poco y el perro paro de aullar. Escucho pasos afuera de la puerta de su celda y se transformó, la puerta se abrió revelando a un auror.

-Venga conmigo Señor Black- comando el auror. Sirius lo siguió dócilmente a través de los torcidos pasillos de la prisión, hasta que finalmente salieron a una sala de espera iluminada artificialmente, donde los esperaba otro auror con una vieja bruja a su lado que Sirius tenía años sin ver.

-¿Tía Cassie?- pregunto en confusión. -¿Qué estás haciendo aquí?-

La bruja no dijo nada, pero el segundo auror avanzo desenrollando un pergamino.

-Sirius Orión Black- leyó. – Alas 10:30 de esta mañana el Wizengamot procedió a votar basados en motivos de procedimiento para liberarlo de todos los cargos y ordenar su liberación inmediata de Azkaban. Todos sus derechos quedan restaurados, el ministerio de magia procederá a depositarle en su bóveda de Gringotts la cantidad de 50 mil Galleons, conjuntamente con sus más sinceras disculpas, con la condición de que usted firme una dimisión prometiendo nunca presentar una demanda contra el Ministerio, al igual que a ningún Oficial del Ministerio ya sea del pasado o futuro sobre este asunto. ¿Está usted de acuerdo con esto?-

Sirius estaba aturdido, estaba seguro de que debía estar soñando.

-¿Está usted de acuerdo con la dimisión?- repitió el auror. Sirius asintió sin decir nada y firmo el pergamino que el auror extendió para él. Su mano temblaba terriblemente. –En nombre del Ministerio de Magia- continuo el auror. – Permítame expresarle mis más sinceras disculpas por los errores cometidos en su arresto y encarcelación y desearle todo lo mejor en sus futuras acciones.-

-Felicitaciones Sirius- dijo la tía Cassie y le indico que la siguiera.

Entraron a otro cuarto con una solitaria chimenea y viajaron por polvos Flu directamente al Ministerio. En el otro lado una pareja de aurores les pidió sus papeles, la tía Cassie les extendió un rollo de pergamino y los aurores les dejaron salir. Se dirigieron a una discreta chimenea que era usada solo para la partida de los convictos donde viajaron nuevamente por polvos Flu hasta un apartamento muy familiar. Era el que había heredado Sirius del tío Alphard y que compartió con James después de que terminaron Hogwarts.

-Bienvenido Sirius- dijo la tía Cassie y Sirius rompió a llorar. La vieja bruja le mostro poca simpatía por su reacción. – Por Merlín, cálmate Sirius- el continuo llorando. Cassiopeia rodo los ojos.- No hay tiempo para esto Sirius. Tienes a tu ahijado, por el cual debes pensar después de todo.-

-Harry está muerto- dijo Sirius amargamente.

-No, no lo está- replico secamente.

Sirius paro de llorar y la miro lleno de esperanza. – ¿No lo está?, ¿Dónde está?, ¿Que paso?-

La tía Cassie cerró los ojos y tomo una respiración profunda. – Harry Potter está bien por el momento, si valoras su vida, debes escucharme cuidadosamente y actuar exactamente como te diga.-

Sirius miro a su Tía Abuela fijamente a los ojos y respondió. – Estoy escuchando-


Un mes después, en el sur de Francia, la casa Black estaba haciendo los preparativos para el próximo cumpleaños de Harry. Toda la familia Black y Malfoy venían, como había sido tradición a través de los años. Para Harry y Draco la celebración de este año era particularmente significativa, ya que la tía Cassie había aceptado el llevarlos a ambos de vuelta a Inglaterra el 02 de agosto para que compraran sus varitas.

Por varios días previos a la celebración la casa estuvo en revuelo. La abuelita pasaba todo su tiempo en la cocina con Roquefort, su elfo domestico habilidoso, haciendo las preparaciones para un magnifico festín. Mopsy vino desde Inglaterra para decorar el palacio, llenando cada cuarto con flores frescas y serpentinas.

Los huéspedes fueron llegando de a poco, el tío Marius y la tía Clytemnestra vinieron primero, seguidos de los Malfoy. Pollux e Irma vinieron el día antes del cumpleaños de Harry, junto con una bruja adolecente con cabello rosa.

-¡Dora!- exclamo Harry. – Han pasado siglos- Pollux había cumplido su promesa de llevar a Draco y Harry a conocer a su prima Nymphadora Tonks un par de años después, pero no se habían visto muy seguido desde entonces. La tención familiar aún era muy alta. – Pensé que tu mama y papa no querían que tú vinieras-

Dora se encogió de hombros. – No querían. Pero ahora tengo 17 así que puedo hacer lo que decida.-

-Estamos encantados de tenerte querida- dijo Melania.

El 01 de agosto, la comida de cumpleaños de Harry comenzó al mediodía, con montañas de comida y gran cantidad de risas entre todos sus familiares. A la mitad de la tarde hubo un repentino Flash y la tía Cassie apareció aferrada a un cepillo y junto a ella había un hombre alto con el cabello oscuro por los hombros.

-Feliz Cumpleaños Aries- le dijo la tía Cassie. – Me disculpo por nuestra tardanza- dijo haciendo un gesto hacia el extraño. – Traje conmigo alguien a quien deberías conocer-

Harry miro al hombre por lo que pareció una eternidad antes de lograr reconocerlo. Las túnicas del hombre eran elegantes, su cabello y barba estaban bien cuidados y arreglados. Pero estaba muy delgado y sus ojos grises tenían una mirada hundida y embrujada. Se veía diferente, pero Harry lo había visto en gran cantidad de fotos y había escuchado incontables historia sobre él. Era su padrino y supuesto padre: Sirius Black. Harry comenzó a sentir pánico, todo iba a ser arruinado, la vida que había construido podía desaparecer y eso era lo último que deseaba, de reojo miro al tío Marius ansiosamente, pero el Squib sonrió a Harry con serenidad y asintiendo ligeramente. Tragando grueso se decidió a hablar.

-Te conozco- dijo por lo bajo. – Tú eres mi papa. Tú eres Sirius Black.- Draco y Dora jadearon por la sorpresa, pero ninguno de los adultos parecía compartir sus sentimientos.

Harry espero por la mirada confusa que seguro seguiría a su declaración, la negación de su comentario y el rechazo enojado, pero nunca vinieron. Sirius solo sonrió un poco nervioso y asintió.

-Correcto Aries- dijo tímidamente. – Y te reconozco donde sea y como sea, aunque no te haya visto desde que eras un bebe.- dijo mirando a Harry significativamente.- Te ves igual a tu papa, excepto por tus ojos. Tienes los ojos de tu mama.- le guiño a Harry imperceptiblemente y en ese instante el chico entendió. De alguna manera Sirius sabía todo lo que había sucedido, pero aun así lo quería. Harry repentinamente se sintió cálido, Sirius era libre, él sabía quién era Harry en realidad y aun así lo quería.

Sirius abrió sus brazos por completo dándole una mirada tentativa, como si estuviese temeroso de que Harry quizás no lo quisiera. Las lágrimas brotaron espontáneamente mientras Harry corría y abrazaba a Sirius fuertemente, desenado nunca soltarlo, saboreando el amor de su Padrino /Padre.

-Feliz Cumpleaños Hijo- susurro en su oído y beso toscamente la cabeza de Harry.

-Gracias Papa- murmuro Harry entre lágrimas.


Aquí estoy de vuelta con otro capítulo, esta vez me he tardado casi nada. Me encanta este capítulo, aunque hasta los momentos ha sido uno de los más triquiñosos en traducir. Estoy aprovechando que estos días he estado más libre para traducir más rápido. ¿Cómo creen que será la relación entre Harry y Sirius?

Como siempre mil gracias por todos sus comentarios de verdad los valoro.