Jonh sostenía el instrumento firmemente capturándolo con su cuello y aferrándolo a él con su mano, con su otra mano sostenía el arco, soltó un largo suspiro y subió su mano hasta reposar el arco en las delgadas cuerdas del instrumento, miró al frente, intentando recordar, dio un respiro más, una exhalación, presionó con fuerza sus dedos contra las cuerdas y lentamente comenzó a deslizar el arco por las cuerdas, el sonido no lo sorprendió, cerró los ojos con fastidio y bajó el arco de las cuerdas, golpeándolo contra su pierna, suspiró.

- ¡Esto es imposible! - Soltó bajando el violín de su hombro, Sherlock sólo sonrió. - No logro tocar ninguna nota. - Dijo y se tumbó en la cama, a lado de Sherlock.

- no es tan difíci. - Dijo el castaño encogiéndose de hombros. John lo miró.

- Lo dices porque tu ya sabes tocar. - Sherlock rió.

- es verdaderamente muy sencillo. -

Los padres de John habían querido que su hijo tuviera más actividades fuera de la escuela, actividades para mantenerlo ocupado y fuera de problemas; La abuela de John, madre de su papá, tocaba el violín, así que el papá obtó por pagar las clases del dichoso instrumento. "Llevas el talento de tu abuela" decían, pero no era verdad, John era incapaz de tocar siquiera la escala, decían aquello porque oían a Sherlock tocarlo. Cada vez que John terminaba una clase subía al ático a practicar (por aquello nadie le comentaba acerca del tiempo que pasaba en el ático) y practicaba, Sherlock sólo lo observaba, pasó tiempo para que Sherlock desarrollara interés por el instrumento pues comenzaba a preguntarse qué tan difícil era conseguir que el trozo de madera soltara una melodía. John ya tenía quince y la escena era la misma que un año atrás, intentaba de la manera más delicada deslizar el arco por las cuerdas pero sólo un chirrido era lo único que conseguía, Sherlock lo miraba maldecir desde la cama, se levantó y dijo:

- Déjame intentar. -

John sin decir nada le entregó el instrumento, Sherlock lo tomó e imitó la posición que John, los dedos en las cuerdas, el cuello firme y el arco...

- ¡Es tan complicado! Yo le dije a mi mamá que mejor consideraran clases de arte, sabes? prefiro dibujar además, pienso que esa cosa asquerosa está defectusa... en serio, si logras sacarle un sonido decente a ese maldito violín... tendré que besarte. -

Sherlock con un movimiento resbaló el arco por las delgadas cuerdas del violín interrumpiendo las palabras de John acerca de lo difícil que era para él tocar, el sonido era muy diferente a los tonos desafinados de John, era un sonido armonioso, fino. John lo miró pasmado, Sherlock sonrió y bromeó:

- Me debes un beso. -

Así pues John se encargó de mostrarle las notas que le enseñaban día con día, Sherlock con facilidad las aprendió y, a diferencia de John logró reproducirlas a la perfección e incluso ya llegaba a componer sus propias canciones.

Los padres de John escuchaban aquellas melodías pensando que era su hijo quien las tocaba y suspendieron las clases de John aún y cuando la mujer aclaró que John no estaba listo para dejar las clases. Esto no representaba ningún problema hasta que la madre de John orgullosa por el talento de su hijo lo comprometió a presentarse frente a todos tocando las melodías que llegaban a su oído todas las tardes.

- Voy a morir. - Dijo John cubriendo su rostro con ambas manos.

- Intentálo de nuevo. - Animó Sherlock, John lo miró, suspiró y tomó el violín, incorporándose.

Volvió a la posición que le enseñaron, recargó el violín en su hombro y la cabeza en él, Sherlock lo miraba ahora sentado en la cama.

El arco patinaba en las cuerdas soltando chillidos, John bufó y agachó la cabeza cansado de escuchar aquellos horribles sonidos, iba a rendirse, iba a arrojar el instrumento a la pared y estrellarlo contra el suelo hasta que se destruyera por completo pero entonces, Sherlock se incorporó y caminó hasta él.

- Sostenlo. - Ordenó Sherlock y John llevó el violín a su cuello, Sherlock acomodó sus dedos sobre las cuerdas.

- Mantenlos ahí. - Caminó a sus espaldas y delineó el brazo de John con el suyo. - Trata de tenerlo lo más firme que puedas. - hizo ajustes en su postura y dijo.

- Bien, pasa el arco. - John acató la instrucción y deslizó el arco por encima de las cuerdas, el sonido fue diferente a los demás, el cambio era notable pero no superaba a los finos toques de Sherlock, Sherlock negó e intentó ver el error, desde atrás buscó la mano de John, donde John sostenía el arco, Sherlock la tomó de la muñeca y se acercó al cuerpo de John, le era fácil ver por delante del rubio y moldear el cuerpo de éste, como si Sherlock fuese su esqueleto, dobló su brazo haciendo que John lo imitara

. - Tienes que relajarte. - Susurró Sherlock en el oído de John, lo que causó un pequeño escalofrío en John, recorriendo su espalada hasta desaparecer como un cosquilleo en su nuca, John podía sentir como la cabeza de Sherlock se escabullía por el hueco de su cuello, y no supo porqué pero su cuerpo comenzaba a reaccionar ante esto, sentía una presión en el pecho y una falta de aire y, sintió como sus rodillas no podían sostener el peso de su cuerpo, tragó.

- Relájate. - Escuchó como Sherlock soltaba en un suspiro, sintió la respiración helada de Sherlock rodear su cuello y eso le ayudó a cerrar los ojos, rendirse por un momento, también sintió su mano descansar y ser sostenida sólo por la mano de él, sentía el guante presionarse en su piel, una capa, la separación de su piel con la de él, sintió el cuerpo de él rodear el suyo y, a pesar de la ropa, de las capas, podía sentir el frío que éste emanaba.

- Controla tu respiración. - Dijo, John frunció el ceño, le hizo darse cuenta de que su respiración era entrecortada, como si acabase de correr un maratón. - Inhala... exhala. - Indicaba en la suavidad de un susurro, John tomó aire y lo contuvo luego, lo dejó ir, logró percatarse de que Sherlock guiaba su mano hacia las cuerdas y también se percató que sus respiraciones iban al unísono, sintió el arco reposar en las cuerdas, Sherlock empujaba su mano, arrancándole el sonido a las cuerdas, era un sonido agudo pero afinado, acariciaba tu oído con suavidad, era como el roce de piel con piel, el sonido provocó un cosquilleo más en la nuca de John, Sherlock jalaba su mano, rasguñando las cuerdas, el sonido escapaba de ellas, colándose e invadiendo la habitación.

- Cambia los dedos. - indicó la voz de Sherlock, John lo hizo, recordando las notas que tanto había practicado sin éxito, Sherlock dio un empujón a su mano y poco a poco fue retirando su mano de la de John, éste la sintió sobar sus dedos, bajando, sintió su mano temblar, a pesar de que Sherlock portara los guantes sitnió ese cosquilleo que deja alguien luego de tocarte, esa huella de calor, e incluso puede sentir como traspasa cada capa de su piel, la mano de Sherlock desaparece y resiente su toque, suelta aire y sigue arrastrando el arco por las cuerdas, como si fuera la labor más difícil y lo es, sentir como la mano de Sherlock se aleja y seguir tocando.

Tocaba, arrancaba la melodía de las cuerdas, rompía el silencio, respiró e intentó mantenerse pues sintió el cuerpo de Sherlock alejarse pero esta vez es más difícil sólo dejarlo ir, perdió el control, se rompió, caían en pedazos los rastros de indiferencia, interrumpió la melodía, no le importaron los intentos que tuvo que hacer para por fin lograr lo que hacía, porque para él, en ese momento no era lo más importante, giró su rostro, Sherlock captó su inquietud en su mirada y lo miró extrañado, John no expresaba más que anhelo, y Sherlock lo notó, John se acarcaba inconscientemente, su cuerpo ignoraba su mente, en ese momento ni siquiera podía oír lo que su mente tendría que decir, no podía oír más allá de la respiración de Sherlock, y se detuvo, estando a centímetros, miró su rostro, su piel pálida como el marfil, sintió la necesidad de rozar las yemas de sus dedos en ella, tenía curiosidad, deseaba hundir sus dedos en los huecos de sus mejillas, delinear sus labios, cubrir las sombras de su rostro con sus dedos, deslizar su dedo por sus pómulos y sentir su cabello privarle seguir palpando su piel, bajar sus manos hasta su cuello, pasando sus dedos por los lunares que marcaban su piel, deslizar sus manos hasta su nuca y sentir los cabellos rizados que caían por su piel, imaginaba cómo se sentirían sus dedos al sentir todo aquello y por un momento lamentó tener las manos ocupadas, seguía mirándolo, notó como el cuello de Sherlock se tensó, había pasado saliva y entonces, John pudo notar como los ojos azules se acercaban a él, azules, siempre tan brillantes, John pudo distinguir los pígmentos de los colores que conformaban el azul de sus ojos, porque era un azul único, era un azul claro que fácilmente era confundido con un gris, cuando se conocieron Sherlock le había dicho acerca de sus ojos azules y en ese entonces eran azules, un azul fuerte, con manchas amarillentas al rededor de la pupila que a veces los hacian parecer verdosos pero con el paso de los años los ojos de Sherlock perdían la intensidad de su azul, parecían aclararse cada vez que parpadeaba, John comenzó a notarlo un año atrás cuando hablaba con Sherlock. Y en ese momento, se veían gris y conforme se acercaban adquirian un brillo que los hacía verse plateados, y ese plata hacía resaltar el negro de su pupila y la circunferencia que apresaba el color en su ojo que sólo era interrumpida por un brillo, verlos de cerca hizo que inevitablemente un pensamiento llegara a la mente de John, preguntándose si alguna vez podría dibujarlos y poder capturar todo lo que expresaban, se rió ante esto, nunca podría.

Sherlock contemplaba el rostro de John, se preguntaba desde cuando había cambiado su manera de mirarlo y porqué, por qué de pronto se sentía atraído por la manera en la que sus cejas se arqueban y hacian aparecer pequeñas arrujas en su frente, el porqué nacía la necesidad en él de sentir su aliento caer en su piel, se imaginaba que sería cálido, cálido como el vapor que suelta una taza de té, y por qué sentía que respirar no bastaba para sentirse vivo.

Lograba sentir el calor de John, el calor de su cuerpo era algo que siempre le había cautivado, cómo era posible que John pudiera ser tan cálido y él tan... frío. Quería sentir el calor en su piel, poseerlo, empaparse de él, cubrirse con él, sentirlo acariciar su rostro, delinear su columna vertebral, calentar sus hombros y sentirlo en su pecho, justo encima de donde su congelado corazón palpita, el sólo imaginarlo provocó una sensación extraña en su estomago, estaba tan cerca, podía sentir como el sofocante aliento de John chocaba contra sus labios, abrió la boca y trató de inhalarlo, jaló el aire llenando sus pulmones de una cálida sensación, lo contuvo un momento dentro de sí luego, lo liberó soltando una nube de vaho por su boca, una sonrisa se le escapó junto con el hálito, su mano, la cual recíen liberaba a la de John subió hasta tomar a John de su cuello suavemente, inclinó un poco su rostro, quería más del aliento de John, quería sus exhalaciones y suspiros, quería calentarse hasta el interior, que el calor lo abrazara, lo envolviera hasta derretirlo, quemar su interior, hacer arder su alma, John bajaba sus párpados y Sherlock lo miraba por última vez para finalmente cerrarlos y hacerce parte de él pero entonces, sus ojos chocaron con algo, algo que lo hizo olvidarse de sus deseos, algo que lo hizo detenerse, su boca temblaba conteniendo la impotencia, estaba molesto, sus ojos se inundaban y respirar se hizo más difícil.

- Sherlock... - pronunció la voz de John quien miraba a Sherlock, el castaño sostuvo el rostro de John con sus dos manos, su rostro se deformó, sus ojos perdieron brillo y su boca se movía sin decir nada, soltando gemidos, respiraciones cargadas de ira, sus ojos lo miraban y lágrimas se vertían de ellos, John sintió las manos resbalar por sus mejillas, como si ya no tuvieran fuerzas para sostenerse.

- no... - dijo mientras sollozaba. - quiero lastimarte. - John bajó la mirada y sintió el pulgar de Sherlock acariciar su mejilla, Sherlock lo miraba. - Yo... te hice eso... - dijo y miró al mechón cano que bajaba hasta caer en la frente de John, John lo miró.

- sólo pintaste un mechón de mi cabello. - murmuró John tratando de indicarle que estaba bien.

- te deje inconsciente. - contestó Sherlock liberando el rostro de su agarre, John se mordió el labio.

- Sólo fue por un par de horas, Sherlock. - Sherlock se alejó de él y le dio la espalda, cruzándose de brazos, ocultando sus manos entre sus brazos.

- y ni siquiera te toque... tu viste lo que causa mi roce, no podría... - hizo una pausa. - no puedo. - finalizó y agachó la cabeza, John tomaba aire para decir algo cuando Sherlock habló. - Es mejor que te vayas. - John por primera vez decidió callarse, sólo asintió y pronto se escucharon sus pasos alejarse, Sherlock se tumbó en la cama y se quedó ahí, solo, evitando pensar, odiaba pensar en el daño que podía hacer, cerró los ojos y dejó correr las lágrimas hasta que se quedó dormido.


Nota de autora: Yo sé que me van a odiar (yo me odio... y mucho), yo... lo siento, pero necesitaba el johnlock, lo necesitaba y fue duro cortarlo, las deje peor que un final de temporada:'c diría que espero que lo hayan disfrutado pero no, creo que no es correcto xD así que me disculpo y me voy a la esquina a pensar en lo que hice.