Cap. 61 FRIO GLACIAL

Bella soñaba, y los rostros en su sueño simplemente le miraban. Y eso para ella era aterrador. La fiesta, Alice, Edward, todos ellos en un mismo lugar. Eso ya era un pesadilla. Finalmente abrió los ojos jadeante, y vio oscuridad. Eso de inmediato la calmó, porque todo había sido una horrible pesadilla. Empezando porque la gente conociera su identidad que tan celosamente había guardado y luego una reunión de lo más espeluznante: Alice y Edward. Se tocó la frente sudorosa y esperó un poco a que su respiración agitada se calmara. Sólo había sido un mal sueño.

Pero si era un sueño, ¿porqué tenía ese olor tan varonil su cama? De seguro se había quedado dormida en la cama de Jasper. Eso tenía que ser. Se levantó pesadamente para poder ir al baño y darse una ducha, y su mano buscó el interruptor de la lámpara, hasta que finalmente lo encontró, pero su desconcierto aumentó al ver que no era la misma lámpara. Esto no tenía sentido.

—¿Jasper?— preguntó ya con nerviosismo y al intentar ponerse en pie, vio que traía un traje de gala. Un frío glacial le recorrió lentamente el cuerpo, desde la cabeza hasta los pies. Sus zapatillas estaban a un lado de la cama. Y justo en ese momento se abrió la puerta y entró él.

—¿Tú?´¿Qué haces tú aquí? —Definitivamente seguía teniendo la pesadilla. Edward se acercó lentamente a Bella indicándole corporalmente que no iba a agredirla. Pero eso ya lo había hecho antes. Bella no pudo quedarse así, se hizo hacia atrás, en la cama, y siguió hasta que chocó con la pared mientras buscaba frenéticamente con la mirada una posible salida.

Edward se sintió muy mal por ello, pero tenía que hablar con ella, era vital para ambos.

—Bella… por favor escúchame. Necesito hablar contigo.—Pero Bella seguía buscando una escapatoria. Un nombre salió de sus labios.

—¡Jasper!— gritó, pero nadie vino en su auxilio, entonces una chispa de comprensión y ella recordó que iba cayendo cuando alguien la sujeto, ella iba tomada de la mano de Jasper y ambos vieron a Alice. Sus ojos se abrieron más a causa de la sorpresa y no pudo evitar decir:

—¿Alice esta aquí?—Y no esperó respuesta. Comenzó a agitarse y a gritar, a mecerse desesperada de los cabellos. Para ese momento Edward ya la sostenía en sus brazos intentando calmarla.—¿Por qué? ¿Por qué tenían que venir hasta acá? Yo había desaparecido. Había hecho lo que ustedes querían. ¿Por que me persiguen? Sólo quiero un poco de paz, ¿acaso es mucho pedir? Yo había desaparecido, yo… yo… —Edward se alarmó de que Bella comenzaba a no poder respirar y la palidez extrema de su rostro era alarmante.

—¡Logan! ¡Ayúdame por favor!—gritó angustiado y su mejor amigo entró veloz a la habitación. Al verlo, Bella intentó zafarse de los brazos de Edward, pero él no la soltaba.

—Edward, suéltala por favor —Edward lo miró suplicante y luego volteó a verla a ella, mientras deshacía el abrazo a ella. Materialmente ella se arrojó en brazos de Logan, como un gato cuando se esta ahogando en un pozo de agua.

—¡Por favor…! —Intentó alcanzar la puerta empujándolo, pero Logan la tenía bien sujeta de un brazo. La volteó hacia él y vio sus pupilas dilatadas, su respiración acelerada y sofocada, el terror que había en ella. Y decidió tomar cartas en el asunto.

—Isabella, cálmese por favor. No hay nadie en el departamento a excepción de nosotros tres.— La voz de él era serena y segura. Bella que había estado forcejeando lentamente comenzó a calmarse, Logan seguía hablando dándole información de todo. Lo que después de mucho rato, ella por fin se calmó. Para ese entonces Edward le había llevado una taza de té que ella rechazó como si fuera veneno. Edward sabía que merecía eso y más, pero necesitaban hablar.

—Bébalo Isabella, le ayudará mucho. Soy doctor, sé como se siente.—A Edward le dolió ver que ella aceptaba la taza de manos de Logan y no de él. Pero calló.

—Quiero irme a mi casa, por favor—Le rogó Bella a Logan, mientras él le dijo que la llevaría personalmente a su casa, hasta que ella se sintiera bien.

—Me siento bien— se levantó y en ese momento se dio cuenta que por el forcejeo había roto el cierre del vestido. La parte del escote cayó mientras ella horrorizada lo levantaba de nuevo para evitar la desnudez de sus pechos. Un segundo de estupefacción mientras los dos hombres se quedaron lívidos y luego Logan reaccionó quitándose el saco y ofreciéndoselo a Bella, quien de inmediato se lo puso, mientras los hombres se volteaban para que ella pudiera acomodar bien lo que pudiera del vestido y ponerse el saco. Finalmente ella terminó y les dijo que podían voltear. Una sonrisa apareció en el rostro de Logan, ella se veía tan frágil y el saco le quedaba tan grande que era una ayuda magnífica, aunque se le cayera todo el vestido, el saco cubría la mayor parte de su cuerpo.

—Le estaría eternamente agradecida si me lleva a mi casa de una vez—comentó Bella con apremio. Ya era de madrugada y ella estaba asustada, y preocupada, no sabía en dónde estaba Jasper ni que estaba pasando con su amiga, mucho menos que sería de ella en las próximas horas.

—La llevaré con todo gusto a su casa—Comentó sereno Logan, mientras Edward le exigía con la mirada que no lo hiciera.—pero antes, debe hablar con Edward, hay cosas que tienen que aclararse.—Bella lo miró incrédula.

—Entonces me iré caminando, no tengo nada que tratar con el señor Cullen. —Intentó llegar a la puerta pero Edward le obstruyó el paso.

—¡Déjeme salir!—Edward no se movió un milímetro.

—Necesito que me escuches Bella, por favor—Ella lo miró con miedo y un brillo de rencor brilló en sus ojos.

—No era necesario venir hasta acá solo para restregarme en la cara que Kimberly es mejor que yo en cualquier aspecto, se tomó demasiadas molestias para venir a decirme que tiene un adorable hijo que es lo que quería. No sé que más tenga que decirme porque todo ya estaba dicho—soltó por fin Bella. Y se volteó para no verlo, en realidad no quería que el viera sus lágrimas de dolor cuando le afirmara eso en la cara. Era la máxima ofensa que él podía hacerle y no le daría el gusto.

—Nunca me casé Bella. —Eso la dejó quieta por un momento. Pero no bajó la guardia.

—No me imagino porqué, si eran la pareja perfecta.

—Puede dejar que él termine de hablar, Bella, por favor, sólo déjelo continuar —ella lo miró con enfado y se quedó callada.

—Por favor, siéntate Bella —Ella negó y volteó pero no lo miró en absoluto. Era ahora o nunca.

—Bella, yo tengo que disculparme contigo, fui un desgraciado infeliz. Sé que te hice mucho daño, pero créeme lo he pagado con creces. El hijo que Kimberly esperaba no era mío, era de Tyler. Yo te busqué por mucho tiempo, yo siempre estuve enamorado de ti Bella, sólo que fui muy estupido y arrogante para poder reconocerlo. —Conforme iba hablando Bella imaginaba todo lo que había pasado desde la perspectiva de él. La pelea con Alice y la huida de ella también le dolieron.

Él pasó por alto, lo de su accidente y el problema con Jacob, no quería saturarla con tantas noticias. Tendría que ser poco a poco. Cuando terminó de hablar, ya había amanecido. Ella solo miraba el piso, sin decir una sola palabra. Luego de un rato de intenso silencio, ella solo dijo:

—Quiero irme de aquí.—Edward sabía que no lograría nada reteniéndola, ya lo había escuchado, cuando menos la primera parte ya estaba hecha, que ella lo escuchara. Y lo hizo.

—Te llevo a tu casa Bella, es lejos y…—ella lo cortó.

—¡No! No quiero que me acompañes a ningún lado, sólo déjame ir.—Con el corazón estrujado Edward accedió, mientras veía a Logan pidiéndole con la mirada que él la acompañara y la dejara a salvo. Logan asintió.

—¿Me permite llevarla a su casa?—ella lo miró y después de unos segundos, aceptó. No volvió a dirigir una sola mirada a Edward y salió de ahí. Un minuto después Logan y Bella iban en el auto de él y se perdían en la lejanía. Edward sentía que su mundo colapsaba de nuevo.

"¿Qué esperabas? Que se arrojara feliz y enamorada a tus brazos? Eres un idiota si pensaste eso. Debes darle tiempo, y debes seguirla, debes convencerla de que la amas con todo tu corazón y eres otro totalmente distinto. Debes reconquistarla". Su conciencia le fastidiaba mucho, porque lo que realmente quería era no haberla dejado ir, tomarla en brazos y encerrarse ambos en la recamara y convencerla a besos de que seguía amándola mucho más que antes.

Se fue al sofá y se sentó. En eso recordó a su hermana. Alice y Jasper, los había dejado juntos sin querer. Tomó el teléfono y luego lo volvió a dejar en su lugar. Finalmente después de veinte minutos de dudas, sonó su celular y vio que era su padre.

—Necesitamos hablar hijo —Su padre. Él aceptó y luego de un minuto de plática, se levantó, se cambió y salió apresurado hacia su auto.

Horas atrás, en otro lugar:

—Debemos irnos de aquí.—Comentó Jasper entre conmocionado y furioso, conmocionado por ver a Alice y furioso porque Edward aprovechó su sorpresa para llevarse a Bella. Y ahora no sabía dónde podían estar.

Sacaron su auto y él les dijo que lo mejor era salir de ahí. Carlisle y Esme estuvieron de acuerdo, Alice simplemente no podía hablar. Pero se movió cuando él le dio el lugar del copiloto y cerró la puerta. Salieron de ahí con rumbo desconocido para Alice, hasta que rato después llegaban a un lugar que no pudo apreciar bien por ser de noche. A pesar de la iluminación, no podía poner atención a nada, más que a la voz de Jasper.

Cuando salieron del auto, un mayordomo esperaba en la entrada. Estaban dentro de una hermosa mansión al parecer. Carlisle y Esme estaban agotados. Había sido demasiado para una noche, pero estaban preocupados por Alice, quien no había dicho una sola palabra.

—Por favor, pasen la noche aquí, les aseguro que será más conveniente y seguro que cualquier hotel.—Ambos padres miraron a Alice, ella asintió.

—Alice…—le dijo su padre, pero Alice ya había pensado en otra cosa.

—Papá, tengo que hablar con Jasper, sé que ustedes lo entienden. Por favor —Su madre la miró angustiada y Jasper se sintió muy mal por eso.

—James, por favor lleva a los señores Cullen a una de las habitaciones de invitados. Necesitan descansar.—Con cierta reticencia, Carlisle accedió, mientras Esme abrazaba a su hija y en ese abrazo le daba todo su apoyo y cariño. Ella sonrió a su madre y los besó en la mejilla antes de que se fueran. Una vez que desaparecieron en las altas escaleras siguiendo al mayordomo, Jasper le dijo que lo siguiera. Luego de atravesar habitaciones muy hermosas, llegaron a la sala, que tenía la chimenea prendida.

—Debes tener frío, siéntate junto al fuego por favor.— Ella se dejó llevar como una niña. No había sentido frío, sólo una sorpresa tan grande que no le permitió sentir más. Cuando se sentó, la calidez del fuego la hizo comprender que estaba helada. A los pocos momentos Jasper le cubría con una manta, entonces por fin sintió frío.

Reconoció que el vestido que llevaba era escotado y que el abrigo que había llevado se había quedado en el lugar de la fiesta.
Jasper caminaba de un lado a otro de la habitación, silencioso, como si no supiera qué decir. Pero Alice sabía que no era él quien tenía que hablar, sino ella.

Una vez, que tomó el delicioso té que James había llevado y que finalmente no tenía frío, se armó de valor para empezar a hablar. Tenía mucho que decir, mucho de qué disculparse.

—Jasper, tenemos que hablar.—Él detuvo su andar y la miró directamente a los ojos, con esa mirada que a ella le llegaba al alma. Sin embargo pudo más su vergüenza y bajó la mirada.

—Sí, tienes razón. Tenemos que hablar.—Su voz neutra no mostraba ninguna emoción y eso le dio mucho


Bien, aquí les dejo otro capítulo. Quise subirlo el martes, que era mi cumpleaños, pero ya no pude y no tuve tiempo hasta ahorita, espero les guste y ahora seguimos con Alice y Jasper para ver qué sucede con ellos. No quería dejar pasar más tiempo pero tampoco pude hacerlo antes, mil gracias por leer: Mar91, Azul, Elizabeth Valero, Caresme hermosa, Mimi 83 (gracias hermosa), espero leernos pronto y miles de gracias por su apoyo y sus comentarios, de verdad las quiero mucho.