Cap. 58 ENCUENTROS

Alice después de varios días en casa, realmente se sintió mucho mejor, su madre también mejoró bastante su salud y Carlisle estaba de un humor excelente. Alice le insistió a su madre que fueran a Portland a comprar algunas cosas, el fin era entretenerla y que saliera a divertirse. Ambas fueron en el coche de Alice, el día no podía ser mejor, pasaron a muchas tiendas, Esme casi olvidaba que su hija adoraba las tiendas, y la llevó a muchísimas donde le compró un guardarropa completo.

Felices de estar juntas, llegaron a un restaurante, ya era tarde, casi las siete de la noche, ya le había llamado a su padre avisándole que en un rato más estarían en casa. Su padre estaba feliz por el cambio en Esme. Alice pidió mesa para dos y le dieron una que daba a la calle, y se prepararon para pedir. En ese momento un niño muy hermoso de color, se acercó con un juguete a la mesa de ellas, Alice le sonrió y luego de un minuto, la madre del niño estaba con él. Frente a ella.

—¿Que te he dicho Kevin? No te alejes por favor—al voltear y mirar a las mujeres, el color se le fue. Al mismo tiempo que a Alice, era Kimberly. La ex novia loca de Edward. Segundos después, Kimberly con el rostro rojo de vergüenza, se alejaba con su hijo, se fue al final del corredor donde un hombre la esperaba, luego de unos segundos en los cuales Alice estuvo segura que le habló de ellas, él volteó y la miró, era Tyler. Fue un gesto de sorpresa y después, sus facciones se suavizaron en una tímida sonrisa. Alice también hizo lo mismo y después volteó el rostro hacia su madre.

—¡Era verdad!—le musitó con tristeza.

—Sí, era verdad, aunque Kimberly no cedió hasta que el bebé nació, fue algo muy bochornoso, porque prácticamente obligó a las familias a que estuvieran presentes a la hora del parto, lógico que la primera sorprendida fue ella. Y no quedó en eso, Edward que miraba impasible porque sabía perfectamente que no era el padre, simplemente se dio la media vuelta y nos obligó a irnos, mientras ella le gritaba, suplicando que no la dejara, que lo amaba. Lo buscó más de un año, pero él al irse, no mantuvo contacto. Venía a buscarnos a tu padre y a mi, para que intercediéramos por ella, nos pidió perdón, luego al ver que no funcionaba nada, nos intentó amenazar, fue cuando tu padre les pidió a sus padres que la llevaran a un hospital y que la ayudaran. Poco a poco comenzó a dejarnos en paz, hasta que finalmente aceptó que Tyler registrara a su hijo como legítimo y por fin se fue a vivir con él. —Abrazó a su hija porque sabía muy bien como se sentía. No quería que se entristeciera.

—¿Qué te parece si después de comer, caminamos un poco hija?— La idea le pareció genial a Alice, y efectivamente después de comer, salieron al aire fresco. Comenzaron a caminar hacia la plaza, que estaba a unas cuantas cuadras de ahí.

—Esto es perfecto Alice, pasaremos a la librería a ver si ya llegó mi libro de decoraciones —Alice sonrió y siguieron caminando, faltaba poco para llegar a la librería, cuando de un callejón, un hombre salió apresurado mientras una mujer le gritaba.

—Págame estúpido, ¡me debes dinero!—La mujer estaba ebria y tal vez drogada, ya que no podía mantenerse firme. Estaba vestida como lo que era: una prostituta que llamaba la atención, no por su atuendo escandaloso de por si. Sino por su comportamiento y gritos.

El hombre casi choca con Alice y se volteó a gritarle:

—¡Estúpida ramera! ¡Déjame en paz o llamo a la policia!—Y se fue corriendo, mientras la mujer gritaba improperios en contra del hombre. Finalmente se recargaba en la pared, sacaba una botella de vodka de la chaqueta y bebía casi la mitad de un solo trago, como su fuera agua.
Al limpiarse con la manga de la chaqueta y dejarla embarrada del colorido lápiz labial, miró a las mujeres que la miraban al caminar.

—¿Qué? ¿Nunca has visto algo así? ¡Pobre muñequita!—y comenzó a reír, solo que la risa se le congeló en el rostro cuando vio quién era. Se recompuso de inmediato y comenzó a seguir a Alice y Esme, hablándoles.

—Hola Alice, ¿que tal te va? Por lo que se ve mejor que a mi, y dime… ¿como va todo con tu Jaspercito? Oh si —dijo fingiendo que lo recordaba amigablemente.—Te dejó, ya lo recuerdo bien.—Tropezó en una ocasión pero no se amilanó y siguió a las mujeres que decidieron ignorarla. Llegaron a un parquecito, y ella seguía hablándoles, mientras la gente las miraba.

—Y dime Alice, ¿que se siente estar sola?—sonrió al ver que Alice se detenía en seco. Esme le murmuraba algo a su hija, pero ella ya casi estaba frente a la mujer.

—Se siente mucho mejor que ser una mujerzuela barata que no tiene dignidad y mintió a propósito para envenenar a la gente. Y no quiero que me vuelvas a dirigir la palabra Jessica. Ya no somos las de antes y tú no eres nadie para decirme nada.—Jessica intentó decir algo, la gente ya estaba juntándose y viendo lo que sucedía, ya todos conocían la profesión de Jessica y la mayoría la evitaba. Ella sabía que lo mejor era callarse, pero le había dado tanta rabia ver a Alice tan… hermosa y al parecer mucho mejor que ella. Hubiera querido verla derrotada, frustrada y humillada como ella misma. Ver que la vida no le traía nada bueno y que nadie la aceptaba. Sólo deseaba salir de ahí, pero no le alcanzaba ni para eso.

—¡PÚDRETE!—le gritó cuando Alice ya iba lejos con su madre. Y solo cuando vio que dieron la vuelta, se dejó caer en la banca mojada y sucia del parque y empezó a llorar. El pasado se agolpaba en su mente, una y otra vez. Arrepentida algunas veces, otras rumiando su mala suerte de que nadie la haya querido, de no haber intentado sacar buenas notas, por dejarse embaucar por algunos quienes la explotaron vilmente. Sólo ella era culpable de su destino. Y lo sabía.

Logan miró a Edward que una vez completamente cuerdo y vestido, bajaba a desayunar con él.

—¿Mejor?—Edward le miró.

—No como yo quisiera mi hermano, pero si, mejor.—Logan sonrió y le pasó un plato con huevos revueltos y pan, que fueron devorados por Edward. La conversación fue por otros caminos, no era momento de hablar de Bella. Ya hablarían después.

En casa de Jasper, mientras tanto, había un verdadero revuelo. Bella o más bien "Marie Dwayer" había ganado un premio por sus altas ventas de sus libros. Iba a ser una gran noche, y Bella estaba muy emocionada. No por el premio, sino por el reconocimiento. La gala sería en dos días. Había que comprar ropa y ver el peinado. Aunque su amiga recibiría el premio por ella, para seguir ocultando su identidad, iría como acompañante de Jasper, que había sido invitado de honor a la gala.

Jasper estaba feliz por Bella, esto era un reconocimiento a todo su trabajo, y con gusto iría y la llevaría a presumirla. Mientras al ser noticia el reconocimiento, que se difundió por diversos medios de comunicación, una emocionada Alice veía las noticias en la tele y no dudó en ir para conocer a su escritora favorita en persona y que le firmara un libro. Le comentó a su madre que sonrió feliz de ver que su hija estaba entusiasmada por algo bueno.

—Sería fabuloso hija. Espero que te diviertas mucho.—le dijo con alegría.

—¿Que me divierta? Ah, no. Tú y mi padre irán conmigo y no se diga más.—De inmediato le habló a su padre y le dijo su idea, mientras a su vez, su padre le dijo que pediría permiso unos días para poder acompañarlas.

También Edward hacia lo suyo, consiguió la invitación para ir con Logan y así poder hablar con Bella.

El momento se acercaba…

Finalmente era la fecha esperada. Jasper esperaba con toda tranquilidad al pie de las escaleras, vestido de frack, miró su reloj. Había tiempo. En eso, unos pasos lo hicieron levantar la vista y quedar maravillado por lo que vio.

—¡Por Dios! ¡Bella, estás radiante!—Bella iba ataviada con un vestido azul eléctrico matizado tipo sirena, y un peinado realmente hermoso, dejando caer rizos a un lado, con una joyería aunque discreta, lucía en ella. Aretes, collar y anillo de diamantes (regalo de Jasper) que aunque no quería, tuvo que aceptar. La estola de mink que llevaba la hacía verse tan sofisticada y elegante como cualquier modelo internacional. El diamante que colgaba de su cuello brillaba como un faro, permitiendo ver la sedosidad de su piel y su hermoso cuello. El maquillaje perfecto para la ocasión, le hicieron resaltar la mirada mientras en los labios un rosa vibrante reclamaba la atención también, se podía decir que se veía perfecta.

—Cuídala bien Jaspercito, porque si te la roban, no respondo. ¡Diviértanse!—Le dijo entre risas Ángelo, mientras miraba a ambos irse en la limosina.

—Ay, y yo como la cenicienta. ¡Tendré que buscar a mi hado padrino!— se fue a su recamara a jugar videojuegos.

Al llegar al lugar del evento, Bella sintió un escalofrío. La prensa y varios reporteros de revistas estaban ahí, en medio de flashes, Jasper entró llevando del brazo a una incómoda Bella. Él evitó cualquier comentario y entraron rápidamente al salón.

Una vez dentro, todo fue diferente, la música suave, las mesas dispuestas elegantemente, la orquesta al fondo, y una enorme fuente de chocolate y diversos postres estaba invitando a probarlos

Los invitados iban y venían, saludándose unos a otros, todos ellos personajes importantes. Jasper saludó a mucha gente, al igual que Bella que estaba siendo elogiada por su belleza y buen gusto. Finalmente se sentaron en la mesa que estaba indicada para ellos. Su amiga ya estaba en otra mesa, la que representaba a Bella. Y que estaba rodeada de gente que quería felicitarla, y pedían fotos con ellos.
Bella miró emocionada todo eso. Le gustaba saber que la gente disfrutaba con lo que ella escribía.

Así transcurrió un buen rato la velada, todo era sonrisas y cordialidad, los reporteros tomaban fotos del evento y paseaban por la mesa de comida que estaba reservada para ellos. El momento del premio se acercaba. Y mientras unas esmeraldas seguían los movimientos de Bella, sin perderla de vista.

—Calma Edward, ya tendrás tu momento, yo distraeré a Jasper y tú hablarás con Bella, ¿de acuerdo?—Edward asintió con un nudo en el estómago, era momento de la verdad.

Alice llegaba con sus padres y el camarero los llevaba a su mesa, que estaba algo distante de la pista de baile, pero ella iba ahí por la escritora, no por la fiesta. Estaba muy emocionada contándoles a sus padres acerca de su escritora favorita.

Lejos estaban todos de saber lo que pronto sucedería.


Bueno, una vez más, aquí estoy, sin poder evitar los problemas, y sin poder escribir hasta ahora. Sólo espero que comprendan. La situación fue dificil, porque me enfermé a mediados de diciembre y duré más de un mes enferma, y como los problemas me siguen, pues no había podido escribir.

Gracias por sus reviews, que muchos no pude responder, porque hasta hace poco entré. Gracias por sus palabras de apoyo y aliento, eso me ayudó mucho, y ahora estoy de nuevo escribiendo. Les mando un beso y un abrazo muy fuerte, de corazón gracias. Y pues seguimos con la historia y las demás también.

Con todo mi cariño, espero les haya gustado el capítulo.

Bella Cullen H.