Disclaimer: Nada de estos dos mundos me pertenece. Son completamente de S. Meyer y J. K Rowling


Carlisle

Todo fue muy sencillo, me dieron el trabajo en cuanto les mostré donde había trabajado y donde había estudiado.

Salí del hospital y algo olía exquisitamente bien, jamás había olido algo así y debía saber de dónde provenía ese maravilloso olor. Siguiendo mi sentido del olfato llegué a un punto donde el ese olor me embriagaba… entonces caí en la cuenta: estaba oliendo a una persona, su sangre. Cuando menos me lo esperé, ya estaba atrás de aquella chica de dónde provenía ese maravilloso aroma. Jamás había tenido tantas ganas de matar y beber sangre, no como ahora, pero debía resistirme. Entonces ella chocó contra mí.

-Disculpe señorita- logré decir

La miré. Tenía unos lindos ojos azules y un rubio cabello, era tan pálida que podría jurar que era un vampiro… pero no, su corazón latía y tenía sus mejillas sonrojadas. Inhalé un poco más su aroma, si seguíamos en esa posición, podría matarla y beber su sangre hasta que no quedara una gota dentro de ella.

-Lo siento- dijo ella en voz baja

-N-no se preocupe- dije

Ella volteó a ver a una chica de pelo castaño que se estaba riendo, esa fue mi oportunidad y salí corriendo…

-¿Carlisle, estás seguro que es la primera vez que te pasa?- me preguntó Edward

Ambos estábamos en mi estudio, yo me tapaba mi cara con ambas manos mientras Edward repasaba en su mente lo que acababa de contarle, o eso quería creer yo. No podía creer lo que acaba de pasar, yo nunca había querido beber sangre pero el aroma de aquella chica me volvía loco.

-Claro que estoy seguro- dije mirando a Edward

-Creo que debes de alejarte de ella- dijo mi hijo- y hay que bajar, Emmett y Rosalie acaban de llegar.

Asentí. Ambos bajamos. Mis demás hijos estaban en la sala. Cuando entramos en la habitación, todos nos voltearon a ver. Yo me senté en uno de los sillones y los miré, hace un rato pensé en la treta que le diríamos a los del pueblo, porque obviamente yo no podía ser padre biológico de tantos chicos, además de que yo aparentaba los 23 años.

-Creo que cambiaremos de estratagema, chicos, sin Esme –me costaba decir su nombre- es algo complicado

-Podemos seguir con lo mismo, Edward, Emmett y yo somos tus hijos adoptivos, mientras que los "mellizos" son primos de tu ahora difunta esposa- dijo Alice

-¿Estás de acuerdo, Carlisle?- preguntó Jasper

-Sí, si ustedes así lo desean entonces que así se haga- dije sonriendo

Todos estuvieron de acuerdo, nadie quiso cambiar, yo no tenía problema. Me senté en uno de los sillones, seguía pensando en aquella chica de aroma exquisito, no podríamos irnos, no ahora porque eso me había pedido Edward, además creo que a la mayoría les gustaba este pueblo

-Llegaron dos chicas nuevas al pueblo- dijo Rosalie

Me tensé, seguramente estaba hablando de aquellas chicas.

-¿Y eso qué?- preguntó Alice

-Esta celosa- dijo Edward- una de ellas es rubia de ojos azules, muy bonita.

Era ella, definitivamente

-Cierra el pico, Edward. Pero percibí un aroma extraño en esas dos, es un aroma muy dulce- dijo Rosalie

-¿Hablas de su sangre?- preguntó Jasper

-No, yo también las olí, tienen un aroma muy dulce y llamativo- dijo Emmett- Y créanme que yo sé de qué les habló cuando un aroma te atrapa, esto es diferente.

Los miré. Yo las había olido, y si tenían un aroma muy dulce para mi gusto, pero eso no me importo en lo absoluto, a mí solo me interesaba la rubia que tenía un olor embriagante, era a la única que quería morder.

-No huelen como los lobos- dijo Emmett- pero si llaman la atención

Lobos. Esas chicas no podían ser nada relacionado con los lobos, si así fuera me habrían reconocido por mi aroma. Pero no iba a descartar nada por ahora, si en este mundo existíamos los vampiros y los lobos ¿Por qué no habría de existir otra cosa? Solo era cuestión de investigar un poco. Pero yo no sería el encargado de esa investigación, no lo haría con ese problema que tengo con aquella chica rubia